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algunos de ellos en nombre de los otros (lo que tambien ordenaba el Papa ) se hallasen conformes ó á lo menos suficientemente instruidos para hacer resolucion con los demás prelados concurrentes.

Señaló, pues, nuestro Emperador este concilio nacional preparatorio para la ciudad de Palencia , en medio de hallarse á la sazon en Leon, y ser esta la corte de sus reinos, donde se juntaron nuestros obispos en principios del mes de febrero , y tratado el asunto, con lo que resolvieron, pasaron algunos de ellos, y aun el arzobispo mismo de Toledo, á expresar el dictámen de todos a la ciudad de Rhems en la cuaresma siguiente, segun lo ordenado por el Papa. Agitado allí el asunto con asistencia del gran P. San Bernardo, que lució en esta ocasion como en todas la felicidad de su talento y doctrina, salieron condenadas, principalmente hasta unas cuatro proposiciones de Gilberto, y no el autor, por no haber mostrado obstinacion en defenderlas; antes bien desde el principio se sujetó como verdadero sabio, buen prelado y calólico á la infalible decision de la iglesia , con lo que quedó en la suya, y se volvió á ella sin experimentar el menor detrimento en su dignidad y buen nombre, á lo menos de parte de aquella sacra asamblea. Y aun se dice, como verémos, que despues renunció y entró en religion, donde vivió el corto resto de sus dias con tanto arrepentimiento y ejemplo, como puede inferirse del Necrologio de la iglesia de Luca. donde testifica el Ilino. Mansi, obispo de ella, haber encontrado apuntada su muerte con el título Santæ memoriæ (). Y el Sarisberiense que le conoció y escribió des

(1) Eu su cdicion y adic. ú la Biblioth. mod. ct infin. larinirat., de Pabricio, tom. 3, pig. 58, col. 2, Padua 1754.

Tomo XX.

pues de su muerte, habla de él con honor y estimacion sin suponerle en nota alguna (1).

Disuello el concilio, á la vuelta de nuestros obispos á España, el Papa escribió por ellos las gracias al Emperador D. Alonso, como se ve por la epist. IV de las suyas, publicada en la Coleccion general de concilios del P. Labbé, y en la particular de España del Emmo. cardenal Aguirre. Y á mas de esto la celebracion del presente en Palencia con insinuacion de la causa, aunque no se conservan las actas, se acredita por los privilegios que en el discurso del libró allí el Emperador. De tres nos queda memoria. Los dos de 13 de febrero; el uno para adquirir de la Santa Iglesia de Leon el monasterio de canónigos de Carvajal, á que queria trasladar las monjas de San Pelayo de aquella ciudad, pasando los canónigos al que estas dejaban; el cual dice ser librado quando habuit in eadem Palentia preenominatus Imperator colloquium cum Episcopis suis et Baronibus. El otro para hacer entrega á los canónigos de Carvajal del monasterio de San Pelayo que estas religiosas dejaban, y autorizarles para la posesion de todos sus bienes. Facta carta , Palentiæ 13 Kalendas Mar. tii. Era MCLXXXVI, quando præfatus Imperator habuit ibi colloquium cum Episcopis et Baronibus sui Regni de vocalione Domini Papæ ad Concilium. Por cuyas subscripciones se ve los prelados que asistieron escritos de este modo: Raimundo , arzobispo de Toledo y primado-Pedro, obispo de Segovia - Bernardo, de Sigüenza-Pelayo, de Mondoñedo-Arnaldo, de Astorga- Marlin, de Oviedo—Berengario, de Salamanca — Bernardo, de Zamora - Victor, de Burgos-- Pedro, arzobispo de Compos

(1) En el Metalogic. cit., lib 1, cap. V.

tela, y Juan, obispo de Osma: á que siguen los Condes y Oficiales mayores de la corona , con los dos hijos del Emperador D. Sancho y D. Fernando, nombrándose Reyes, como luego lo fueron por muerte de su padre, el primero en Castilla, y el segundo en Leon.

El descubrimiento de estos dos importantes privilegios es debido a la buena diligencia del P. M. Risco, docto continuador de la Esp. Sagr. en los lomos 33 y 36 que prosiguen las memorias eclesiásticas de la ciudad v obispado de Leon. Véase el primero en la pág. 203 á 205, y el segundo en los Apéndices, pág. CXCIV.

Del tercer documento que hace memoria de este concilio , habia ya informado el señor Sandoval desde el año 1600 en la Crónica particular del mismo Emperador D. Alonso VII, cap. 52, pág. 143, donde dijo así: “ Pa« rece por una escritura de merced que hizo al monaste« rio de Carrazedo, de la orden de San Benito, en el Bier« zo, cerca de Villafranca, que agora es de monges del « Cistel, en que le hace libre de todo pecho y portazgo, a como en este año de la era 1186 celebró Córtes en la « ciudad de Palencia , y mandó juntar todos los prelados

« del reino á manera de concilio, para que viesen un « edicto que el papa Eugenio III habia enviado, lla« mando á concilio general, que se habia de tener en la « ciudad de Reyns, por causa de Gilberto Porretano: « contra el cual nuestro P. San Bernardo, por escrito y « por palabra en los sermones enscñaba la verdad. El « Papa por atajar los muchos males que podian resultar « de la opinion de Gilberto, hizo llamamiento general, « para celebrar el concilio dicho en la ciudad de Reyns, « donde se hicieron cuatro cargos al obispo Gilberto: los « cuales se ventilaron por 10das las universidarles de la « cristiandad, y en este concilio, hallándose en él nues* tro P. San Bernardo, que defendió la parte mas sana.”

Estas proposiciones envió el Sumo Pontífice tambien al Emperador, para que juntando los prelados del reino, tratasen de ellas, y enviasen con la resolucion al conciJio personas doctas, o suesen todos ellos y el Santo Emperador con celo de servir a nuestro Señor, bizo la junta que el privilegio dice de prelados en Palencia. De Gilberto Porretano dice Pedro, venerable abad del gran monasterio de Cluni, que se metió monge en este insigne monasterio, recibiendo el hábito de nuestro P. San Benilo, y vivió en él lo restante de su vida con gran ejemplo y humildad, y aprobacion de vida.

Concluida ya la relacion de este concilio, y volviendo á mi propósito, decia yo que atendidas las circunstancias de haber sido puramente dogmático, y haber querido el Papa oir los dictámenes de las escuelas de la cristiandad, puede muy bien creerse que el molivo de haberse convocado mas bien en Palencia que en otra ciudad de las muchas de los dominios de Castilla y Leon, fue por la proporcion de consultar los Padres á los doctores y maestros de los estudios palentinos. Y en efecto, despues de tener ya expuesta aquí mi conjetura en estos términos, hallo haberme precedido en el mismo pensaipiento el grave juicio del Dr. Pulgar, canódigo penitenciario de la propia iglesia de Palencia, y su historiador, diciendo: “Y yo no dudo que el motivo de congregarse a este Concilio ó Córtes . . . . en Palencia, fué porque era « universidad, y aquí se ventilaria lo que las proposicio« Des contenian (1).”

creer

(1) Tomo y lib. 2, pág. 187, col. 1.

Pero de cualquier modo que hayamos de quedar acerca de esto, lo cierto es que desde este tiempo tenemos memorias descubiertas, continuadas y seguidas de los estudios de Palencia. Y estas son las que voy á proseguir ahora.

SANTOS Y HOMBRES ILUSTRES QUE DESDE ESTE TIEMPO

HACEN SUS ESTUDIOS EN PALENCIA.

Desde este tiempo tenemos tres ilustres discípulos de las escuelas de Palencia en los gloriosos San Julian, obispo de Cuenca, Santo Domingo de Guzman, fundador de su esclarecida religion de Predicadores, y San Pedro Gonzalez Telmo ó de Fromista , uno de sus primeros religiosos despues de haber sido dean de la propia iglesia palentina. El primero pasó á hacer sus estudios á Palencia, jóven de unos quince á diez y seis años, en el de 1143, cinco antes de dicho concilio; de modo que al tiempo de su celebracion, se hallaba cursante en estas aulas. El segundo empezó allí los suyos en 4184, y el Tercero en el de 1200 ó poco despues. Las memorias didascálicas de todos tres apuntarémos ahora muy brevemente por su órden.

Por lo que toca al bienaventurado San Julian, segundo obispo de Cuenca (del estado moderno despues de su conquista), que este dichoso hijo de la inclita ciudad de Burgos hizo sus esludios en Palencia desde dicho año 1143, es un hecho que contestan los escritores de su vida, hombres no menos doctos que los PP. Rivadeneyra, Poza , Escudero, Fr. Antonio de Santa María, y

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