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de no la habia de estados, y así la costumbre de no admitir nobles, cuando fuese cierta, seria una corruptela ; y para acreditar que habia alguna distincion, pidió certificasen los escribanos si á los nobles se les exentaba de quintas y sorteos en Toledo.

En el año de 777 se suscitó otro expediente por Don Miguel de Abasolo, en que la ciudad respondió lo mismo; pero uno y otro quedaron pendientes y acumulados sin llegarse nada á decidir.

En el de 94 otro á instancia de D. Pedro Antonio Maria de Ibarrola, en que la ciudad al requerimiento con la provision de dar estado, conformándose con lo expuesto por su procurador, vino á decir lo mismo; añadiendo que no habia mitad de oficios; que nunca se habia señalado estado; y que antes bien anualmente se echaban suertes entre los capitulares, para que aquel á quien tocase velase sobre que no pechasen los de Toledo, con arreglo á los privilegios concedidos y confirmados hasta por Cárlos IV, de que se certificó; añadiéndose comprendian así á los que en Toledo habitan, como los demás que vivan en otros lugares, y que las heredades que tuviesen, no hiciesen por ellas facendera ni otro pecho alguno.

Sin embargo pidió la sobrecarta, se cumplimentó, y seguido el expediente se le posesionó en la forma regular.

Reul cédula de la Majestad del Señor Rey D. Cárlos IV,

de 20 de noviembre de 1795, inserto su Real decreto de 20 de setiembre anterior, extinguiendo para siempre en estos reinos el servicio ordinario y extraordinario, á beneficio de la agricullura y del estado general contribuyente: con cuyo motivo ya no le tendrán las Behetrías de juntarse para semejanles repartimientos.

D. Cárlos, elc. Sabed que con fecha 20 de septiembre de este año tave á bien dirigir á D. Diego de Gardoqui, mi secretario de Estado y del despacho universal de ini Real Hacienda, el decreto que dice asi :

REAL DECRETO.

Penetrado mi Real ánimo de la generosidad, constancia y valor con que todos mis vasallos han manifestado su fidelidad y amor á mi Real Persona en las grandes urgencias del estado, no está satisfecho con haber hecho cesar las calamidades de la guerra por medio de una paz decorosa y correspondiente a las circunstancias y al vigor de tan nobles y leales esfuerzos. Deseo premiarlos y que mis amados súbditos empiecen á experimentar los efectos de mi Real gratitud y benevolencia, concediéndoles por el pronlo uno de aquellos alivios que mi paternal amor ba meditado de antemano y que les dispensaré conforme lo vayan permitiendo las obligaciones y grandes gastos que siempre quedan pendientes al concluirse una guerra. La contribucion conocida con el nombre de servicio ordinario y extraordinario y su quince al millar, hace mucho tiempo que la miro como contraria al

fomento de la agricultura y como perjudicial al bien general de la nacion, por recaer con gravámen progresivo sobre una clase muy apreciable de vasallos que no siendo la mas afortunada, es sin embargo la que goza menos gracias, y la que como mas numerosa contribuye mas con sus bienes y personas á la manutencion y defensa comun, segun lo acaba de acreditar ahora, prodigando en servicio de la nacion su sangre y hacienda con una sumision y voluntad digno de elogio y de recompensa. Por lanlo, y hasta que pueda , como lo deseo ; facilitar en general á mis amados vasallos los alivios que deben esperar de mis paternales desvelos por el bien de todos; no puedo menos de dar principio por aquella misma clase que además de ser la mas numerosa, es absolutamente necesaria para la reproduccion de los frutos de la tierra de que depende la abundancia y bienestar general y al mismo tiempo es la mas pobre, la mas sobrecargada y la que liene mas necesidad de auxilios para rehacerse, mejorar su estado y prosperar con sus útiles trabajos y ocupaciones. En su consecuencia he resuelto extinguir enteramente y para siempre la expresada contribucion del servicio ordinario y extraordinario y su quince al millar, y mando que desde el año próximo venidero en adelante no se reparta ni exija en ninguna de las provincias del reino que estaban sujetas á ello, debiendo recaudarse todo lo que corresponde al año presente y á los anteriores. Tendréislo enteodido y lo comunicaréis á quien corresponda. En San Ildefonso á 20 de septiembre de 1795.- A D. Diego de Gardoqui.

De este Real decreto se remitieron de mi órden ejemplares al mi Consejo para que le sirviera de gobierno y cuidase en su cumplimiento en los casos que ocurran. Y

visto en él con lo expuesto por mi Fiscal se acordó expedir esta mi cédula : Por lo cual os mando á lodos y á cada uno de vos en vuestros lugares, distritos y jurisdicciones, veais mi Real decreto que va inserto, y lo guardeis, cumplais y ejecuteis en todo y por todo como en él se previene, sio contravenirlo ni permitir que se contravenga en manera alguna , dando para su observancia los autos , órdenes y providencias que convengan.

MAÑERÍA Y BEHETRÍA DE MADAGASCAR.

Los autores del suplemento ó lom. 3.° añadido á los dos primeros del gran Diccionario de Moreri, de la impresion de París, año 1689, pág. 800, artículo Madagascar, haciendo la descripcion de esta isla del mar de Eliopia al oriente de las costas de Zanguebar, y del pais de los Cafres en Africa, y del gobierno y costumbres de sus habitadores, con remision á una nueva relacion de esta isla, que en aquel tiempo acababa de publicarse, dicen, que las provincias son gobernadas por muchos pequeños Principes, y que componiéndose los babitadores de ellas de blancos y negros, los blancos son divididos en tres clases. Primera de Roandrianos, segunda de Anacandrianos, y tercera Ondizatsis. Que los Roandrianos son aquellos que son Príncipes ó de la raza de los Príncipes. Los Anacandrianos los que descienden de los Grandes, pero que han degenerado; y los Ondtzatsis, que por la mayor parte son pescadores o guardias de los cementerios de los Grandes, son provenientes de algunos navegantes de fuera que fueron a establecerse á esta isla. Que los negros son divididos en cuatro suerles : primera Voadziris: segunda de Lohavohits : tercera de Ootsoas: y cuarta de Ondevos. Los Voadziris son señores de una ó de muchas aldeas: los Lohavoits son señores menores que dependen de los primeros; los Ontsoas están debajo de los Lohavoits, y los Ondevos son esclavos comprados ó hechos en guerra. .

Los Principes ó Señores se apoderan de todas los ganados de sus súbditos despues de su muerte, y no dejan á sus hijos mas que las tierras. Cuando un Grande es muerto, es permitido á sus vasallos darse á otro Señor que ellos pueden elegir, y aquel que les loma bajo de su proteccion debe hacerles un presente que ellos llaman Lafie-doute. Los Ondevos, que como queda dicho son los esclavos, son excepcion de esta regla, porque no pueden darse á otro Señor que al que sucede legitimamente al difunto, esto es como acá decimos á su legilimo heredero y sucesor.

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