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nia, como tambien la Titultia de los Itinerarios, entre Toledo y Compluto, no lejos de Aranjuez. Esta misma poblacion pertenecia á los Celtiberos, los cuales, siguiendo la línea del Tajo, avanzaban hasta cerca de Toledo, principio de la Carpetania por aquella parte. Al tratar Plinio de los territorios que correspondian á cada convento jurídico, dice Carthaginem conveniunt populi LXV..... caputque Celtiberiae Segobrigenses. Carpetaniae Toletani Tago flumini impositi; dein Viacienses, Virgilienses... Aun cuando se uniera la cláusula relativa á Toledo con la anterior de Segorbe (lo cual no procede) significaria que Toledo era el principio de la Carpetania, como Segorbe de la Celtiberia, no que fuera capital de aquella, como han querido suponer los encomiadores de Toledo. Desde las inmediaciones de esta ciudad continuaba la línea de la Celtiberia hasta Consuegra, la Condabura de Ptolomeo ó Consaburum y Consabrum de Plinio y los Itinerarios, que daba su nombre á los Consaburenses, los cuales concurrian al convento de Cartagena. De Consuegra pasaba la línea á buscar

el Guadiana, que era el límite meridional de la Celtiberia, cumpliéndose asi lo que decia Estrabon de que por la Celtiberia corrian el Tajo y el Guadiana «nam per eam defluunt Anas et Tagus (y aun parece poner en ella su nacimiento), et alii fluvii qui in hac parte Celtiberia orti in mare occiduum fluunt. Siendo el nacimiento del Guadiana las célebres lagunas de Ruidera, desde las cuales tiene ya curso continuo, debe ponerse en ellas el término mas meridional de la Celtiberia. De las lagunas de Ruidera marchaba la línea de 0ccidente á Oriente buscando las márgenes del Júcar, que tambien era rio celtibero, y alcanzándolo á las inmediaciones del pueblo de Pozorubio, donde confluye en el Júcar el rio que pasa por Tarazona de la Mancha. Aqui se hallan los límites de la Mancha y Murcia, y por una rara coincidencia encontramos en este límite otro pueblo llamado Tarazona, no solamente en límite de los Celtiberos con los Oretanos, sino tambien como límite de los Celtiberos meridionales y los Lobetanos, tambien Celtiberos, á la manera que Tarazona de Aragon era no solamente límite entre la Celtiberia y la Vasconia, sino tambien de

los Celtiberos orientales y los

Pelendones, que llegaban hasta Muro. Pero esta es una coincidencia que probablemente nada significa. Hállase tambien á las inmediaciones de aquel doble límite otro pueblo con el nombre de la Roda, que recuerda el término de Rauda (Roa), pueblo Arevaco cerca de Clunia y tambien triple límite de los Arevacos, Turmodigos y Vaceos; asi como en el término opuesto de los Lobetanos se encuentra el otro pueblo de Cofrentes, en la confluencia del Júcar y el Cabriel, punto en que confinaban los Lobetanos con los Contestanos, y que era el último de los Celtiberos. Desde Cofrentes subia la línea oriental de la Celtiberia por las márgenes del Cabriel, y la actual frontera de Valencia hasta Chelva y Segorbe, punto de partida de esta demarcacion. Pero en este último territorio que se acaba de fijar como límite oriental de la Celtiberia se hallan los Celtiberos Lobetanos y los Celtiberos Lusones, cuyo territorio no es fácil de fijar. Pudiera dudarse si los Lobetanos eran ó no Celtiberos. El

único que los nombra es Ptolemeo, indicando que estaban debajo de los Celtiberos orientales, «sub orientalibus Celtiberorum.» No debia ser mucha su extension, ni muy rico y poblado su territorio, pues solamente designa su capital, Lobetum, á los 1530—4020, si bien no todos los códices se hallan contestes en esta reduccion. No convienen todos tampoco en la reduccion de los Lobetanos á un territorio determinado, pues al paso que Rui Bamba los sitúa en tierra de Requena, Cortés y otros los colocan en tierra de Cuenca, pretendiendo este cambiar su nombre en Lebetanos, y que Cuenca sea Lebetum, sinónimos ambos de cuenco ó lebrillo, atendiendo á su situacion. Quizá unos y otros tengan razon, y tanto Cuenca como Requena fueran del territorio Lobetano, siendo sus habitantes los que pueblan las márgenes del Cabriel y la confluencia de este con el Júcar en Cofrentes, el punto mas meridional de la Celtiberia, segun queda dicho. Que este pais era Celtibero parece indudable, puesto que Estrabon declara Celtiberos á los que viven junto al Júcar.

La situacion misma de los Lusones contribuye á fijar la de los Lobetanos, supuesto que aquellos formaban una parte de los Celtiberos orientales, bajo los cuales situaba Ptolemeo á los Lobetanos. Acerca de los Lusones dejó Estrabon importantes datos. «Lusones quoque orientales sunt, el ipsi ad fontes Tagi pertingentes.» De estas palabras se infiere que los Lusones formaban parte de la Celtiberia oriental, pero que no eran ellos los únicos Celtiberos orientales, pues indica que tambien (quoque) lo eran. Por término meridional les designa el territorio donde estan las fuentes del Tajo, que es el territorio de Albarracin.

Apiano Alejandrino fija los limites septentrionales de los Cel. iberos Lusones no lejos del Ebro y del Idubeda, llamándolos Iberi fluminis accolae (1).

Refiere este que el Pretor Marco Popilio Lenate habiendo pasado el Ebro entró á combatir á los Lusones, pero no logró vencerlos. Segun indica el mismo Apiano los Celtiberos Lusones no distaban mucho de los Numantinos, y aun parece indi

carlo asi el mismo Estrabon, que habla de Numancia antes y despues de la cláusula arriba citada, en que expresa que los Lusones llegaban hasta las fuentes del Tajo. Estos mismos Lusones fueron los que atacaron al Pretor Fulvio Flaco en el Saltus Manlianus (puerto Mingalbo), y los que por llegar hasta Belia (Belchite) fueron origen de confusion para algunos, diciendo que los Lusones, á quienes llamaban Lusitanos, habian sido llamados Belitanos, error que ya notó el P. Florez (1) aunque no lo respondió por completo, pues no recordó que los Belitanos eran los Celtiberos mas próximos al Ebro, y que siendo estos Lusones fué fácil confundir los geógrafos extranjeros este nombre con el de Lusitanos. Resulta pues claramente que los Celtiberos Lusones ocupaban el territorio de las comunidades de Teruel y Daroca y el Señorio de Molina desde Belchite hasta Albarracin, y por Oriente y 0ccidente desde Segorbe hasta Bilbilis, ó por lo menos cerca de ambas poblaciones. Por eso Estrabon, á continuacion de la

(1) Cap. 42.

(1) Flores, tomo XIII, págs. 3 y 32.

cláusula ya citada, en que habla de los Lusones, y despues de tratar de Numancia y otras dos ciudades arevacas, vuelve dos cláusulas mas abajo á decir: «Celtiberorum urbes porro sunt Segobriga et Bilbilis, circa quas Metellus et Sertorius bellum gesserunt.» Parece que el adverbio porro dé á esta cláusula cierta correlacion con lo anteriormente dicho de los Lusones, indicando estas dos ciudades celtiberas como límites de los Lusones, ó al menos como confinantes con ellos. Aqui corresponde ya tratar de la otra division de la Celtiberia presentada por Estrabon, haciendo de ella cuatro partes, en esta forma: «Ad ortum est Idubeda, et Celtiberis in quatuor partes divisis, praestantissimi eorum versus ortum habitant et meridiem.» La Celtiberia oriental abrazaba desde Segorbe á Tarazona, incluso el pais de los Lusones, del cual dice Estrabon que tambien eran Celtiberos orientales. Los meridionales ocupaban desde Requena hasta Aranjuez, y de aqui hasta las lagunas de Ruidera sobre el campo Laminitano (1), que era

(1) Estos términos meridionales de la

lo mas meridional de la provincia Tarraconense, pais que riegan el Tajo, Ciguela, Guadiana, Júcar y Cabriel, muy superior en esto á las serranias de Albarracin y Cuenca y á la region superior de los Lobetanos, de poblacion pobre y escasa. Finalmente, la cuarta region, que respecto de las otras era septentrional, la formaban los Pelendones y Arevacos. Los Pelendones eran parte de los Arevacos, y como una subdivision de estos que formaba el territorio del Duero hasta el Urbion. La célebre inscripcion de Blanes (1) Genio loci Pellendones Arevacon, parece comprobarlo de un modo indudable. No dejaré de observar antes de concluir esta demarcacion de la Celtiberia, que de las dos partes principales de ella, á cuyos habitantes llamó Estrabon praestantissimi, la oriental es aun superior á la meridional, y sus habitantes fueron los mas belicosos y amantes de su inde

Celtiberia los fijó nuestro Académico el Sr. D. Aureliano Fernandez Guerra en un trabajo que presentó á la Academia en 20 de junio de 1858, y en sus obras de Que— vedo publicadas en la Biblioteca de Autores Españoles, tomo II,No 657 y 658. (1), Masdeu, t. XIX, pág. 219, inscripcion 1608, la explica asi •

pendencia. Las conquistas de los Celtas fueron de Norte á Sud, pues vinieron de las Gallias y hubieron de cruzar el Pirineo y el Ebro, en cuyas márgenes se mezclaron con los Iberos, que los habian precedido, y moraban principalmente hácia aquel rio, al cual dieron su nombre, quizá como dulce recuerdo del que bañaba los campos de la Escitia y las orillas del mar Caspio, de donde ellos procedian. Cuando los Turdetanos se decidieron á pelear contra los Romanos, en tiempo de Caton, siendo ellos de un carácter dulce y apacible, acudieron á los Celtiberos, que llevados de su carácter belicoso, cuando no tenian guerras domésticas las buscaban fuera. Diez mil Celtiberos se alistaron á favor de los Turdetanos, y bajaron por Sigüenza; es decir, por el camino mismo por donde hoy irian á la Celtiberia meridional los habitantes de los territorios de Numancia, Tarazona, Bilbilis y Nertobriga. En Sigüenza dejaron sus equipajes (1), prueba de que los Celtiberos mas importantes, cuyo auxilio invocaban los

(1) Livio 22, cap. 14. TOMO XLIX.

Turdetanos, no eran los meri

dionales á quienes tenian mas cerca, sino los vecinos al Moncayo y mas próximos al Ebro. Ademas, los habitantes de aquel pais no llevaban nombre particular, á diferencia de los de otros territorios Celtiberos, que se llamaban Lusones, Lobetanos, Arevacos y Pelendones, y cuando se hablaba de los Celtiberos, parece que por excelencia se los designaba á ellos, pues no tenian otro nombre especial para su territorio. El de Celtiberos Togados, ó Estolados (Celtiberistolati), que se les daba en tiempo de Estrabon, por la prontitud con que adquirieron las maneras Romanas, luego que se dieron por vencidos al cabo de doscientos años de guerrear por su independencia, se refiere ya á los tiempos de Augusto, en que este miró con predileccion aquel territorio, y restauró á Salduba, dándole su nombre, y á Bilbilis el de Augusta. Es verdad que tampoco los Celtiberos meridionales, colindantes con los Oretanos y Carpetanos, tenian nombre especial; pero estos debieron entrar mas tarde en la Confederacion Cel

tibera, por razon de su distan3

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