Imágenes de página
PDF
ePub

bre, que vivió lo mas de sus dias con el Rey D. Fernando II de Leon (hermano segundo del de Castilla D. Sancho el Deseado) y fué su mayordomo mayor, al paso que en aquel reino, por merced suya, Señor de muchas villas y castillos. En Valladolid tuvo por gobernador en su ausencia al caballero Fernan Rodriguez de Sandoval,

como se ve por la firma de una escritura del año 4460, · que dice: Fernandus Roderici de Sandoval in Valle.

Olit (1). Habiendo vuelto á Castilla , fué muerto en Requena en un encuentro con los enemigos dia 11 de agosto de 1484.

Y quedó por cuarto y último Señor de Valladolid de los de esta varonía, y juntamente de la soberana casa de Urgel en Cataluña, su hijo llamado tambien D. Armengol, 8.o de este nombre, que es haber dicho uno de los Príncipes mas victoriosos y temidos de sus dias, como lo mostró, en todas sus funciones de armas, con especialidad en las sangrientas guerras que sostuvo de la parte de sus estados de Cataluña, con el orgulloso conde de Fox D. Ramon Roger y otros varones sus aliados, á los cuales desbarató con arresto del primero en la batalla decisiva de 26 de febrero de 1203, que le dejó pacífico señor y libre de enemigos. Con el motivo de esta ausencia dejó por gobernador de Valladolid y las tierras de su departamento al ilustre D. Alonso Tellez de Meneses, bisabuelo de la gran Reina Doña María Meneses, señora tambien en su tiempo de esta ciudad, y fundadora de este monasterio de las Huelgas, donde yace; el cual reconociéndolo así, se firmaba en escritura de 17 de mayo

(1) Sandoval, Crónica del Emperador D. Alonso VII, impresa en 1600, pág. 203, col. 2.

de 1201, D, Alfonso Tellez, scñor de Vallallolid, el de Cabezon, el de Tudela , et de Portillo (1).

Al cuarto año del señorío valisoletano de este Príncipe en el de 1188, por escritura de 25 de agosto (2), se descubre tenian ya nuestros Reyes palacio fijo en Valladolid en medio de que la ciudad no fuese suya , y no sabemos la antigüedad que llevaria ya entonces. Prueba de la comodidad que encontraban en esta ciudad y del explendor á que habia llegado. Bien que esto mismo lo muestra ella el año 1191, cuando por dos escrituras, la una de 6 de julio y la otra de 22 de noviembre, compra al Rey D. Alonso VIII de Castilla, por la primera la villa de Santovenia, en precio de dos mil aureos, y por la segunda la de Herrera de Duero en valor de mil, que era mucho dinero para aquel tiempo. Lo muestra tambien haber sido la ciudad nupcial, en que celebraron su casamiento el Rey D. Alonso IX de Leon y Doña Berenguela, primogénita del Rey de Castilla el año 1197, aunque esto no con buen pie, porque ambos sobrevivieron á la disolucion del matrimonio por parentesco de órden del papa Inocencio III, y teniendo ya hijo a San Fernando, que sin embargo como nacido en buena fe , fué legitimado.

Por fin murió el Conde en sus estados de Cataluña bastante temprano el año 1208, no sin sucesion como dijo el viajero Ponz, sino sin hijo varon, y solo

(1) Tráela el Dr. Gudiel en el Compendio de los Girones, cap. 7, fol. 20.

(2) Et medium molendinum in rivo Aseva sub palatio Regis ad Sanctum Julianum. Escritura de Sahagun 196 del apéndice del Padre-Escolano, pág. 557. Era el alcázar donde hoy el monasterio de San Benito de aquella parte que mira á San Julian, iglesia ya demolida.

con hija y hermana ; la hermana Doña Milagro, casada con D. Ponce, vizconde de Cabrera, de quien quedó hijo y sucesor el vizconde D. Guerao, primero del nombre, que equivale á Giralt. La bija menor de edad y en tutela de su madre viuda Doña Elvira, condesa de Subirats, se llamó Doña Aurembiaux ó Orembiax, como ella se pronuncia en escritura del mes de julio de 1228. Doña Orembiar por la gracia de Dios, Condesa de Urgel etc., etc. (1).

Dejaba el Conde en su testamento (dice Zurita) al papa Inocencio III la mitad de la villa de Valladolid en el reino de Castilla, que era de juro y heredad suya y le pertenecia como herencia del conde D. Peranzures y de la madre del conde Armengol su abuelo; y dejaba aquella parte al Papa porque mandase cumplir su testamento, y la otra mitad á sus herederos, con que la tuviesen en nombre de la Sede Apostólica (2).

He aquí un suceso raro para Valladolid, verse en dias de caer en los Estados Pontificios; pero no llegó este caso, porque interponiéndose el Rey D. Alonso VIII que no podia excusar la ciudad ilustre que hacia el ornamento de su reino, y en no pocas ocasiones las funciones de su corte, la adquirió para la corona. Y cuando murió en 6 de octubre de 1214, la dejó por apanaje y arras por sus dias a su hija primogénita Doña Berenguela, madre de San Fernando, y muger que habia sido del Rey D. Alonso IX de Leon (separados como he dicho de órden del Papa por el parentesco no dispensado). Desde entonces la gozó esta Princesa hasta su muerte en 1246.

(1) Salazar, Casa de Lara, tom. 1.", pág. 128 á 30, y lomo 4.', pág. 13 y 14.

(2) Anales de Aragon, tom. 1.o, lib. 2.°, cap. 57.

Bien que hubo en ellos los sucesos que ahora apuntarémos.

Muerta su madre, nombró Doña Berenguela por tutor Je su hermano D. Enrique I y gobernador del reino al conde D. Alvaro de Lara, quien ántes de entrar en posesion, se le tomó juramento : “Que nunca fuese contra «la Reyna, pues ella tan gran honrra le fazie é tan cum« prida: é que todo lo della fuesse siempre guardado seña« ladamente las sus arras é las heredades que su padre « la dexára , que son el castiello de Burgos, é Sant Este« van de Gormaz, é Coriel, é Valladolid, é Muñon, é los « puertos de la mar, é sus cilleros, é todas las otras sus « rentas é que siemprel amase é la sirviese como á Se« ñora natural é fija de su Señor natural. E todo esto « juró ante los Prelados por Corte...." Tal se lée en la Crónica general de España, que mandó escribir su nieto D. Alonso el Sabio de la impresion de Zamora por Ocampo año 1541, fol. 400, vto. col. 2.

Sin embargo de este tan solemne juramento, tardó bien poco el conde D. Alvaro en atropellarle, como el solo aspiraba á levantarse por cualesquiera medios con la persona del Rey, con la regencia, con el mando y con todo. “Envió decir á la Reina Doña Berenguela que diese al « Rey, sin otro alongamiento, el castiello de Burgos, é « Sant Estevan, é Coriel, é Valladolid, é Fita, é los puer« tos de la mar. E quando la Reyna vió la carta en nom« bre del Rey su hermano en quel enviaba pedir los « castiellos, pesol muy mucho, é enviol por respuesta, « que cuando se ella viese con él, farie de los castiellos « é de lo al, lo quel mandase como hermano é señor." (así allí fol. 401, col. 2.)

Poco satisfecho el Conde con esta respuesta, y siendo

sus miras dirigidas á apartar muy lejos de la persona del Rey la que admitida a su lado, podria desimpresionar á este y descomponerle à él: “Ovo de si mas sabor de « buscar todo mal à la Reyna Doña Berenguella, é em« biol á Martin Nuñez de Finojosa con cartas del Rey « mucho afincadamente, en quel enviaba pedir el cas« tiello de Burgos, é Valladolid, é los puertos de la mar. « E la Reyna dijo: bien sé yo que esto non lo demanda « mio hermano el Rey, ni le praze; mas faz lo el Conde « que me gaze en grand tuerto; pero á voz de mio her« mano me lo demanda, non lo quiero retener; mas pido a á Dios merced quel pese del mal é tuerto quel Conde « me faz, sabiendo bien lo que prometió, é todo lo ha « quebrantado. Entonces la Reyna entregol todo cuanto « tenia sinon Valladolid que retovo en sí, ca su padre «ge la diera por sus dias. Mas dijo: pues tanto mal le « venie por el Conde non queria fincar en Castiella, é se « querie ir á tierra de Leon á vivir en sus arras.” (Folio cit. vto. col. 2).

Pero toda esta turbacion tuvo fin por otra mas funesta, muriendo el Rey jóven al golpe de una teja que le arrojó otro muchacho en Palencia á los tres años no cabales de su reinado (si reinado fué y no pupilaje) en el de 1217 dia 6 de junio, mártes aciago para él y mucho mas para el ambicioso Conde su déspota, para que se vea que coronas de polvo no pueden ser menos frágiles que el barro. Con este motivo pasó en propiedad la corona de Castilla á dicha su perseguida hermana mayor Doña Berenguela , Señora de Valladolid. Pero esta heroina por un ejemplo raro de desprendimiento de aquellos que se ven pocas veces, llamó a su hijo San Fernando y el Reino á Córtes a esta ciudad, y en ella y su iglesia mayor de

O

« AnteriorContinuar »