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quebrase el amarra y vamos al través ; viendo esto no tovimos otro remedio sino hacer velas y correr por la mar adelante donde nos echase la fortuna; y ansi fuemos con grandisima fortuna de la mar, é gran viento levante y mucha escuridad, sin saber donde íbamos hasta otro dia domingo, dia de nuestra Señora , que calmó tanto el tiempo de unas calmas muertas que la nao no se mudaba á una parte ni á otra, tanto que mas quisiéramos la gran fortuna que habia cesado para correr alguna parte, aunque fuera á tierra de moros, que no vernos ansi perdidos en medio de aquella mar, estando con tanta tribulacion sin bastimiento, ni gota de agua, ni vino, que la media bota ya era acabada, tomamos por medianera y abogada á la Virgen nuestra Señora, y prometimos en saliendo á tierra de cristianos de inviar un romero á nuestra Senora de Buen Aire, que es en la cibdad de Callar, en la isla de Cerdeña, que es una Señora muy devola y de muchos milagros, quien en semejantes casos á ella se encomienda con devocion, ansimesmo prometimos que en llegando á Trápana, que es en Cicilia, de ir todos descalzos y en procesion á un monesterio de frailes, que llaman la Anunciada de Trápana, donde ansimesmo está otra imágen de nuestra Señora que hace muchos milagros, y con esto muchas misas á san Laurencio, con quien tienen mucha devocion los marineros quien les falla vientos, y para complir estos volos, ordenamos que un lego é yo, demandásemos limosna entre la gente de la nao, é dieron el cargo á uno que parescia muy buen hombre, y de muy buena conciencia que era lego, y este é yo demandamos por toda la gente que se llegaron ansi para lo uno como para lo otro cantidad de dineros por que venia en la nao trecientos soldados sin los marineros y las mujeres,

en esta sazon cada uno hacia largamente limosna, ansi de dineros como de otras joyas moriscas, y demandado quedásele todo en guarda aquel, ansi los dineros como todo lo demás, en que plugo á nuestra Señora que aquel dia de su Natividad bendita nos refresco tiempo, y navegamos un poco y yendo ansi con tiempo y la gente comenzándose alegrar despues de mediodia asentáronse á jugar unos cuatro , y con ellos aquel que tenia en guarda los dineros de la limosna , y de lance en lance , dijole lan mal el naipe, que perdió sus propios dineros, y con ellos despues, con mucho atrevimiento y poco temur de Dios y de nuestra Señora, jugó y perdió los dineros de la limosna, sin quedar un maravedi, de manera que quiso Dios por nuestros pecados, en la tarde tornar á calmar, y estando ansi sin ningun viento, aun algunos de los que miraban como jugaban que conoscieron poner en el juego de los dineros que ellos habian dado en limosna, van é dicenlo á los capitanes, los cuales movidos con mucha ira y enojo arremeten á él para lo matar, los que allí nos hallamos, que no lo hiciesen , sino que pues él habia hecho la ofensa á nuestra Señora, nos parescia que allá hiciesc la emienda, por tanto, que por servicio de Dios no matasen aquel hombre, juntamente decian todos que no satisfaria con ninguna emienda, pues llevábamos muy buen tiempo, é por haber hecho el tal insulto, habia cesado el tiempo y estábamos á punto de nos perder, sino que de todo en todo tan mal hombre como aquel habia de ir a la mar y no en la nao, porque él bastaba para irnos todos á fondo , entonces dijimos que si de tanta crueldad con este usasen, que ni Dios, ni nuestra Señora serian dello servidos, y que antes tal cosa era para que todos nos perdiéscmos á tierra de cristianos; con estas y otras muchas cosas sosegó algo la genle, y concertamos de esta manera : que lo primero el buscasc la cantidad del dinero prestado sobre prendas, y que se depositase, para que se cumpliese lo que se habia prometido, y ansi se hizo, que dellos sobre prendas, dello prestado, é depositaron en mi; ansimismo por cumplir por la gente y aplacar el furor que contra este tenian, dijimos: que pues teniamos prometido de ha. cer una procesion á nuestra Señora de la Nunciada de Trápana, que es media legua de la cibdad, que este fuese desnudo y descalzo; y una soga á la garganta , y deciplinándose delante la procesion, y dicho esto , paresció muy bien á todos ; mas aun no contenlos con esto, tómanlo y dan con él en la sentina de la nao á bomba, que es un lu. gar donde se recoge toda el agua que entra dentro en la nao, la cual es muy honda y hedionda, y este lugar por ser desta manera, le tienen para cárcel donde echan los que en algo yerran en la nao, y echado allí, no hacian sino sacar agua de la sentina, y cuanta sacaban le caia en: cima, y desta manera påsamos domingo, y lúnes y márles sin beber gota de agua ni vino, aunque del comer no digo nada, porque la sed nos hacia perder el cuidado y gana de comer, é con tanta fatiga que en contallo me lemblan las carnes. Viérades las mujeres desnudas en carnes metidas en el agua que hacia la nao, despues que topamos en lit olra del castillo de los Gelves; ansimismo viérades los hombres sacar con los casquetes del agua de la mar y me. ter las caras y las cabezas dentro y ansi estarse gran pieza del dia, otros pasarse con el aceite que bebian, otros en todo el dia no orinaban hasta la noche, y lo que orin.is ban, guardábanlo en un jarro para beber á la mañana; ansimesmo viérades los niños hablando, salirseles el alma de sed, y sus padres no los poder remediar, otros homTomo XXV.

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bres y mujeres riendo morirse ; viérades los marineros caidos en el suelo sin poder gobernar la nao ni tener fuerza para menear el leme, y algunas veces venia alguna gran grupada de aire recio, sin amainar las velas y dejárselas tendidas en el agua sin podellas sacar mas de una hora , aunque los soldados que mas esforzados se sentieran, que eran bien pocos , las sacaban del agua, y con mucha pena, y de esta manera nos sostuvimos hasta el mártes siguiente que plugó á nuestra Señora de refrescarnos un poco de viento poniente, y fué tal, quel piloto dijo, que si aquel tiempo duraba, otro dia miércoles por la mañana viéramos tierra de una isla llamada Pantanelea; ansi aquella noche navegamos razonablemente, y otro dia miércoles en esclaresciendo, algunos de los soldados se subieron a las gavias, y miraron á una parte y á otra , y no veian tierra ninguna, y como se bajasen y dijiesen que no veian tierra, toda la gente desmayó, en tanta manera que no habia quien podiese echar la habla del cuerpo, entonces el piloto de la nao doliéndose de tanto perdimiento de gente , súbese á las gavias, y como por el tino sabia poco mas o menos donde estábamos, y donde esta. ba la isla, y el sol era ya salido, y la niebla era quitada que estaba encima de la isla, aunque á la sazon estaba mas de diez leguas, luego se comenzó a determinar la tierra, y como la viese luego comenzó á decir tierra, tierra; entonces toda la gente alza un gran alarido de placer, Joando á nuestro Señor y á su bendita madre que lanto bien nos habia hecho, que si por nuestros pecados no lle. gáramos aquel dia á ver tierra fuera gran maravilla escapar ninguno de cuantos en la nao ibamos, por haber tres dias que ni comiamos ni bebiamos, que era lo mas peligroso, y aun con todo esto aquel dia echamos a la mar cuatro personas ahogadas de sed, intes que llegásemos á la isla , sin otros muchos que antes habian echado, y ansi navegando con buen tiempo, y allegados en la tarde cuanto dos millas de la isla , ántes que la nao surgiese ni llegase al puerto, se echaron muchos å nado con barriles y calabazas por ir á beber agua, é para traer á sus amigos ó mujeres y hermanos, y esto porque como dicho es no llevábamos batel ni marras, sino una mancha muy pequeña y muy delgada, y ansi los que se echaron á la mar para beber fueron á tanto peligro que uno ó dos se ahogaron , y porque lo bueno es razon que sea alabado y resciba algun premio el que obra virtud, en esta isla está un lugar cercado con un castillo fuerte ; hay en este lugar trescientos vecinos que hablan algarabia como moros, y muy bien la lengua ceciliana, porque confina y trata mucho con ella por eslar treinta leguas la una de la otra , y creo que los hizo Dios los mas caritativos; y esto digo porque como los del lugar vieron ir nadando los que se habian echado á la mar desnudos para ir á beber, porque de otra manera no pudieran , salen los hombres y mujeres del lugar con mucho pan, y vino , y carne , y uvas y cosas de refresco, y vánse para ellos; y como los vieron desfigurados y traspasados de sed y de hambre, llorando con ellos, no los dejaban beber hasta que comiesen alguna cosa, porque no les hiciese daño, y ansi abrazándolos les hacian comer, aunque con mucha pena , á causa que teniamos cerrados los caños orgánicos por haber estado tantos dias sin comer ni beber: ansimesmo se echaron á nado seis hombres de aquellos que primero se habian lle. gado á la marina , cada uno con su media bota de agua de. lante de sí, y lan buena diligencia se dieron que llegaron con ello ante que la nao fuese surgida, porque como la

cru

las

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