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»te pasos ántes en tierra, y al segundo salto le llevó » ambas piernas á Don Ugo, y le mató su desventura; y » murió como católico en su oficio; dejando mucho do» lor de su muerte al Gran Capitan y á todos los españo. »les (1)."

A este pasaje un si es ó no poético y algun tanto inverosímil* atendida la noticia dada de ambos contendientes, agregaremos para amenizar tan sangrienta narracion, en tanto que de otro modo referimos la muerte de D. Ugo, otro pasaje algo mas poético sin duda y de todo punto increible. Con tanto furor se combatían sitiados y sitiadores en Gaeta, que verdaderamente parecia estar allí junto todo el ejército y rumor del infierno (2)< Al empeño de los primeros en mantenerse y en disponer reparos y defensas para cualquier evento* sobrepasaba el de los segundos en apretarlos. Sabian que la plaza iba á ser fuertemente socorrida por mar, y querían para frustrarlo que se rindiera cuanto ántes: de modo que agregándose á la penosa situacion en que se encontraban los sitiadores, haberse venido abajo una buena parte de las murallas de la plaza, determinó el (iran Capitan tentar un golpe decisivo contra ellas.

Como que la empresa era peligrosa, los capitanes y soldados se prepararon, confesándose los unos y haciendo testamento los que tenian de que. Llegado el dia seña

(2) El señor Vargas Ponce en la Vida de Diego García de Paredes , M. S. en la Academia de la Historia, y en la de Pedro Navarro, refiriéndose á Gonzalo Fernandez de Oviedo, que efectivamente asi lo cuenta en lo agregado á la Quinquagena 3.* Biblioteca nacional.

(1) Crónica, ibi.—El Cura de los Palacios dice quedesele Gacta batian el Real por trece partes.

lado, y cuando ya todos formados en secreto y antes de amanecer esperaban al pié del muro el toque de la trompeta que era la señal de arremeter; he aquí que segun el poeta Cantalicio, á quien sigue la Crónica del Gran Capitan, se oyó con asombro una voz que decia: dejad la batalla y tornad atrás vuestras banderas (1): voz que por mas diligencias que se practicaron no se pudo averiguar de donde salia. Sin embargo como en medio di; ellos hubiese el Gran Capitan entendido que eran inmensos los aparejos de toda especie dispuestos para defenderse dentro de la plaza; cambiando de resolucion y sin dar valor ni á lo dispuesto en aquel dia, ni á lo mucho que en los anteriores se habia adelantado con los consejos de Navarro, y sobre todo con su obstinado y arriesgado empeño de abrir minas para apoderarse de Gaeta con la misma buena suerte que de los castillos de ¡Ñapoles (2), ordenó la retirada con gran perdida de los suyos, siendo de los mas señalados D. Ugo de Cardona y D. Juan de Espes (3).

Siguióse á eso que, reforzados los sitiados con cinco mil hombres, para no perder mas gente al frente de la

(1) Crónica, ibr.—Cantalyci i Episcopi Gonsalvia, lib. 4.

.... vox est tifies audita per omnes,

Parcitc pugnare et convertite signa retrorsum.

(2) Paulo Jovio en la vida del Gran Capitan, pág. 258, explica de este modo lo que Navarro trabajó en Gaeta. Jam Navarrus.... conabatur codem artijicio quo Ncapoli felicissime usus fucrat, plúteos facere effoderc cuniculis, mamium pinnas detcrgete. Verum Saiassus et Alegria Gallorum et Vasconumfrcti prasidio, Navarrum iuiquo loco talia molientcm assidue coniectis Colubrinarum et falconum pilis perturbabant, usque adeo violentcr, ut non solum qui circa tormenta atque aggeres in opere versarentur, verum et qui procul in castris essent, vita periculum adirent, etc.

(3) Crónica, ibr.—Zurita, lib. 5, cap. 41.

Tomo XXV. 6

plaza, determinó el Gran Capitan situarse en Castigliona, pueblo pequeño, reputado por el antiguo Formiano, mansion deliciosa en tiempo de Ciceron, y tan inmediato ú Gaeta, que en realidad quedaba por tierra tan cercada como ántes. Emprendido muy ordenadamente el movimiento en 7 de agosto, los franceses así que lo observaron, salieron de la plaza con alguna infantería y todas sus banderas de gentes de armas. Cubrían la retaguardia española con quinientos infantes de su nacion Diego Garcia de Paredes, Pedro Navarro, el capitan Pizarro y el coronel Villalba, y tan reciamente volvieron sobre ellos que los forzaron a regresar á la plaza desbaratados (1).

Este acontecimiento y la pesadez con que nuestra artillería arrastrada por bueyes se movía, fueron sin duda la causa de que la retirada no se completase en aquel dia. Al continuarla en el siguiente 8 de agosto, recelando el Gran Capitan que los franceses, no obstante la ruda leccion recibida en el anterior, tornarian á fatigarle, reforzó la retaguardia con mas gente, y se quedó en ella acompañando á Navarro y á Paredes. Correspondiendo el suceso á su prevision, apenas el ejército se habia movido, que los franceses cayeron sobre él con el mismo furor que la víspera. El combate fué reñidisimo, andando tan inmediatos los unos de los otros que se herian con las espadas; hasta que en lo mayor del aprieto, trasladándose Navarro y Paredes con parte de su gcntc al lugar que mas lo necesitaba, y dando de recio sobre los enemigos los pusieron en fuga y persiguieron y "á golpe de espada « entraron con ellos hasta la mitad del arrabal de Gaeta « con pérdida de mas de ciento y cincuenta franceses y

(4) Crónica, ibi.

« todavía los siguieran mas, si el Gran Capitan no diera « orden de retirarse y de seguir tranquilamente como lo « hicieron á Mola y á Castellon (i)."

Mientras que en esto se andaba, y la suerte se mos-' traba algun tanto desfavorable á las armas españolas, los habitantes de Roca-Guillerma, en donde dominaban los anjoinos, se entendieron con la guarnicion francesa de Gacta para libertarse de la española, y entregarles por consecuencia su fortaleza. Concertado el dia, dieron los vecinos principio á su empresa1 sorprendiendo en su iglesia y al tiempo que oian misa al gobernador Tristan de Acuña y á otros muchos españoles. Abiertas en seguida las puertas, y entrados seiscientos franceses y gascones que en las cercanías lo esperaban, se habrian desde luego apoderado del castillo ó fortaleza, si Pedro Mellado, Francisco Monge, Peña y Francisco Bravo, cuatro soldados cuyos nombres merecen repetirse con aprecio, no se hubiesen retirado con oportunidad á ella, y defendidola valientemente (2). Dió esto lugar á que llegando la noticia al Gran Capitan ordenára á toda priesa á Navarro que con el coronel Zamudio volára á socorrerlos; y ya fuesen seiscientos hombres ó bien dos mil y quinientos los que le acompañasen, tan diligente anduvo Navarro que , saliendo de su alojamiento en el mismo domingo al mediodia, y llegando puesto el sol al pié de la montaña en que está situada Roca-Guillerma, despues de pasar allí tranquilamente la noche, bastó que al amanecer se mostrara repentinamente á los franceses para que los que desde el pueblo combatían la fortaleza, le abandonaran al instan

(1) Crónica, cap. 96. —Zurita, cap. 43, lib. 5.

(2) La Crónica del Gran Capitan, sin nombrar á los soldados, dice que fueron siete los que se refugiaron á la fortaleza.

te. Entrando entónces Navarro, y sabiendo que á todo andar se retiraban por la via do Pontecorvo, dejando á Zamudio en el pueblo con una parte de la gente, salió con la otra á perseguirlos, y habiéndoles preso ó muerto unos ciento que alcanzó, se tornó á Roca-Guillerma que incendió y saqueó en pena de su traicion (1).

Aunque en tanto que la actividad y denuedo de Navarro y su gente, campeaban en esta y otras empresas, se mantenía el Gran Capitan en Castiglione amenazando á Gaeta, tuvo al fin que abandonar aquella importante situacion. Supo que el ejército francés que venia á socorrer al que quedaba en Nápoles, habia ya pasado el Tiber, y á buen andar se acercaba al reino; y levantando al instante su campo de Castellon, se situó en la misma noche á orillas del rio Liris ó Garellano. De allí dejando á Pedro de Paz con mil y quinientos peones y algunos ginetes para la guarda de aquel paso del rio, se fué á San German , á donde llegó en el domingo 8 de octubre, y tomó posicion al frente de los franceses que ya estaban en Pontecorvo (2).

El ejército que estos traían y cuyo general era el marqués de Mantua, se decia componerse de mil almetes, dos mil caballos ligeros y nueve mil infantes, la mayor parte italianos con treinta y seis piezas de artillería;

(1) Crónica, cap. 98.— Jovio ibi., pág. 261. Extcrruit eos Navarrus: ct depulso Gallorum prasidio levitatis at que perjidia poenas dare capit.—Zurita, lib. 5, cap. 43, pone este suceso en el lunes 14 de agosto, y añade que Navarro prendió al capitan Casano. va que servia al Rey de Navarra, y de Gaeta habia salido á proteger á los de Hoea-Guillerma; y que prendió además quinientos hombres, que por faltar gente en las galeras los envió el Gran Capitan á ellas.

^2) Zurita, lib. 5, cap. 49 y 57.

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