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les lo que habian hecho. Otro dia siguiente vinieron que todos los de mi compañía decian que me tornase, fasta cincuenta indios, que, segun pareció, eran hom- porque era mala señal, todavía seguí mi camino, conbres de quien se hacia caso entre ellos, diciendo que siderando que Dios es sobre natura. Y antes que amanos traian de comer, y comienzan a mirar las entradas neciese di sobre dos pueblos, en que maté mucha geny salidas del real, y algunas chozuelas donde estábamos te. E no quise quemar las casas por no ser sentido, con aposentados. Y los de Cempoal vinieron á mí y dijéron- los suegos, de las otras poblaciones, que estaban muy me que mirase que aquellos eran malos, y que venian á juntas. E ya que amanecia di en otro pueblo tan granespiar y mirar cómo nos podrian dañar, é que tuviese de, que se ha hallado en él, por visitacion que yo hice por cierto que no venian á otra cosa. Yo hice tomar uno hacer, mas de veinte mil casas. E como los tomé de sodellos disimuladamente, que los otros no lo vieron, y., bresalto, salian desarmados, y las mujeres y niños desapartéme con él y con las lenguas, y amedrentele para, nudos por las calles, é comencé á hacerles algun daño. que me dijese la verdad; el cual confesó que Sinten- | E viendo que no tenian resistencia, vinieron á mí ciera gal, que es el capitan general desta provincia, estaba tos principales de dicho pueblo á rogarme que no les hidetrás de unos cerros que estaban frontero del real, ciese mas mal, porque ellos querian ser vasallos de vuescon mucha cantidad de gente, para dar aquella noche tra alteza y mis amigos, y que bien vian que ellos tesobre nosotros, porque decian que ya se habian proba- nian la culpa en no me haber querido creer; pero que do de dia con nosotros, que no les aprovechaba nada, de allí adelante yo veria como siempre harian lo que yo y que querian probar de noche, porque los suyos no en nombre de vuestra majestad les mandase, y que setemiesen los caballos ni los tiros ni las espadas. Y querian muy verdaderos vasallos suyos. Y luego vinieron los habian enviado á ellos para que viesen nuestro real y conmigo mas de cuatro mil dellos de paz, y me salas partes por dónde nos podrian entrar, y cómo nos caron fuera á una fuente muy bien de comer. E así los podrian quemar aquellas chozas de paja. Y luego fice dejé pacíficos, y volví á nuestro real, donde hallé la gentomar otro de los dichos indios, y le pregunté asimismo, te que en él habia dejado farto temorizada, creyendo y confesó lo que el otro por las mismas palabras, y des | que se me hobiera ofrecido algun peligro por lo que la tos tomé cinco ó seis, que todos conformaron en sus noche antes habian visto en volver los caballos y yeguas. dichos. Y visto esto, los mandé tomar á todos cincuenta E después de sabida la victoria que Dios nos habia quey cortarles las manos, y los envié que dijesen á su se- rido dar, y cómo dejaba aquellos pueblos de paz, hoñor que de noche y de dia, y cada y cuando él viniese, bieron mucho placer; porque certifico á vuestra maverian quién éramos. E yo fice fortalecer mi real á lo jestad que no habia tal de nosotros que no tuviese mejor que pude, y poner la gente en las estancias que mucho temor por nos ver tan dentro en la tierra y enme pareció que convenia, y así estuve sobre aviso has- tre tanta y tal gente, y tan sin esperanza de socorro ta que se puso el sol. E ya que anochecia, comenzó á de ninguna parte. De tal manera , que ya á mis oidos bajar la gente de los contrarios por dos valles, y ellos oia decir por los corrillos y casi público, que habia sido pensaban que venian secretos para nos cercar y ponerse Pedro Carbonero que los habia metido donde nunca pomas cerca de nosotros para ejecutar su propósito; y co- drian salir. E aun mas, oi decir en una choza de ciertos mo yo estaba tan avisado, vilos, y parecióme que de compañeros, estando donde ellos no me vian, que si jarlos llegar al real que seria mucho daño, porque de yo era loco y me metia donde nunca podria salir, que noche, como no viesen lo que de mi parte se les hiciese, no lo fuesen ellos, sino que se volviesen á la mar, y que llegarian mas sin temor; y tambien porque los españo si yo quisiese volver con ellos, bien; y si no, que me deles no los viendo, algunos ternian alguna flaqueza en el jasen. E muchas veces fuí desto por muchas veces repelear, y temí que me pusieran fuego. Lo cual, si acae querido, y yo los animaba, diciéndoles que mirasen que ciera, fuera tanto daño, que ninguno de nosotros esca eran vasallos de vuestra alteza, y que jamás en los espara; y determiné de salirles al encuentro con toda la pañoles en ninguna parte hubo falta , y que estábamos gente de caballo para los esperar ó desbaratar, en ma en disposicion de ganar para vuestra majestad los manera que ellos no llegasen. E así fué, que como nos sin yores reinos y señoríos que habia en el mundo. Y que tieron que ibamos con los caballos á dar sobre ellos, sin demás de facer lo que como cristianos éramos obliganingun detener ni grita se metieron por los maizales, dos en puñar contra los enemigos de nuestra fe, y por de que toda la tierra estaba casi llena, y aliviaron algu- ello en el otro mundo ganábamos la gloria, y en este nos de los mantenimientos que traian para estar sobre conseguiamos el mayor prez y honra que hasta nuesnosotros, si de aquella vez del todo pos pudiesen arran. tros tiempos ninguna generacion ganó. Y que mirasen car; é así, se fueron por aquella noche, y quedamos se-l que teniamos á Dios de nuestra parte, y que á él ninguros. Después de pasado esto, estuve ciertos dias que guna cosa es imposible, y que lo viesen por las victono sali de nuestro real mas de el rededor, para defen rias que habiamos habido, donde tanta gente de los eneder la entrada de algunos indios que nos venian á gritar migos eran muertos, y de los nuestros ningunos; y les y á hacer algunas escaramuzas.

dije otras cosas que me pareció decirles desta calidad; Y después de estar algo descansado, salí una noche, que con ellas y con el real-favor de vuestra alteza codespués de rondada la guarda de la prima, con cien braron mucho ánimo, y los atraje á mi propósito y á peones y con los indios nuestros amigos y con los de facer lo que yo deseaba , que era dar fin en mi demanda caballo, y á una legua del real se me cayeron cinco de comenzada. los caballos y yeguas que llevaba, que en ninguna ma Otro dia siguiente, á hora de las diez, vino á mi Sinera los pude pasar adelante, y hícelos volver. E aun- | cutengal, el capitan general desta provincia, con lasta

HA.

cincuenta personas principales della , y me rogó de su por súbditos y vasallos de vuestra majestad y para su parte y de la de Magiscatzin 1, que es la mas principal real servicio, y ofrecieron sus personas y haciendas, y persona de toda la provincia, y de otros muchos señores así lo hicieron y han hecho hasta hoy, y creo lo farán della , que yo los quisiese admitir al real servicio de para siempre, por lo que adelante vuestra majestad vuestra alteza y á mi amistad, y les perdonase los yer verá. ros pasados, porque ellos no nos conocian ni sabian Y así estuve sin salir de aquel aposento y real que quién éramos, y que ya habian probado todas sus fuer- allí tenia seis 6 siete dias, porque no me osaba fiar dellos, zas, así de dia como de noche, para excusarse de ser puesto que me rogaban que me viniese á una ciudad 4 súbditos ni sujetos á nadie; porque en ningun tiempo grande que tenian, donde todos los señores desta proesta provincia lo habia sido, ni tenian ni habian tenido | vincia residian y residen, hasta tanto que todos los secierto señor; antes habian vivido exentos y por sí de ñores me vinieron á rogar que me fuese á la ciudad, inmemorial tiempo acá, y que siempre se habian defen- porque allí seria bien recibido y proveido de las cosas dido contra el gran poder de Muteczuma y de su padre necesarias, que no en el campo. Y porque ellos tenian y abuelos, que toda la tierra tenian sojuz gada , y á ellos | vergüenza en que yo estuviese tan mal aposentado, pues jamás habian podido traer á sujeciop, teniéndolos, como ! me tenian por su amigo, y ellos y yo éramos vasallos de los tenian, cercados por todas partes, sin tener lugar vuestra alteza; y por su ruego me vine á la ciudad, que para por ninguna de su tierra poder salir, é que no co- está seis leguas del aposento y real que yo tenia. La mian sal 2 porque no la habia en su tierra ni se la deja- cual ciudad es tan grande y de tanta admiracion , que ban salir a comprar á otras partes, ni vestian ropas de aunque mucho de lo que della podria decir deje, lo poalgodon 3 porque en su tierra, por la frialdad, no se co que diré creo es casi increible, porque es muy criaba , y otras muchas cosas de que carecian por estar mayor que Granada 5 y muy mas fuerte, y de tan buen así encerrados, é que lo sofrian y liabian por bueno nos edificios y de muy mucha inas gente que Granada por ser exentos y no sujetos á nadie; y que conmigo que tenia al tiempo que se ganó, y muy mejor abastecida de quisieran hacer lo mismo, y para ello, como ya decian, las cosas de la tierra, que es de pán y de aves y caza y habian probado sus fuerzas, y que veian claro que ni pescados de los rios, y de otras legumbres y cosas que ellas ni las mañas que habian podido tener , les aprove- ellos comen muy buenas. Hay en esta ciudad un merchaban; que querian antes ser vasallos de vuestra alte-1 cado en que cuotidianamente, todos los dias, hay en él za que no morir y ser destruidas sus casas y mujeres y de treinta mil ánimas arriba vendiendo y comprando, hijos. Yo les satisfice, diciendo que conociesen co sin otros muchos mercadillos que hay por la ciudad en mo ellos tenian la culpa del daño que habian recibido, partes. En este mercado hay todas cuantas cosas, así y que yo me venia a su tierra, creyendo que venia á ! de mantenimiento como de vestido y calzado, que ellos tierra de mis amigos, porque los de Cempoal así me lo tratan y puede haber. Hay joyerías de oro y plata y habian certificado, que lo eran y querian ser, y que yo piedras, y de otras joyas de plumaje, tan bien concerles habia enviado mis mensajeros delante para les facer tado, como puede ser en todas las plazas y mercados saber como venia , y la voluntad que de su amistad traia, del mundo. Hay mucha loza 6 de todas maneras y muy y que sin me responder, veniendo yo seguro, me habian buena, y tal como la mejor de España. Venden mucha salido á saltar en el camino, y me habian muerto dos leña y carbon y yerbas de comer y medicinales. Hay caballos y herido otros; y demás desto, después de ha- casas donde lavan las cabezas como barberos y las raber peleado conmigo, me enviaron sus mensajeros, di pan; hay baños. Finalmente, que entre ellos hay toda ciendo que aquello que se habia hecho habia sido sin manera de buena órden y policía, y es gente de toda su licencia y consentimiento, y que ciertas comunida Fazon y concierto; y tal, que lo mejor de Africa no se des se habian movido á ello sin les dar parte; pero que le iguala. Es esta provincia de muchos valles llanos y ellos se lo habian reprendido, y que querian mi amistad. hermosos, y todos labrados y sembrados, sin haber en Y yo, creyendo ser así, les habia dicho que me placia, ella cosa vacua; tiene en torno la provincia noventa ley me vernia otra dia seguramente en sus casas, como guas y mas; la órden que hasta ahora se ha alcanzado en casas de mis amigos, y que asimismo me habian que la gente della tiene en gobernarse, es casi como las salido al camino y peleado conmigo todo el dia hasta señorías de Venecia y Génova o Pisa, porque no hay que la noche sobrevino, no obstante que por mí habian señor general de todos. Hay muchos señores y todos sido requeridos con la paz; y trájeles á la memoria todo residen en esta ciudad, y los pueblos de la tierra son Jo demás que contra mí habian hecho, y otras muchas labradores y son vasallos destos señores, y cada uno cosas que, por no dar á vuestra alteza importunidad, tiene su tierra por sí; tienen unos mas que otros, é dejo. Finalmente, que ellos quedaron y se ofrecieron para sus guerras que han de ordenar júntanse todos, y

todos juntos las ordenan y conciertan. Créese que de - 4 Gobernador y general que era de la república de Tlaxcala. ben de tener alguna manera de justicia para castigar : ? La sal de que usan los indios la llaman tequesquit, que es el los malos, porque uno de los naturales desta provincia salitre que sobre la haz de la tierra se coge hoy para este fin y para sacar el salitre para la pólvora ; el comercio grande desta sal Hoy llamada Tlaxcala. le tenian los mejicanos en Ixtapaluca é litapalapa , que quiere de En las ruinas, que aun hoy se ven en Tlaxcala, se conoce que cir pueblos donde se coge sal 6 istall, y aun hoy tienen este mis no es ponderacion. La abundancia de trigo 6 de maíz es notoria, mo oficio los de Ixtapalapa.

y eso quiere decir Tlaxcalli, tierra de pan. 3 El algodon se coge en tierra caliente , y todos los pueblos de 6 floy se hace loza en la Puebla , y es la mas aprociable de las señorías de Tlaxcala son de temperamento frio y ventoso, por reino para el uso comun, y en Guadalajara se fabrican barros tan la cercanía del volcan y sierra.

primorosos, que por especiales se envian á Espafia.

hurtó cicrto oro á un español, y yo le dije á aquel Ma- | conformidad de los unos y de los otros, no hube poco giscazin, que es el mayor señor de todos, y ficieron su placer, porque me pareció hacer mucho á mi propósito, pesquisa, y siguiéronlo fasta una ciudad que está cerca y que podria tener manera de mas aína sojuzgarlos, y de allí, que se dice Churultecal 1, y de allí lo trajeron que se dijese aquel comun decir de monte, etc., é aun preso, y me lo entregaron con el oro, y me dijeron que acordéme de una autoridad evangélica que dice: Omne yo le hiciese castigar : yo les agradecí la diligencia que regnum in seipsum divisum desolabitur; y con los en ello pusieron, y les dije que, pues estaba en su tier- unos y con los otros maneaba , y á cada uno en secreto ra, que ellos lo castigasen como lo acostumbraban, y le agradecia el aviso que me daba, y le daba crédito de que yo no me queria entremeter en castigar á los suyos mas amistad que al otro. estando en su tierra; de lo cual me dieron gracias, y lo Después de haber estado en esta ciudad veinte dias y tomaron, y con pregon público, que manifestaba su de mas, me dijeron aquellos señores mensajeros de Mulito, le hicieron llevar por aquel gran mercado, y allí teczuma, que siempre estuvieron conmigo, que me le pusieron al pié de uno como teatro que está en me fuese á una ciudad que está seis leguas desta de Tasdio del dicho mercado, 2 y encima del teatro subió el caltecal, que se dice Churultecal 4, porque los naturapregonero, y en altas voces tornó á decir el delito de les della eran amigos de Muteczuma, su señor, y que allí aquel, é viéndolo todos, le dieron con unas porras en sabriamos la voluntad del dicho Muteczuma, si era que la cabeza hasta que lo mataron. E muchos otros habe yo fuese á su tierra, y que algunos dellos irian á hablar mos visto en prisiones, que dicen que los tienen por fur con él ya decirle lo que yo les habia dicho, y me voltos y cosas que han hecho. Hay en esta provincia, por verian con la respuesta. E aunque sabian que allí esvisitacion que yo en ella mandé hacer, quinientos mil taban algunos mensajeros suyos para me hablar , yo les vecinos, que con otra provincia pequeña que está junto dije que me iria, y que me partiria para un dia cierto, con esta, que se dice Guazincango 3, que viven á la ma que les señalé. Y sabido por los desta provincia de Tasnera destos, sin señor natural; los cuales no menos es caltecal lo que aquellas habian concertado conmigo, y tán por vasallos de vuestra alteza que estos de Tascal como yo habia aceptado de me ir con ellos á aquella teca.

ciudad, vinieron á mí con mucha pena los señores, y Estando, muy católico Señor, en aquel real que tenia | me dijeron que en ninguna manera fuese, porque me en el campo, cuando en la guerra desta provincia esta tenian ordenada cierta traicion para me matar en aqueba, vinieron á mí seis señores muy principales vasallos la ciudad á mí y á los de mi compañía, é que para ello de Muteczuma con fasta docientos hombres para su ser

habia enviado Muteczuma de su tierra (porque alguna vicio , y me dijeron que venian de parte del dicho parte della confina con esta ciudad) cincuenta mil homMuteczuma á me decir como él queria ser vasallo de bres, y que los tenia en guarnicion á dos leguas de la Fuestra alteza y mi amigo, y que vjese yo qué era lo dicha ciudad, segun señalaron, é que tenian cerrado el que queria que él diese por vuestra alteza en cada un camino real por donde solian ir, y hecho otro nuevo año de tributo, así de oro como de plata y piedras, y es de muchos ojos y palos agudos, hincados y encubierlos, clavos y ropa de algodon y otras de las que él tenia, para que los caballos cayesen y se mancasen, y que tcy que todo lo daria con tanto que yo no fuese á su tier nian muchas de las calles tapiadas, y por las azoteas de ra, y que lo hacia porque era muy estéril y falta de to- | | las casas muchas piedras, para que después que entrádos mantenimientos, y que le pesaria de que yo pade semos en la ciudad tomarnos seguramente y aproveciese necesidad y los que conmigo venian; é con ellos charse de nosotros á su voluntad, y que si yo queria me envió fasta mil pesos de oro y otras tantas piezas de rer como era verdad lo que ellos me decian, que miraropa de algodon de la que ellos visten. Y estuvieron con se como los señores de aquella ciudad nunca habian vemigo en mucha parte de la guerra hasta el fin della, nido á me ver ni hablar, estando tan cerca desta, puos que vieron bien lo que los españoles podian, y las paces habían venido los de Guazincangos, que estaban mas que con los desta provincia se hicieron, y elofrecimien- | lejos que ellos; y que los enviase á llamar, yveria como to que al servicio de vuestra sacra majestad los señores no querian venir. Yo les agradecí su aviso, y les rogué y toda la tierra ficieron, de que segun pareció y ellos que me diesen ellos personas que de mi parte i mostraban, no hobieron mucho placer, porque traba- sen á llamar; y así me las dieron, é yo lasenvié á rogar jaron por muchas vias y formas de me revolver con ellos, que viniesen á verme, porque les queria hablar ciertas diciendo que no era cierto lo que me decian, ni ver cosas de parte de vuestra alteza, y decirles la causa de dadera la amistad que afirmaban, y que lo hacian por mi venida á esta tierra. Los cuales mensajeros fueron, me asegurar para hacer á su salvo alguna traicion. Los y dijeron mi mensaje á los señores de dicha ciudad ; y desta provincia, por consiguiente, me decian y avisa con ellos vinieron dos o tres personas, no de mucha ban muchas veces que no me fiase de aquellos vasallos autoridad, y me dijeron que ellos venian de parte de de Muteczuma, porque eran traidores, y sus cosas siem- aquellos señores, porque ellos no podian venir, por estar pre las hacian a traicion y con mañas, y con estas ha enfermos; que á ellos les dijese lo que queria. Los desta bian sojuzgado toda la tierra, y que me avisaban dello ciudad me dijeron que era burla, y que aquellos mensacomo verdaderos amigos y como personas que los co jeros eran hombres de poca suerte, y que en ninguna manocian de mucho tiempo acá. Vista la discordia y des nera me partiese sin que los señores de la ciudad viniesen

aquí. Yo les hablé á aquellos mensajeros, y les dije que | Cholula. 1 Que hoy llaman Tianguiz. .

Cholula. 3 Es Guajozingo.

5 Guajozingo.

embajada de tan alto principe como vuestra sacra majes- mezquitas 2. E con esta solemnidad nos llevaron hasta tad, que no se habia de dar á tales personas como ellos, entrar en la ciudad, y nos metieron en un aposento y que aun sus señores eran poco para la oir : por tanto, muy bueno, adonde toda la gente de mi compañía se que dentro de tres dias pareciesen ante mí á dar la aposentó á su placer. E allí nos trajeron de comer, aunobediencia á vuestra alteza y á se ofrecer por sus vasa que no cumplidamente. Y en el camino topamos mullos, con apercebimiento que pasado el término que les chas señales de las que los naturales desta provincia daba, si no viniesen, iria sobre ellos y los destruiria , y dos habian dicho ; porque hallamos el camino real cerprocederia contra ellos como contra personas rebeldes rado y hecho otro, y algunos hoyos, aunque no muchos, y que no se querian someter debajo del dominio de y algunas calles de la ciudad tapiadas, y muchas piedras vuestra alteza. E para ello les envié un mandamiento en todas las azoteas. Y con esto nos hicieron estar mas Grmado de mi nombre y de un escribano, con relacion sobre aviso y á mayor recaudo. larga de la real persona de vuestra sacra majestad y Allí fallé ciertos mensajeros de Muleczuma que vede mi venida, diciéndoles como todas estas partes y nian á hablar con los que conmigo estaban ; y á mí no utras muy mayores tierras y señoríos eran de vuestra me dijeron cosa alguna mas que venian á saber de alteza , y que los que quisiesen ser sus vasallos serian aquellos lo que conmigo habian hecho y concertado, honrados y favorecidos, y por el contrario, los que fue para lo ir á decir á su señor; é así, se fueron después sen rebeldes serian castigados conforme a justicia. Y de los haber hablado á ellos, y aun el uno de los que olro dia vinieron algunos de los señores de la dicha antes conmigo estaban, que era el mas principal. En ciudad ó casi todos, y me dijeron que si ellos no ha tres dias que allí estuve proveyeron muy mal, y cada bian venido antes, la causa era porque los desta pro dia peor, y muy pocas veces me venian á ver pi hablar vincia eran sus enemigos, y que no osaban entrar por los señores y personas principales de la ciudad. Y essu tierra porque no pensaban venir seguros; é que tando algo perplejo en esto, á la lengua que yo tengo, bien creian que me babian dicho algunas cosas dellos; que es una india desta tierra 3, que hobe en Putunchan, que no les diesecrédito, porque las decian como enemi que es el rio grande que ya en la primera relacion á gos, y no porque pasaba así, y que me fuese á su ciudad, yuestra majestad hice memoria, le dijo otra, natural y que allí conoceria ser falsedad lo que estos me decian. desta ciudad, como muy cerquita de allí estaba mucha y verdad lo que ellos me certificaban; é que desde en- gente de Muteczuma junta, y que los de la ciudad tetonces se daban y ofrecian por vasallos de vuestra sacra nian fuera sus mujeres e hijos y toda su ropa , y que majestad, y que lo serian para siempre, y servirian y habian de dar sobre nosotros para nos matar a todos; contribuirian en todas las cosas que de parte de vues é si ella se queria salvar , que se fuese con ella; que ella tra alteza se les mandase; é así lo asentó un escribano la guareceria; la cual lo dijo a aquel Jerónimo de Aguipor las lenguas que yo tenia; y todavía determine delar, lengua que yo hobe en Yucatan, de que asimismo á me ir con ellos, así por no mostrar flaqueza, como por vuestra alteza hobe escrito, y me lo hizo saber; é yo tuve que desde allí pensaba hacer mis negocios con Mutec uno de los naturales de la dicha ciudad, que por allí anzuma, porque confina con su tierra, como ya he dicho, daba, y le aparlé secretamente, que nadie fo vió, y le y alli usaban venir, y los de allí ir alla, porque en el interrogué, y confirmó con lo que la lodia y los naturacamino no tenian requesta alguna.

les de Tascaltecal me habian dicho; é así por esto como Y como los de Tascaltecal vieron mi determinacion, por las señales que para ello habia, acordé de prevenir pesóles mucho y dijéronme muchas veces que lo erra- antes de ser prevenido, é bice Qamar á algunos de los ba. Pero, que pues ellos se habian dado por vasallos de señores de la ciudad, diciendo que los queria hablar, y vuestra sacra majestad y mis amigos, que querian ir metilos en una sala; é en tanto fice que la gente de los conmigo y ayudarme en todo lo que se ofreciese. E nuestros estuviese apercibida, y que en soltando una puesto que yo ge lo defendiese, y rogué que no fuesen, escopeta , diesen en mucha cantidad de indios que habia porque no habia necesidad, todavía me siguieron hasta junto á el aposento y muchos dentro en él. E así se hicien mil hombres muy bien aderezados de guerra, y zo, que después que tuve los señores dentro en aquella llegaron conmigo hasta dos leguas de la ciudad; y sala, dejélos atando y cabalgué, é hice soltar el escodesde allí, por mucha importunidad mia, se volvieron, peta, y dímosles tal mano, que en dos horas murieron aunque todavía quedaron en mi compañía hasta cinco mas de tres mil hombres. Y porque vuestra majestad vea ó seis mil dellos, é dormí en un arroyo que allí estaba cuáu apercibidos estaban , antes que yo saliese de nuesá las dos leguas, por despedir la gente, porque no hi tro aposentamiento tenian todas las calles tomadas y ciesen algun escándalo en la ciudad, y tambien porque toda la gente á punto, aunque como los tomamos de soera ya tarde, y no quise entrar en la ciudad sobre tarde. bresalto, fueron buenos de desbaratar, mayormente que Otro dia de mañana salieron de la ciudad á me recebir al camino con muchas trompetas 1 y atabales, y mu ? Los templos de los indios tenian muchas gradas para subir; chas personas de las que ellos tienen por religiosas en

otros eran montes hechos a mano muy altos, como aun se ve uno

en Cholula, dos en San Juan Theutihuacan, que quiere decir Lusus mezquitas, vestidas de las vestiduras que usan y

gar de los Dioses y en otros pueblos : a los altares ú adoratorios cantando á su manera, como lo hacen en las dichas

les llamaban cues, que tambien estaban en lugares elevados. El

templo grande de Méjico, dedicado a la deidad de Huitzilopozthli, i Los indios hacen de cañas unas trompetas muy sonoras, y de

que fué el primer caudillo general de los mejicanos, era el mas madera unos atabales que resuenan mucho, y en el pueblo de suntuoso de todos. Culuacan he visto uno hueco por dentro, con un palo atravesado 3 Dona Marina de Vilata, segun Gomara, fué natural de Xalisco, en la boca de arriba, y se toca con piedras.

| llerada cautiva á Tabasco, y de familia muy noble.

les faltaban los caudillos, porque los tenia ya presos; é | aguas para criar ganadus, lo que no tienen ningunas de hice poner fuego á algunas torres y casas fuertes, donde cuantas hemos visto; porque es tanta la multitud de la se defendian y nos ofendian. E así anduve por la ciudad | gente que en estas partes mora , que ni un palmo de tierpeleando, dejando á buen recaudo el aposento, que era · ra hay que no esté labrada; y aun con todo en muchas muy fuerte, bien cinco horas, hasta que eché toda la partes padecen necesidad, por falta de pan; y aun hay gente fuera de la ciudad por muchas partes della, por mucha gente pobre, y que piden entre los ricos por las que me ayudaban bien cinco mil indios de Tascaltecal, calles y por las casas y mercados, como hacen los poy otros cuatrocientos de Cempoal. E vuelto al aposento, bres en España, y en otras partes que hay gente de rahablé con aquellos señores que tenia presos, y les pre

zon. ganté qué era la causa que me querian matar á trai A aquellos mensajeros de Muteczuma que conmigo cion. E me respondieron que ellos no tenian la culpa, estaban, habló acerca de aquella traicion que en aqueporque los de Culúa 1, que son los vasallos de Muteczu la ciudad se me queria hacer, y cómo los señores della ma, los babian puesto en ello; y que el dicho Muteczu- alirmaban que por consejo de Muteczuma se habia hema tevia allí, en tal parte, que segun después pareció, cho, y que no me parecia que era hecho de tan gran señor seria legua y media , cincuenta mil hombres de guarni- como él era, enviarme sus mensajeros y personas tan cho para lo hacer. Pero que ya conocian como habian honradas, como me habia enviado á me decir que era mi sido engañados; que soltase uno o dos dellos, y que ha- | amigo, y por otra parte buscar maneras de me ofender riun recoger la gente de la ciudad, y tornar a ella todas con mano ajena, para se excusar él de culpa si no le las mujeres y niños y ropa que tenian fuera; y que me sucediese como él pensaba. Y que pues así era , que él no rogaban que aquel yerro les perdonase; que ellos me me guardaba su palabra ni me decia verdad, que yo quecertificaban que de alli adelante nadie los engañaria, y ria mudar mi propósito; que así como iba hasta entonserian muy ciertos y leales vasallos de vuestra alteza y ces á su tierra con voluntad de le ver y hablar y tener mis amigos. Y después de les baber hablado muchas co- poramigo, y tener conélmucha conversacion y paz, que sas acerca de su yerro, solté dos dellos; y otro dia si- agora queria entrar por su tierra, de guerra, haciéndole guiente estaba toda la ciudad poblada y llena de muje- todo el daño que pudiese como á enemigo, y que me pesanes y niños, muy seguros, como si cosa alguna de lo pa ba mucho dello, porque masle quisiera siempre por amisado no hobiera acaecido; é luego solté todos los otros go, y tomar siempre su parecer en las cosas que en esta señores que tenia presos; con que me prometieron de tierra hubiera de hacer. Aquellos suyos me respondieron servirávuestra majestad muy lealmente. En obra de quin que ellos habia muchos dias que estaban conmigo, y que ceó veinte dias que allí estuve quedó la ciudad y tierra no sabian nada de aquel concierto mas de lo que allí en tan pacífica y lan poblada , que parecia que nadie faltaba aquella ciudad , después que aquello se ofreció, supiedella, y sus mercados y tratos por la ciudad como antes ron; y que no podian creer que por consejo y mandado los solian tener; y sice que los desta ciudad de Churul de Muteczuma se hiciese, y que me rogaban que antes tecal", y los de Tascaltecal fuesen amigos, porque lo que me determinase de perder su amistad y hacerle la solian ser antes, y muy poco tiempo babia que Mutec guerra que decia, me informase bien de la verdad, y zuma con dádivas los habia aducido á su amistad, y que diese licencia á uno dellos para ir á le hablar, que bechos enemigos de estotros. Esta ciudad de Churulte él solveria muy presto. Hay desde esta ciudad adonde cal está asentada en un llano, y tiene hasta veinte mil | Muteczuma residia veinte leguas. Yo les dije que me casas dentro del cuerpo de la ciudad, é tiene de arraba- | placia, y dejé ir á el uno dellos, y dende á seis dias volles otras tantas. Es señorío por sí, y tiene sus términos vió él, y el otro que primero se habia ido. E trajéronme conocidos; no obedecen á señor ninguno, excepto que diez platos de oro y mil y quinientas piezas de ropa, y se gobiernan como estotros de Tascaltecal. La gente des- | mucha provision de gallinas y panicaps, que es cierto ta ciudad es mas vestida que los de Tascaltecal, en al- | brebaje que ellos beben, y me dijeron que á Muteczuguna manera; porque los honrados ciudadanos della ma le habia pesado mucho de aquel desconcierto que todos traen albornoces encima de la otra ropa, aunque en Churultecal se queria hacer; porque yo no creeria son diferenciados de los de Africa, porque tienen mane ya sino que babia sido por su consejo y mandado, y ras; pero en la hechura y lela y los rapacejos son muy | que él me hacia cierto que no era así, y que la gente que semejables. Todos estos han sido y son, después deste allí estaba en guarnicion era verdad que era suya; pero trance pasado, muy ciertos vasallos de vuestra majes- que ellos se habian movido sin él habérselo mandado, tad, y muy obedientes á lo que yo en su real nombre les por inducimiento de los de Churultecal, porque eran de be requerido y dicho; y creo lo serán de aquí adelante. dos proyincias suyas, que se llamaban la una AcanciEsta ciudad es muy fértil de labranzas, porque tiene | go 4 y la otra Izcucan 3, que confina con la tierra de la mucha tierra y se riega la mas parte della, y aun es la dicha ciudad de Churultecal, y que entre ellos tienek ciudad mas hermosa de fuera que hay en España, por ciertas alianzas de vecindad para se ayudar los unos á que es muy torreada y llana. E certifico á vuestra alteza los otros, y que desta manera habian venido allí, y no que yo conté desde una mezquita cuatrocientas y tantas por su mandado; pero que adelante yo veria en sus torres en la dicha ciudad, y todas son de mezquitas. Es obras si era verdad lo que él me habia cnviado á decir la ciudad mas á propósito de vivir españoles que yo he visto de los puertos acá, porque tiene algunos baldíos y

3 Puede ser pan de maíz, como dice Herrera , o una especie de

bebida que llaman atole, que es masa de maíz, agua y azúcar. 1 Esto es, los mejicanos.

Acazingo.
Izúcar.

Cholola,

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