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de Salazar (1), habiéndolo acaso tomado de la relacion genealógica del linaje de los Carvajales, que el mismo Dr. Galindez escribió en el año 1505 y hasta él, como refiere el analista de Plasencia Fr. Alonso Fernandez (2), la que hasta ahora no liemos podido ver, aunque lo hemos deseado, para certificarnos. Y de la lejitimacion testifica Garibay.

El arcediano D. Diego Gonzalez Carvajal, segun Don Luis de Salazar, fué hijo legitimo de Gomez Gonzalez de Carvajal y Doña Juana Galindez su segunda mujer, de que dudamos, recelando que la equivoca con la madre del Dr. Galindez que fué la de ese apellido, inclinándonos mas á que no seria sino de la primera, y en tal caso única Doña Catalina Gonzalez, y nieto de Alvar García Bejarano de Orellana et Rico y Doña Mencía Gonzalez de Carvajal, señores que fueron de Orellana la Nueva, progenitores de muchas ilustres líneas y casas tituladas y grandes, que en las tablas que allí estampa este sabio y esmerado genealogista se podrán registrar.

De cuyos sus distinguidos bisabuelos y otros parientes transversales, que por esta línea de su varonía le to

en los templos una contestacion nada equivoca; pero muchas mas á los que hemos tenido la fortuna de tratarle muy de cerca y adelantar alguna cosa, provocados con su ejemplo. Del residuo de los ms. genealógicos de Garibay informaron D. Luis de Salazar en aquella su ingeniosa y salada crítica que publicó con el titulo Satisfaccion de seda á reparos de esparto, pág. 109 y sig. Franckenau pág. 192 y 193, donde por noticias que aquel le comunicó por los años 1702 dice que constaban de 13 grandes volúmenes en fol., y los aplaude thesaurum genealogicum quo perfectius nihil illa aclas vidisse poterat.

(1) Histor. de la Cas. de Lar., tom. III, pág. 465. (2) l'éase lib. 1, cap. XI, pág. 40, col. 1.

can , hizo el bizoieto una mencion muy honorífica en las Adiciones genealógicas á los claros varones de Castilla de Fernan Perez de Guzman , señor de Brates ; obra tambien inédita (1) y preciosa de que informarémos adelante, donde así bien la hizo de los Galindez de Cáceres, que le tocaban por su madre, ya fuese Antonia, ya Juana, explicándose en este tono: “E yo tengo una ejecu« toria de un quinto ó sesto abuelo mio de este linaje, « que era de Cáceres en el tiempo del Rey D. Enrique «el III; y los testigos de ella deponen del tiempo del Rey « D. Alonso el de las Algeciras, afirmando que vienen « del solar de Muxica” señores de Aramayona, hoy condes de aquel título y duques de Ciudad-Real, los cuales es cierto segun Lope García de Salazar escribió en los linajes de Vizcaya (2) se llamaron primitivamente Galindez de Muxica. “Y en Cáceres (prosigue el Sr. Galindez)

(1) La hemos publicado en el tom. 18 de esta Coleccion, página 423.

(2) Lib. XXI, tits. de los linajes de Brulon y de Muxica: obra mística en 25 libros de Historia general de España hasta el 19 inclusive y de ahí adelante de los linajes, bandos y guerras de Vizcaya, Alava, Castilla la Vieja y todas las costas y provincias desde Bayona de Francia á Galicia , compuesta por el autor estando preso en su casa fuerte de San Martin de Somorostro año 1471 y siguientes hasta el de 75, en que le acabó de enmendar y le puso la última mano. El original que ya no existe, aunque mandó se conservarse en la su iglesia de aquel lugar, donde pensaba ser enterrado, constaba de 700 hojas de las de á cuartilla, ó dos el pliego, todas escritas de su mismo puño y letra, como declaró en el prólogo, que conservo por entero al principio de una excerpta antigua, que cuando la obra original existia todavía en poder de Ochoa y D. Martin de Salazar sus descendientes en tiempo de Carlos V, se sacó para el uso de Gonzalo Fernandez de Oviedo cronista de Indias, cuya firma se ve en ella. Esta excerpta se contiene en 84 hojas folio.

a bay hoy memoria del palacio de Galindo, que fué uno « de los nobles que allí poblaron; y sobre él y mucha « hacienda que le pertenece hay ahora pleito entre Don «............ de Velasco , hijo del conde de Albura querque, y el conde de Sirvela.” Así que el Sr. Galindez Carvajal con lo ilustre de los dos linajes de su extraccion suplió abundantemente el defecto, que sin su culpa se cometió, de no haber sido extraido de un matrimonio legítimo.

El mismo fué casado distinguidamente en Salamanca (donde, como verémos, bizo sus estudios) con Doña Beatriz Dávila, hija de D. Pedro Dávila, señor de las Navas, estado poco despues erigido en título de marquesado. Y con algun fundamento puede tambien dudarse si fué legilima, porque el propio Sr. Galindez, escribiendo en el año 1517 la ya citada obra de las adiciones genealógicas, en ella da á su suegro un solo matrimonio, y de ese dos hijos y una hija de diverso nombre, y que casó con diferente marido ; como quiera que sea (sin opinion) el de la Doña Beatriz Dávila tuvo, segun uniformes Garibay y Salazar, tres hijos y una hija ; el mayor de ellos fué sucesor de la casa y mayorazgo, títulos y empleos hereditarios de su padre.

1.o Don Diego Carvajal, caballero del hábito de Santiago, cuyos descendientes son hoy muchos Señores de título y Grandes de estos reinos, bastando nombrar entre ellos al Excmo. Señor conde del Puerto Humanes y Gondomar, marqués de Malpica , almirante de Castilla y duque de la ciudad de Medina de Rioseco.

2.o Don Martin de Avila y Carvajal, á quien ninguno de los dos citados escritores dice el estado ni descendencia.

3.° Don Antonio Galindez de Carvajal, comendador de la Magdalena en la orden de Alcántara, y veedor general del ejército, que el año 1567 llevó á Flandes el vaJeroso duque de Alba, D. Fernando Alvarez de Toledo, de orden de D. Felipe II.

4.° Dona Isabel Carvajal y Dávila, casada con Don Francisco Fernandez de Córdoba, 7.o señor de Guadalcazar, y con ella ascendiente de los marqueses de allí y de los de Baides y otros, como todo se podrá ver por menor en la ya citada tabla de D. Luis de Salazar.

Sus estudios los hizo el señor Carvajal en la universidad de Salamanca en un tiempo en que se contaron en ella siete mil estudiantes concurrentes (1), y en que verdaderamente era el estudio salamantino el emporio de las ciencias, no con respecto á sola la España, sino á todo el orbe, de donde como de un caballo troyano se vieron salir enjambres de hombres doctísimos y de provecho, que derramados por diversas partes y destinos, ilustraron al mundo y le hicieron bonor con sus letras y puestos, de que ahora tenemos harta envidia y no menor admiracion, no pudiendo entender, por mas que nos lo inculcan, como pudo ser aquello, los que solo logramos ver (roh dolor !) el escuálido estado presente, donde solitarias (en comparacion) las paredes de las au

(1) Noticia de Lucio Marineo Siculo en su Histor. de reb. Hisp. edit. Complut, ann., 1530, lib. 2.°, fol. 8: Ad hoc practerea litcrarum gymnasium et omnium virtutcm em portum quamplurimi non Hispani solum, sed aliarum quoque nationum literis operam daturi conveniunt; qui civitatem per sc nobilem atque divitein , multo dariorem et opulentiorem faciunt: in qua quidem nostris temporibus, corum qui literis operam dabant , millia septem recensiia fucre-Vide lib. 24, ful. 162 vto. in Elogio Jacobi Villascusani.

las salmantinas, si algun murmullo se siente; la consideracion de eso solo es causa de mayor tristura y desconsuelo al que se acerca confiado en estas especiosas noticias antiguas. ¡Oh! haga Dios una conversion de tiempos cuales los habemos menester, la que solo se logrará (temo yo) haciéndola nosotros de nuestro ruin método é infeliz aplicacion.

El principal estudio, á que el señor Galindez se aplicó, fué el de la jurisprudencia, en que muy en bre. ve hizo los progresos, que yo admiro y Garibay celebra cuando escribe: “Estudió los Derechos en Salamunca « con tanta erudicion y opinion que fué catedrático de « prima de leyes en la misma universidad en los tiem« pos del dicho Rey D. Fernando (1). Graduóse allí de licenciado en esta facultad, reservando el título de doctor para mas adelante. Y cuando ya estaba en sazon, los Reyes Católicos, que no solian dar los empleos de letras, especialmente para judicaturas, sino con mucha detencion y miramiento (2), le exaltaron á plaza

(1) Garibay en el citado ms. Marinco en el elogio que le hace y copiarémos despues.

(2) ¿Con qué escrupulosidad no miraria la delicada conciencia de estos Reyes la provision de las altas dignidades y de los empleos de justicia, cuando aun en la de los viles é infames ponian el mayor cuidado para que recayesen en sugetos á propósito ? “Y de la Reina Católica Doña Isabel se dice (escribe el docto y pio descalzo Fr. Juan de Santa Maria en aquel su precioso libro que debiera estar con letras de oro, titulado República y policia cristiana impreso en Madrid año 1615, cap. 36, pág. 539) que cuando gobernaba con el Rey D. Fernando su marido se le cayó acaso un papel de la manga, en que tenia escrilo de su propia mano: LA PREGONERÍA DE TAL CIUDAD SE HA DE DAR Á FULANO, PORQUE TIENE MAYOR voz.” Véase la reflexion con que prosigue el elegante franciscano: “Y si en oficio tan vil (dice) tenian aquellos tan católicos y

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