La poética: ó Reglas de la poesía en general y de sus principales especies, Volumen 1

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A. de Sancha, 1789
 

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Página 246 - Divina Elisa, pues agora el cielo con inmortales pies pisas y mides, y su mudanza ves, estando queda, ¿por qué de mí te olvidas y no pides que se apresure el tiempo en que este velo rompa del cuerpo, y verme libre pueda...
Página 246 - ... te olvidas y no pides que se apresure el tiempo en que este velo rompa del cuerpo y verme libre pueda? y en la tercera rueda contigo mano á mano busquemos otro llano, busquemos otros montes y otros rios, otros valles floridos y sombríos do descansar y siempre pueda verte ante los ojos mios, sin miedo y sobresalto de perderte!
Página 159 - Corrientes aguas, puras, cristalinas ; árboles que os estáis mirando en ellas, verde prado de fresca sombra lleno, aves que aquí sembráis vuestras querellas, hiedra que por los árboles caminas, torciendo el paso por su verde seno...
Página 326 - Mas ¿ qué mucho que yo perdido ande Por un engaño tal, pues que sabemos Que nos engaña así naturaleza ? Porque ese cielo azul que todos vemos, Ni es cielo, ni es azul. ¡ Lástima grande Que no sea verdad tanta belleza ! LUPERCIO LEONARDO DE ARGENSOLA.
Página 326 - Pero tras eso confesaros quiero que es tanta la beldad de su mentira, que en vano a competir con ella aspira belleza igual de rostro verdadero.
Página 348 - Con gusto el joven y atención le oía, cuando torrente de armas y de perros, que si precipitados no los cerros, las personas tras de un lobo traía, tierno discurso y dulce compañía dejar hizo al serrano, que — del sublime espacioso llano al huésped al camino reduciendo — al vanatorio estruendo, pasos dando veloces, número crece y multiplica voces.
Página 410 - ¡Cuánto ha que del mortal ocio la acusa Divino impulso! y, sin quedar confusa Ni apercebida, duerme ; porque en eso Sabe ella que hace adulación al preso. Y con razones aparentes prueba Que me dan sus prisiones tanta gloria, Que debiera ofrecerles culto y aras. « ¿Aspirar (dice) a no vulgar memoria, Y en fuerza del estilo, a palma nueva Suelto, en la libertad común osaras?
Página 276 - Como la tierna madre, que el doliente hijo le está con lágrimas pidiendo alguna cosa, de la cual comiendo, sabe que ha de doblarse el mal que siente. Y aquel piadoso amor no le consiente que considere el daño que, haciendo lo que le pide hace, va corriendo...
Página 17 - Y primeramente te advierto , que no Desestimes como novedades las reglas y opiniones que en este tratado propongo : porque , aunque quizás te lo parecerán , por lo que tienen de diversas y contrarias á lo que el vulgo comunmente ha juzgado y practicado do hasta ahora , te aseguro que nada tienen menos que eso...

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