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bien despachada, librando una cédula en aquella ciudad á 19 de octubre de 1367 por la que confirmó los diez mil mrs. que su padre habia adicionado al estudio del último estado, y aumentando él igual cantidad, mandó que los referidos Alcaldes, Merino y Regidores hubiesen por todo en cada año veinte mil mrs. en las tercias de Valladolid y sus aldeas con Mucientes y Fuensaldaña, para los Lelores é Maestros é Bachilleres que leyesen en los Estudios.

Pero porque tambien esta cédula chocaba con otra que S. M. habia librado ántes á Martin Sanchez su notario, canciller y ballestero, situándole en estas mismas tercias doce mil mrs. de renta anual, de que le habia hecho merced el generoso Rey, le desembarazo y puso corriente por otra en Santo Domingo de Leon á 23 de enero del año siguiente 1368 (1).

DÉCIMA MEMORIA.

Sucedióle en el reino su hijo D. Juan I, quien tomó estas tercias de Valladolid y lugares de su tierra para los monjes encerrados del monasterio de San Benito, que él fundó en esta ciudad el año 1390, llamados entonces los beatos de San Benito (2); con lo cual trasladó el situado de los estudios sobre las tercias de los arciprestazgos de Cevico y Portillo, lugares del obispado de Palencia. Confirmóselo su hijo D. Enrique III, haciendo gracia del au

(1) Me hallo con copias de estas mercedes, que mal atribuyó Antolinez en su Hist. ms. de Valladolid, lib. 1. cap. 27, al nieto D. Enrique III por ignorar la diferencia de años de Cristo y era del César.

(2) Morales, Viaje santo, impreso por el M. Florez, año 1765, pág. 4; y el señor Llaguno en la nueva edicion de la Crónica del Rey D. Juan I, en Madrid, año 1780, pág. 34-Not. 2.

mento de la moneda y del exceso que rentasen de mas; como así bien determinó varias providencias sobre los recaudadores, para que lejos de impedirlo contribuyesen á su cobro. Todo esto á solicitud de Juan Manso y Ruiz García, caballeros de Valladolid, conservadores y administradores del dicho estudio, por carla en Madrid á 20 de enero de 1398; la que despues confirmó con insercion él mismo allí á 15 de febrero de 1403, y posteriormente su hijo y sucesor D. Juan II por otra en Segovia á 26 de julio de 1407, suplicándoselo los Doctores , Maestros, Bachilleres y la Universidad de los escolares del estudio de Valladolid (1).

UNDÉCIMA MEMORIA.

Su abuelo el ya expresado Rey D. Enrique Il por albalá de 17 de diciembre del año citado de 1367 les hizo merced de les quitar é quitamos de todo tributo, é de todo pecho, que Nos ó otros por Nos hayamos de haber, quier sean derramados en la dicha villa de Valladolid , quier por derramar, así sueldos , pechos, concejales, é empréstitos, é servicios, é caloñas, como de cualesquier otros pechos, é derramamientos que Nos les embiaremos mandar al Concejo de la dicha villa de Valladolid, que derramaren, ó ellos derramen entre sí para cualesquier cosas é menesteres que les hayan acaescido ó acaescieren en cualquier manera, é por qualquier razon que sea ó ser pueda."

Y porque contravenian á esto los recaudadores, nueva

(1) Hállanse impresas á continuacion de los cstatutos de la misma universidad, fol. 6 vuelto, 7 y 8.

mente hallándose en esta ciudad á 19 de febrero de 1373 á queja del mismo estudio, expidió otra mas estrecha con insercion de la anterior, fundada en estas razones dignas de lan grande Príncipe y de la memoria de todos tiempos: “Por cuanto los escolares estudiantes vienen a los « estudios de luengas tierras, é pasan mucho afan é mu« cho trabajo para las ciencias que aprerden , é los nues« tros Reinos son mas onrados por ende, é se sigue á Nos « ende muy gran servicio é gran pro é á los nuestros Rei« nos: por la cual razon los derechos antiguos é los Em« peradores, é los Reyes otorgaron muy grandes honras « é libertades á los Doctores, é Lectores, é Maestros, é « Bachilleres, que leen las ciencias en los dichos estu« dios, é á los otros escolares estudiantes en ellos: E por resto é por gran voluntad que habemos de ennoblecer el « dicho estudio de Valladolid, por muchos servicios é « buenos que nos ficieron los vecinos, é moradores de la « dicha villa ; tenemos por bien que sea guardada á los « Doctores, é Lectores, é Maestros, é Bachilleres que « agora leen ó leyeren de aquí adelante las ciencias en . «el dicho estudio é otrosí á los escolares que agora son « estudiantes, é fueren de aquí adelante, así á los que « vinieren á estudiar de fuera parte, como á los que son « é fueren naturales é vecinos é moradores de la dicha « villa , la dicha merced é libertad é benignidad que les «Nos otorgamos por el dicho albalá.”.

Fué repetida, confirmada y mandada guardar por su hijo D. Juan I en Real cédula librada en las Cortes de Búrgos á 28 de agosto de 1379. Don Enrique III su nieto, en Valladolid á 28 de enero de 1 402. Don Juan II su biznieto, en Segovia á 26 de julio de 1407 y en Valladolid á 19 de noviembre de 1419; añadiendo el expresado Don Enrique III, su padre, la exencion de moneda forera por su Real cédula en Segovia á 6 de junio de 1 406.

DUODÉCIMA MEMORIA.

En este estado se ofrece el concilio general de Conslancia celebrado en el año 1417, á que fueron enviados vle orden del joven Rey D. Juan II y de su madre tutora y regente la Reina Doña Catalina de Alencastre (que vivió de continuo en esta ciudad y en ella murió (1) en el año siguiente) entre los demás embajadores, prelados y grandes, dos insignes letrados de nuestra universidad, que fueron el P. Fr. Luis de Valladolid, hijo de esta ciudad y del convento de San Pablo, maestro en sagrada teología por París, y el canonista Juan Fernandez de Peñaflor, doctor en decretos, natural de la villa de Peñaflor cerca de Valladolid; los que tienen el honor de verse inmortalizados en las actas de este gran concilio, y especialmente en la ses. XXXV del dia viérnes diez de junio de dicho año 1417, en estos términos : Frater Ludovicus de Valleoleti Ordinis Prædicatorum in Theologia Magis ter Parisiensis, et Joannes Ferdinandi de Rupeflore Decretorum Doctor, Oralores et Procuratores Serenisimi Do

(1) A dos de junio de 1418, como consta de la inscripcion de su sepulcro en Toledo, que pone Florez en sus Reinas Católicas, tom. 2, pág. 726, y de la Crónica del hijo sobre este año, cap. 264, como así bien del anónimo árabe que alega el señor Casirien la Biblioteca arábica escurialensis, pág. 248, colec. 2, tom. 1.o, cuyas palabras soa: Obiit Regina Domina Catharina felicis memoria in urbe Valladolid (arabibus scribitur Baladuarid, id est, urbs Principis mau ritani Valid nuncupati) feria 2.4 die 6. junii, æræ 1456 Christi 1418, doude se ve que solo diferencia en el dia y en la vulgaridad de suponerla fundacion del Principe moro Valid; pero su nolabre genuino Vallis-Olelum nada tiene de raiz arábiga.

mini Joannis Regis Castellæ et Legionis et Serenisimæ Domince Reginæ Castellæ.

Disuelto el concilio á principio del año siguiente 1418, nuestros oradores se restituyeron á Castilla, y el M. Fray Luis con bula del papa Martino V. (que se conserva en el archivo de su convento de San Pablo) para establecer cátedra de teologia en esta universidad, de la cual fue él mismo primer lector y decano, como así bien desde este tiempo confesor del expresado Rey. D. Juan II, y á mas de otras grandes obras que levantó en este convento, fundador dos veces del de Santo Tomás de Tordesillas; porque teniéndole ya concluido, cuando se le llevó la furiosa inundacion del dia 2 de febrero de 1435, otra vez le volvió á levantar con espiritu grande y no menor magnificencia, sin acobardarle nuevas crecidas de aguas ni de gastos. Finalmente, quien haya sido Fr. Luis de Valladolid, á quien debemos en nuestra universidad el principio del estudio teológico, que nos habia negado Clemente VI, podrá verse en el historiador de su órden Fr. Fernando de Castillo, parte 1.4, lib. 3.', cap. 42, y en su continuador el señor Obispo de Monopoli, part. 3, lib. 2, cap. 35. Porque lo que escribió en este punto nuestro Antolinez en su flistoria ms. de Valladolid, libro 1.", cap. 22 al fin, y lib. 2, cap. 26, citando la bula, fué tomado de ellos supresso nomine, como acostumbra. Lo cierto es que nuestra universidad le debe este aumento, y es justo referirsele para que quede su nombre en bendicion, porque no tiene duda que muchos buenos efectos se han seguido de un establecimiento tan decoroso y necesario, no pudiendo dejar de considerarse bastante diminutos é imperfectos los estudios de una universidad, por bien que tenga florecientes las demás artes

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