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CARTAS DE donde nos es notorio haberse perdido las dichas islas, mayormente siendo esta tierra, como yo muchas veces ú vuestra majestad he escrito, de tanta grandeza y nobleza t, y donde tanto Dios nuestro Señor puede ser servido y las reales rentas de vuestra majestad acrecentadas, suplico á vuestra majestad las mande mirar, j de aquello que mas vuestra alteza fuere servido me envie á mandar la orden que debo tener, asi en el cumplimiento destas dichas ordenanzas, como en las que mas vuestra majestad fuere servido que se guarden y

< Muchu «'• hi escrito, y doctlsimamente, sobre lis causas de la despoblacion de nuestra España, y ser una de las principales la poblacion de Indias: el hecho es cierto é innegable, porque tantos millones de criollos, que llaman españoles, como hay en las .dos America* y en todas las islas, descienden de españoles rancios, a los que»e aniega el número tan crecido de gachupines o curopros como hay al presente, y con todo esto, para sosegar los escrúpulo» dealgunos curiosos pongo las siguientes reflexiones:un rey que tiene vastos dominios debe cuidar de que lodos esten po.fcltdo*, pues lodos sou sus vasallos y todos le contribuyen; con que, contando los vasallos que nuestro rey tiene en la ViejaKspaña, en las dos Américas y en tantas islas, tiene mas pobladores, mas vasallos, mas ciudades, mas tributos, mas riqueza, snas poder, mayor seguridad , aunque por casualidad sea menor la poblacion de algunas ciudades de Castilla, que en comparacion de los demás dominios, es una minima parte.

El dinero en España andaba antes muy escaso, y con los que vienen a Indias se socorren muchas familias de alia, y lo que mas o. hay para los gastos de guerra.

Cuanto mas pobladas de gente estén las Americas, tendrá nuestro rey mas tropa de los nacidos en ellas, y aun para enviara Esparia y socorrer a otras islas; pasaran mis pobladores a España con trafico, con haciendas y con familias, y poro a poco se irá reemplazando la falta de gente que at priucipio de la conquistase experimento.

Últimamente, todas las naciones cultas tienen ansia de poseer ■i» y mas en las Américas, y se despueblan aun mas que nosotros; coa que el partido es igual, la causa es indispensable, la utilidad notoria, la defensa destas provincias precisa, la vanidad del mando natural a nuestra condicion, y las razones de estado Identicas, porque en el instante en queun soberano permitiera otro cu la America, correrian igual riesgo todas las provincias: esto (apuesto, el mandar que todos los españoles ricos en las Ir.dias se volviesen con sus hijos criollos a España, era impracticable, duro y de gran perjuicio para los intereses reales y de particulares; et obligar I todos los españoles 1 guardar castidad en las Ameriras, morahnrnin imposible; con que se pueden interpretar ■■y bien las razones de los eruditos, que vieron la despoblacion de España en los principios, que dudaron de las riquezas, que no vieron estas provincias americanas, que no trataron a los indios; y finalmente, la propagacion de la fe y la extirpacion del gentilismo son fuertes fundamentos para no llorar tanto la falta de algo•as familias en España, a la que, circulando la poblacion por el ■ando, iran volviendo insensiblemente.

Yo no vine i esta Nueva-España para volver a mi antiguo reino ni para enviar riquezas, sino para vivir en trabajos y fatigas de mi pastoral ministerio; conservo el amor a mi patria, y no quiero deslucir la vieja España en cosa alguna, y con todo dijo con verdad Hernan Cortes que Mejieo y otras provincias de la America tienen disposicion para ser de las mejores del mundo en grandeza, nobleza y riqueza; sin que me mueva i decir esto la adulacion i los naturales deste pais, sino únicamente el conocimiento de la verdad, el amor a todos los españoles destos paises, i los indios, por mi oficio y derechos diviuo, natural y eclesiastico, y la experiencia de que la tierra es fecunda, agradecida al cultivo, y bendita en mas abundantes cosechas que en nuestra España. No por eato faltan incomodidades, y mayores que en la Europa;porque las pestes son mas frecuentes, los ealores e intemperie hacia las eostas del mar, sea norteo sur, insufribles, y aun casi inhabilaMes algunas; de modo que el que viene a Nueva-España puede (aperar sea su sepulcro, no solo el mar,sino tambien los puertos; tenga presente la muerte y la eternidad para no cebarse con la codicia; que las riquezas se desparecen, y lo quequeda siempre es ta justicia, las virtudes y la buena fama.

RELACION. 417cumplan; y siempre terné cuidado de añadir loque mas me pareciere que conviene, porque como por la grandeza y diversidad de las tierras que cada dia se descubren, y por muchos secretos que cada dia de 11 descubierto conocemos, hay necesidad que á nuevos acontecimientos haya nuevos pareceres y consejos, y si en algunos delos que he dicho, ó de aqui adelante dijere ú vuestru majestad, le pareciere que contradigo algunos de los pasados, crea vuestra excelencia que nuevo caso me hace dar nuevo parecer.

Invictisimo César, Dios nuestro Señor la imperial persona de vuestra majestad guarde, y con acrecentamiento de muy mayores reinos y señorios, por muy largos tiempos en su santo servicio prospere y conserve, con todo lo demás que por vuestra alteza se desea.—De la gran ciudad de Tomixtitan destn Nueva-España, lli dios del mes de octubre de 1524 años*.—De vuestra sacra majestad muy humilde siervo y vasallo, que los reales piés y manos de vuestra majestadbesa.—Hernando Cortes.

Concluyo mi trabajo apropriando las palabras del sabio maestro fray Luis de Leon, escribiendo á unas religiosas carmelitas tocante á la vida de Santa Teresa: yo no conoci ni vi al héroe Hernan Cortés, pero le conozco y veo todos los dias en sus cartas; no le traté, pero en esta capital de Méjico, en las calles y plazas, se me representa á todas horas con la espada en la mano, unas veces alentando á sus soldados, otras cortando acequias, otras potándolas ú nado y salvando á otros; en las iglesias que edificó admiro su piedad y magnificencia; en sus relaciones veo un extremeño el mas veridico, el mas constante, valeroso y religioso, que parece le habia Dios destinado para sufrir todas las incomodidades de la América, como en su glorioso paisano san Pedro Alcántara formó la divina Providencia un hombre que parecia hecho de raices de árboles para asombro de la penitencia.

Gloriese la Extremadura de tener un alumno de tan elevado mérito, que su historia y conquista ha sido traducida con emulacion por todas las naciones enropeas; gloriese mi amada diócesis de Plasencia por tener en su comprehension á la villa de Medellin, esclarecida patria de Cortés, porcuya cuna merecia el que altercasen siete ciudades, como por la de Homero: un extremeño sin segundo es el que dió el ser á esta capital de Méjico; y yo me glorio de haber gobernado, aunque por corto tiempo, la diócesis de Plasencia, para dar muestra á aquella mi santa iglesia de que aprecio á sus naturales, y aunque tan distante, tengo siempre en mi presencia un diocesano tan ilustre como Cortés, un soldado que excediólas reglas del arte militar, un vasallo de nuestro Rey, que vivirá eternamente en los uiáriuo* El año de 1511 fue la conquista, y a tres años de hecha, ya habla Cortés en esta carta como si hubieran pasado cincuenta de buen gobierno: veneraré siempre i Cortes, y beso su firiua como de un heroe politico , militar y cristiano sin ejemplo por su termino; de un vasallo que sufrio los golpes de la fortuna con la mayor fortaleza y constancia, y de un hombre a quien tenia Dios destinado para poner en manos del Itey Catolico otro nuevo y mas. grande mundo.

les, en láminas de bronce, y fatigará las prensas la alatanza <lc sus proezas.

Labrá él mismo su fortuna á fuerza de golpes, como el diamante; en su vida ni él mismo llegó a conocer el valor de la herencia que dejaba á su esclarecida fami

lia , mas de honor que de riqueza»; y merecía justísímamente que en el convento de San Francisco el Grande desta ciudad, donde está su retrato, se le erigiese estatua para eterna memoria.

CARTA QUINTA,

DIRIGIDA Á LA SACHA CATÓLICA CESAREA MAJESTAD BF.t. INVICTíSIMO IXFCnADOR DOS CARLOS V, DESDE LA CIUDAD DE TEHCXTITA3,

A 3 DE SKTIKXIIRE DE 1336 AÑOS.

Sacra católica cesarea majestad: En 23 dias del mes de otubre del año pasado de 1525 despaché un navio para la isla Española desde la villa de Trujillo, del puerto y cabo de Honduras, y con un criado mio que en él envié, que habia de parar en esos reinos, escrebi á vuestra majestad algunas cosas de las que en aquel que llaman golfo de Higuetas habian pasado , asi entre los capitanes que yo envié y el capitan Gil Gonzalez, como después que yo vine, y porque al tiempo que despaché el dicho navio y mensajero no pude dar á vuestra majestad cuenta de mi camino y cosas que en él me acaecieron después que parti desta gran ciudad de Temuxtitan, hasta topar con las gentes de aquellas partes, son cosas que es bien que vuestra alteza las sepa, al menos por no perder yo el estilo que tengo, que es no dejar cosa qne á vuestra majestad no manifieste; las relataré en suma lo mejor que yo pudiere, porque decirlas como pasan, ni yo las sabria significar, ni por lo que yo dijese allá se podrian comprender; pero diré fas cosas notables y mas principales que en el dicho camino me acaecieron; aunque hartas quedarán por acepsorias, que cada una deltas podrá dar materia de larga escritura.

Dada órden para en lo de Cristábal de Olid, como de vuestra majestad se creyá, porque me paresció que ya habia mucho tiempo que mi persona estaba ociosa y no hacia cosa nuevamente de que vuestra majestad se sirviese, á causa de la lesion de mi brazo; aunque no mas libre della, me paresció que debia de entender en algo, y sali desta gran ciudad de Temuxtitan á 12 dias del mes de otubre del año 1524 años, con alguna gente de caballo y de pié, que no fueron mas de los de mi casa y algunos dendos y amigos mios, y con ellos á Gonzalo de Salazar y Peralmirez, Cliirinofalor y veedor de vuestra majestad, y llevé asimismo conmigo todas las personas principales delos naturales de la tierra, y dejé cargo de la justicia y gobernacion al tesorero y contador de vuestra alteza, y al licenciado Alonso de Zuazo, y dejé en esta ciudad todo recaudo de artilleria y municion y gente que era necesaria, y las atarazanas asimismo bastecidas de artilleria, y los bergantines en ellas muy á punto, un alcaide y toda buena manera para la defensa desta ciudad, y aun para ofender á quien quisiesen, y con este propósito y determinacion, sali desta ciudad de Temuxtitan, y llegado á la villa del Espiritu Santo, que es en la provincia de Guazaco alto, ciento y diez leguas desta ciudad, en tanto que yo daba órden en las cosas

de aquella villa, envié á las provincias de Tabasco y Xicalango á hacer saber á los señores deltas mi ida á aquellas partes, y mandándoles que viniesen á hablarme 6 enviasen personas á quien yo dijese lo que habian de hacer, que á ellos se lo supiesen bien decir, y asi lo hicieron, que los mensajeros que yo envié fueron dellos bien recebidos, y con ellos me enviaron siete ó ocho personas honradas con el crédito que ellos tienen por costumbre de enviar, y hablando con estos en muchas cosas de que yo queria informarme de la tierra, me dijeron que en la costa de la mar, de la otra parte de la tierra que llaman Yucatan, hácia la bahia que llaman de la Asuncion, estaban ciertos españoles, y que los hacian mucho daño; porque, demás de quemarles muchos pueblos y matarles alguna gente, por donde muchos se habian despoblado, y huido la gente dellos á los montes, recebian este mayor daño los mercaderes y tratantes; porque á su causa se habia perdido toda la contratacion de aquella costa, que era mucha, ycomo testigos de vista, me dieron razon de casi todos los pueblos de la costa hasta llegar donde está Pedrarias de Avila, gobernador de vuestra majestad, y me hicieron una ligura en un paño de toda ella, por la cual me paresció que yo podia andar mucha parte delta, en especial hasta alli donde me señalaron que estaban los españoles; y por hallar tan buena nueva del camino para seguir mi propósito y por atraer los naturales de la tierra al conocimiento do nuestra fe y servicio de vuestra majestad, que forzado en tan largo camino habia de pasar muchas y diversas provincias, y de gente de muchas maneras, y por saber si aquellos españoles eran de algunos de los capitanes que yo habia enviado, Diego ó Cristóbal de Olid, ó Pedro de Albarado, ó Francisco de las Casas, para dar órden en loque debiesen hacer, me paresció que convenia al servicio de vuestra majestad que yo llegase allá, y aun porque forzado se habian de ver y descubrir muchas tierras y provincias no sabidas, y se podrian apaciguar muchas deltas, como después se hizo, y concebido en mi pecho el fruto que de mi ida se seguiria, pospuestos todos trabajos y costas que se me ofrecieron y representaron, y los que mas se me podian ofrescer, me determiné de seguir aquel camino, como antes que saliese desta ciudad lo tenia determinado.

Antes que llegase í la dicha villa del Espiritu Santo, en dos ó tres partes del camino habia rescebido cartas de la otra ciudad, asi de los que yo dejó mis lugartenientes como de otras personas, y tambien las rescibicrott

CARTAS DE losoGciales de vuestra majestad que en mi compañia estaban; como entre el tesorero y contador no habia aquella conformidad que era necesaria para lo que tocaba ásus oficios y al cargo que yo en nombre de vuestra majestad les dejé, y habia sobre ello proveido lo que me purescia que convenia, que era escrebirles muy recias reprensiones de su yerro, y aun apercibiéndoles que si nusc conformaban y tenian de alli adelante otra manera que hasta entonces, que lo proveeria como no |.s pluguiese, y aunque baria dello relacion á vuestra majestad; y estando en esta villa del Espiritu Santo con la determinacion ya dicha, me llegaron otras cartas deilus y de otras personas, en que me hacian saber cómo sus pasiones todavia duraban y aun crecian, y que en cierta consulta habian puesto mano á las espadas el uno contra el otro, en que fué tan grande el escándalo y alboroto desto, que no solo se causó entre los españoles que se armaron de la una parte y de la otra, mas aun los naturales de la ciudad habian estado para tomar armas, diciendo que aquel alboroto era para ir contra ellos; y viendo que ya mis reprehensiones y amenazas no bastaban, porque por no dejar yo micamino, no podia ir en persona á lo remediar, parescióme que era buen remedio enviar al fator y veedor, que estaban conmigo, con igual poder que el que ellos tenian, para que supiesen quién era el culpado, y lo apaciguasen, y aun les di otro poder secreto para que, sino bastase con ellos buena razon, les suspendiesen el cargo que yo les habia dejado de la gobernacion, y lo tomasen ellos en si, juntamente con el licenciado Alonso de Zuazo, y que castigasen á los culpados, y con haber proveido esto se partieron el dicho fator y veedor, y tuve por muy cierto que su ida de los dichos fator y veedor baria mucho fruto y seria total remedio para apaciguar aquellas pasiones, y con este crédito ya fui harto descansado.

Partido este despacho para esta ciudad, hice alarde de la gente que me quedaba para seguir mi camino, y hallé noventa y tres de caballo, que entre todos habia ciento y cincuenta caballos y treinta y tantos peones, y tomé un carabelon que á la sazon estaba surto en el puerto de la dicha villa, que me habian enviado desde la villa de Medellincon bastimentos, y torné á meter en él los que habia traido y unos cuatro tiros de artilleria que yo traia, y ballestas y escopetas y otra municion, y mandele que se fuese al rio de Tabasco, y que alli esperase lo que yo le enviase á mandar, y escrebi á la villa de Medellin, á un criado mio que en ella reside,que luego me enviase otros dos carabelones que alli estaban y una barca grande, y los cargase de bastimentos; y escrebi á Rodrigo de Paz, á quien yo dejé mi casa y hacienda en esta ciudad, que luego trabajase de enviar cinco ó seis mil pesos de oro para comprar aquellos bastimentos que me habian de enviar, y aun escrebi al tesorero rogándole que él me los prestase, porque yo no habia dejado dineros, y asi se hizo, que luego vinieron los carabelones cargados, como yo lo mandé, hasta el dicho rio de Tabasco. Aunque me aprovecharon poco, porque mi camino fué metido la tierra adentro, y para llegar á la mar por los bastimentos y cosas que traia era muy dificultoso, porque habia en medio muy grandes ciéutigus.

RELACION. 119Proveido esto que por la mar habia de llevar, yo comencé mi camino por la costa della hasta una provincia que se dice Apisco, que está de aquella villa del Espiritu Santo hasta treinta y cinco leguas, y hasta llegar áesla provincia, demás de muchas ciénagas y rios pequeños, que en todos hubo puentes, se pasaron tresmuy grandes, que fué el uno en un pueblo que se dice Tunalan, que está nueve leguas de la villa del Espiritu Santo, y el otro y el Aguabulco, que está otras nueve adelante, y estos se pasaron en canoas, y los caballos á nado llevándolos del diestro en las canoas, y el postrero, por ser muy ancho, que no bastaban fuerzas de los caballos para los pasará nado, hubo necesidad de buscar remedio; media legua arriba dela mar se hizo una puente de madera, por donde pasaron los caballos y gente, que tenia novecientos y treinta y cuatro pasos. Fué una cosa bien maravillosa de ver. Esta provincia de Cuplisco es abundosa desta fruta que llaman cacao y de otros mantenimientos de la tierra y mucha pesqueria; hay en ella diez ó doce pueblos buenos, digo cabeceras, sin las aldeas; es tierra muy baja y de muchas ciénagas; tanto, que en tiempo de invierno no se puede andar, ni se sirven sino en canoas, y con pasarla yo en tiempo de seca, desde la entrada hasta la salida della, que puede haber veinte leguas, se hicieron mas de cincuenta puentes, que sin se hacer fuera imposible pasarla gente, que estaba algo pacifica, aunque temerosa por la poca conversacion que habian tenido con espolioles. Uucdurou con mi venida mas seguros, y sirvieron de buena voluntad asi á mi yá los que conmigo iban, comoá los españoles á quien quedaron depositados. Desta provinvia de Capilco, segun la figura que los de Tabasco y Aicalango me dieron, habia de ir á otra que se llama Za- guatan; y como ellos no se sirven sino por agua, no sabian el camino que yodebia de llevar por tierra, aunque me señalaban en el derecho que estaba la dicha provincia; y ansi fué forzado dende allienviar por aquel derecho algunos espñoles 6 indios á descubrir el camino, y descubierto, abrirle por donde pudiésemos pasar, porque era todo montañas muy cerradas; y plugo á nuestro Señor que se halló, aunque trabajoso; porque, demás de las montañas, habia muchas ciénagas muy trabajosas, porque en todas ó en las mas se hicieron puentes; y habiamosde pasar un muy poderoso rio que se llama Guezalapa, que es uno de los brazos que entran en el de Tabasco, y provei desde alli de enviar dos españoles á los señores de Tabasco y Cunoapa á les rogar que por aquel rio arriba me enviasen quince ó veinte canoas para que me trujesen bastimentos en los carabelones que alli estaban, y me ayudasen á pasar el rio, y después me llevasen los bastimentos hasta la principal poblacion de Zaguatan, que segun paresció, está este dicho rio arriba del paso donde yo pasé doce leguas; y ansi lo hicieron y cumplieron muy bien, como yo se lo envié á rogar.

Yomeparti del postrer pueblo desta provincia de Cupilco, que se llama Anaxuxuca, después de haberse hajladocamino hasta el rio de Guezala, porque habiamosde pasar, y dormi aquella noche en unos despoblados entre unas lagunas, y otro dia llegué temprano al dicho rioy no hallé canoa en que pasar, porque no habian llegado Ia9 que yo envié á pedir á los señores de Tabasco; y los descubridores que delante iban, hallé que iban abriendo el camino el rio arribapor la otra parte; porque, como estaban informados que el rio pasaba por medio de la mas principal poblacion de la dicha provincia de Zaguatan, seguian el dicho rio arriba por no errar, y uno dellos se habia ido en una canoa por el acua por llegar mas nina á la dicha poblacion; el cual llegó y halló toda la gentealborotada,yhablóles con una lengua que llevaba, y asegurólos algo, y tornó á enviar luego la canoa el rio abajo con unos indios, con quien me hizo saber lo que habia pasado con los naturales de aquel pueblo, y que él venia con ellos abriendo el camino por donde yo habia de ir, y que se juntaria con los que de acúle iban abriendo; de que holgué mucho, asi por haber apaciguado algo aquella gente, como por In cerlenidad del camino, que la tenia algo por dubdosa, ó á lo menos por trabajosa; y con aquella canoa y con balsas que hicieron do madiera comencé á pasar el fardaje por aquel rio, que es asaz caudaloso; y estando asi pasando, llegaron los españoles que yo envié ó Tabasco, con veinte canoas cargadas de los bastimentos que habia llevado el carabelon que yoenvié desde Zoazacoasco, y supe dellos que los otros dos carabelones y la barca no habian llegado al dicho rio; pero que quedaban en Zoazacoasco y vendrian muy presto. Venian en las dichas canoas hasta docientos indios de los naturales de aquella provincia de Tabasco y Canoapa, y con aquellas canoas pasé el rio, no sin haber peligro mas de se ahogar un esclavo negro y perderse dos cargas de herraje, que después nos hizo alguna falta.

Aquella noche dormi de la otra parte del rio con toda la gente, y otro dia segui tras losque iban abriendo el ca.mino el rio arriba, que no habia otra guia sino la ribera dél, y anduve hasta seis leguas, y dormi aquella noche en un monte con mucha agua que llovió, y siendo ya noche llegó el español que habia ido el rio arriba basta vi pueblo de Zaguatan, con hasta setenta indios de los naturales dél.yme dijo cómo él dejaba abierto el camino por esta parte, y que convenia para tomalleque volviese dos leguas atrás, y asi lo hice, aunque mandé que los que iban abriendo por la ribera del rio,que estaban ya bien tres leguasadelantedoudeyodormi, que siguiesen todavia, y á legua y media adelante de donde estaban dieron en las estancias del pueblo; asi que quedaron dos caminos abiertos donde no habia ninguno.

Yo segui por el camino que los naturales habian abierto; y aunque con trabajo de algunas ciénagas y de mucha agua que llovió aquel dia, llegué á la dicha poblacion, á un barrio della, que aunque el menor era asaz bueno, y habria en él mas de docientas casas, no pudimos pasará los otros, porque los partian rios que pasaban entre ellos, que no se podian pasar sino á nado. Estaban todas despobladas; y en llegando, desaparecieron los indios que habian venido con el español á verme, aunque les habia hablado bien y dado algunas cosillas de las que yo tenia. Y agradeciéndoles el trabajo que habian puesto en abrirme el camino, y dicho á lo que yo venia por aquellas partes, que era por mandado de vuestra majestad, á hacerles saber que habian de adorar y creer en un solo Dios,criador y hacedor de to

das las cosas, y tener en la tierra á vuestra alteza por superior y señor, y todas las otras cosas que cerca desto se les debian decir. Esperé tres ó cuatro dias creyendo que de miedo se habian alzado, y que vernian á hablarme; y nunca paresció nadie. Ypor haber tenido guia dellos, para dejallos pacificos y en el servicio de vuestra majestad, y para informarme dellos del camino que habia de llevar, porque en toda aquella tierra no se hallaba camino para ninguna parte, ni aun rastro de haber andado por tierra una persona sola, porque todos se sirven por el agua, á causa de los grandes rios y ciénagas que por la tierra hay, envié dos compañias de gente de españoles, y algunos de los naturales desta ciudad ú tierra que yo conmigo llevaba, para que buscasen la gente por la provincia, y me trujesen alguna para los efectos que arriba he dicho. Y con las canoas que habian venido de Tabasco, que subieron el rio arriba, y con otras que se hallaron del pueblo, anduvieron muchos de aquellos rios y esteros, porque por tierra no se podian andar, y nunca hallaron mas de dos indios y ciertas mujeres, de los cuales trabajé de me informar dónde estaba el señor y la gente de aquella tierra, y nunca me dijeron otra cosa sino que por los montes andaban cada uno por si, ya por aquellas ciénagas yrios. Preguntéles tambien por el camino para ir á la provincia de Chilapan, que segun la figura que yo traia, habia de llevar aquella derrota, y jamás lo pude saber dellos; porque decian que ellos no andaban por la tierra, sino por los rios y esteros en sus canoas; y que por alli que ellos sabian el camino, y no por otra parte; y lo que mas dellos se pudo alcanzar, fué señalarme una sierra que paresció estar hasta diez leguas de alli, y decirme que alli cerca estaba la principal poblacion de Chilapan, y que pasaba junto con ella un muy grande rio, que abajo se juntaba con aquel de Zaguatan, y entraban juntos en el de Tabasco; y que el rio arriba estaba otro pueblo que se llamaba Ocumba, pero que tampoco sabian camino para alli por tierra.

Estuve en este pueblo veinte dias, que en todos ellos no cesé de buscar camino que fuese para alguna parte, y jamás se halló chico ni grande; antes por cualquier parte que saliamos arrededordel pueblo habia tan grandes y espantosas ciénagas, que parescia cosa imposible pasarlas. Y puestos ya en mucha necesidad por falta de bastimentos, encomendándonos á nuestro Señor, hicimos una puente en una ciénaga que tuvo trecientos pasos, en que entraron muchas vigas de á treinta y cinco y cuarenta piés, y sobre ellas otras atravesadas, y asi pasamos y seguimos en demanda de aquella tierra hácia donde nosdecian que estaba el pueblo de Chilapan; y envié por otra parte una compañia de caballo, con ciertos ballesteros, en demanda del otro pueblo de Ocumba; y estos toparon aquel dia con él, y pasaron á nado y endoscanoasqucalli hallaron, y huyóles luego lagente del pueblo, que no pudieron tomar sino dos hombres y ciertas mujeres, y hallaron mucho bastimento, y salieron á mi al camino, y dormi aquella noche en el campo; y quiso Dios que aquella tierra era algo abierta y enjuta, con hartas menos ciénagas que la pasada; y aquellos indios que se tomaron de aquel pueblo de Ocumba nos guiaron hasta Chilapan,donde- llegamos

CARTAS DE otro dia bien tarde, y hallamos todo el pueblo quemado I y los naturales dél ausentados. Es este pueblo de Chilapan de muy gentil asiento y harto grande. Habia en áI' muchas arboledas de las frutas de la tierra, y habia muchas labranzas de maizales, aunque no estaban bien' granados; pero todavia fué mucho remedio de nuestra necesidad. En este pueblo estuve dos dias proveyéndonos de algun bastimento, y haciendo algunas entradas para buscarla gente dél para la apaciguar, y tambien para informarme della del camino para adelante, y nunca se pudieron hallar mas de dos indios, que al principio se tomaron dentro en el dicho pueblo. Destos me informé del camino que habia de llevar hasta Topeti- tau.óTamacaztepe que se llama por otro nombre; y asi, medio átiento y sin caminonos guiaron hasta el dicho pueblo, al cual llegué en dos dias. Pasóse en el camino un rio muy grande que se llama Chilapan, dedonde tomó denominacion el pueblo ; pasóse con mucho trabajo, porque era muy ancho y recio y no habia aparejo de canoas, y se pasó todo en balsas. Ahogóse en este rio otro esclavo, y perdióse mucho fardaje de los españoles. Después de pasado este rio, que se pasó legua y media del dicho pueblo de Chilapan, hasta llegar aldeTopetitan, se pasaron muchas y grandes ciénagas, que de seis ó siete leguas que habia de camino hasta él no hubo una donde no fuesen los caballos hasta encima de las rodillas, y muchas veces hasta las orejas; en especial se pasó una muy mala, donde se hizo una puente, donde estuvo muy cerca de se ahogar dos ó tres españoles; y con este trabajo, pasados dos dias, llegamos al dicho pueblo, el cual asimismo hallamos quemado y despoblado, que nos fué doblar mas trabajos. Hallamos enél alguna fruia de la de la tierra yalgunos maizales verdes, algo mas grandes que en el pueblo de atrás. Tambien se hallaron en algunas de las casas quemadas silos de maiz secos,aunque fué poco; pero fué harto remedio, segun traiamos extrema necesidad. En este pueblo de Topetitan, que está junto á la halda de una gran cordillera de sierras, estuve seis dias, y se hicieron algunas entradas por la tierra, pensando hallar alguna gente parales hablar y dejar seguros en su pueblo, y aun para meinformar del camino de adelante, y nunca se pudo tomar sino un hombre y ciertas mujeres. Destos supe que el señor y naturales de aquel pueblo habian quemado sus casas por inducimiento de los naturales de Zaguatan, y se habian ido á los montes. Dijo que no sabia camino para ir á Istapan, que es otro pueblo, adonde segun mi figura, yo lo habia de llevar, porque no lo habia por tierra; pero que poco mas ó menos él guiaria hácia hiparte que él sabia que estaba. Con esta guia despaché hasta treinta de caballo y otros treinta peones, y mandeles que fuesen hasta llegar al dicho pueblo, y que luego me escribiesen la relacion del camino, porque yo no saldria de aquel pueblo hasta ver sus cartas. Y asi fueron; y pasados dos dias sin haber recebido carta suya ni saber dellos nueva, me fué forzado partirme por la necesidad que alli teniamos, y seguir su rastro, sin otro guia, que era asaz notorio camino, seguir el rastro que llevaban por las ciénagas, que certifico á vuestra majestad que en lo mas alto de los cerros se sumian los caballos hasta las cinchas sin ir nadie encuna, siuo

RELACIÓN. |2illevándolos del diestro; y desta manera anduve dos dias por el dicho rastro. Y sin haber nuevas de la gente que habia ido delante, y con harta perplejidad de lo que debia hacer, porque volver atrás tenia por imposible, de lo de adelante ninguna certinidad tenia, y quiso nuestro Señor, que en las mayores necesidades suele socorrer, que estando aposentados en un campo con harta tristeza de la gente, pensando alli todos perecer sin remedio, llegaron dos indios de los naturales desta ciudad con una carta de los españoles que habian ido delante, en que me hacian saber cómo habian llegado al pueblo de Istapan, y que cuando á él llegaron tenian todas las mujeres y haciendas de la otra parte de un gran rio que junto con el dicho pueblo pasaba, y en el pueblo estaban muchos hombres creyendo que no podrian pasar un grande estero que estaba afuera del pueblo; y que como vieron que se habian echado á nado con los caballos por el arzon, comenzando á poner fuego al pueblo, se habian dado tanta priesa, que no les habia dado lugar á que del todo lo quemasen; y que toda la gente se habia echado al rio, y pasándole en muchas canoas que tenian y á nado; y que con la priesa se habian ahogado muchos dellos, y que habian tomado siete ó ocho personas, entre los cuales habia una que parescia principal, y que los tenian hasta que llegase. Fué tanta el alegria que toda la gente tuvo con esta carta, que no lo sabria decir á vuestra majestad; porque, como arriba he dicho, estaban todos casi desesperados de remedio. Y otro dia por la mañana segui mi camino por el rastro, y guiándomelos indios que habian traido la carta, llegué ya tarde al pueblo, donde hallé toda la gente que habia ido delante muy alegre, porque habian hallado muchos maizales, aunque no muy grandes, y yucas y agoe,quo es un mantenimiento con que los naturales de las islas se mantienen, asaz bueno. Llegado, hice traer ante mi aquellas personas naturales del pueblo que alli se habian tomado; preguntéles con la lengua que cuál era la causa por que asi todos quemaban sus propias casas y pueblos, y se iban y ausentaban dellos, pues yo no les hacia mal ni daño alguno; antes á los que me esperaban les daba de lo que yo tenia. Respondiéronme que el señor de Caguatan habia venido alli en una canoa y les habia puesto mucho temor, y les habia hecho quemar su pueblo y desamparalle. Yo hice traer ante aquel principal todos los indios y indias que se habian tomado en Caguatan y en Chilapan y en Topetican, y les dije que porque viesen cómo aquel malo les habia mentido, que se informasen de aquellos si yo les habia hecho algun daño ó mal, y si en mi compañia habian sido bien tratados; los cuales se informaron, y lloraban diciendo habian sido engañados, y mostrando pesarles de lo hecho, y para mas les asegurar, les di licencia á todos aquellos indios y indias que traia de aquellos pueblos atrás que se fuesen á sus casas, y les di algunas cosillas y sendas cartas, las cuales les mandé que tuviesen en sus pueblos y las mostrasen á los españoles que por alli pasasen, porque con ellas estarian seguros; y les dije que dijesen á sus señores el yerro que habian hecho en quemar sus pueblos y casas y ausentarse, y que de alli adelante no lo hiciesen asi; antes estuviesen seguros en ellas, porgue w les era hecho mal ai daño; Y cou esto,'

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