Poesías escogidas. Con un Discurso sobre la oda, por Marmontel

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Página lxii - Un soneto me manda hacer Violante, que en mi vida me he visto en tal aprieto; catorce versos dicen que es soneto, burla burlando van los tres delante. Yo pensé que no hallara consonante y estoy a la mitad de otro cuarteto, mas si me veo en el primer terceto no hay cosa en los cuartetos que me espante. Por el primer terceto voy entrando, y aun parece que entré con pie derecho, pues fin con este verso le voy dando.
Página 3 - Verdad es que en la patria no es la virtud dichosa, ni se estimó la perla hasta dejar la concha. Dirás que muchas barcas con el favor en popa, saliendo desdichadas, volvieron venturosas.
Página 39 - Dijeron que antiguamente se fue la verdad al cielo ; ¡ tal la pusieron los hombres, que desde entonces no ha vuelto...
Página 2 - Pobre barquilla mía, entre peñascos rota, sin velas desvelada y entre las olas sola ! ¿ Adonde vas perdida, adonde, di, te engolfas, que no hay deseos cuerdos con esperanzas locas? Como las altas naves te apartas animosa de la vecina tierra y al fiero mar te arrojas.
Página 15 - Primero que me alegre Será posible unirse Este mar al de Italia, Y el Tajo con el Tibre. Con los corderos mansos Retozarán los tigres , Y faltará á la ciencia La envidia que la sigue.
Página iii - De escuadras juntas veo en un momento. Cubre la gente el suelo, Debajo de las velas desparece La mar, la voz al cielo Confusa y varia crece, El polvo roba el día y le oscurece.
Página 6 - ... envidia la celestial antorcha. Sin pleito, sin disgusto, la muerte nos divorcia; ¡ay de la pobre barca que en lágrimas se ahoga!
Página 7 - ... eternas plantas Las fijas luces doras, ¡ Oh dueño de mi barca ! Y en dulce paz reposas, Merezca que le pidas Al bien que eterno gozas, Que adonde estás, me lleve, Más pura y más hermosa. Mi honesto amor te obligue ; Que no es digna victoria Para quejas humanas Ser las deidades sordas. ¡ Mas ay que no me escuchas ! Pero la vida es corta : Viviendo, todo falta; Muriendo, todo sobra.
Página 292 - Una perdiz con plumas Quiso tragarse, y no dejaba cosa Que no la deshiciese Por alta que estuviese: Trepaba la lustrosa Reluciente espetera, Derribando sartenes y asadores : Y con estas demencias y furores En una de fregar cayó caldera, (Trasposicion se llama esta figura) De agua acabada de quitar del fuego, De que salió pelado.
Página 98 - Carne sabrosa y tierna, vino aromatizado, pan blanco de aquel día, en prado, en fuente fría, halla un pastor con hambre fatigado; que el grande y el pequeño somos iguales lo que dura el sueño.

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