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jaba de admitir, los caracterizaba y daba títulos, he aqui el motivo porque aun despues de separadas las aulas, continuó en esta funcion hasta hoy , indicándose por aquí el principio catedrático y eclesiástico de estas escuelas, no menos que el de las salmaticenses por el residuo que conserva el maestre-escuela. Y ved aquí una verdad digna de la ampliacion é ilustracion que se le dará á su tiempo, aunque hasta abora menos conocida y cultivada de lo que hubiera sido justo, por no habérsele aplicado la atencion a un objeto tan interesante.

SE AFIRMA LA BULA AL PAPA CLEMENTE VI Y AÑO 1346.

Pero aun me queda que decir sobre la Bula Clementina. Es ella notoriamente del papa Clemente VI, como repetidas veces se ha sentado hasta aquí, y en el dia no habrá hombre que lo dude, dada en Aviñon á 30 de juJio del año V de su pontificado, y así el de Cristo 1346, porque este Papa subió al pontificado el dia 7 de mayo de 1342; y habiendo cumplido su año IV en otro tal dia 1346, en el julio siguiente iba contando el V: y consta además ser de él esta bula ; lo uno porque así lo dice expresamente el sucesor Clemente VII en la cabeza de la suya, cuando la renueva por el registro, año 1384; y lo otro porque en ella misma atesta el Papa concederla á solicitud de un Rey D. Alonso de Castilla, y este no puede ser otro que el XI que reinaba á la sazon, afectísimo á los valisoletanos por los motivos de relacion con ellos que quedan explicados.

A pesar, pues, de una verdad tan constante ballamos (y es menester advertirlo para que nadie se deslumbre) que el doctor Gaspar Bravo de Sobremonte, catedrático de medicina de esta universidad, en aquella su fantástica Dedicatoria que la dirigió en el año 1669, ofreciéndola su tratado de la Medicina vindicada, así como no dejó fábula que no pusiese en movimiento para venderla unos orígenes imaginarios hasta encajarla los Reyes fabulosos de Viterbo, así tambien trocándolo aquí todo, tuvo valor de asegurar que la bula de Clemente VIl y año 1384 renovatoria era de Clemente VI y año 1346, y la de este del V y año 1310, sin hacerle fuerza que entónces ningun Rey D. Alonso reinaba en Castilla sino Don Fernando IV. Suplico á los prudentes ; qué buenos andariamos con unas noticias tan bien apuradas, si por suerte no tuviesémos la misma bula por delante para desengañarnos! ¡Con que instruccion votaria este claustral cuando se ofreciese un informe sobre el origen de la universidad de su instituto y profesion!

Así bien, en un memorial impreso en 26 hojas, acotado al márgen con doctrinas, que se dió al Rey Cárlos II el año 1698 á nombre de las tres universidades de Valladolid, Salamanca y Alcalá, en la causa de los estu diantes Perales de Valladolid, en que la valisoletana se hallaba en competencia con los dos Alcaldes del Crímen, por no guardarles el fuero, se sienta en el fol. 10 ser esta bula del papa Clemente V, y quinto año de su pontificado, contraido allí al de 1313. Pero con doble error, porque el papa Clemente V exaltado en 5 de junio de 1305, como es notorio, contó el año V desde otro tal dia de 1309, basta el 5 de junio de 1310, en cuyo año no reinaba ningun D. Alonso, sino D. Fernando IV, como acaba de decirse, porque D. Alonso XI, su hijo, aun no era nacido; y si fuera de este Papa la bula, siendo librada en julio y su año quinto habia de haber sido en

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julio de 1309, porque ese era el quinto julio del pontificado de Clemente V.

He querido poner este ejemplo, porque ya en adelante nadie pretenda aterrarnos por autoridad, pues autoridad por autoridad me parece que á pocos cederá la de tres tan grandes universidades. Pero en vano se pretende acoger el error al abrigo de unos nombres tan respetables; verilas fortior præ omnibus. Mayor es la fuerza de la verdad. A mas que sabemos lo que sucede en tales casos. Un trabajo de estos, un informe así, suele encargarse á un solo individuo; y aunque despues se lleve y se apruebe, ó se examine por comisionados, ó si por todo el cuerpo, no es lo mismo que si él lo hiciera desde el principio. En asuntos mayores cuando se manda enviar el parecer de todos, es otra cosa. Entonces cada uno trabaja por su parte, y luego en congreso comun se discute el asunto y se saca el resultado. Así que no inmediatamente que se encuentre un papel en cabeza de este ó el otro cuerpo literato, se ha de entender que todos los dictámenes que comprende, son suyos ex animi sentenlia, sino mas bien del individuo en particular á quien le cometió: y mucho mas en materias de hecho, y de hecho opinable, donde suele ser tanto menor el cuidado, cuanto de menor trascendencia se consideran las resultas. Bien que los hombres exactos siempre quisieran que en todo, sin distincion de materias, le hubiese muy grande, especialmente cuando se autorizan los escritos con unos nombres tan ilustres que pueden arrastrar por el concepto de su sabiduría, en los cuales no tiene duda que disuenan, y que les hacen poco honor aun los menores descuidos. Todo debe salir de aquí acendrado, todo á la última lima: lo contrario no es preciarnos de

lo que traemos entre manos, no de nuestra reputacion.

No obstante, porque no todos tendrán á la mano este papel, que por lo demás para su asunto no deja de ser de mérito, y porque tambien se vea que no siempre estuvo constante esta universidad acerca de su origen palentino, copiaré aquí el citado período.

“Fué (dice) la universidad de Valladolid en su oriente fundacion de los Señores Reyes de Castilla, porque o fuese la misma que se erigió en Palencia (1) ó luviese su principio en Valladolid, donde hoy se conserva, lo cierto es que en el año de 1313, que corresponde al 5.' del pontili. cado de la santidad de Clemente V, habia muchos años que florecia estudio particular en Valladolid, pero tan ilustre y famoso, que habia producido hijos insignes en todas facultades; y para que no le faltase honor que no le adornase, á instancias y súplicas del Señor Rey Don Alfonso el XI la erigió y hizo el Sumo Pontífice Universidad Mayor, y dió licencia y facultad al Ahad de Valladolid, para que pudiese dar los grados de maestros y doctores en todas facultades, y que pudiesen los graduados públicamente enseñar en lodas partes, como consta de la bula que expidió desde Aviñon, donde residia la silla apostólica, que insertó y confirmó por otra la santidad de Clemente VI.”

OCTAVA MEMORIA.

Exaltado ya nuestro estudio al grado de universidad, D. Alonso XI su bienhechor y padrino, que le negoció

(1) Ut probatur in proæmio Statutorum universitalis Pintianæ, et tenet lalleron in alligationc pro eadem universirale super apcllationibus.

este realce, hizo memoria de ella en el Ordenamiento de Alcalá del año 1348 por la ley. 1.", tit. 28, donde hablando del derecho civil de los romanos, despues que le ha excluido de la autoridad legislativa en España, dijo: “Empero bien queremos é sofrimos que los libros de los « Derechos que los sabios antiguos ficieron, que se lean « en los Estudios generales de nuestro Señorío porque ha « en ellos mucha sabiduría, é queremos dar logar que « nuestros naturales sean sabidores é sean por ende mas « onrados.” Como uno de los estudios generales que habia á la sazon en el reino era el de Valladolid, contándose por otro el de Salamanca, es de necesidad que el Rey en la expresion plural Estudios generales hubiese hablado de él.

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NOVENA MEMORIA.

· Antes de esto habia aumentado la dotacion con otros diez inil mrs.; pero porque esta gracia padeció alguna interrupcion en la tormenta furiosa de aquella guadaña coronada que dijeron D. Pedro el Cruel, pasada esta borrasca los Alcaldes, Merino y catorce Regidores de Valladolid acudieron a su hijo D. Enrique II, justamente llamado el de las mercedes, recientemente coronado en Búrgos contra D. Pedro (prueba de que Valladolid siguió su partido) para que les pusiese corriente la de su padre, y juntamente aumentase de su liberalidad lo que fuese de su agrado y pudiese en las actuales circunstancias urgentes del Estado. El Rey por una parte propenso á difundirse en bizarrías con todo el mundo, y por otra la Reina su muger Doña Juana Manuel de Lara, señora de esta ciudad, todo contribuyó para que la súplica fuese

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