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trabajo, tuvo el disgusto de que lo que á todos agradaba no agradase al Gobierno; y se sabe que, por una cédula del principe don Felipe, expedida en Valladolid á 47 de noviembre de 4533, y refrendada del secretario Sámano, se mandó recoger y llevar al Consejo cuantos ejemplares se hallasen de su libro, imponiendo la pena de doscientos mil maravedis de multa á quien en adelante le imprimiese ó vendiese. Pregonada esta providencia, se notificó al año siguiente á once libreros de Sevilla, y se procedió á recoger algunos ejemplares.

Antonio de Leon Pinelo, que menciona este hecho en su Biblioteca oriental, occidental y náutica, la califica de i historia libre»; y dice que esta circunstancia produjo la cédula del Consejo de Indias que hemos citado.

Dejamos á Gomara ocupado en su tarea en casa de Fernando Cortés, á quien acompañó á la expedicion de Argel, pues en el capitulo en que trata de ella dice terminantemente : evo, que estaba alli»; y es de creer que permaneceria eu ella hasta la muerte de este insigne conquistador, ocurrida en Castilleja de la Cuesta, pueblo á las inmediaciones de Sevilla, el 2 de diciembre de 1347. Muerto el Marqués, se ignora qué hizo Gomara; pero lo mas natural es que se retirase á su patria, Sevilla, donde tambien es probable falleciese, aunque no sabemos en qué año ni de qué edad : tan pocas son las noticias que se tienen de su persona.

El libro de Gómara sobre América, que en un principio disfrutó tan aventajado concepto, decayó luego con la publicacion de otros, y especialmente con la de la Verdadera historia de la conquista de Nueva-España, por Bernal Diaz del Castillo, que fué uno de los individnos que tomaron parte activa en aquella expedicion memorable, y que como testigo de vista acometió la empresa de corregir las inexactitudes y errores de Gómara; su libro no está escrito mas que para este fin; y asi, ataca continuamente al primer historiador con un encono y una violencia que degeneraná veces en injusticia; de aqui la notable diferencia entre los dos escritores : Gómara se propuso enaltecer á Cortés atribuyéndole casi exclusivamente la gloria de la conquista, y Bernal Diaz trató de probar que la gloria era de todos, porque el consejo, las resoluciones y la ejecucion eran comunes á lodos ellos. Tan distante de la verdad y la justicia consideramos al uno como al otro: los distinguidos capitanes y valientes soldados que acompañaban á Cortés contribuyeron indudablemente con su heróica constancia y aliento al triunfo, y el genio superior de su capitan supo aprovechar estos elementos y los que le proporcionó su sagaz politica para llevar á cabo uno de los hechos mas sorprendentes y singulares que menciona la historia. Ni Cortés por si solo y sin sus compañeros hubiera ganado el imperio mejicano, ni ellos, por animosos y resueltos que fuesen , hubieran conseguido el mismo resultado sin tener al frente un hombre tan extraordinario y privilegiado.

Pero es preciso confesar que en el fondo no le falta razon á Bernal Diaz, particularmente en punto á las noticias y relaciones de que se valió Gómaba para formar su libro, porque indudablemente fueron poco fieles. La misma acusacion le hizo el inca Garcilaso de la Vega, que refiriendo en el capitulo 40 del libro 5.» de sus Comentarios reales, parte n, el lance que se cuenta de Carbajal, cuando dijo á Diego Centeno, que le fué á visitar estando en capilla, que no le conocia, porque nunca le habia visto sino por la espalda, añade que esta especie es un cuento infundado y ajeno de la dignidad de Diego Centeno, y hasta de la noble franqueza militar de Carbajal; dice luego ser extraño que Gómara diese crédito á esta vulgaridad; y lamentándose de su falta de tino en punto á noticias, menciona el caso que le sucedió en Valladolid con las siguientes palabras : «Es asi que un soldado de los mas principales y famosos del Perú, que vino á España poco después que salió la historia de Gomara, topándose con él en Valladolid, entre otras palabras que hablaron sobre el caso, le dijo que Apor qué habia escrito y hecho imprimir una mentira tan manifiesta, no habiendo pasado tal ? A las cuales respondió Gómara que no era suya la culpa, sino de los que daban las relaciones nacidas de sus pasiones. El soldado le dijo que para eso era la discrecion del historiador, para no tomar relacion de los tales, ni escrebir mucho sin mirar mucho, para no disfamar con sus escritos á los que merecen toda honra y loor. Con esto se apartó Gomara muy confuso y pesante de haber escrito lo que levantaron á Carbajal, en decir que no conocia á Diego Centeno.»

Estos errores materiales, y la circunstancia de haber caido en el desagrado del Consejo de Indias, condenaron la obra de Gomara á una especie de olvido injusto, y la prohibicion duró hasta el año de 1727, en que sin duda las diligencias del erudito don Andrés Gonzalez Barcia lograron levantar aquel entredicho, para poder darla lugar en su Coleccion de historiadores primitivos de las Indias Occidentales.

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Refiriendo Francisco Lopez de Gómara con tanta extension los sucesos de la vida de Hernan Cortés en su Conquista de Méjico, parece inútil cansar al lector con noticias biográficas de este ilustre varon; pero no será ocioso decir algo acerca de sus Cartas ó Relaciones, que son los primeros y mas preciosos documentos relativos á los hechos de los españoles en Méjico. La correspondencia de Cortés es numerosa, porque tuvo siempre sumo cuidado de dar cuenta al Emperador de todo lo que hizo y proyectó en aquellas regiones apartadas; pero entre todas sus cartas, se distinguen, ya por su extension, ya por la importancia de los acontecimientos que refieren, las cinco relaciones asi llamadas, en que circunstanciadamente cuenta la conquista del

imperio mejicano y la expedicion de las Higueras.

La suerte de estos interesantes documentos ha sido muy varia : el primero en orden cronológico se creyó perdido, y hasta el diligente colector don Andrés Gonzalez de Barcia desesperó de dar con él, creyendo habia sido el recogido por el Consejo de Indias á instancias de Pánfilo de Narvaez, ó que se habia extraviado por ser el que Juan Flores quitó á Alonso de Avila. Robertson, con aquella penetracion y perspicacia que demostró en las indagaciones históricas, fué el primero que indicó la especie de que esta carta se hallaria quizá en Alemania, donde se hallaba el Emperador cuando se recibió: para salir de dudas comunicó su pensamiento á mister Murray Keith, ministro inglés en Viena, y acercándose este al gabinete austriaco, obtuvo la autorizacion competente para copiar la carta si acaso se encontraba en la Biblioteca Imperial. La carta que se deseaba no se halló ni original ni en copia, pero si un traslado auténtico, legalizado por escribano público, de la dirigida al Emperador por el ayuntamiento de la Veracruz, ciudad recien fundada por Cortés; y escrita á 10 de julio de 1519. Pareció al mismo tiempo la carta quinta , ó sea la de la expedicion á las Higueras, sin fecha alguna, pero que en el códice existente en la Biblioteca Nacional tiene la de Temixtitan á 3 de setiembre de 1526. Robertson extractó al fin de su obra la primera que hemos citado, que se imprimió integra por primera vez en la Coleccion de documentos inéditos para la historia de España, de los señores Navarrete, Salvá y Baranda ; tomo i, páginas 421-461.

La segunda Carta-Relacion se escribió en Segura de la Frontera á 30 de octubre de 1520: publicóla en Sevilla Juan Cromberger, á 8 de noviembre de 1522, en folio gótico; y después la reimprimieron Barcia, en el tomo primero de su Coleccion, el año de 1749, y el arzobispo Lorenzana en Méjico, en 1770.

La tercera, escrita en Cuyoacan á 15 de mayo de 1522, se imprimió tambien en Sevilla por el mismo Cromberger á 30 de marzo de 1523, en folio, y se reprodujo igualmente en las colecciones de Barcia y Lorenzana.

La cuarta, que escribió Cortés en la ciudad de Temixtitan á 15 de octubre de 1524, se imprimió el año de 1525, segun Panser, citado por Brunet, en Toledo por Gaspar de Avila, tambien en folio, y pasó del mismo modo á ocupar un lugar en las colecciones mencionadas. Parece excusado añadir que estas impresiones primitivas son sumamente raras, y Barcia dice que para repetirlas en su obra las consiguió, después de muchas diligencias, del consejero de órdenes don Miguel Nuñez de Rojas, que las tenia en su libreria. Tambien se hallan hoy en la de la Academia de la Historia, segnn se nos ha asegurado.

Por último, la quinta, que se halló en el códice cxx de la Biblioteca Imperial de Viena cuando se buscaba la que deseaba Robertson, no tiene fecha; pero en un códice del siglo xvi, existente en la Biblioteca Nacional, finaliza del modo siguiente : c De la cibdad de Temixtitan desta Nueva-España, á 3 del mes de setiembre, año del nascimiento de nuestro Señor é Salvador Jesucristo de 1526. > Ignoramos si el códice referido es la copia que cita Muñoz, hecha por Alonso Diaz, de la original de Hernan Cortés. Nosotros nos hemos valido de él para la publicacion presente, en que sale por primera vez á la luz pública esta carta.

En la introduccion que antecede hemos explicado el efecto que en la Europa civilizada produjo el descubrimiento del Nuevo-Mundo, y la ansiedad con que se buscaban cuantas noticias y documentos se publicaban relativos á los sucesos que ocurrian en aquellos paises apartados de la comunicacion europea; y esto mismo explica bien la rapidez con que se tradujeron á las principales lenguas vivas, y aun al latin, que era el idioma vulgar de las personas instruidas de aquella época.

En efecto, en 1522 imprimió Cromberger la segunda Carta en Sevilla, y en 1524 la tradujo al latin el doctor Pedro Savorgnani, y la dió á luz en Nuremberg, dedicando su traduccion al papa Clemente VIL Con ella tradujo tambien 6 imprimió la tercera Carta. El doctor Savorgnani era natural de Forli, y á la sazon secretario del ilustrisimo señor don Juan de Rivelles, obispo de Viena, en el Oelfinado : estas traducciones se reimprimieron dos veces, la una en el tratado intitulado De Insulis nuper inventis, ele., Colonia, 1532; y la otra en el Novus Orbis, de Simon Grinoo, Basilea, 1555.

Un anónimo aleman las puso, segun asegura don Nicolás Antonio, en su idioma, si bien no dice cuales, cuántas, ni en qué punto se imprimieron.

Aprovechándose Nicolás Laburno de la version latina de Savorgnani, las tradujo al italiano, y las publicó en Venecia el mismo año de 1524; traduccion que insertó Juan Bautista Ramusio en el tomo m de su Coleccion de viajes, añadiendo haber practicado, aunque sin fruto, las mas exquisitas diligencias para conseguir la primera carta. Y M. Juan Rebelles hizo otra traduccion á la misma lengua, impresa tambien en 1524.

En 1 388 imprimió en Paris Guillermo Le-Breton su libro Voyages el conquétes du capitaine Ferdinand Courtois, que no es traduccion literal de las Relaciones de nuestro héroe, sino un extracto de los sucesos de aquella conquista segun los refirieron Oviedo y Gómara; y finalmente el vizconde de Flavigni, caballero francés aficionado á nuestras cosas, de quien hace mencion don José Nicolás de Azara en una de las cartas que sirven de prólogo á la segunda edicion de la Introduccion á la historia natural y geografia fisica de España, de don Guillermo Bowles, publicó en Paris, sin año de impresion, pero hácia 1778, segun la fecha de la licencia, su Correspondance de Fernand Cortés avec Vempereur Charles Quint sur la conquéte de Mexique, que es un tomo de 588 páginas, dedicado á la marquesa de Polignac, y contiene la traduccion de las tres relaciones de Cortés publicadas en Méjico por el señor Lorenzana el año de 1770. El traductor francés desconoció, segun se explica, asi la edicion primitiva de las Cartas, como la reimpresion de Barcia; alteró el órden establecido por el señor Lorenzana, llamándolas primera, segunda y tercera, en vez de segunda, tercera y cuarta; concediendo, sin embargo, la existencia de una primera, escrita en Veracruz en 1519, que supone escasa de interés, atendiendo al contenido de las restantes; é hizo un grandisimo elogio de Hernan Cortés, ponderando las eminentes dotes que le adornaban, y comparándole con Julio César en el hecho de haber sido el cronista de sus propias hazañas con la misma sencillez, claridad y modestia que el ilustre romano. Esta traduccion de monsieur de Flavigni se reimprimió en Suiza en 1779.

^1 terminar estos apuntes literarios y bibliográficos cúmplenos decir algunas breves palabras acerca de estas Cartas-Relaciones. Cuando se compara su estilo con el de los historiadores que sucesivamente han referido los mismos acontecimientos, se echa de ver al momento la superioridad inmensa del hombre que las escribia. Gómara, en medio de su candor y naturalidad, descubre la pretension de adular y enaltecer al hombre á quien servia; Bernal Diaz del Castillo, con el tono rudo, pero veraz, de un soldado, procura rebajar hasta cierto punto los méritos del capitan , para compartir con él la gloria de los hechos; y arrastrado por una vanidad que tiene algo de pueril, se entretiene al fin de su obra en enumerar uno por uno los combates, batallas y encuentros en que se habia hallado durante una vida agitada y llena de aventuras; Solis, por último, adoptando un lenguaje armonioso, acompasado y elegante, se propone en su obra hacer un panegirico mas bien que una historia.

ti Superior Cortés á todos ellos, cuenta los hechos sin orgullo ni pretension; refiere con la misma igualdad de espiritu las satisfacciones que los peligros; explica los medios y resortes á que recurrió su poderoso genio para dar cima á empresa tan gigantesca; da cuenta de sus pensamientos, sus proyectos y sus providencias para estudiar y conocer aquel inmenso territorio, á fin de acrecer mas y mas con estos datos el poder y riquezas de su patria; y todo lo hace en un lenguaje fluido, natural, corriente, sin que ni por un momento se descubra el menor asomo de pasion, envidia ni ninguna de aquellas miserias y pequeñeces que afligen siempre á las almas vulgares; tan alto y modesto se manifiesta con la pluma como con la mente y con la espada : ¡ tan cierto es que el habla suele ser compañera inseparable del ánimo, y que la verdadera grandeza anda siempre junta con la sencillez y la lisura!

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Nació Alvar Nuñez Cabeza Ne Vaca en la ciudad de Jerez de la Frontera, y fué nieto del adelantado Pedro de Vera, á quien concedieron los Reyes Católicos de gloriosa memoria, don Fernando y doña Isabel, la conquista de las islas Canarias, haciéndola á costa suya; empresaen que gastó un cuantioso patrimonio; y no alcanzando al intento, empeñó en suma de dineros, y por no dejarle, á un alcaide moro dos hijos que tenia, de los cuales fué el uno padre y el otro tio de nuestro Adelantado, cuya madre se llamó doña Teresa Cabeza de Vaca, segun consta de una probanza en forma que presentó al Consejo de Indias. No han llegado á noticia de nuestros tiempos los particulares de su niñez y juventud, y solo sabemos que al pasar á la conquista de la Florida el gobernador Pánfilo de Narvaez, llevó en su compañia á Alvar Nuñez, avecindado entonces en Sevilla, con el cargo de tesorero del Rey. Fué aquella expedicion tan numerosa y Usonjera en las esperanzas, como desgraciada en sus resultados, pues murieron la mayor parte de españoles, unos de enfermedades y otros á manos de los indios, gente belicosa, feroz y caribe, que devoraba los cadáveres de sus enemigos. Sucedió esto por los años de 1328, y segun las noticias históricas del tiempo, de seiscientos españoles que iban á la empresa, solo lograron salvarse cuatro, que fueron AlVar Nuñez Cabeza Ne Vaca, Alonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes, y un negro esclavo de Alvar Nuñez, llamado Estebanico de Azamor; asi lo refiere él mismo en sus Comentarios. La vida errante y de servidumbre que llevaban estos infelices, la desnudez y el estar flacos, extenuados y devorados de mosquitos, fueron las circunstancias que les salvaron la vida, pues tales se hallaban, que no les parecieron de provecho á los indios para comerlos.

En esta lastimosa situacion es cuando, obligado Alvar Nuñez á asistir á los indios enfermos que reclamaban sus auxilios,comenzó á valerse, por ignorancia de otros medios fisicos, de soplos, oraciones y rezos, con los cuales dice halló gracia delante del Señor para hacer, no solo curas verdaderamente maravillosas, sino hasta milagros ciertos, pues asegura que en una ocasion resucitó un indio muerto. La critica no puede aceptar estos hechos sobrenaturales, hijos probablemente de la casualidad, y en el caso á que aludimos de un error material de Alvar Nuñez; y aunque el marqués de Sorito en una larga disertacion, no menos erudita que indigesta y pesada, defendió con el mayor entusiasmo los milagros de Alvar Nuñez, la razon se niega á admitir semejantes fábulas.

Los resultados inmediatos de estas curas fueron para Alvar Nuñez y sus compañeros una completa seguridad, y el respeto y aprecio de los indigenas, que los miraban como seres de una naturaleza superior y privilegiada. A favor de tal persuasion corrieron la tierra, siendo bien recibidos en toda ella; y de tribu en tribu vinieron á parar á San Miguel de Culhuacan en la costa del mar del Sur, después de una peregrinacion de nueve á diez años; pasó luego á Méjico, y dió la vuelta á España por los años de 4537.

A su llegada pretendió con ahinco la gobernacion del Paraguay: prueba evidente del espiritu y aliento de Alvar Nuñez, que no habian podido quebrantar los trabajos, aflicciones y fatigas de diez años. El Emperador le hizo la merced que solicitaba, con titulo de adelantado, y ciertas capitulaciones, por las que se obligaba á continuar el descubrimiento, conquista y poblacion de

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