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el restablecimiento del Santo Oficio. Cuando se procedió al arreglo del Seminario de San Gaudioso, en 1824, no quiso conformarse con las prescripciones del plan de aquel año, y aunque incorporó el Seminario á la Universidad de Huesca, designó obras de texto distintas de las del plan de estudios. En vez de seguir para teologia la Suma de Santo Tomás, para la cual era una preparacion el estudio del Dominico y peripatético Goudin, que habia designado para filosofia, señaló de texto la teologia del P. Charmes. Por aquel mismo tiempo principió á construir en Calatayud el convento para las Salesas, en el cual habian ingresado algunas parientas suyas. El edificio lo hizo nuevo desde los cimientos, y á sus expensas. Los acontecimientos políticos de 1852 le obligaron á terminar la obra antes de tiempo, no habiéndole podido dar toda la altura que marcaban los planos, y quedando la iglesia rebajada en mas de un metro y con las imperfecciones consiguientes. Tampoco pudo construir el Colegio para educandas que proyectaba al otro lado de la calle y aislado

del convento, comunicándose con este por la puerta llamada de Terrer, ó sean los cubos del antiguo castillo de Don Alvaro, que tambien compró y restauró con este objeto. Tambien se fundó en su tiempo el convento de Agustinos recoletos de Monteagudo para las Misiones de Filipinas. Retirado los últimos años de su vida en el palacio de Tarazona, vió acercarse su fin con gran calma, pues le evitaba las grandes tribulaciones que en otro caso hubiera tenido que sufrir durante la guerra civil. Una hora antes de morir dictó un escrito lleno de energia y con notable correccion de estilo, que llamó la atencion de todos los que lo leyeron, pues revelaba su entereza de ánimo y energia de carácter, hasta en los últimos momentos de su vida. Falleció el dia 20 de Abril de 1855.

DON RODRIGO VALDÉS
BUST0.
(ELEcto.)

Rotas las relaciones con la Santa Sede, y ardiendo la guerra civil en todo su furor, la Re

gencia nombraba para las sillas vacantes, á pesar de constarle que sus presentaciones no serian aceptadas, pues ni aun habia Nuncio de Su Santidad á quien presentar los electos. Para la sede vacante de Tarazona fué nombrado en el mismo año de 1855 Don Rodrigo Valdés Busto, asturiano. Era hijo de la Universidad de Oviedo, donde siguió su carrera y se graduó de doctor en teologia. Hizo oposiciones á prebendas de oficio, y en 1819 era párroco de Avilés, cuando obtuvo por Real nombramiento un canonicato en la iglesia exenta de Leon. En 1822 fué Diputado á Córtes por Asturias, de cuyas resultas tuvo que emigrar en 1825. Al regresar á España, en virtud de la amnistia, volvió á su canonicato, del que no se le habia desposeido: en la Guia de 1855 figura entre los canónigos con la nota de auSente. En virtud de la Real órden por la que se mandaba que los 0bispos electos fueran nombrados Vicarios capitulares, contra el cánon Avaritiae caecitas, el señor Valdés entró de Vicario capitular, á despecho del Cabildo, en aquel mismo año,

siendo asi que antes habia renunciado (1). Cuatro canónigos fueron presos y conducidos al castillo de Jaca, donde fueron tratados con el mayor rigor por algun tiempo, sujetos á las privaciones y tratamiento de los mayores criminales. Dos de ellos son hoy dia Obispos, el señor Uriz de Pamplona, y el señor Monserrat de Barcelona. Varias comunidades y Cabildos fueron encausados por negarse á reconocer la jurisdiccion del señor Valdés. El convento de religiosas Cistercienses de Trasobares se negó á recibir su visita, por cuyo motivo fué cerrado á la fuerza, y las religiosas dispersadas por varios conventos de la órden, sin que haya vuelto á poblarse. Retiró los poderes al Vicario general de Calatayud Don Joaquin Sigüenza, que fué desterrado, y poco despues murió en el destierro. La iglesia del Sepulcro se negó á cumplimentar sus órdenes, defendiendo su

(1) Seria inoportuno consignar aquilas vicisitudes de aquella ruidosa eleccion. Pueden verse los pormenores á la pág. 203 del libro titulado Juicio analítico sobre el discurso canónico legal del señor Vallejo, por un Prelado español. Madrid, impr. de Aguado, 1839.

exencion, y el negocio se llevó á la Audiencia de Zaragoza, que amparó á la colegiata. Cuando el Gobierno trataba de reanudar sus relaciones con la Santa Sede, y exigia á los electos que renunciasen el derecho que pudieran tener á las sillas para las cuales habian sido electos, falleció el señor Valdés, en 16 de Noviembre de 1845.

D0N FR. VICENTE ORTIZ Y LABASTIDA.

Reanudadas por fin las relaciones entre la Santa Sede y el Gobierno, fué presentado para la iglesia de Tarazona, en 22 de Octubre de 1847, el Mtro. Don Fr. Vicente Ortiz y Labastida, exclaustrado del órden de Santo Domingo.

Nació en Zaragoza el dia 19 de Abril de 1782, siendo hijo de unos honrados labradores, bien acomodados en aquella ciudad. Sus padres le ofrecieron desde niño á San Vicente Ferrer, y en efecto vistió el hábito de su órden, en el convento de Predicadores de Zaragoza, á la edad de 15 años v seis meses. Fué colegial en el de San Vicente Ferrer que tenia su órden en aquella Universidad, y con

cluidos sus estudios pasó al convento de Santo Domingo de Huesca de Lector de filosofia, donde estuvo enseñando por espacio de tres años hasta la época de la guerra de Independencia. Cerrado aquel convento por los franceses, hubo de retirarse á la casa paterna en Zaragoza, pero habiéndole hecho aquellos preso, á pesar de su carácter pacífico, le condujeron á la ciudad de Aux, en Aquitania, donde estuvo asistiendo por tiempo de catorce meses á los prisioneros españoles, que habia en aquel hospital. Fugóse de allí con dos compañeros, y habiendo pasado desde España á Palma de Mallorca, estuvo al lado de los señores 0bispos de Lérida y Pamplona, ayudándoles en algunas de las publicaciones y pastorales, que por entonces salieron á luz en aquella isla. El P. Ortiz habia traido de Francia la correspondencia auténtica de Roma con Napoleon. Tradújola y se publicó en Palma, y despues se reimprimió en Valencia. Terminada la guerra de la Independencia regresó á su convento de Predicadores en Zaragoza, donde principió á expli

car teologia y fué nombrado Regente de estudios. Mas adelante le llevó en su compañia el 0bispo de Cartagena Don José Antonio de Azpeitia, en clase de consultor y confesor, y le encargó una cátedra de teologia en el Seminario de San Fulgencio, habiendo sido nombrado por su Religion presentado y despues maestro en teologia. Acompañó al señor Obispo hasta que murió en Tudela, en el palacio de su hermano, yendo á los baños de Arnedillo. Dos años permaneció en esta ciudad al lado del Obispo Don Ramon Azpeitia, hermano del difunto, hasta que regresó á Zaragoza, donde estaba de Capellan de las religiosas Dominicas, reunidas en Santa Inés, cuando le sorprendió su nombramiento para

la silla de Tarazona. Preconiza- .

do en Roma en 19 de Enero de 1848, fué consagrado el dia 16 de Julio de aquel mismo año, en la iglesia del Seminario sacerdotal de San Cárlos. Hizo su entrada solemne en Tarazona el dia 6 de Agosto, y la de Calatayud y su arcedianado en 8 de Octubre. Visitó su diócesis con gran fruto, predicando en todos los pueblos con gran fervor y mu

cha doctrina, como buen hijo de Santo Domingo; pero su pontificado fué breve, pues falleció en Calatayud, el dia 25 de Julio de 1852, á las ocho y media de la noche, habiendo ido allá á tomar las aguas sulfurosas de Paracuellos de Jiloca. Fué enterrado en el presbiterio de la iglesia colegial de Santa Maria, al lado del venerable señor Cerbuna. Las exequias de aquel Prelado fueron tambien las de la iglesia donde yace; pues el mismo dia en que fué enterrado en ella dejó de ser Colegial, y quedó reducida á mera parroquia. Al salir de las exequias recibieron los prebendados de ella los nombramientos trasladándolos á otras catedrales ó colegiatas mas afortunadas. Una de las cosas en que mas trabajó el señor Ortiz, durante su breve pontificado, fué en la rehabilitacion del Seminario Conciliar de San Gaudioso, que habia padecido mucho durante la guerra y la sede vacante tan prolongada y azarosa. Por muerte del señor Ortiz fué presentado para la vacante el Excmo. señor Don Ramon Durán de Corps, canónigo de Toledo y Capellan de Honor de Su Majestad, que renunció por algunas dificultades que surgieron acerca de su presentacion. Era natural de Embid, en el arcedianado de Calatayud.

D0N GIL ESTEVE Y TOMAS.

Nació en la villa de Torá, obispado de Solsona, en 16 de Diciembre de 1798. Siguió su carrera literaria en la Universidad de Cervera, donde se graduó de doctor en derecho canónico, el dia 10 de 0ctubre de 1852. En 1820 se ordenó de presbítero, y dos años despues fué nombrado Regente ecónomo de la parroquia de su propio pueblo, En 1825 fué elegido por el Cabildo de Barcelona Domero de aquella catedral, con la cura de almas, cuyo destino desempeñó once años. En 1827 se recibió de Abogado, y el Obispo de Barcelona le dió los cargos de Fiscal del Tribunal diocesano y expedicionero de Preces, y finalmente, en 1829, pasó á ser Provisor y Vicario general de Barcelona.

El Cabildo de Solsonale nombró en 1842 Gobernador en sede vacante, mas no quiso acep

tar; pero habiendo sido nombraTOMO XLIX.

do posteriormente para el Arzo

bispo de Tarragona, desempeñó aquel cargo por los años de 1846 y 47. Trabajó con mucho acierto en defensa de los bienes de la Iglesia, y con tan buen éxito, que logró salvar muchos pertenecientes á varios Cabildos y comunidades de Barcelona, Vich y Solsona. En 28 de Enero de 1848 fué presentado para el obispado de Puerto-Rico, y preconizado en Roma el dia 5 de Julio: consagróse en la catedral de Tarragona, el dia 8 de Octubre, y á mediados de Enero del año siguiente se embarcó para su diócesis. Por la renuncia del señor Durán fué trasladado á esta silla el señor Esteve, y tomó posesion de ella en 11 de Marzo de 1855. Dos años solamente la ocupó, pues fué trasladado á la de Tortosa en 17 de Noviembre de 1857. Durante aquel tiempo trabajó en arreglar la diócesis al tenor de lo dispuesto en el Concordato de 1851. Dividióse el obispado en arciprestazgos, mas reducidos que las antiguas vicarias, y se verificó concurso, en que se convocó para todos los curatos vacantes en la diócesis, sin distincion de errito. 4

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