Disquisiciones nauticas, Volumen 2

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Aribau y c.a (sucesores de Rivadeneyra, 1877
 

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Página 112 - Amarrado al duro banco de una galera turquesca, ambas manos en el remo y ambos ojos en la tierra, un forzado de Dragut en la playa de Marbella se quejaba al ronco son del remo y de la cadena: "¡Oh sagrado mar de España, famosa playa serena, teatro donde se han hecho cien mil navales tragedias!
Página 189 - Y así todos están regoldando deseos y descaliños de cosas inalcanzables del puesto donde ellos se hallan. Pues pedí de beber en medio de la mar; moriréis de sed, y os darán el agua por onzas como en la botica, después de harto de cecinas y cosas saladas; que la señora mar no sufre, ni conserva carnes ni pescados que no vistan su sal. Y así todo lo más que se come es corrompido y hediondo, como el mabonto de los negros zapes. Y...
Página 183 - ... los pasajeros y hacer traer agua; el despensero, la guarda del bastimento, y el calafate es el ingeniero que la fortifica y cierra los portillos por donde podría entrar el enemigo. Hay en este pueblo un barberimédico para raer los testuces de los marineros, y sacarles la sangre si menester fuere. Y, en fin, los vecinos de esta ciudad no tienen más amistad, fe, ni caridad que los bijagos, cuando se encuentran en la mar.
Página 100 - ... ninguno se le daría por cuenta que se atreviese a hacer falta en un cabello. Al caballero le pareció muy bien, y andando buscando quién de todos los de la galera sería suficiente para ello, no hallaron otro que a mí, por la satisfación de mi entendimiento, buen servicio y estar bien tratado y limpio.
Página 105 - Fue un terrible tormento, donde creí espirar. Porque se me afligió el corazón de manera, que apenas lo sentía en el cuerpo y me faltaba el aliento. Bajáronme de allí, no para que descansase, sino para volverme a crujía.
Página 96 - ... de huida donde importan el trabajo y fuerzas, y por entre puertos de ordinario se boga descansadamente y sin azotes, como por entretenimiento, fui aguantando el remo, sólo por comenzar a saber lo que aquello era en alguna manera.
Página 108 - Sabía toda la tierra, como quien había paseádola muchas veces. Viendo que las galeras navegaban por el mar Mediterráneo y se encostaban otras veces a la costa de Berbería buscando presas, imaginó de tratar, con algunos moros y forzados de su bando, de alzarse con la galera. Para lo cual ya estaban prevenidos de algunas armas él y ellos. Las tenían escondidas en sus remiches *", debajo de los bancos, para valerse dellas a su tiempo.
Página 179 - Bendita sea la Luz y la Santa Veracruz y el Señor de la Verdad y la Santa Trinidad. Bendita sea el alba y el Señor que nos la manda. Bendito sea el día y el Señor que nos lo envía".
Página 188 - ... borregos, otros para cortar bolsas ; y cogen entre manos los pobres huesos, y así los van desforneciendo de sus nervios y cuerdas, como si toda su vida hubiesen andado á la...
Página 101 - ... aun de su mal olor. Tanta fue mi buena diligencia, tan agradable mi trato, que dejaba mi amo de conversar con sus criados y muy de su espacio parlaba comigo cosas graves de importancia.

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