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bido que por muerte de Muteczuma habian alzado por señor á su hermano, que se dice Cuetravacini, el cual aparejaba muchos géneros de armas y se fortalecia en la gran ciudad y en otras ciudades cerca de la laguna. E ahora de poco acá he asimismo sabido que el dicho Cuetravacin ha enviado sus mensajeros por todas las tierras y provincias y ciudades sujetas á aquel señorio, á decir y certificar á sus vasallos que él les hace gracia por un año de todos los tributos y servicios que son obligados á le hacer, y que no le dén ni le paguen cosa alguna , con tanto que por todas las maneras que pudiesen hiciesen muy cruel guerra á todos los cristianos, hasta los matar ó echar de toda la tierra; é que asimismo la hiciesen á todos los naturales que fuesen nuestros amigos y aliados; y aunque tengo esperanza en nuestro Señor que en ninguna cosa saldrán con su intencion y propósito, hállome en muy extrema necesidad para socorrer y ayudar á los indios nuestros amigos, porque cada dia vienen de muchas ciudades y villas y poblaciones á pedir socorro contra los indios de Culúa, sus enemigos y nuestros, que les hacen guerra cuanta pueden, á causa de tener nuestra amistad y alianza, é yo no puedo socorrer á todas partes, como querria. Pero, como digo, placerá á nuestro Señor, suplirá nuestras pocas fuerzas, y enviará presto el socorro, asi el suyo como el.quc yo envio á pedir á la Española.

Por lo que yo he visto y comprehendido cerca de la similitud que toda esta tierra tiene á España, asi en la fertilidad como en la grandeza y frios que en ella hace, y en otras muchas cosas que le equiparan á ella, me pareció que el mas conveniente nombre para esta dicha tierra era llamarse la Nueva España del mar Océano; y nsi, en nombre de vuestra majestad se le puso aqueste nombre. Humildemente suplicoá vuestra alteza lo tenga por bien y mande que se nombre asi.

Yo he escrito á vuestra majestad, aunque mal dicho, la verdad de todo lo sucedido en estas partes y aquello que de mas necesidad hay de hacer saber á vuestra alteza; y por otra mia, que va con la presente, envio á suplicar á vuestra real excelencia mande enviar una

< Cuithaliuaizin.

persona de confianza que haga inquisicion y pesquisa de todo, é informe á vuestra sacra majestad dello; tambien en esta lo torno humildemente á suplicar, porque en tan señalada merced lo terné como en dar entero crédito á lo que escribo.

Muy alto y muy excelentisimo principe: Dios nuestro Señor la vida y muy real persona y muy poderoso estado de vuestra sacra majestad conserve y aumente por muy largos tiempos, con acrecentamiento de muy mayores reinos y señorios, como su real corazon desea. — De la villa Segura de la Frontera desta Nueva España, á 30 de octubre de 1520 años. — De vuestra sacra majestad muy humilde siervo y vasallo, que los muy reales piés y manos de vuestra alteza besa. — Fernan Cortés.

Después de esta, en el mes de marzo primero que pasó, vinieron nuevas de la dicha Nueva España, cómo los españoles habian tomado porfuerza la grande ciudad de Temixtitan2, en la cual murieron mas indios que en Jerusalen judios en la destruccion que hizo Vespasiano; y en ella asimismo habia mas número de gente que en la dicha Ciudad Santa. Hallaron poco tesoro, á causa que los naturales lo habian echado y sumido en las aguas: solos docientos mil pesos tomaron; y quedaban muy fortalecidos en la dicha ciudad los españoles, de los cuales hay al presente en ella mil y quinientos peones y quinientos de caballo; é tiene mas de cien mil indios de los naturales de la tierra en el campo en su favor. Son cosas grandes y extrañas, y es otro mundo sin duda, que de solo verlo tenemos harta codicia los que á los confines dól estamos. Estas nuevas son hasta principio de abril de 1322 años, las que acá tenemos diñas de fe.

La presente carta de relacion fué impresa en la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla poríacoboCrombrcger, aleman, á 8 diasde noviembre, año de i 522.

* Esta toma toé el dia de san Hipolito martir, 13 de acosto, año de líül, con todas las fuerzas que tenia pensadas Rernan Cortes, bergantines que navegaron la laguna hasta Mejico, y los aliados de Tlaxcala y sus comarcas; era emperador Quaticmoc 6 Quaticmoetzin, pues el tzm es reverencial, y este fue despues muerto por los españoles;con lo que acabo el imperio mejicano.

CARTA TERCERA,

ENVIADA POR FERNANDO CORTÉS, CAPITAN Y JUSTICIA MATOR DEL YUCATAN , LLAMADO LA NUEVA ESPAÑA DEL MAR OCÉANO, AL MUY ALTO T POTENTlSIMO CÉSAR T INVICT(SIMO SEÑOR DON CARLOS, EMPERADOR SENPLII AUGUSTO

Y REY DE ESPAÑA, NUESTRO SEÑOR.

Da las cosas sucedidas y muy dignas de admiracion en la conquista y recuperacion de la muy grande y maravillosa ciudad de Temixtitan, y de las otras provincias A ella sujetas, que se rebelaron. En la cual ciudad y dichas provincias el dicho capitán y españoles consiguieron grandes y señaladas victorias dignas de perpetua memoria. Asimismo hace relacion como han descubierto el mar del Sur, y otras muchas y grandes provincias muy ricas de minas de oro y perlas y piedras preciosas, y aun tiene noticia que hay especeria.

Muy alto y potentisimo principe, muy católico y invictisimo emperador, rey y señor: Con Alonso de Mendoza1, natural de Medellin, que despaché de esta Nueva

i Este es el qne llevo i España la relacion con treinta mil pesos de oro de quintos y de servicio, después de la guerra de Tepeaca.

España á 5 de marzo del año pasado de 521, hice segunda relacion á vuestra majestad de todo lo sucedido en ella; la cual yo tenia acabada de hacer á los 30 de octubre del año de 520; y á causa de los tiempos muy contrarios, y de perderse tres navios que yo tenia para CARTAS DE

-nv lar en el ano i vuestra majestad la dicha relacion, y ,n los otros dos enviar por socorro á la isla Española: II ubo mucha dilacion en la partida del dicho Mendoza, segun que tambien mas largo con él lo escribi á vuestra majestad, y en lo último de la dicha relacion hice saber á vuestra majestad cómo después que los indios de la ciudad de Temixtitau ' nos habian echado por fuerza della, yo habia venido sobre la provincia de Tepeaca, que era sujeta á ellos y estaba rebelada, y con los españoles que habian quedado y con los indios nuestros amigos le habia hecho la guerra y reducido al servicio de vuestra majestad; y que como la traicion pasada y el gran daño y muertes de españoles estaban tan recientes en nuestros corazones, mi determinada voluntad era revolver sobre los de aquella gran ciudad, que de todo habia sido la causa; y que para ello comenzaba i hacer trece bergantines para por la laguna hacer con ellos todo el daño que pudiese, si los de la ciudad perseverasen en su mal propósito. Escribi á vuestra majestad queentre tanto que los dichos bergantines se hacian, yyo y los indios nuestros amigos nos aparejábamos para volversobre los enemigos, enviaba á la dicha Española por socorro de gente y caballos y artilleria y armas, y que sobre ello escribia á los oficiales de vuestra majestad que alli residen, y les enviaba dineros para todo el gasto y expensas que para el dicho socorro fuese necesario, y certifiqué á vuestra majestad que hasta conseguir victoria contra los enemigos no pensaba tener descanso ni cesar de poner para ello toda la solicitud posible, posponiendo cuanto peligro, trabajo y costa se me pudiese ofrecer, y que con esta determinacion estaba aderezando de me partir de la dicha provincia de Tepeaca.

Asimismo hice saber á vuestra majestad cómo al puerto de la villa de laVeracruz habia llegado una carabela de Francisco de Garay, teniente de gobernador de la isla de Jamáica, con mucha necesidad; la cual traia hasta treinta hombres, y que habian dicho que otros dos navios eran partidos para el rio de Pánuco, donde habian desbaratado á un capitan del dicho Francisco de Garay, y que temian que si allá aportasen, habian de recibir daño de los naturales del dicho rio. E asimismo escribi á vuestra majestad que yo habia proveido luego de enviar una carabela en busca de los dichos navios, para les dar aviso de lo pasado, é después que aquello escribi, plugo á Dios que el uno de los navios llegó al dicho puerto de la Veracruz, en el cual venia un capitan con obra de ciento y veinte hombres, S (IH se informó cómo los de Garay que antes habian venido habian sido desbaratados, y hablaron con el capitan que se halló en el desbarato, y se les certificó que si iba al dicho rio de Pánuco, no podia ser sin recibir mucho daño de los indios. Y estando asi en el puerto con determinacion de se ir al dicho rio, comenzó un tiempo y viento muy recio, y hizo la nao salir, quebradas las amarras, y fué á tomar puerto doce leguas la costa arriba de la dicha villa, áun puerto que se dice San Juan; é alli, después de haber desembarcado toda la gente y siete ó ocho caballos y otras tantas yeguas que

< I«aoiúilan, Mijito.

RELACION. 53traian, dieron con el navio á la costa, porque hacia mucha agua; y como esto se me hizo saber, yo escribi luego al capitan dél haciéndole saber cómo á mi me habia pesado mucho de lo que le habia sucedido, y que yo habia enviado á decir al teniente de la dicha villa dela Veracruz, que áél y á la gente que consigo traia hiciese muy buen acogimiento y les diese todo lo que habian menester, y que viesen qué era lo que determinaban, y que si todos ó algunos dellos se quisiesen volver en los navios que alli estaban, que les diese II.cencia y les despachase á su placer. Y el dicho capitan y los que con él vinieron determinaron de se quedar y venir adonde yo estaba; y del otro navio no hemos sabido hasta agora; y como há ya tanto tiempo, tenemos harta duda de su salvamento: plega á Dios lo haya llevado á buen puerto.

Estando para me partir de aquella provincia de Tepeaca, supe cómo dos provincias que se dicen Cecatami y Xalazingo *, que son sujetas al señor de Temixtitan, estaban rebeladas, y que como de la villa de laVeracruz para acá es por alli el camino, habian muerto en ellas algunos españoles, y que los naturales estaban rebelados y de muy mal propósito. E por asegurar aquel camino, y haceren ellos algun castigo, si no quisiesen venir de paz, despaché un capitan con veinte de caballo y docientos peones y con gente de nuestros amigos; al cual encargué mucho, y mandé de parte de vuestra majestad, que requiriese á los naturales de aquellas provincias que viniesen de paz á se dar por vasallos de vuestra majestad, como antes lo habian hecho, y que tuviese con ellos toda la templanza que fuese posible; y que si no quisiesen recibirle de paz, que les hiciese la guerra; y que hecha, y allanadas aquellas dos provincias, se volviese con toda la gente á la ciudad de Tascaltecal, adonde le estaria esperando. E asi se partió entrante el mes de diciembre de 520, y siguió sucamino para las dichas provincias, que están de alli veinte leguas.

Acabado esto, muy poderoso Señor, mediado el mes de diciembre del dicho año, me parti de la villa de Segura la Frontera, que es en la provincia de Tepeaca, y dejé en ella un capitan con sesenta hombres, porque los naturales de alli me lo rogaron mucho, y envié toda la gente de pié á la ciudad de Tascaltecal, adonde se hacian los bergantines, que está de Tepeaca nueve ó diez leguas, y yo con veinte de caballo me fui aquel dia á dormirá la ciudad de Cholula 3, porque los naturales de alli deseaban mi venida; porque á causa de la enfermedad de las viruelas, que tambien cemprehendió á los de estas tierras como á los de las islas, eran muertos muchos señores de alli, y querian que por mi mano y con su parecer y el mio se pusiesen otros en su lugar. E llegados alli, fuimos dellos muy bien recibidos; y después de haber dado conclusion á su voluntad en este negocio que he dicho, y haberles dado á entender cómo mi cat Cecataml y Xalazingo, hoy llamado Xiloniingo.

9 Cholula era la principal señoria o república: fué poblada por los iheochich¡mecas; en su cerro, hecho i mano, se sacrificaban cada ano al demonio seis mil niños; estaba repartida en seis barrios, de los que tres, segun Torquemada,lib. i, cap. 59, t. i de la Monarquia indiana, obedecian a Muleciunia, emperador de Melico,

mino era para ir í entrar de guerra por las provincias de Méjico y Temixtitan, tes rogué que, pues eran vasallos de vuestra majestad, y ellos, como tales, habian de conservar su amistad con nosotros, y nosotros con ellos, hasta la muerte, que les rogaba que para el tiempo que yo hubiese de hacer la guerra me ayudasen con gente , y que á los españoles que yo enriase á su tierra, y fuesen y viniesen por ella, les hiciesen el tratamiento que como amigos eran obligados. E después de habérmelo prometido asi, y haber estado dos ó tres dias en su eiudad, me parti para la de Tascaltecal, que está á seis leguas; y llegado á ella, alli juntos todos los españoles

-* y los de la ciudad, y hubieron mucho placer con mi venida. E otro dia todos los señores desta ciudad y provincia me vinieron á hablar y me decir cómo Magiscacin t, que era el principal señor de todos ellos, habia fallecido de aquella enfermedad de las viruelas *; y bien sabian que por ser tan mi amigo me pesaria mucho; pero que alli quedaba un hijo suyo de hasta doce ó trece años, y queá aquel pertenecia el señorio del padre; que me rogaban que á él, como á heredero, se lo diese; y yo en nombre de vuestra majestad lo hice asi, y todos ellos quedaron muy contentos.

Cuando á esta ciudad llegué, hallé que los maestros y carpinteros de los bergantines se daban mucha priesa en hacer la ligazon y tablazon para ellos, y que tenian hecha razonable obra; y luego provei de enviar á la viKa de la Veracruz por todo el lierro y clavazon que hobiesc, y velas y jarcia y otras cosas necesarias para ellos; y provei, porque no habia pez, la hiciesen ciertos españoles en una sierra cerca de alli; por manera que todo el recaudo que fuese necesario para los dichos bergantines estuviese aparejado, para que después que, placiendo á Dios, yo estuviese en las provincias de Méjico y Temixtitan, pudiese enviar por ellos desde allá, que serian diez ó doce leguas hasta la dicha ciudad de Tascaltecal; y en quince dias que en ella esture no entendi en otra cosa, salvo en dar priesa á los maestros y en aderezar armas para dar órden en nuestro camino. Dos dias antes de Navidad llegó el capitan con la gente de pié y de caballo que habian ido á las provincias de Cecatami y Xalazingo, y supe cómo algunos naturales dellas habian peleado con ellos; y que al cabo, dellos por voluntad, dellos por fuerza, habian venido de paz, y trujéronme algunos señores de aquellas provincias , á los cuales, no embargante que eran muy dignos de culpa por su alzamiento y muertes de cristianos, porque me prometieron que de ahi adelante serian buenos y leales vasallos de su majestad, yo en su real nombre les perdonó y los envié á su tierra; y asi se

t concluyó aquella jornada, en que vuestra majestad fué puiy serVido, asi por la pacificacion de los naturales de alli, como por la seguridad de los españoles que habian de ir y venir por las dichas provincias á la villa de la Veracruz. El segundo dia de la dicha pascua de Navidad hice

• Gobernador de Tlaxcala, señor de Ocoteluleo : sirvio mucho i Cortús y le hospedo en su casa, y se llamo Lorenio en el bautismo.

* Las viruelas era un mal no conocido entre los indios, y dicen que le trajo un negro de Narvaci. (Torquem. t. i, lib. 4, cap. 80.)

alarde en la dicha ciudad de Tascaltecal, y lta|J6 cuarenta de caballo y quinientos y cincuenta peones, los ochenta dellos ballesteros y escopeteros, y ocho ó nueve tiros de campo, con bien poca pólvora; y hice de los de caballo cuatro cuadrillas, de diez en diez cada una, y de los peones hice nueve capitanias de á sesenta españoles cada una; y á todos juntos en el dicho alarde les hablé, y dije que ya sabian cómo ellos y yo, por servir á vuestra sacra majestad, habiamos poblado en esta tierra, y que ya sabian cómo todos los naturales de lia se habian dado por vasallos de vuestra majestad y como tales habian perseverado algun tiempo, recibiendo buenas obras de nosotros, y nosotros dellos; y cómo sin causa ninguna todos los naturales de Culúa, que son los de la gran ciudad de Temixtitan y los de todas las otras provincias á ellas sujetas, no solamente se habian rebelado contra vuestra majestad mas aun nos habian muerto muchos hombres, dendos y amigos nuestros, y nos habian echado fuera de toda su tierra; y que se acordasen de cuántos peligros y trabajos habiamos pasado, y viesen cuánto convenia al servicio de Dios y de vuestra católica majestad tornar á cobrar lo perdido, pues para ello teniamos de nuestra parle justas causas y razones; lo uno, por pelearen aumento de nuestra fe y contra gente bárbara 3; y lo otro, por servir á vuestra majestad; y lo otro, por seguridad de nuestras vidas; y lo otro, porque en nuestra ayuda teniamos muchos de los naturales nuestros amigos, que eran causas potisimas para animar nuestros corazones: por tanto, que les rogaba que se alegrasen y esforzasen, y que porqueyo, en nombre de vuestra majestad, habia fecho ciertas ordenanzas para la buena órden y cosas tocantes á la guerra, las cuales luego alli lice pregonar públicamente, y que tambien les rogaba que las guardasen y cumpliesen, porque dello redundaria mucho servicio á Dios y á vuestra majestad. Y todos prometieron de lo facer y cumplirasí, y que de muy buena gana querian morir por nuestra fe y por servicio de vuestra majestad, ó tornar á recobrar lo perdido, y vengar tan gran traicion como nos habian hecho losde Temixtitan y sus aliados. Y yo, en nombre de vuestra majestad, se lo agradeci; y asi, con mucho placer nos volvimos á nuestras posadas aquel dia del alarde.

Otro dia siguiente, que fué dia de san Juan Evangelista , hice llamar á todos los señores de la provincia de Tascaltecal; y venidos, dijeles que ya sabian cómo yo me habia de partir otro dia para entrar por la tierra de nuestros enemigos, y que ya veian cómo la ciudad de Temixtitan no se podia ganar sin aquellos bergantines que alli se estaban faciendo; que les rogaba que á los maestros dellos y á los otros españoles que alli dejaba,

> Este fue el principal fin que siempre tuvo Cortús ; este el que movio a la reina Catolica doña Isabel para dar si permiso; este el que persuadio a la misma Reina el gran cardenal don Pedro de Mendoza con estas palabras : « Señora , en dar ta licencia y naves y gente poco se va a perder, y si se gana aquella tierra, se va a adelantar mucho.' Esta misma maxima siguio despues el gran cardenal don fray Francisco Jimenez de Clsneros, confesor de la misma reina Catolica doña Isabel; este promovio el gran Cirios I, y V del imperio, conforme á una clausula del testamento de la Reina Catolica , enriqueciendo con ornamentos y vasos sagrados i las iglesias de Nueva-España, que hoy se conservan, y edilicando muchas con la mayor magnilicencia y estructura admirabte.

les diesen lo que hobiesen menester, y les ficiesen el buen tratamiento que siempre nos habian fecho, y que estuviesen aparejados para cuando yo, desde la ciudad de Yasaíco *, si Dios nos diese victoria, enviase por la ligazon y tablazon y otros aparejos de los dichos bergantines. Y ellos me prometieron que asi lo farian, y que tambien querian ahora enviar gente de guerra conmigo , y que para cuando fuesen con los bergantines, ellos todos irian con toda cuanta gente tenian en su tierra, y que querian morir donde yo muriese, ó vengarse de los de Culúa, sus capitales enemigos. E otro dia,que fueron 28 de diciembre, dia de los Inocentes, me parti con toda la gente puesta en órden, y fuimos á dormir a seis leguas de Tascaltecal, en una poblacion que se dice Tezmoluca, que es de la provincia de Guajocingo, los naturales de la cual han siempre tenido y tienen con nosotros la misma amistad y alianza que los naturales de Tascaltecal; y alli reposamos aquella noche.

En la otra relacion, muy católico Señor, dije cómo habia sabido que los de las provincias de Méjico y Temutilan aparejaban muchas armas, y hacian por toda su tierra muchas cavas y albarradas y fuerzas para nos resistir la entrada, porque ya ellos sabian que yo tenia voluntad de revolver sobre ellos. E yo, sabiendo esto, y cuán mañosos y ardides son en las cosas dela guerra, habia muchas veces pensado por dónde podriamos entrar para tomarlos con algun descuido. E porque ellos sabian que nosotros teniamos noticia de tres caminos* ó entradas, por cada una de las cuales podiamos dar en su tierra, acordé de entrar por este deTesmoluca, porque como el puerto dél era masagro y fragoso que los de las otras entradas, tenia creido que por alli no temiamos mucha resistencia ni ellos Fio estarian tan sobre aviso. E otro dia después de los Inocentes, habiendo oido misa y encomendádonos á Dios, partimos de la dicha poblacion de Tesmoluca, y yo tomé la delantera con diez de caballo y sesenta peones ligeros y hombres diestros en la guerra; é comenzamos á seguir nuestro camino el puerto arriba con toda la órden y concierto que nos era posible, y fuimos á dormir á cuatro leguas de la dicha poblacion en lo alto del puerto, que era ya término de los de Culúa; y aunque hacia grandisimo frio enél, con la mucha leña que habia nos remediamos aquella noche, é otro dia domingo por la mañana comenzamos á seguir nuestro camino porel llano del puerto, y envié cuatro de caballo y tres ó cuatro peones para que descubriesen la tierra; é yendo nuestro camino, comenzamos de abajar el puerto, y yo mandé que los de caballo fuesen delante, y luego los ballesteros y escopeteros; y asi en su órden la otra gente; porque, por muy descuidados que tomásemos los enemigos, bien temamos por cierto que nos habian de salir á recibir al camino, portenernos ordida alguna celada ó otro ardid para nos ofender. E como los cuatro de caballo y los cuatro peones siguieron su

camino, halláronle cerrado de árboles y rama, y cortodos y atravesados en él muy grandes y gruesos pinos y cipreses5, que parecia que entonces se acababan de cortar; y creyendo que el camino adelante no estaria de aquella manera, procuraron de seguir su camino, y cuanto mas iban, mas cerrados de pinos y de ramale hallaban. E como por todo el puerto iba muy espeso de árboles y matas grandes, y el camino hallaban con aquel estorbo, pasaban adelante con mucha dificultad -i; é viendo que el camino estaba de aquella manera, hobieron muy gran temor, y creianque tras cada árbol estaban los enemigos. E como á causa de las grandes arboledas no se podian aprovechar de los caballos, cuanto mas adelante iban, mas el temor se les aumentaba. E ya que desta manera habian andado gran rato, uno de los cuatro de caballo dijo á los otros : Hermanos, no pasemos mas adelante si os parece, que será bien, y volvamos á decir al capitan el estorbo que hallamos, y el peligro grande en que todos venimos por no nos poder aprovechar de los caballos; y si no, vamos adelante; que ofrecida tengo mi vida á la muerte tan bien como todos, hasta dar fin á esta jornada. E los otros respondieron que bueno era su consejo, pero que nos les parecia bien volver á mi hasta ver alguna gente de los enemigos, ó saber qué tanto duraba aquel camino. E comenzaron á pasar adelante; y como vieron que duraba mucho, detuviéronse, y con uno de lospeones ficiéronme saber lo que habian visto; y como yo traia la avanguarda con la gente de caballo, encomendándonos á Dios, seguimos por aquel mal camino5 adelante, y enviéá decirá los de la retroguarda que se diesen mucha priesa y que no tuviesen temor; porque presto saldriamos á lo raso. Ecomo encontré á los cuatro de caballo, comenzamos depasaradelante, aunque con harto estorbo y dificultad; y al cabo de media legua plugo á Dios que abajamos á lo raso, y alli me reparéá esperar la gente, y llegados, dijeles á todos que diesen gracias á nuestro Señor, pues nos habia traido en salvo hasta alli, de donde comenzamos á ver6 todas las provincias de Méjico y Temix litan que están en las lagunas y en torno dellas. Y aunque hubimos mucho placer en las ver, considerando el daño pasado que en ellas habiamos recibido, representósenos alguna tristeza por ello, y prometimos todos de nunca dellu salir sin victoria, ó dejar alli las vidas. Y con esta determinacion ibamos todos tan alegres como si fuéramos á cosa de mucho placer. Y como ya los enemigos nos sintieron, comenzaron de improviso i Itacer muchas y grandes ahumadas por toda la tierra; y yo torné á rogar y encomendar muclio á los españoles que hiciesen como siempre habian hecho y como se esperaba de sus personas, y que nadie no se desmandase , y que fuesen con mucho concierto y órden por su camino. E ya los indios comenzaban á darnos grita de unas estancias y poblaciones pequeñas, apellidando á todala tierra, para que se juntase gente y nos ofendiesen en unas puentes y malos pasos que por alli había. Pero nosotros nos dimos tanta priesa, que sin que tuviesen lugar de se juntar, ya estábamos abajo en lodo lo llano. Y yendo asi, pusiéronse adelante en el camino ciertos escuadrones de indios, é yo mandé á quince de caballo que rompiesen por ellos, y asi fueron alanceando en ellos y mataron algunos, sin recibir ningun peligro. E comenzamos á seguir nuestro camino para la ciudad de Tesáico i, que es una de las mayores y mas hermosas que hay en todas estas partes. E como la gente de pié venia algo cansada, y se hacia tarde, dormimos en una poblacion que se dice Coatepcque, que es sujeta á esta ciudad de Tesáico, y está della tres leguas, y bailámosla despoblada. E aquella noche tuvimos pensamiento que, como esta ciudad y su provincia, que se dice Aculuacan, es muy grande y de tanta gente, que se puede bien creer que habia en ella á la sazon mas do ciento y cincuenta mil hombres *, que quisieran dar sobre nosotros; é yo con diez de caballo comencé la vela y ronda de la prima, y hice que toda la gente estuviese muy apercibida.

1 Tezeeee.

2 Desde TUuat a i Mejico podian venir, o mire el volean y la •ierra, ó al lado desta por lliofrio, o por Calpulalpa : esle no es el

| «ae eligio para acometer a la ciudad, sino que paso cutre el vulwnj sierra.

3 Hay cipreses en esta América propiamente tales como los de España, y otros que son casi lo mismo y llaman akuehtutts. En Atlisco he visto uno que dentro la concavidad del tronco caben doce o trece hombres i caballo, y en presencia de los ilustrisimos señores arzobispos de Goatemala y obispo de la Puebla entraron dentro mas de cien muchachos, y aun cabian mas.

a A doce leguas de Méjico, poco mas, estan los dos volcanes, el mas alto es de fuego, el otro es de agua, y le llaman la Sierra; y en alguna ocasion ha arrojado gran copia de aguas, que han asustado i Mejico; el de Orizaba es mas alto, y el de Toluca es muy frio, estos tres principales volcanes de Mejico, Orizaba y Tatuca se estan viendo desde lo allo.

* V tan malo, que es admiracion el que bajasen por el.

o Desde la falda del volcan se ve i Mejico en un dia claro.

E otro dia lúnes, al último de diciembre, seguimos nuestro camino por la órden acostumbrada, y á un cuarto de legua desta poblacion do Coatepeque, yendo todos en hurta perplejidad, y razonando con nosotros si salí I rian de guerra ó de paz los de aquella ciudad, teniendo por mas cierta la guerra, salieron al camino cuatro indios principales con una bandera de oro en una vara, que pesaba cuatro marcos de oro, é por ella daban á entender que venian de paz 3; la cual Dios sabe cuánto deseábamos y cuánto la habianlos menester, por ser tan pocos y tan apartados de cualquier socorro, y metidos en las fuerzas de nuestros enemigos. E como vi aquellos cuatro indios, al uno de los cuales yo conocia, hice que la gente se detuviese, y llegué á ellos. E después de nos haber saludado, dijúronme que ellos venian de parte del señor de aquella ciudad y provincia , el cual se decia Guanacacin ', y que de su parte me rogaban que en su tierra no hiciese ni consintiese hacer daño alguno; porque de los daños pasados que yo habia recibido, los culpantes eran los de Temixtitan, y no ellos, y que ellos querian ser vasallos de vuestra majestad y nuestros amigos, porque siempre guardarian y conservarian nuestra amistad; y que nos fuésemos á la ciudad, y que en sus obras conoceriamos

< Tcicaco, atravesando por las faldas de los montes, en que están Hucxotbla , Coatblinclian y Coatepec, qne es el que aqui nombra.

* Aun hoy está muy poblada, y hay muchospaeblos en las cercanias de Tczcuco con haciendas muy hermosas.

* Los de Tezcuco por esta fidelidad tienen muchos privilegios.

'Conozco a unos Indios caciques que tienen nnos ranchos como descendientes de los señores de Tezcuco, y les llaman de apellido Sauchez, y esta asi declarado por la Real Audiencia- viyen cu la doctrina de Coatlitiuchan.

lo que teniamos en ellos. Yo les respondi con las lenguas que fuesen bien venidos; que yo holgaba con toda paz y amistad suya; y que ya que ellos se excusaban de la guerra que me habian dado en la ciudad de Temixtitan, que bien sabian que á cinco ó seis leguas de alli de la ciudad de Tesáico 3, en ciertas poblaciones á ella sujetas, me habian muerto la otra vez cinco de caballo y cuarenta y cinco peones, y mas de trecientos indios de Tascaltecal que venian cargados, y nos habian tomado mucha plata y oro y ropas y otras cosas; que por tanto, pues no se podian excusar desta culpa, que la pena fuese volvernos lo nuestro; é que desta manera, aunque todos eras dignos de muerte por haber muerto tantos cristianos, yo queria pazcon ellos, pues me convidaban á ella; pero que de otra manera yo habia de proceder contra ellos por todo rigor. Ellos me respondieron que todo lo que alli se habia tomado lo habian llevado el señor y los principales de Temixtitan; pero que ellos buscarian todo lo que pudiesen, y melo darian. E preguntáronme si aquel dia iria á la ciudad ó me aposentaria en una de dos poblaciones que son como arrabales de la dicha ciudad, las cuales se dicen Coatinchan y Guaxuta6, que están áuna legua y media della, y siempre va todo poblado; lo cual ellos deseaban por lo que adelante sucedió. Y yoles dije que no me habia de detener hasta llegar á la dicha ciudad de Tesáico; y ellos dijeron que fuese en buen hora, y que se querian ir adelante á aderezar la posada para los españoles y para mi; y asi, se fueron; y llegando á estas dos poblaciones, saliéronnos á recibir algunos principales dellas y á darnos de comer; y á hora do mediodia llegamos al cuerpo de la ciudad, donde nos habiamos de aposentar, que era en una casa grande que habia sido de su padre de Guanacacin, señor de la dicha ciudad. Y antes que nos aposentásemos, eslando toda la gente junta, mandé apregonar, so pena de muerte, que ninguna persona sin mi licencia saliese de la dicha casa y aposentos; la cual es tan grande, que aunque fuéramos doblados los españoles, nos pudiéramos aposentar bien á placer en ella. Y esto hice porque los naturales de la dicha ciudad se asegurasen y estuviesen en sus casas; porque me parecia que no viamos la décima parte de la gente que solia haber en la dicha ciudad, ni tampoco veiamos mujeres ni niños, que era señal de poco sosiego.

Estedia que entramos en esta ciudad, que fué vispera de año nuevo, después de haber entendido en nos apo

• Tezcuco fuú reino separado del de Méjico antes de «nir Cortús, que perdio su monarca por la dlvisioo que hubo ciando quisieron heredarle tres hermanos, y el último rey do Tezcuco fuú Nezahualpilli, padre del señor que mandaba cuando entro Hernan Cortús.

« Coathlinchan y Huexothta, y todo parece nna poblacion desde Chiautla y Tezcuco basta Coatepec, por la rontinuacion de pueblos y haciendas. En Tezcuco se reconocen hoy fragmentos de la casa del señor junto i la parroquia, y un grande estanque. En Huczotlila se ven mayores, y una cerca o muralla de admirable estructura, pero muy arruinada : era casa de recreo y al mismo tiempo formicacion bien hecha,y la muralla mejor que algnnasdelas ciudades de España, muyalta, de mamposteria,y en el último cuerpo piedra tabrada como bollos de chocolate ; a la piedra llaman tesoHthte, y toda es igual, como de un palmo de largo poro mas, metida la punta contra la muralta y i lo citerior solo sale la figura redonda.

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