Colección de documentos inéditos para la historia de España

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Academia de la Historia, 1844
 

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Página 145 - Habana , donde salté en tierra, y me holgué con los vecinos de aquel pueblo, porque habia entre ellos muchos mis amigos del tiempo que yo viví en aquella isla; y porque los navios que llevaba recibieron algún detrimento del tiempo que nos tomó en la mar...
Página 55 - Esta provincia de Acalan es muy gran cosa, porque hay en ella muchos pueblos y de mucha gente, y muchos de ellos vieron los españoles de mi compañía, y es muy abundosa de mantenimientos y de mucha miel. Hay en ella muchos mercaderes y gentes que tratan en muchas partes, y son ricos de esclavos y de las cosas que se tratan en la tierra...
Página 53 - ... de hacer ellos lo que pensaban, irían apellidando y juntando consigo toda la tierra por todas las villas y lugares donde hubiese españoles, hasta los matar y acabar todos.
Página 61 - ... tablones muy gordos, de hasta dos estados en alto, con sus troneras en toda ella para tirar sus flechas...
Página 109 - ... mecánicos, así como herrero con muy buena fragua, y carpintero y calafate y barbero y sastre; quedaron entre estos vecinos veinte de caballo y algunos ballesteros; dejéles también cierta artillería y pólvora.
Página 24 - Tapetitán, que está junto a la halda de una gran cordillera de sierras, estuve seis días, y se hicieron algunas entradas por la tierra, pensando hallar alguna gente para les hablar y dejar seguros en su pueblo, y aun para me informar del camino de adelante, y nunca se pudo tomar sino un hombre y ciertas mujeres.
Página 275 - Sevilla á once días del mes de octubre (*') año del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mil é quinientos é cuarenta y siete años.
Página 239 - Huerta, escribano de su magestad, dio y entregó á mí Melchor de Portes, escribano público de Sevilla, el testamento original, que el muy ilustre Señor D. Fernando Cortés...
Página 34 - ... era la montaña de tal calidad, que no se veía otra cosa sino donde se ponían los pies en el suelo, o mirando hacia arriba, la claridad del cielo; tanta era la espesura y alteza de los árboles, que aunque se subían en algunos, no podían descubrir un tiro de piedra.
Página 60 - ... con el caballo de diestro, y todos los que me seguían de la misma manera, y fui por él hasta que, cerca la noche , di en una ciénaga que sin aderezarse no se...

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