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CARTA SEGUNDA,

ENVIADA A SU SACRA MAJESTAD DEL EMPERADOR NUESTRO SEÑOR , POR EL CAPITAN GENERAL DE LA NUEVA ESPAÑA ,

LLAMADO DON FERNANDO CORTES.

En la cual hace relación de la» tierra» y provincia* sin cuento que ha descubierto nuevamente en el Yucatán, det año de 19 a eita parte, y ha sometido a la corona reat de tu majestad. En especial hace relación de una grandtsima provincia muy rica llamada Cutúa ', en la cuat hay muy grandes ciudades, y de maravillosos

espantosas cosas de otr. Cuenta largamente det grandtsimo señorto del dicho Muteczuma, y de sus ritos y ceremonias, y de como se sirve.

Muy alto y poderoso, y muy católico Priucipe, invictisimo Emperador y señor nuestro: En una nao que de esta Nueva España de vuestra sacra majestad, despaché ú 16 de julio del año de 519, envió á vuestra alteza muy larga y particular relacion de las cosas hasta acuella sazon, después que yo á ella vine, en ella sucedidas. La cual relacion llevaron Alonso Hernandez Puertocarrero y Francisco de Montejo, procuradores de la rica villa1 de la Veracruz, que yo en nombre de vuestra alteza fundé. ¥ después acá, por no huber oportunidad, asi por falta de navios y estar yo ocupado en la conquista y pacificacion desta tierra, como por no habnr sabido de la dicha nao y procuradores, no he tornado a relatar á vuestra majestad lo que después se ha hecho; de que Dios sabe la pena que he tenido. Porque he deseado, que vuestra alteza supiese las cosas desla tierra; que son tantas y tales, que, como ya en la otra relacion escribi, se puede intitular de unevo emperador del la y con titulo, y no menos mérito que el de Alemaña 5, que por la gracia de Dios vuestra sacra majestad posee. E porque querer de todas las cosas destas partes y nuevos reinos de vuestra alteza decir todas las particularidades, y cosas que en ellas hay y decir se debian, seria casi proceder á iuli ni (o; si de todo á vues

tra alteza no diere tan larga cuenta como debo, i vuestra sacra majestad suplico me mande perdonar; porque ni mi habilidad, ni la oportunidad del tiempo en que á la sazon me hallo, para ello me ayudan. Mas con todo, me esforzaré á decir á vuestra alteza lo menos mal que yo pudiere la verdad y lo que al presente es necesario que vuestra majestad sepa. E asimismo suplico á vuestra alteza me mande perdonar si todo lo necesario no contare, el cuándo y cómo muy cierto, y si no acertare algunos nombres, asi de ciudades y villas, como de señorios deltas, que á vuestra majestad han ofrecido su servicio y dádose por sus súbditos y vasallos 6. Porque en cierto infortunio agora nuevamente acaecido, de que adelante en el proceso á vuestra alteza daré entera cuenta, se me perdieron todas las escrituras y autos que con los naturales destas tierras yo he hecho, y otras muchas cosas.

En la otra relacion, muy excelentisimo Principe, dije á vuestra majestad las ciudades y villas que basta entonces á su real servicio se habian ofrecido, y yo á él tenia sujetas y conquistadas. Y dije asimesmo que tenia noticia de un gran señor que se llamaba Muteczuma , que los naturales desta tierra me habian dicho que en ella habia, que estaba, segun ellos señalaban las jornadas, hasta noventa ócien leguas de la costa y puerto donde yo desembarqué. Y que confiando en la grandeza de Dios, y con esfuerzo del real nombre de vuestra alteza, pensaba irle á ver do quiera que estuviese; y aun me acuerdo que me ofreci, en cuanto ála demanda deste señor, á mucho mas de lo á mi posible. Porque certifiqué á vuestra alteza que lo habria, preso ó muerto, ó súbdito á la corona real de vuestra majestad; y con este proposito y demanda me parti de la ciudad de Cempoal ">, que yo intitulé Sevilla, á 16 deagosto, eon quince de caballo y trescientos peones lo mejor aderezados de guerra que yo pude y el tiempo dió á ello lugar; y dejé en la villa de la Veracruz ciento y cincueni j hombres con dos de caballo, haciendo una fortaleza, que ya tengo casi acabada, y dejé toda aquella provincia 'teCeaipoal y toda la sierra comarcana * á la dicha villa , que serán hasta cincuenta mil hombres de guerra y cincuenta villas y fortalezas, muy segurosy pacificos, y porciertos y leales vasallos de vuestra majestad, como hasta agora lo han estado y están; porque ellos eran súbditos de aquel señor Muteczuma, y segun fui informado , lo eran por fuerza y de poco tiempo acá; y como por mi tuvieron noticia de vuestra alteza y de su muy real y gran poder, dijeron que querian ser vasallos de vuestra majestad y mis amigos, y que me rogaban que los defendiese de aquel gran señor, que los tenia por fuerza y tirania -, y que les tomaba sus hijos para los matar y sacrificará sus idolos, y me dijeron otras muchas quejas dél; é con esto han estado y están muy ciertos y leales en el servicio de vuestra alteza. E creo lo estarán siempre por ser libres de la tirania de aquel 3, y porque de mi han sido siempre bien tratados y favorecidos. E para mas seguridad de los que en la villa quedaban, traje conmigo algunas personas principales dellos, con alguna gente, que no poco provechosos me fueron en mi camino. Y porque, como ya creo, en la primer relacion escribi á vuestra majestad que algunos de los que en mi compañia pasaron, que eran criados y amigos de Diego Velazquez *, les habia pesado de loque yo en servicio de vuestra alteza hacia, éaun algunos dellos se mequisieron alzar y irseme de la tierra, en especial cuatro españoles, que se decian Juan Escudero y Diego Cermeño, piloto, yGonzalode Ungria,asimismo piloto, y Alonso Peñate; los cuales, segun lo que confesaron espontáneamente, tenian determinado de tomar un bergantin que estaba en el puerto con cierto pan y tocinos, ymatar al maestre dél, y irse á la isla Feroandina 5 á hacer saber á Diego Velazquez cómo yo enviaba la nao que á vuestra alteza envié, y lo que en ella iba, y el camino que la dicha nao habia de llevar, para que el dicho Diego Velazquez pusiese navios en guarda para que la tomasen, como después que lo supo lo puso por obra; que, segun he sido informado, envió tras la dicha nao una carabela, y si no fuera pasada6, la tomara. E asimismo confesaron que otras personas tenian la misma voluntad de avisar al dicho Diego Velazquez. E vistas las confesiones destos delincuentes, los castigué conforme á justicia y á lo que segun el tiempo me pareció que habia necesidad, y al servicio de vuestra alteza complia. Y por

i I.os primeros mejicanos vinieron de unt provincia culna. Primero hubo rey de Culuacan qnc de Mújico. La provincia de Culuacan y la lengua cul»a era la mejicana, que se hablaba casi et tuda Nueva-España, y et rey de Mejico heredo el reino de Culoacan.

* Tenoxtjthyan es Mújico, asi llamada en la gentilidad, como se ezpresa en el prologo de los Concitios.

* Muteczuma II, hijo del Primero, segun se paede ver en la serie de los reyes y emperadores en tiempo de ta gentilidad; coando vino Hernau Cortús era emperador Muteczuma el mozo, que murio de nna pedrada, y cuando se gano i Mújico lo era Quatecmotzin, al que quitaron la vida.

* El nombre de rica villa de Veracruz le puso Hernau Cortús al pueblo que boy se llama la Veracruz vieja, que dista tres leg tas de ta Veracruz nueva.

* El imperio solo de toda Nueva-EspaOa, contado desde el istmo de Panama hasta lo mas remoto de ta diocesis de Durango por ta parte det norte, pasa de mit y quinientas leguas de longitud, y aun se Ignora si contlna con la Tartaria y Groelandia; por las Catifornias con la Tartaria, y por el nuevo Mújico con la Groelandia-.

* Los descubrimientos grogrt lieos posteriores, que han revelado la eustencia de los estrechos de Uchrinc y Davis, mamliestan lo tirado de esta conjetura.

• Es cierto que Cortes ignoro los verdaderos nombres de muchos pueblos, por no saber su pronunciacion y modo de escribirlos en castellano.

'Cempoal conserva boy su mismo nombre ; dista de Veracruz cuatro leguas, y las ruinas dan a entender la grandeza de la ciudad ; pero es distinto de otro Zcmpoal del arzobispado de Mújico, que dista deste doce leguas.

que demás delos que, por ser criados y amigos de Diego Velazquez, tenian voluntad de salir de la tierra, habia otros que, por verla tan grande y de tanta gente, y tal, y ver los pocos españoles que éramos, estaban del mismo propósito; creyendo que si alli los navios dejase, se me alzarian con ellos, y yéndose todos los que desta voluntad estaban, yo quedaria casi solo; por donde se estorbara el gran servicio que á Dios y á vuestra alteza en esta tierra se ha hecho; tuve manera como, socolor que los dichos navios no estaban para navegar, los eché á la costa; por donde todos perdieron la esperanza de salirde la tierra, y yo hice mi camino mas seguro, y sin sospecha que vueltas las espaldas no habia de faltarme la gente que yo en la villa habia de dejar.

Ocho ó diez dias después de haber dado con los navios en la costa, y siendo ya salido de la Veracruz hasta la ciudad de Cempoal, que está á cuatro leguas delta, para de alli seguir mi camino, me hicieron saber de la dicha villa cómo por la costa della andaban cuatro navios, y que el capitan que yo alli dejaba habia salido á ellos con una barca, y les habian dicho que eran de Francisco de Garay, teniente y gobernador en la isla de Jamáica 7, y que venian á descubrir. Y que dicho capitan les habia dicho cómo yo en nombre de vuestra alteza tenia poblada esta tierra y hecho una villa alli á una legua de donde losdichos navios andaban; y qucalli podian ir con ellos y me farian saberde su venida; é si alguna necesidad trajesen, se podian reparar della ,y que el dicho capitan los guiaria con la barca al puerto; el cual les señaló dónde era; y que ellos le habiun respondido que ya habian visto el puerto, porque pasaron por frente del, y que asi lo farian como él se lo decia. E que se habia vuelto con la dicha barca, y los navios no le habian seguido ni venido al puerto, y que todavia andaban por la costa, y que no sabia qué era su propósito, pues no habian venido al puerto; é visto lo que el dicho capitan me fizo sabor, á la hora me parti para la dicha villa, donde supe que los dichos navios estaban surtos tres leguas la costa abajo y que ninguno no habia saltado en tierra. E de alli me fui por la costa con alguna gente para saber lengua, y ya que casi llegaba á una legua dellos, encontré tres hombres de los dichos navios, entre los cuales venia uno que decia ser escribano, y los dos traia, segun me dijo, para que fuesen testigos de cierta notificacion, que dis que el capitan le habia mandado que me hiciese de su parte un requerimiento que alli traia; en el cual se contenia queme hacia saber cómo él habia descubierto aquella tierra y queria poblar en ella; por tanto, que me requeria que partiese con él los términos, porque su asiento queria hacer cinco leguas la costa abajo después de pasada Nautecal 8, que es una ciudad que es doce leguas de la dicha villa que agora se llama Almeria. A los cuales yo dije que viniese su capitan y que se fuese con los navios al puerto de la Veracruz, y que alli nos hablariamos y sabria de qué manera venia. E si sus navios y gente trajesen alguna necesidad, les socorreria con lo que yo pudiese. E que pues él decia venir en servicio de vuestra sacra majestad, que yo no deseaba otra cosa sino que se me ofreciese en que sirviese á vuestra alteza, y que en le ayudar creia que lo hacia. Y ellos me respondieron que en ninguna manera el capitan ni otra gente vernia á tierra ni adonde yo estuviese. E creyendo que debian de haber hecho algun daño en la tierra, pues se recelaban de venir ante mi, ya que era noche me puse muy secretamente junto á la costa de la mar, frontero de donde los dichos navios estaban surtos, yalli estuve encubierto fastaotro dia casi á mediodia, creyendo que el capitan ó piloto saltarian en tierra, para saber dellos lo que habian hecho ó por qué parte habian andado, y si algun daño en la tierra hubiesen hecho, enviárselos á vuestra sacra majestad, y jamás salieron ellos ni otra persona; é visto que no salian, fice quitar los vestidos á aquellos que venian á facerme el requerimiento y se los vistiesen otros españoles de los de mi compañia, los cuales fice ir á la playa y que llamasen á los de los navios; é visto por ellos, salió á tierra una barca con fasta diez ó doce hombres con ballestas y escopetas, y los españoles que llamaban de la tierra se apartaron de la playa á unas matas que estaban cerca, como quo so ibaná la sombra dellas. E asi saltaron cuatro, los dos ballesteros y losdos escopeteros; los cuales,como estaban cercados de la gente que yo tenia en la playa puesta, fueron tomados. Y el uno dellos era maestre de la una nao, el cual puso fuego á una escopeta, y matara á aquel capitan que yo tenia en la Veracruz, sino que quiso nuestro Señor que la mecha no dió fuego. E los que quedaron en la barca se hicieron á la mar, y antes que llegasen á los navios ya iban á la vela, sin aguardar ni querer que dellos se supiese cosa alguna. E de los que conmigo quedaron me informé como habian llegado á un rio' que está treinta leguas de la costa abajo después de pasar Almeria, y que alli habian habido buen acogimiento de los naturales, y que por rescate les habian dado de comer, é que habian visto algun oro que traianlos indios, aunque poco. E que habian rescatado fasta tres mil castellanos de oro. Eque nohabian saltado en tierra, mas de que habian visto ciertos pueblos en la ribera del rio tan cerca, que de los navios los podian bien ver. Eque no habia edificios de piedra, sino que todas las casas eran de paja, excepto que los suelos deltas tenian algo altos y hechos á mano. Lo cual todo después supe mas por entero de aquel grairseñor Muteczuma y de ciertas lenguas de aquella tierra * que él tenia consigo; á los cuales, y á un indio que en los dichos navios traian del dicho rio, que tambien yo les tomé , envié con otros mensajeros del dicho Muteczuma para que hablasen al señor de aquel rio, que se dice Pánuco , para le atraer al servicio de vuestra sacra ma-' ¡estad. Y él me envió con ellos una persona principal, y aun, segun decian, señor de un pueblo; el cual medió de su parte cierta ropa y piedras y plumajes. E ¿no

'Es parte de U Sierra Madre, donde estio los totonacos.

* Antes de sabir i la sierra camino de la Huasteca se ve una unja mnj profunda, que hicieron para defenderse de los mejicanos.

* Con los tributos los tenia tiraniiados, y asombra ver lo que pagaban. .

* Este Diego Velazqnez es el que, por la historia de Solis, Torqoemada y Herrera, hizo tanta contradiccion 1 Cortes, y puso en dadas el credito y fidelidad deste, enviando al Rey siniestros Informes desde la isla de Cnba , donde estaba de gobernador y de que fue eonqu stador; era natural de Cuellar y antea criado de don Bartolome Colon.

s Ala isla de Cuba la llamaron Fernandina, por el rey don Fernando el Catolico, y i la de Santo Domingo, Isabela, por la Reina Catolica.

* Esto es, si no hubiera pasado el canal de Babama.

'Que poseen hoy los ingleses, y tiene cincuenta leguas de latitud, y muy amena de todos frutos; frontera a la isla de Santiago de Cuba.

• Puede ser el pueblo de la diocesi de Puebla que hoy se liaauNautbla.

dijo que él y toda su tierra eran muy contentos de ser vasallos de vuestra majestad y mis amigos. E yo les di otras cosas de las de España; con que fué muy contento, y tanto, que cuando los vieron otros navios del dicho Francisco de Garay (de quien adelante á vuestra alteza faré relacion), me envió á decir el dicho Panuco cómo los dichos navios estaban en otro rio lejos de alli hasta cinco ó seis jornadas 3. Eque les hiciese saber si eran de mi naturaleza los que en ellos venian, porque les darian lo que hobiesen menester; é que les habian llevado ciertas mujeres y gallinas y otras cosas de comer. Yo fui, muy poderoso Señor, por la tierra y señorio de Cempoal tres jornadas, donde de todos los naturales fui muy bien recibido y hospedado. Y á la cuarta jornada entré en una provincia que se llama Sienchimalen *, en que hay en ella una villa muy fuertey puesta en recio lugar, porque está en una ladera de una sierra muy agra, y para la entrada no hay sino un paso de escalera, que es imposible pasar sino gente de pié, y aun con farta dificultad si los naturales quieren defender el paso; y en lo llano hay muchas aldeas y alquerias de á quinientos y á trecientos y á docientos vecinos labradores, que serán por todos hasta cinco ó seis mil hombres de guerra; y esto es del señorio de aquel Muteczuma. Eaqui me recibieron muy bien y medieron muy cumplidamente los bastimentos necesarios para mi camino. Eme dijeron que bien sabian que yo iba á ver á Muteczuma, su señor, y que fuese cierto que él era mi amigo, y les habia enviado á mandar que en todo casi me liciesen muy buen acogimiento, porque en ello le servirian. E yo les satisfice á su buen comedimiento , diciendo que vuestra majestad tenia noticia dél, y me habia mandado que le viese, y que yo no iba á mas de verle; é asi pasé un puerto que está al fin desta provincia, que pusimos nombre el puerto del Nombre de Dios*, por ser el primero que en estas tierras habiamos pasado. El cual es tan agro y alto, que lio lo' hay en España otro tan dificultoso de pasar. El cual pasé seguramente y sin contradicion alguna; y á la bajada del dicho puerto están otras alquerias de una villa y fortaleza que se dice Ceyconacan*, que asimismo era del dicho Muteczuma; que no menos que de los de Sienchimalen fuimos bien recibidos, y nos dijeron de la voluntad de Muteczuma lo que los otros nos habian dicho. E yo asimesmo los satisfice.

Desde aqui anduve tres jornadas de despoblado y tierra inhabitable á causa de su esterilidad y faltado agua y muy gran frialdad que en ella hay; donde Dios sabe cuánto trabajo la gente padeció de sed y hambre, en especial de un turbion de piedra y agua que nos tomó en el dicho despoblado, de que pensé que pereciera mucha gente de frio. E asi murieron ciertos indios de la isla Fernandina, que iban mal arropados. E á cabo dcstas tres jornadas pasamos otro puerto«, aunque no tan agro como el primero, y en lo alto dél estaba una torre pequeña,casi como humilladero, donde tenian ciertos idolos *, y al derredor de la torre mas de mil carretadas de leña cortada muy compuesta, ó cuyo respeto le pusimos nombre el puerto de la Leña; y á la abajada del dicho puerto, entre unas sierras muyagras, está un valle muy poblado de gente,que, segun pareció, debia ser gente pobre; y después de haber andado dos leguas por la poblacion sin saber della, llegué á un asiento algo mas llano, donde pareció estar el señor de aquel valle, que tenia las mayores y mas bien labradas casas que hasta entonces en esta tierra habiamos visto, porque eran todas de canteria labradas y muy nuevas, é habia en ellas muchas y muy grandes y hermosas salas, y muchos aposentos muy bien obrados; y este valle y poblacion se llama Caltanmi. Del señor y gente fui muy bien recibido yaposentado. E después de haberle hablado de parte de vuestra majestad, y le haber dicho la causa de mi venida en estas partes, le pregunté si él era vasallo de Muteczuma ó si era de otra parcialidad alguna. El cual, admirado de lo que le preguntaba, me respondió diciendo que ¿quién no era vasallo de Muteczuma? Queriendo decir que alli era señor del mundo. Yo le torné a aqui á replicar y decir el gran poder y señorio de vuestra majestad, y otros muy muchos y muy mayores señores que no Muteczuma eran vasallos de vuestra alteza, y aun que no lo tenian en pequeña merced, y que asi lo habia de ser Muteczuma y todos los naturales destas tierras, y que asi lo requeria á él que lo fuese, porque siéndolo, seria muy honrado y favorecido, y por el contrario, no queriendo obedecer,seria punido. E para que tuviese por bien de le mandar recibir á su real servicio, que le rogaba que me diese algun oro que yo enviase á vuestra majestad. Y él me respondió que oro que él lo tenias, pero que no me lo queria dar si Muteczuma no lo mandase, y que mandándolo él, que el oro y su persona y cuanto tunese daria. Por no escandalizarle ni dar algun desman á mi propósito y camino, disimulé con él lo mejor que pude y le dije que muy presto le enviara á mandar Muteczuma que diese el oro y lo demás que tuviese.

< Es cirio Panucodel arzobispado de Mejico, segun lo que ao.ijo dlee. -' ''- '•"

* Que os la huasteca, dtslinio idioma de la mejicana.

'3 Puede ser el rio' quo entra en la bahia del nuevo Santander.

* Sienchimalen de los totonacos, que le dieron bagaje, acompasado dé los principales de Cempoal, que fueron Mamcxi, Teuch ytamalH. Su ruta laairtgio por Xalapa, aunque en un dia no es regular pudiese llegar, por haber quince leguas desde Cempoal 1 Xalapa : desde Xalapa pasú a Texuthla; despues dé haber pasado algunos puertos fue a Xocolhla, sujeto al rey dé Mejico.

a Hoy se llama Paso del Obispo.

o Ceycoccuacan, hoy Ishuacatt de tos IVejes.

Aqui me vinieron á ver otros dos señores que enaquel valle tenian su tierra; el uno cuatro leguas el valle abajo, y el otro dos leguas arriba; y me dieron ciertos co+ llarejos de oro de poco peso y valor, y siete ú ocho esclavas. Y dejándolos asi muy contentos, me parti, después de haber estado alli cuatro ó cinco dias, y me pasé al asiento del otro señor, que está las dos leguas que dije el valle arriba, que se dice Iztaemastitan *. El señorio deste serán tres ó cuatro leguas de poblacion,

sin salir casa de casa, por lo llano del valle, ribera de un rio pequeño que va por él; yen un cerro muy alto está la casa del señor, con la mejor fortaleza que hay en la mitad de España, y mejor cercada de muro y barbacana y cavas; y en lo alto deste cerro terná una poblacion de hasta cinco ó seis mil vecinos, de muy buenas casas, y gente algo mas rica que no la del valleabajo. E aqui asimismo fui muy bien recibido, y tambien me dijo este señor que era vasallo de Muteczuma ; é estuve en este asiento tres dias, asi por me reparar de los trabajos que en el despoblado la gente pasó, como por esperar cuatro mensajeros de los naturales de Cempoal que venian conmigo, que yo desde Catalmi habia enviado á una provincia muy grande que se llama Tascalteca 5, que me dijeron que estaba muy cerca de alli, como de verdad pareció, y me habian dicho que los naturales desta provincia eran sus amigos dellos y muy capitales enemigos de Muteczuma, y que me querian confederar con ellos, porque eran muchos y muy fuerte gente, y que confinaba su tierra por todas partes con la del dicho Muteczuma, y que tenian con él muy continuas guerras, y que creiase holgarian conmigo y me favorecerian si el dicho Muteczuma se quisiese poner en algo conmigo. Los cuales dichos mensajeros , en todo el tiempo que yo estuve en el dicho valle, que fueron por todos ocho dias, no vinieron; y yo pregunté á aquellos mensajeros principales de Cempoal que iban conmigo, que cómo no venian los dichos mensajeros E me dijeron que debia de ser lejos, y que no podian venir tan aina. E yo, viendo que se dilataba su venida, y que aquellos principales de Cempoal me certificaban tanto la amistad y seguridad de los desta provincia, me parti para allá. E á la salida del dicho valle fallé una gran cerca de piedra seca, tan alta como estado y medio, que atravesaba todo el valle de la una sierra á la otra, y tan ancha como veinte piés, y por toda ella un petril de pié y medio de ancho, para pelear desdeencima, y no mas de una entrada tan ancha como diez pasos, y en esta entrada doblaba la una cerca sobre laotra á manera derebelin, tan estrecho como cuarenta pasos. De manera que la entrada fuese á vueltas, y no á derechas. Epreguntada la causa de aquella cerca, me dijeron que la tenian porque eran fronteros de aquella provincia de Tascalteca, que 6 eran enemigos de Muteczuma y tenia siempre guerra con ellos. Los naturales deste valle me rogaron que, pues iba á ver á Muteczuma, su señor, que no pasase por la tierra destos sus enemigos, porque por ventura serian malos y me ferian algun- daño; que ellos me llevarian siempre por tierra del dicho Muteczuma, sin salir della, y que en ella seria siempre bien recibido. Y los de Cempoal me decian que no lo hiciese ,- sino que fuese por alli; que lo que aquellos me decian era por me apartar de la amistad de aquella provincia, y que eran malos y traidores todos los de Muteczuma, y que me llevarian á meter donde no pudiese salir. Y porque yo de los de Cempoal tenia mas concepto quede los otros, tomé su consejo, que fué de seguir el camino de Tascalteca, llevando mi gente al mejor recaudo que yo podia. E yo con hasta seis de caballo iba adelante bien media legua y mas, no con pensamiento de lo que después se me ofreció; pero por descubrir la tierra, para que si algo hubiese, yo lo supiese, y tuviese lugar de concertar y apercibir la gente.

< Este sitio con fundamento se conjetora ser lo que hoy llaman Sierra del Agua, pasado el Cofre de Peroto.

'Eran tantos los (dolos y dioses falsos, que para cada mes y oda dia tenian deidades , segun consta del calendario idolatrico, que he lisio.

* El oro que contribuian los indios a su rey en ciertas medidas , le sacaban en arenas de los rios o lo cogian en la superficie de la tierra, pues el labrar las minas, como boy, lo introdujeron los españoles.

* Hoj se liana IxIacamaxlitUn. ,.-. ..,- ,- . .-, .¡.

-- Haxcala se llama hoy.

6 Los Uascaltecas no quisieron pagar tributo a los mejicanos, porque se rebelaron y gobernaron como rcoública.

Y después de haber andado cuatro leguas, encumbrando un cerro, dos de caballo que iban delante de mi vieron ciertos indios con sus plumajes que acostumbran traer en las guerras, y con sus espadas y rodellas; los cuales indios, como vieron los de caballo, comenzaron á huir. E á la sazon llegaba yo, y fice que los llamasen y que viniesen y no hobiesen miedo; y fué mas hácia donde estaban, que serian fasta quince indios; y ellos se juntaron y comenzaron á tirar cuchilladas y á dar voces á la otra su gente, que estaba en un valle, y pelearon con nosotros de tal manera, que nos mataron dos caballos, y firieron á otros tres y á dos de caballo. Y en esto salió la otra gente, que serian fasta cuatro ó cinco mil indios. E ya se habian llegado conmigo fasta ocho de caballo, sin los muertos, y peleamos con ellos haciendo algunas arremetidas fasta esperar los españoles, que con uno de caballo habia enviado á decir que anduviesen; y en las vueltas Jes hicimos algún daño, en que matariamos cincuenta ó sesenta del los, sin que daño alguno recibiésemos, puesto que peleaban con mucho denuedo y ánimo ;pero como todos eramos de caballo , arremetiamos á nuestro salvo y saliamos asimismo. E desque sintieron que los nuestros se acercaban, se retiraron, porque eran pocos, y nos dejaron el campo. Y después de se haber ido, vinieron ciertos mensajeros , que dijeron ser de losseñores de la dicha provincia , y con ellos dos de los mensajeros que yo habia enviado , los cuales dijeron que los dichos señores no sabian nada de lo que aquellos habian hecho; que erau comunidades t, y sin su licencia lo habian hecho; y que á ellos les pesaba, y que me pagarian los caballos que me habian muerto, y que querian ser mis amigos, y que fuese enhorabuena, que seria dellos bien recibido. Yo les respondi que gelo agradecia, y que los tenia por amigos, y que yo iria como ellos decian. Aquella noche me fué forzado dormir en un arroyo, una legua adelante donde esto acaeció, asi por ser tarde como porque la gente venia cansada. Alli estuve al mejor recaudo que pude, con mis velas y escuchas, asi de caballo como de pié, hasta qué fué el dia, que me parti, llevando mi delantera y recuaje bien concertadas, y mis corredores delante. E llegando á un pueblo pequeñuelo» ya que salia el sol, vinieron los otros dos mensajeros llorando, diciendo que los habian atado para los matar, y que ellos se habian escapado aquella noche. E no dos tiros de piedras dellosasomó mucha cantidad de indios muy armados y con muy gran grita, y comenzaron á pelear con nosotros, tirándonos muchas varas y flechas. E yo les comencé á facer mis requerimientos en forma, con los lenguas que conmigo llevaba, por ante escribano. E cuanto mas me paraba á los amonestar y requerir con la paz, tanto mas priesa nos daban ofendiéndonos cuanto ellos podian. E viendo que no aprovechaban

, • Otros pueblos tenian su gobierno aristocrático millo de democratico.

requerimientos ni protestaciones, comenzamos fi nos defender como podiamos, y asi nos llevaron peleando hasta nos meter entre mas de cien mil hombres de pelea, que por todas partes nos tenian cercados, y peleamos con ellos, y ellos con nosotros, todo el dia, hasta una hora antes de puesto el sol, que se retrajeron; en que con media docena de tiros de fuego, y con cinco o seis escopetas y cuarenta ballesteros, y con los trece de caballo que me quedaron, les fice mucho daño, sin recibir dellos ninguno mas del trabajo y cansancio del pelear y la hambre. Y bien pareció que Dios * fué el que por nosotros peleó, pues entre tanta multitud de gente y tan animosa y diestra en el pelear, y con tantos géneros de armas para nos ofender, salimos tan libres. Aquella noche me fice fuerte en una torrecilla de sus ldolos que estaba en un cerrito, y luego, siendo de dia, dejé en el real docientos hombres y toda la artillería. E por ser yo el que acometia, sali á ellos con los de caballo y cien peones, y cuatrocientos indios de los que traje de Cempoal, y trecientos de iztaemestiran. E antes que hobiesen lugar de se juntar les quemé cinco ó seis lugares pequeños de hasta cien vecinos, é truje cerca de cuatrocientas personas, entre hombres y mujeres, presos, y me recogi al real peleando con ellos, .sin que daño ninguno me hiciesen. Otro dia en amaneciendo dan sobre nuestro real mas de ciento y cuarenta y nueve mil hombres, que cubrian toda la tierra, tan determinadamente, que algunos dellos entraron dentro en él y anduvieron á cuchilladas con los españoJes, y salimos a ellos; y quiso nuestro Señor en tal manera ayudarnos, que en obra de cuatro horas habiamos fecho lugar para que en nuestro real no nos ofendiesen, puesto que todavia hacian algunas arremetidas. Y asi estuvimos peleando hasta que fué tarde, que se retrajeron.

Otro dia torné á salir por otra parte antes que fuese de dia, sin ser sentido dellos, con los de caballo y cien peones y los indios mis amigos, y les quemé mas de diez pueblos, en que bobo pueblo dellos de mas de tres mil casas, é alli pelearon conmigo los del pueblo, que otra gente no debia de estar alli. E como traiamos la bandera de la cruz 3, y puñábamos por nuestra fe y por servicio de vuestra sacra majestad, en su muy real ventura nos dió Dios tanta victoria, que les matamos mu«ba gente, sin que los nuestros recibiesen daño. Y poco mas de mediodia, ya que la fuerza de la gente se juntaba de todas partes, estábamos en nuestro real con la victoria habida. Otro dia siguiente vinieron mensajeros de los señores, diciendo que ellos querian ser vasallos de vuestra alteza y mis amigos, y que me rogaban les perdonase el yerro pasado. E trajéronme de comer y ciertas cosas de plumajes que ellos usan y tienen en estima. E yo les respondi que ellos lo habian hecho mal, pero que yo era contento de ser su amigo y perdonar

* Dice con grande fundamento que Dios, seüor de las batallas, hizo la principal conquista, pues se ve hoy que los indios hacen mucho daño con las flechas, y matan muchos españoles i caballo aunque tengan armas de ruego, i lo que se auade que antes los indios eran mas diestros en el arco que hoy son.

o Una de las banderas que trajo Cortús esta en la secretarla de gobierno , y la otra en San Francisco desta cindad, la primera es una Nuestra Sefiora pinhila en damasco, y la otra con la cruz.

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