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eclesiástico de Salamanca, Don Acacio Rippol, los editores de los estatutos de la universidad de Valladolid, año 1651, Bravo de Sobremonte (aunque este no completa) D. Pedro Fernandez' de Pulgar en su Historia de Palencia, el Cardenal Aguirre en su Notitia Concilior. Hispan., que imprimió en la misma ciudad de Salamanca), año 1686, pág. 324, el P. Bartolomé de Alcazar en la Vida de S. Julian, pág. 40, y en nuestros dias el cura D. Bernardo Dorado en su Compend. historic. salmantic., pág. 176, y el viajero D. Antonio Ponz, secretario de la Real Academia de S. Fernando, en el tom. XII de su Viaje, pág. 210, n. 77. Citamos tantos aulores porque el que no tenga uno, tendrá otro, y por allí lo podrá ver, si gusta comprobar nuestros aserlos.

Por lo que toca á su antigüedad, ellas son de tiempo diferente. La poética de origen mas antiguo aun no cuenta trescientos años, habiéndose puesto a lo que he podido averiguar, á fines del reinado de los Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel, y acaso posteriormente en el de su nielo Cárlos V, cuando enseñaba en aquella universidad el M. Fernan Perez de la Oliva , tio del célebre Ambrosio de Morales, que dice de él al principio de sus Tratados suellos, impresos en Alealá año 1586, haber formado varias inscripciones y tarjetas para las fachadas de los gimnasios, de que estampa allí algunas.

La cronológica aun es de tiempo posterior. El marqués de Mondejar la reconoce moderna, oponiéndoselo como por tacha, en prueba de la poca fe que merece, inenos en lo que dice de aumentos dados á aquella universidad por D. Alonso el Sabio: porque en lo demás él sigue diferente dictámen. Véase en las Memorias de este Rer, pag. 120, n. 1, y en las del VIII del mismo non

bre, cap. 93, pág. 288. Y ella seguramente así como ba debido preceder al tiempo en que acabó su historia Pisa , que fué en el año 1605 ó 6, así no debe anteponerse á la nueva obra de aquellos edificios pendiente a la sazon, que Chacon escribia en 1569, y de que bace mencion en la pág. 34 de su discurso bistórico.

Esto supuesto, como las dichas inscripciones han de ser la basa en mucha parte de lo que se va á tratar, las pondremos aquí como por cimiento. Dicen pues :

ANNO DOMINI MCC.

Alphonsus VIII Castellæ Rex Palenlive universitatem erexit: cujus æmulatione Alphonsus 1X Legionensis Rex Salmanticæ ilidem Academiam constituit: Illa deficientibus stipendiis, defecit: hæc verò in dies floruit favente præcipuè Alphonso.

REGE X.

La poélica decia hasta cerca de los años 1760, en que se varió del modo que verémos, como se sigue:

Grata fuit Musis felix Pallantia primum,
Gralior at Fæbo mox Salamanca fuit:
Ferdinandus opes utriusque redigit in unum,
Quo nullum Hesperice gralius stat opus.
Sic quoque, magna prius translata scilicet Alba,
Erexit rerum maxima Roma caput.

Es constante que mientras estas dos inscripciones permanecieron juntas en Salamanca , se hallaron en oposicion una con otra , diciendo aquella de sí, y esta de nó.

la

¿Cómo las entenderémos? Por la primera vemos que los estudios faltaron en Palencia, por faltarles los estipendios y salarios. Y por la segunda hallamos que San Fernando redujo á uno los dos estudios, juntando sus rentas en Salamanca: Ferdinandus opes utriusque redigit in unum, con el ejemplo de Alba trasladada á Roma. Es demasiado manifiesta la implicacion; porque si faltaron los estudios en Palencia por faltar allí los salarios, ¿qué rentas pudiera trasladar San Fernando á Salamanca ? Prescindo de lo que falta la primera en reducir la ereccion de Palencia por D. Alonso VIII, redondamente al año de 1200: lo que es falso, como tengo probado, no habiendo debido preceder ese suceso al de 1212. Prescindo de que no dice el tiempo de la salmanticense por D. Alonso IX de Leon, aunque la supone posterior, pues dice se movió á ella á emulacion de su primo. Si, pues, fué á emulacion, debió preceder la de Palencia; pero es mala señal no puntualizar el año en caso propio quien afecta no ignorarle en el ageno. Prescindo, en fin, de lo que defrauda á la verdadera antigüedad de uno y otro estudio, sobre que me remito á lo que en parte tengo demostrado, y en parle demostraré.

De aquí era haber yo extrañado muchas veces como la mucha sabiduría que habita aquellos claustros, en vez de haber permitido renovar semejantes letreros indecorosos, no los mandó mas bien picar, para sempiterno olvido de unas memorias tan poco correspondientes á un senado tan grave y sabio, puestas sin duda por algun hombre ignorante, en tiempo que estaba olvidada en España la cronología, la historia, la crítica y el buen gusto.

Por eso creo yo, que cuando se varió la poética bá cia los años 1760, con motivo de alguna nueva obra, y se puso del modo que está hoy, se tendrian presentes eslos inconvenientes. Hoy se lée del modo siguiente:

Grata domus fueral Musis Palencia primum
Gratior at Phoebo mox Salamanca fuil.
Defecere slipes illic, fugere Camoenal,
Quæ Salmantina promicuere domo:
Hæc donis, Fernande, tuis sic aucla renidel,
Hesperiæ ut nullum celsius extel opus.

Pero lodavía no basta eslo. Debieron borrarse ambas, y ó ponerlas bien, ó no dejarse memoria de ninguna de ellas. Pues aun en esta subrogada queda no menos que corregir en el Hæc donis, Fernande, tuis sic aucta renidet, con alusion á haberla dotado San Fernando; lo que no es cierto, quedando reservada esa gloria inmortal á su hijo D. Alonso el Sabio, por el célebre reglamento que todos alaban del año 1254, y reducido todo lo que el padre hizo allí á conceder varias esenciones á los escolares, confirmándoles otras de su padre D. Alonso IX, las cuales no fueron las que aumentaron aquel emporio de ciencias, sino las dotaciones fijas y salarios seguros de los maestros; pues con aquellas se interrumpió adelante el estudio, y con estas volvió á levantar, como siempre sucederá. Véase en Chachon, pág. 20, el caso sucedido bajo de Clemente V por los años 1309 y 10; pero no por la cdicion de Valladares tan llena de mentiras, que apenas se puede entender lo que dice, sino por Gil Gonzalez, que le extracto en la historia de la ciudad, pág. 249 á 255.

Pero entre tanlo que en lo demás se cmendó, no fué en la inscripcion; ella y la otra fueron propagando sus en

gaños, por los aulores que escribieron en el intermedio, cuyos libros circulan y se leen por lodas partes, interin que la enmienda, tal cual ella sea, se queda encerrada dentro los claustros de Salamanca. Y aunque algunos se acerquen y la registren, como en ella no se dice la espe. cie suprimida, ni el motivo que hubo para quitarla, y mucho menos se presentan a la par, ni se conserva la anterior, para colejarlas y sospechar la casual, he aquí el motivo por donde el error precavido por uno, sigue todavía por muchos. Anotemos, pues, como lo tenemos ofrecido, estos autores , que han de ser cautè legendos en el particular de la traslacion palentina á Salamanca, que es ahora de nuestro asunto, porque lo demás se tratará despues.

El primero de que yo me acuerde, que participó el error de la inscripcion, y le propagó á sus sucesores, fué Lucio Marineo Sículo, el cual en el lib. III, fol. XI de su Histor. de Reb. Hispan., que imprimió en Alcalá año 1530. hablando de Palencia , dijo así: Ilem Palentia nobilissima civitas in amnis Carrionis margine sila; ubi quondam litterarum Gymnasium fuisse memorant , quod postea Salmanticam translatum fuit.

De este pasó al P. Fr. Alonso Venero dominicano, y de él á los demás, como por un órden de sucesion. El P. Venero en su Enchiridion de los tiempos, que imprimió en Salamanca, año 1545, fol. 107 v. á 108, Iratando de San Fernando, tiene lo siguiente: “El Rey D. Fernando « de Castilla, cuyo reinado comenzó año del Señor de « mil é doscientos é diez y seis (diez y siete debiera de« cir), trasladó el Estudio general de Palencia á la ciudad a de Salamanca.”

Francisco Tarrafa, canónigo de Barcelona, que en

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