Obras completas de don Andrés Bello, Volumen 4

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Impreso por P. G. Ramírez, 1883
 

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Página xvii - Por el que de torpes vicios sumido en profundo cieno, hace aullar el canto obsceno de nocturna bacanal. Y por la velada virgen que en su solitario lecho, con la mano hiriendo el pecho, reza el himno sepulcral. Por el hombre sin entrañas, en cuyo pecho no vibra una simpática fibra al pesar ya la aflicción; Que no da sustento al hambre, ni a la desnudez vestido, ni da la mano al caído, ni da a la injuria perdón.
Página xxv - ¡Más que tu madre lo necesito yo! Sencilla, buena, modesta como tú, sufre la pena y devora en silencio su dolor. A muchos compasión, a nadie envidia la vi tener en mi fortuna escasa: como sobre el cristal la sombra, pasa sobre su alma el ejemplo corruptor.
Página 8 - Si de raíces castellanas hemos formado vocablos nuevos, según los procederes ordinarios de derivación que el castellano reconoce, y de que se ha servido y se sirve continuamente para aumentar su caudal, ¿qué motivos hay para que nos avergoncemos de usarlos?
Página ix - ... y para ti el maíz, jefe altanero de la espigada tribu, hincha su grano; y para ti el banano ° desmaya al peso de su dulce carga: el banano, primero de cuantos concedió bellos presentes Providencia a las gentes del Ecuador feliz, con mano larga. No ya de humanas artes obligado el premio rinde opimo; no es a la podadera, no al arado, deudor de su racimo: escasa industria bástale, cual puede hurtar a sus fatigas mano esclava: crece veloz, y cuando exhausto acaba, adulta prole en torno le sucede.
Página 245 - Corrientes aguas, puras, cristalinas; árboles que os estáis mirando en ellas, verde prado de fresca sombra lleno, aves que aquí sembráis vuestras querellas, hiedra que por los árboles caminas, torciendo el paso por su verde seno...
Página 213 - Quijote — , que si estos pensamientos caballerescos no me llevasen tras sí todos los sentidos, que no habría cosa que yo no hiciese, ni curiosidad que no saliese de mis manos, especialmente jaulas y palillos de dientes.
Página 201 - ... en lo que tocare a defender mi persona, no tendré mucha cuenta con esas leyes, pues las divinas y humanas permiten que cada uno se defienda de quien quisiere agraviarle.
Página 370 - El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes, la quietud del espíritu, son grande parte para que las musas más estériles se muestren fecundas, y ofrezcan partos al mundo que le colmen de maravilla y de contento.
Página viii - Tiro; y de tu añil la tinta generosa émula es de la lumbre del zafiro. El vino es tuyo, que la herida agave para los hijos vierte del Anáhuac feliz; y la hoja es tuya, que cuando de suave humo en espiras vagarosas huya, solazará el fastidio al ocio inerte.
Página 6 - Juzgo importante la conservación de la lengua de nuestros padres en su posible pureza, como un medio providencial de comunicación y un vínculo de fraternidad entre las varias naciones de origen español derramadas sobre los dos continentes.

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