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TERCERA DISERTACION.

ESTABLECIMIENTO DEL GOBIERNO ESPAÑOL.

En las dos disertaciones que preceden hemos examinado las causas generales que produjeron el descubrimiento y conquista de la América por los españoles, y los medios particulares por los cuales se hicieron dueños del pais conocido con el nombre indeterminado de Anáhuac (*), al que ellos dieron el de Nueva-España. Vamos ahora á ocuparnos del establecimiento de la autoridad española en nuestras regiones, y de la formacion del gobierno que existió por sus propias fuerzas, casi sin auxilios de la metrópoli, y sin el apoyo de tropas regulares, por el largo espacio de tres siglos.

Hasta aquí he podido tomar por guia á los muchos y distinguidos escritores que han tratado de la conquista; pero de estos los unos, como el célebre D. Antonio de Solis, terminan su historia con la toma de Mégico, y otros como el Sr. Prescott, solo la prolongan hasta la muerte de Cortés, sin ocuparse mucho de aquellos pormenores que á nosotros mas nos interesan, como que de ellos depende el conocimiento de los

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(" Anáhuac quicre decir: cerca del agua, y en su principio no se en. tendió por este nombre mas que el pais inmediato á las lagunas megica

nas: si despues se le dio la significa. cion de todo el continente entre los dos mares, como Veytia pretende, es una cosa muy dudosa.

na

elementos de que se formó la sociedad política de que somos parte, el principio que tuvo la propiedad arbana y rural, el órden en que se estableció el gobierno civil, y las dificultades y contrastes que hubo que superar hasta llegar á constituir una autoridad generalmente respetada y obedecida.

Las diversas obras que tratan de este periodo no hacen mas que repetir lo que han dicho Herrera y Torquemada y copiándose los autores unos á otros, el error en que el primero cayó viene á ser tradicional para todos los demas, por no haber consultado los documentos originales que existen, á los que es menester ocurrir para establecer los hechos de una manera segura y positiva. El P. Cavo, á quien debemos la historia mas completa que tenemos del gobierno español en estas regiones, habiéndola escrito en Roma solo tuvo á la vista los libros impresos y conocidos y las pocas noticias que de aquí se le mandaron, por lo cual una parte considerable de su obra ofrece muy poco interes por falta de suficientes datos. Para llenar estos vacios en la parte de nuestra historia de que voy á ocuparme, me valdré entre otros de los documentos inéditos que existen en el archivo de la casa del Exmo. Sr. Duque de Terranova y Monteleone, y del libro primero de las actas del Exmo Ayuntamiento, cuya conservacion se debe á D. Cárlos de Sigüenza y Góngora que lo enriqueció con sus notas, y ademas la cópia que de él he consultado y que me ha comunicado mi amigo el Sr. diputado D. Cárlos María Bustamante, á quien la historia nacional reconoce

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tan grandes obligaciones, ya por las obras propias con

ustrado y ya por las antiguas que ha dado á conocer, tiene multitud de anotaciones marginales del P. D. Antonio Pichardo, presbítero del oratorio de S. Felipe Neri, en las cuales con suma penetracion y acierto examina todos los hechos, compara las fechas y aclara los puntos mas dudosos concernientes á la formacion de esta capital y distribucion de los solares en que se edificaron los primeros templos y las casas de los vecinos (1).

Como sucede en todas las revoluciones, el momento del triunfo es la señal de la division entre los vencedores, y el principio de nuevas dificultades mas árduas de superar que las que la guerra ofrece. La distribucion del botin, el modo de premiar a los conquistadores, la condicion en que habian de quedar los pueblos conquistados para asegurar la conquista, y la reedificacion de la capital, eran los puntos principales que ocupaban la atencion de Cortés, en medio de la inquietud en que le tenia al mismo tiempo lo incierto de su situacion personal, pues en mas de dos años que habian transcurrido desde el envío de los comisionacos Portocarrero y Montejo, no habia recibido con

(1) Al fin del último cabildo de este libro, pág. 111 vuelta, escribió de su letra D. Cárlos de Sigüenza lo que sigue:

D. Cárlos de Sigüenza y Góngora, cosmografo de su Magestad, catedrático jubilado de matemáticas y capellan del hospital del Amor de Dios de esta ciudad, nacido en ella á 14 de agosto de 1645, hijo de D. Cár. los deSigeünza, maestro que fué del

serenísimo Príncipe D. Baltasar Cár los y de Doña Dionisia Suarez de Figueroa y Góngora, libró este libro y los que se le siguen del fuego en que perecieron los archivos de esta ciudad la noche del dia 8 de junio de 1692, en que por falta de bastimento se amotino la plebe y quemó el palacio real y casas de cabildo.-D. Carlos de Sigüenza y Góngora.

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