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El año 1594 imprimió, coino ya dejamos dicho, su Tratado de la Nobleza el P. Fr. Juan Benito Guardiola, monge curioso de Sahagun, y en el cap. X, folio 28, tratando del Rey D. Alonso VIII de Castilla, á quien no bien llama el IX, dice: “El Rey D. Alonso el « Noveno de Castilla entre otras excelencias y virtudes « que tuvo, fué amar en grande manera las letras, como a lo demostró por la obra en proveer de remedio sobre el « ejercicio y institucion dellas que como hasta ese tiempo « no hubiese ninguna insigne Universidad, fundó una en « la ciudad de Palencia, escogiendo por cimiento y buen « principio della á D. Juan, monge profeso del monastea rio de San Benito el Real de Sahagun, prior de Nogal." Acerca de este presunto maestro de las escuelas palentinas nos remitimos á lo escrito en otro lugar.

EI P. Antonio Possevino en su Bibliothec. Select, que imprimió en Roma año 1393, lib. I, cap. I, dijo así: Salmantica Regni Castello in Hispania civitas est , in qua Alphonsus Octavus Castellæ Rex Academiam instituit, imilatus Regem Legionis, qui alteram Palentiæ excitaverat. Es constante que este autor extranjero cambia los Reyes, atribuyendo al de Castilla la ereccion salmanticense, y al de Leon la palentina: lo que no está sin ejemplo.

El licenciado Rodrigo Zamorano, cosmógrafo del Rey D. Felipo II, en su Cronología y Repertorio de la razon de los tiempos, que imprimió en 1594, fol. 388, dice brevemente del citado Rey D. Alonso VIII: “Fundó Universi-« dad en Palencia, que despues se pasó á Salamanca." . Con esto llegamos al P. Juan de Mariana, famoso historiador de España, si es que de gracia se ha de dar este título al que ninguno tuvo para serlo, al que nada escribió presente á los sucesos, al que en sustancia nada mas puso de suyo, ni hizo otra cosa que reducir á mejor'método y órden lo escrito por otros, sin salir de su aposen10, añadir anécdotas, ni dejarse ver por la luz diáfana de los archivos, para emendar y suplir nuestra historia. Mas él, como quiera que sea, en esa bella y elocuente composicion latina, que publicó en Toledo, año 1592, en el lib. XI, cap. XXII, hablando de D. Alonso VIII, escribió lo siguiente, segun él lo puso despues en romance en la traduccion libre que hizo al castellano. :,:,

“En el tiempo que las treguas duraron con los mo« ros, á persuasion del arzobispo D. Rodrigo, se fundó una « universidad en Palencia por mandado del Rey y á sus « expensas para la enseñanza de la juventud en letras y « humanidad, de la cual sola ayuda y ornamento hasta en« tónces España carecia á causa de las muchas guerras, a que los tenian ocupados. De Italia y de Francia con gran« des premios y salarios que les prometieron, trajeron caa tedráticos para enseñar las facultades y ciencias." Ya he notado que es muy singular Mariana en atribuir al arzó bispo de Toledo D. Rodrigo el influjo y solicitud con el Rey D. Alonso que todos aplican, y con razon, al obispo D. Tello de Palencia , para que fijase los estudios en aqueHla ciudad, ó babiéndolos allí ántes, los mejorase , que es lo mas cierto. Estas eran las anécdotas y mejoras que el P. Mariana solia añadir á las historias de los antecesores que se propuso compendiar y reducir á mejor órden, allerarlas y variarlas por su capricho sin el nenor documento ni justificacion, de que tengo larga experiencia. De la nota que aquí le apingieron sus célebres modernos ilustradores de Valencia, se ha dicho lo suficiente. Despues de esto el P. Mariana prosigue así en el lib. XIII, cap. I, hablando de San Fernando con contracion al año 1239. “ De allí pasó á Búrgos, y trasladó la univera sidad de Palencia, que fundó D. Alonso su abuelo, á la « ciudad de Salamanca. Convidole á hacer este trueco la « comodidad del lugar por ser aquella ciudad muy á proa pósito para el ejercicio de las letras. El rio Tormes, « que por ella pasa, la hace abundante: su cielo saludable «y apacible: finalmente proprio albergo de las letras y « erudicion. Pretendia otrosí con este beneficio ganar las « voluntades del reino de Leon, en que está Salamanca, y « aun D. Alonso su padre, Rey de Leon, los años pasados « para que sus vasallos no tuviesen necesidad de ir á Cas« tilla á estudiar, enderezó en aquella ciudad cierto prina cipio de universidad, pequeña á la sazon y pobre, al pre« sente por el cuidado y liberalidad de D. Fernando su hi"jo, y mas adelante por la franqueza de D. Alonso su nie« lo, como de Príocipe muy aficionado a los estudios y á « las letras, se aumento de tal suerte, que en ninguna par« te del mundo hay mayores premios para la virtud, ni « was crecidos salarios para los profesores de las ciencias fer y artes.” ...Dejemos ya al embarazoso P. Mariana y vengamos al mas fácil P. Marieta. Este dominicano en su Historia eclesiástica de España, que imprimió el año siguiente 1696 , lib. XXII, fol. 37 vuelto, col. 1, tratando de Salamanca y de S. Fernando, se explica así: “A esta « ciudad irasladó la universidad y escuelas de letras de a la ciudad de Palencia, donde la habia fundado Don « Alonso, abuelo del Rey D. Fernando III, de suerte que « se traslado por el Rey D. Fernando III, año del Señor de a mil y dozientos y cuarenta , pareciéndole para como«didad de los reinos estar mejor aqui que en Palencia."

..En el lib. VII, cap. 2, fol. 3, dejaba eserita la vida de su patriarca Santo Domingo, y sentado en ella que "siendo de catorce años el glorioso Santo, y habiéndo& Jos gastado en los ejercicios santos arriba dichos, le en« viaron sus padres a la ciudad de Palencia , adonde eran « entonces las escuelas universales, las cuales' pasó des« pues de treinta años del Santo á Salamanca, adonde « agora estan, el Rey D. Fernando el III, que comenzó á a reinar año del Señor de mil y dozientos y diez y siete." Ha puesto el nacimiento del Sanlo Patriarca en 1170. Con que si á los catorce de edad fué a estudiar á Palencia, esto debió suceder en. 1184, como en efecto conforman en lo mismo todos los escritores de su vida antiguos y modernos. Habia, pues, estudios en Palencia ántes de D. Tello, y ántes de todas las otras épocas que los autores de esta lista, que vamos examinando, han señalado. Remitimonos á la demostracion periódica que contra ellos dejamos hecha desde los godos, notando solo aquí como el P. Marieta , siguiendo a los autores antiguos de su órden, dice que el Sanlo estudió en Palencia lógica, filosofía, metafísica y teología. Con que á lo menos estas facultades se enseñaban allí. ,,

El Dr. Alonso de Villadiego en las Series cronológicas, que antepuso con tílulo de Advertencias a su edicion del Fuero Juzgo en Madrid, año 1600, apunta brevemenle que D. Alonso VIII fundó la Universidad de Palencia, y el Santo Fernando III su nieto el Estudio de Salamanca. En lo que tambien va singular y descuidado, porque la fundacion del salmanticense todos. la reconocen á su padre D. Alonso IX de Leon , bien que el hijo la confirmó con adicion de algunos privilegios; pero no bizo otra cosa.

- El año siguiente 1604 escribia el Dr. Pedro de Salazar de Mendoza, primer canónigo penitenciario de la Santa Iglesia de Toledo, su Monarquia de España , en que refirió la fundacion de la universidad de Palencia por D. Alonso VIII, y su traslacion absoluta y sin restriccion á Salamanca por su nieto D. Fernando el Santo, como' ya vinos. En medio de esto vimos tambien que ofreciéndosele escribir veinte y cuatro años despues la Crónica del Cardenal Mendoza, que sacó á luz en 1625, varió de opinion, y por lisonjear á Valladolid (que no lo necesita) dijo , que sin embargo algo quedó alli que trasladar á esta ciudad, porque el estudio de Valladolid es el mismo que antes estuvo en Palencia. Parece que éste cronista á guisa de juez componedor, se metió de por medio .y quiso partir la diferencia entre las dos universidades, dividiéndolas la presa por que no riñesen. Pero semejanles arbitrariedades no se sufren en la historia, ni entre hombres serios que hablan de-. lante del público para su perpetua instruccion por medio del inmortal órgano de la prensa. Esta voz póstuma de los siglos, esta divina dádiva, de que no debe abusarse. Lo demás se llama en buen romance escribir de burlas, forjar opiniones y deshacerlas ad occurrentiam casus: como si los hechos históricos fuesen algunas capellanias ad nutum amovibiles, que una vez sucedidos no. hubiesen de permanecer constantemente. No hoy una cosa y mañana otra: una misma en todos tiempos. El historiador vea si constan, y sino ofrezca su paciencia, Sus arbitrios son ningunos. Y si raciocina (lo que ya no es ser bistoriador sino filósofo) hágalo con decoro y con honor, guardando su ropa y guardando consecuencia, sin deprimirse á bajezas por lisonjas, porque esta es

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