El romancero nacional

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Oficina tip. de la Secretaría de fomento, 1885 - 811 páginas
 

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Pasajes populares

Página 201 - Melchor, tu buen corazón Ha adunado con pericia Lo que pide la justicia Y exige la compasión. Das consuelo al desvalido En cuanto te es permitido, Partes el postre con él Y agradecido Miguel, Te da las gracias rendido.
Página x - Renueva ¡oh musa! el victorioso aliento Con que, fiel de la patria al amor santo, El fin glorioso de su acerbo llanto Audaz predije en inspirado acento: Cuando más orgulloso Y con mentidos triunfos más ufano, El ibero sañoso Tanto ¡ay! en la opresión cargó la mano, Que al Anáhuac vencido Contó por siempre a su coyunda unido.
Página viii - ... en el modo común de hablar a sus equivalentes españoles haciéndolos olvidar para siempre; la sinonimia local, en fin, abundantísima en los países latinoamericanos, juntamente con las influencias de nuestro clima, de nuestro suelo y de nuestro modo de ser; basta todo esto, repetimos, para que nuestra literatura tenga una fisonomía peculiar, independiente, autonómica, como la tienen todas las literaturas que se han formado con el fondo de la lengua latina...
Página 200 - Ortega, tu crianza fina, Tu índole y estilo amable, Siempre te harán apreciable Aun con gente peregrina.
Página xliii - Altamirano ha llegado a afirmar de él — sin duda hiperbólicamente — que "es la epopeya nacional con todos sus caracteres, con su sabor dramático, su aspecto personal y pintoresco y su verdad histórica, que no tiene necesidad de revestir el brillante atavío de la leyenda para ser admirable".
Página 363 - ¡Que muera España! ¡ Que viva la Independencia!" En trueno, en llamas, en bronce, sobre el pueblo se descuelga, como aguacero de rayos, la cólera de Calleja que, seguro de su triunfo, ruge, cual ruge la fiera, al empaparse de sangre cuando destroza su presa. Sobre los aires se cruzan con el plomo las blasfemias, y con la sangre que corre pierde su color la tierra. Escenas de horror y espanto en los aires se renuevan, y en las alturas la llama con furia voraz ondea. Los heridos moribundos con...
Página xi - Insólito calor mi pecho inflama: Siento en el alma desusado brío: Con imperiosa voz la cara patria Cantar me manda sus heroicos hijos, Y el divino valor, y el arte sumo Con que á sus sanguinarios enemigos, En lid tan desigual vencer supieron Legando asombro á los futuros siglos.
Página viii - ... ambas es la misma. Bastan las modificaciones que han impuesto a la lengua española que se habla en México, los modismos de la lengua que habla el pueblo indígena, los millares de vocablos de toda especie que han sustituido en el modo común de hablar a sus equivalentes españoles haciéndolos olvidar para siempre...
Página 166 - Baján se llaman, y allí concurren por fuerza los hombres hechos esponjas, con sus instintos de bestias. Unas derruidas paredes de adobe, toscas y aviesas, con troneras por ventanas, faltas de techo y de puertas, son las únicas guaridas en que gente se sospecha; y tras aquella verruga, jiba, papada y etcétera, que llamamos una loma que al valle ciñe y aprieta, Elizondo con su gente se encuentra en ansiosa espera, de su traición saboreando las horribles peripecias. IV £1 asalto "¡Alto, enemigos...
Página xliv - ... a formar la verdadera nacionalidad por la fusión de los recuerdos gloriosos, ya dar a las masas el conocimiento de su verdadero valor en los futuros conflictos de la patria".

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