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el que escribió despues de todos y los luvo presentes, y les llevó la palma por su elocuencia , diligencia y esmero, el P. Bartolomé de Alcazar en la que nuevamente escribió del Santo, publicada en Madrid año 1692, en un lomo en folio, debiendo verse particularmente sobre este punto en los cap. 9 y 12, pág. 39 y 62 y á cada paso. Donde se hallará que despues de la gramática, humanidades, filosofía y demás ciencias que allí se cultivaban, especialmente eclesiásticas, se destinó á la sagrada teologia con adelantamientos tan considerables, que llegó á ser graduado de maestro en esta sagrada facullad, y á ensenarla publicamente desde la cátedra. De ahí se trasporto á la profundidad de las sagradas letras, y salió en ellas tan aventajado como nos lo encarecen las lecciones de su oficio en el breviario impreso del año 1565: Sacrarum litterarum cognitione apprimè eruditus. Estudios, por fin, para que no nos cansemos, que le sacaron tan docto, lan admirable y santo como él lo fué, espejo de los prelados de su tiempo y ejemplo vivo é inmortal que está y estará gritando a los de todos los siglos, para el modo de cumplir todas las funciones, todos los deberes, todas las grandes partes de su alto y delicado ministerio..

La habilidad de este ilustre profesor palentino no era como la de los canónigos de las leyes de Partidas que no sabian firmar. Ella se extendió como se ve por las escrituras de su puño, que se guardan tanto en la iglesia primada, como en la suya propia de Cuenca, basta preciarse de escribir no solo con elegancia y limpieza, cosa muy rara en su tiempo, si aun materialmente con primor, sahiendo formar diferentes géneros de lelras, pero en particular la corriente de su uso cotidiano con mucha gracia y claridad, conservando un pulso valiente en me

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(dio de sus austeridades y fatigas hasta mas allá de la edad septuagenaria. De modo que los escritores de su vida hablan en esta parle con cierto género de admiracion, y ello es que en el particular parece haber sido San Julian un fenómeno de aquellos tiempos (1). Habia nacido en Burgos por los años 1128. Pasó á hacer sus primeros estudios á Palencia, como se ha dicho, en 1143. Concluidos se retiró por algun tiempo á su patria á ejercer la vida solitaria. Se ordenó de sacerdote, fué exallado al arcedianato de Toledo, cuya dignidad llevaba por los años 1192 y 93, como consta de instrumentos. De ahí a obispo de Cuenca en 1196, cuya silla rigió hasta el de 1208, dia lúnes 28 de enero, en que pasó á la gloria no menos cumplido de dias que opulento de virludes. Tal ha sido el primer discípulo Santo que conocemos de las escuelas palentinas en este estado moderno de restauracion. Pasemos al segundo.

Pues ; y el ilustre Santo Domingo de Guzman fundador de su religion Dominicana ? Este patriarca insigne, esta lumbrera despertada para despejar el horizonte de la iglesia de la parte del occidente de Francia, siempre lenebroso, pasó á cursar en esas mismas aulas el año 1184 por disposicion de sus piadosos padres. Y ahí fué donde adquirió lodo aquel fondo de ciencia sublime, con que triunfó despues en aquellas provincias de muchos here

(1) Podrán verse en el P. Alcazar con las reflexiones que hace sobre esto, pág. 31, 133 y 135; como tambien á los PP. Burriel y Terreros en su Paleografía española, publicada en Madrid año 4758, pág. 94 y 95, lámina 13, núm. 5, donde entre muchas que vieron suyas en la Santa Iglesia primada, dan estampa de la arrogante firma de una del año 1198, siendo ya obispo de Cuenca y en edad de 70 años.

jes y cisimáticos en las diferentes disputas que con ellos sostuvo, como no bien lo acaban de encarecer todos los escritores antiguos y modernos de su vida, el Belvacense, el Lemovicense, el Genuense, Apoldia, Trivet, San Antonino, el Bergomense, Almella, Castillo, Pedro Mateo, Fr. Vicente Baronio, Diacceli, sin otro gran número. El primero de los cuales, acabando de escribir en 1244, tiene estas palabras que apenas diferencian en los demás: Post hoc in liberalium artium doctrinam missus Palentiam, ubi tunc generale studium florelat (1). Obsérvese para mejor ocasion este tunc, como que ya cuando el autor escribia en 1244 no se hallaba tan floreciente el estudio palentino por haber decaido en ese inlermedio.

Aun so explica mas individual el M. Fr. Teodorico de Apoldia, que escribia entre los años 1296 y 99. Pii parentes (dice) illum studiorum causa Palentiam misserunt ibi enim tunc florebat studium generale, ut vocant, abundans lam discipulorum frequentia, quam præstanti doctrina magistrorum (2). San Antonino de Florencia: Missus est Palenliam, ut ibi liberalium artium compararet studii exercitalione peritiam. Ibi tunc temporis generale florebat studium abundans tam multitudine numerosa scholarium , quam studiosa perfectione doctorum (3). Aquí dice el apologista de la misma religion de Predicadores fr. Vicente Baronio, recibió el grado de maestro en teo

(1) Ficent. Belvacens. in Specul. Historial. lib. 29, cap. 94, de Ja edicion de Venecia en 1591. El cual podrá tambien consultarse en los caps. 93, 93, 96, 103 y 104.

(2) Lib. 1. cap. 2 et ap. Lipoman. Sur. et llareum in Vit. SS. quorum postremus videndus pág. 685, edit. Lugdunens. 1591, 4.'

(3). In Chronica. Part. 3.", tit. 23, cap. 4.0

logía, y se labró aquellas armas prepotentes con que destruyó en el concilio Lateranense bajo de Inocencio- III los errores groseros de Almerico y del abad Joaquin, y en las parles de Tolosa la impertinente heregia de los albigenses (1). Continuaba el bendito jóven sus estudios en Palencia el año 1192, que fué el de la grande hambre, en que todos los escritores de su vida celebran haber vendido los libros para socorrer las necesidades de los pobres. Véanse los Anales primeros toledanos impresos por Florez en el tom. 23 de la Esp. Sag. pág. 393.

Hacia los años 1200 hizo tambien sus estudios en Palencia el bendito Fr. Pedro Gonzalez de Fromista, hijo del mismo obispado, por otro nombre Fr. Pedro Gonzalez Telmo ó Fr. Pedro de Tuy, por la ciudad episcopal de Galicia, donde descansa su santo cuerpo en digna veneracion. De quien dice el escritor coetáneo de su vida: In primavo juventutis suæ flore , promovente quodam ejus patruo , qui præfatæ civitatis ecclesiæ in pontificale præerat dignitate, liberalium arlium studiis decenter erudilus, telut alter Salomon, pucr ingeniosus et bonam sorlitus animam, ... (2). A diligencia , dice, de un tio suyo, obispo de aquella ciudad (por la cuenta D, Arderico an

(1) Lib. 1.', Sect. IV, S. 1.o, pág. 360: In Palentina Academia theologiæ magisterio donatus , et instructus armis, abbatis Joachim el Almerici errores in Concilio Lateranensi sub Inocentio III, et in Tholosalium regionibus Albigensium hæresim profligavit. El Bergomense in Suplement. Chronicor. Hæresim apud Tholosum nuper oborlam mira celeritate et virtute compescuit. Añade Juan de Launoy en el tomo 7.o de sus obras litulado de Scholis celebrioribus , edic. de Colon. año 1732, pág. 61 y 62 hablando de esta de Palencia, que Santo Domingo hanc scholam reperit illustrem et illustriorem reddidit, etc.

(2) Publicado por el M. Florez en el lom. 23 de la Esp. Sag., påg. 132, 153 y 213, núm. 2.

tecesor de D. Tello) fué puesto alli á los estudios desde muy jóven; y habiendo descubierto buen fondo de alma y no mal talento, como aprovechase mas cada dia llegó á ascender á canónigo y dean de la propia iglesia palentina. Pero trayéndose en la exterioridad de ropas y cabaJos con mas orgullo del que era correspondiente a la modestia sacerdotal, on tropezon que dió en sus calles , fué paso para un acierto. Envuelto ginete y caballo en un inmundo monton de basura, se siguió como es ordinario, la risa y burla del pueblo mofador, el cual por desgracia en semejantes lances siempre suele estar pronto á celebrar las desdichas de los petimetres; cosa que ellos sienten mas que todo. En fin, él pasó su poco de vergüenza y se levantó como pudo; pero desengañado de que el inundo siempre vuelve cenagosos lodos por locas vanidades, se indignó mas con estas; en una palabra , el barro de las calles de Palencia (que tan antiguo debe ser ya en ellas) fué para Pedro un medicamento precioso, con que curó la ceguedad de ánimo y recobró la vista del cuerpo. No tuvo que dudar mucho. Pronto corrió á lavar sus inmundicias en las aguas abstergentes de la penilencia y de las lágrimas. Sin detenerle las grandes esperanzas que pudiera fundar por la carrera del siglo, segun la rapidez de los pasos que habia dado por ella , pasó á salvarse bajo el manto de la sagrada religion dominicana, como el único refugio donde creia hallar salud. Y en efecto no le engaño el pensamiento, siendo despues en esta regla, todo lo que fué, un ejemplo de virtud, de humildad y fervor, la voz de la trompeta que despertó a muchos de iguales letargos, el rayo volador de la mision que cruzó regiones y penetró provincias, el Vicente Ferrer de aquellos tiempos por su celo apostólico.

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