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Copia de carta original de D. Juan de Silva á Su M.", fecha en Lisboa á 13 de mayo de i 578.

Correspondencia del rey D. Sebastian con el príncipe de Orange—Llegada de los alemanes—Noticias sobre el estado de las cosas en Berberia.

Archivo general de Simancas.Negociado de Estado, legajo núm. 39G.

S. C. R. M.

Recibí la carta de V. M. de 27 del pasado y dije al rey lo que V. M. ha mandado responder á Nun Alvarez, dejando para otra audiencia lo que manda V. M. que le diga sobre la comunicacion con el príncipe de Oranges, porque tengo tramado que me muestren un dia destos la carta que el rey le escribió, cuya respuesta es la que V. M. ha visto y mandádome enviar la copia, y así entraré en la materia con mas fundamento; porque si escribo alguna palabra que se pudiese interpretar (aunque falsamente) en aprobacion de las acciones de Oranges, allí cargaré la mano. Y habiendo escripto con generalidad (como yo creo), entónces me queda mas lugar de apretar el negocio con representarle el desacato que le hace este rebelde levantando á S. M. que aprueba ó no reprueba una causa tan condenada de Dios y del mundo, si bien tengo entendido que están arrepentidos y corridos de haber entrado en estas pláticas.

Lo que ocurre de nuevo es haber llegado al puerto de Cascaes una nave de las que traen los alemanes con algunos dellos, que refiere haberse apartado dos dias há de otras once de su conserva, las cuales se esperan por horas con el coronel y la gente toda. El rey está contento de su llegada, y tan apresurado que hoy me ha dicho que partirá dentro de veinte dias sin dubda. No lo tengo por posible; pero entiendo que ganará las horas que pudiere y que partirá ántes de tiempo, con intento de aguardar algun dia en la mar y en el cabo de San Vicente á que se junte la armada. Por desengañar á los que dubdan de la brevedad de su partida, dicen sus veedores de hacienda, que hecha una paga al ejército y proveido de municiones y vituallas por cuatro meses, saldrá el rey de aquí con cuatrocientos mil ducados. Verdad es que han hecho mucha provision en su tanto, mas lo del dinero no sé como lo podrán cumplir.

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Hoy me ha vuelto á decir S. M. que los avisos de Berbería por diversas partes concuerdan en que Meluco está imposibilitado de moverse de Marruecos, y desengañado de tener socorro de Argel. Está el rey inclinado, y casi resoluto á desembarcar en la playa de Arcila, una legua de aquella plaza, que está seis ó siete de Alarache con un rio en medio que se habrá de pasar por puente; y aunque por no tener galeras, les parece forzosa esta desembarcacion, juzgando por imposible la del propio rio, no por esto se inclina el rey á la de Arcila, sino por haber mas actos militares, marchando y alojando su campo atravesando rios y dificultades. Y á este propósito me ha venido á decir Cristóbal de Tavora que supliquemos todos humildemente á V. M. envíe sus galeras, porque con 16 ó 18 de las nuestras, y cinco ó seis que aquí tienen, podrán desembarcar de golpe en el rio, ganar tiempo y ahorrar peligro; y que no hay otro remedio de quitar al rey el apetito de caminar por tierra con mucho riesgo de su persona y de la empresa; porque faltándole galeras, se funda muy en razon la desembarcacion de Arcila.

Ayer vino á mí un mozuelo español que refiere haber sido renegado desde la jornada de Navarino, donde captivó sirviendo á Ruy Diaz de Mendoza, mayordomo del señor D. Juan, y que vino á poder de Aluchali, y le sirvió familiarmente cinco años, y fué enviado á Marruecos con un despacho suyo á Muley-Meluc, y en Tituan encontróá don Antonio de Toledo que venia rescatado á España, y le dió cuenta de cosas importantes al servicio de V. M., y llegado que hubo á Marruecos con su embajada, se vino huyendo á Mazagan, y de allí ha venido aquí y reconciliádose á la Inquisicion, y que pidiendo licencia para irse á la corte de V. M. se la niegan: que me pedia se la negociase escribiendo á V. M., ó por los medios que me paresciese, y que no sabia por qué le detenian, habiendo dicho aquí todo lo quél sabe en su provecho. Y preguntándole yo qué avisos habia dado al rey, me dijo haberle referido que Aluchali le envió con un despacho á esforzar al Meluco, ofreciendo de bajar en sus socorros con ciento cincuenta galeras, y pidiéndole que mandase hacer bastimentos para la armada, y quel Meluco habia echado de sí los turcos que tenia artificiosamente por ver si con esto se contentaria el rey (como publicaba) para dejarle reposar ogaño, y tambien para satisfacer á los moros; pero que el rey de Argel tenia órden de socorrelle con cuatro ó cinco mil turcos, con los cuales volvcrian los que habia licenciado, y que para este efecto eran salidos de Argel con achaque de su garrama ordinaria. Que Meluco avisa en Argel y Constantinopla que V. M. no concurre con el rey en esta empresa, y que siendo esto así, no la teme ni la estima en nada, ántes burla della; y como los avisos deste no son á gusto del rey y le dificultan su deseo, mándale detener aquí porque no lo diga allá. Mi sospecha puede ser vana; pero no hallo otra razon porque le impidan su camino, no siendo hombre de servicio. Díjome más, que un don fulano Torrellas, capitan de infantería de V. M., se ha pasado á los turcos y le hacen honra extraordinaria, porque los anima á emprender de venir al reino de Valencia, y que en compañía deste Torrellas fueron cinco ó seis moriscos de Aragon y han vuelto á sus casas, donde están al presente, y que desea en extremo irá dar estos y otros avisos á V. M.

Suplico humilmente á V. M. sea servido de hacerme la merced que le tengo suplicado, por ques cierto verdad que para lo que debo de mi gasto ordinario, he acabado de consumir docientas mill maravedises de patrimonio que tenia y el regimiento de Toledo, y que no me queda otra parte de hacienda de que me pueda valer, y la priesa del rey es tan grande, que no sé cómo pueda llegará tiempo, aunque V. M. sea servido de resolverlo luego. Nuestro Señor la C. y R. persona de W. M. guarde como la cristiandad ha menester. De Lisboa 15 de mayo de 1578.—De V. M.o humilde vasallo y criado que sus muy reales manos besa—Don Juan de Silva.

Sobre de la carta. —A la S. C. R. M.o del rey nuestro señor—En manos del secretario Gabriel de Zayas.

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Copia de carta original de D. Juan de Silva á Gabriel de Zayas, á 15 de mayo de 1578.

Estado de penuria en que se encuentra—Muerte de D. Pedro Manuel—El obispo de Pati—El duque de Medinaceli—El rey de Portugal no quiere dejar el gobierno á su tio D. Enrique durante su ausencia—Llegada de los soldados alemanes-Pedro Lopez.

Archivo general de Simancas.—Estado, legajo núm. 596.
ILUSTRE SEÑoR.

No se puede dejar de scribir á menudo porque la furia del rey nos da cada dia materia para ello. Por la que escribo á Su Mo entenderá v. m. cuales andamos, y si el rey se embarca cuando piensa, no me ha de dar tiempo para hacer una casaca, y maldita sea de Dios la cosa de cuantas son menester yo tengo hecha ni comenzada, ni pensado de donde me pueda venir, porque pendo enteramente de sola la clemencia de Su M." como Guzman dirá mas largo.

Por las nuevas que v. m. me envía del mundo le beso las manos: que de eso viven los embajadores. Sentido he tiernamente la muerte de D. Pedro Manuel, que Dios perdone, lo que tengo por muy cierto conforme á nuestra fée y á sus costumbres.

Grande salto ha dado el obispo de Pati: débelo merecer. Ya el duque de Medina habrá referido largamente su comision y hablado bien en mí: que es cosa muy ordinaria en los hombres de buena sangre alabar las posadas y los meSOI16S.

Yo tuve la culpa de irse sin carta mia el que fué por

los alemanes de D. Gaspar, porque pensé que llegara mas

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