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jarcia, y se iban á tierra, llorando que se le salia el alma, mandó á dos sustas gruesas que aventurasen á ir trás ellos antes que llegasen á tierra que los moros los matasen é cabtivasen , porque como los moros viesen levantada tan grandísima fortuna, luego se fueron hacia la marina, hacia la parte do estaban los navios haciendo muy grandes algazaras y alegrias, andaban de una parte á otra, ansi de caballo como peones, corriendo y tirando tiros hacia el armada con el arțilleria que habia quedado, mas no porque daño hiciesen, por no saber como se armaban ni que tanta pólvora habian de echar, sino como hallaron armadas las piezas, ponianles fuego y desta manera ellos muy alegres estaban esperando cuando todos los navios habian de dar al través, y no fuera mucho si Dios maravillosamente no los sostuviera, segun la grandisima fortuna que habia; é ansi iban las fustas á mucho peligro, y alcanzan aquellos que iban en los masteles que iban bien cerca de la puente, y tráenlos á la armada, y de esta manera plugó á nuestra Señora de sostener hasta el martes siguiente. Con estos y otros muchos peligros estuvieron alli, sin poder salir, salvo las galeras que salieron el domingo adelante despues de la rota, aunque con tiempo contrario, y se fueron la vía de Nápoles, porque el Rey los habia inviado á llamar.

Mártes siguiente, que se contaron tres de

setiembre , plugo á nuestra Señora de calmar Septiembre.

y cesar el tiempo malo, y vino un poco de viento poniente que llaman maestro, con el cual toda el armada se hizo á la vela y salimos de la cañada donde estabamos , y navegamos cuanto dos leguas, y como aun nuestra fortuna no habia acabado, vuelve levanle,

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tiempo contrario, y luego toda y la armada comenzó á derramarse, unos navíos por una parte y otros por otra, aunque el conde como iba a la sazon en un casa-con grande ginovés no pudo acabar de cabalgar á la punta de la cañada, porque era muy pesado de la vela, y ansi tornó å surgir á la punta de la isla y algunas naos con él, aunque pocas, y alli estuvieron hasta otro dia que calmó el tiempo, y aun entonces salieron con el mismo tiempo, forceando por no poder hacer otra cosa de causa que la gente se moria de sed, y ansi tomaron la via de Tripol, y con mucha fortuna , y tiempo contrario y peligro de los moros tornaron á surgir á Tripol el Viejo, y viéndose en tanta fortuna de sed, ansi como aborridos, el conde los manda saltar en tierra, y los moros con ellos peleando, sacando fuerza de flaqueza, algunos tomaban alguna agua, y los otros no podiendo resistir á los moros dejaban las botas en tierra y se volvian á las paos, y desta manera muchas naos estuvieron hasta llegar á Tripol, y algunas naos que eran mas ligeras de la vela, llegaron tres dias antes que el conde llegase con las naos que consigo traia, y estas tres naos hicieron agua de presto en los pozos que estaban junto á Tripol, y tornaron á salir á rescibir al conde antes que llegase con mas de diez leguas, é repar. tieron el agua que llevaban con todas las naos que venian, ansimismo otras naos no podiendo sofrir la grandísima sed que tenian con mucho peligro é aventura de sus personas, saltaban en tierra por buscar agua y se iban costa á costa por tierra de moros, no teniendo en nada ser muer.. tos ó cablivos de los moros, se iban hasta llegar á Tripol, ansimesmo otras naos llegaban á Tripol despues de diez dias, y otras mas, y otras menos, y otras que se apartaron del conde con la fortuna que todas las naos sa.

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lieron de la cañada, las unas tomaron la via de Cerdeña, y otras la via de España , y otras la via de Nápoles, y olras la via de Malla, y Gozo y la Pantaleria, y otras fueron á parar en Cecilia , entre las cuales fué una en que iban dos capitanes con su gente, en la cual yo me hallé, y como el uno destos capitanes tuviese acordado de pasar á estas partes de España, como despues se pasó por tener mejor aparejo, hizo al capitan de la nao que tomase la via de Cecilia, lo cual hubiera sido causa que todos nos perdiéramos, como fué de algunos , si Dios milagrosamente no nos sostuviera , ansi que tomada la via de Cecilia como el viento era levante é muy desaforado hizo abajar la nao á la parte de poniente, y ansi navegando martes ya dicho, que la armada salió de la canada , á hora de la media noche dimos en los bajíos de una isla que dicen los Querquenes, en unos secanos que duran catorce leguas, y diez y seis leguas de bajios, que no tienen sino seis brazas, cinco, cuatro brazas de agua en el ruedo de la misma isla de los Querquenes: en estos bajios se habia perdido el dia antes una carabela que se encalló, y si aquel tiempo estando encallada no acaesciera por alli venir un barco sevillano, loda la gente peresciera sin tener ningun remedio , mas como los del barco viesen la carabela, fueron allá, y sacaron toda la gente, y dejáronse la carabela allí donde estaba encallada, é como allí alle. gásemos con nuestra nao, ya que nos ibamos á encallar el piloto hubo conoscimiento como ibamos perdidos y comienza a dar voces, amaina , amaina, toma vela, vuelta vuelta que nos perdemos; y ansi muy presto giraron las velas, y nos tornamos por donde nos habiamos venido, la via de los Gelves, y amanesciónos sobre el mesmo castillo, donde estaban otros diez y ocho navios gruesos es

SINO

perando tiempo para lomar la vía de Tripol, y cerca de alli nos fuimos á surgir; y porque no llevaba la nao sino una amarra y una avela (1) muy pequeña no se osó llegar cerca de las otras naos que estaban algo cerca de tierra, porque si la amarra de la nao se quebrase tuviesen lugar de hacer vela y correr por la mar, y por esto surgimos alli desviados hacia la parte del norte ; y como quiera que las mujeres de la nao habian gastado el agua en jabonar, como en las otras, no habia sino media bota de vino griego para trescientos hombres que ibamos en la nao, sin otra gota de agua, y unas pocas de habas, y estando en esta necesidad pensamos ser allí socorridos de las otras naos, de algun bastimiento, mas como no llevábamos batel, porque con la fortuna lo habiamos perdido , luego en surgiendo tiramos dos tiros de artillería de socorro pensando que las otras naos socorrieran, ó vinieran á ver qué cosa era; mas tanta era la fortuna que la mar traia qne no habia ninguno que se asomase al bordel : allí viérades decir á toda la gente ;0 Señor! y qué cosa es esta incomportable que usas con nosotros? por hacernos morir tantas muertes, mejor fuera que los moros nos matáran que no vernos aqui morir sin ser remediados: algunos decian que que. brasen las amarras á la nao, y dicsen al través y se fuesen á los moros; y es la verdad que en todas las otras naos juraban que si estuvieran ciertos que los moros los lomaran captivos, que ellos mismos cortáran las amarras á las naos para se ir á los moros porque los hartaran de agua , y aun -algunos lo quisieron intentar de poner por obra , sino fuera por los marineros que lo sintieron y dijéronlo á dos

SC

OVO

(1) Asi claro.

Nota de Navarrele.

capitanes y posiera guarda a las amarras, 5 ans con esta tribulacions peligro dándonos á cada uno veinte habas para comer, entre cuatro hombres melna cuartillo de vino, estavimos alla desde el miercoles hasta el sabado.

Sábado, que se contaron siete de setiembre regilia de nuestra Señora, calmó alzo el tiempo, todas las naos que estaben surtas al castillo hicieron rela tomaron barlorenteando como padieron la via de Tnpol salvo la nuestra que tornó a tomar la via de Cecilia, con aquel Viento que salimos que era poniente, comenzó a venir viento contrario, de poco en poco comenzó arreciar tanto, la noche cargo tanto de escuridad y de fortuna que no sabiamos que hacer, y andando ansi à mucho peligro dimos vuelta hácia á donde salimos, y andando sin saber donde , pi á que parte estábamos, á causa de la es. curidad, estaba una nao surta en 16 brazas de agua, como ibamos desatinados y con gran reziura topamos con ella, sin que ella nos sintiese á nosotros, ni nosotros á ella, hasta que del gran golpe le quebramos baprés con todas las obras muertas del castillo de proa, é si mas dano se hizo no lo supimos, y asi nos pasamos de largo, y como el golpe fué grande, como lanza le dió con la nariz de la proa, abrióse por la misma quilca ' sic de la proa, y hacia mucha agua , y viendo eslo surgimos adelante de la otra nao, y allí estuvimos las tres partes de la noche, y con tanta fortuna del mar que no habia ninguno que osase re. posar ni dormir, y viendo el cuarto del alba, como la nao trabajaba mucho y la marea era muy delgada, no pudo sostener lanto, que antes que amanesciese tres horas no se

(1) De recio.

Nota de Navarrete.

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