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Ním.18.

Carta de D. ¡lugo de Moneada al Rey Católico sobre que

la armada de Pedro Navarro no habia llegado á Sicilia,

aunque estaba pronta a salir de Bugia, y la razon de los

socorros que le habia llevado Diego de Valencia.

Pülermo 5 de julio de 1510.
(Original)

Salazar, V 56).

Muy alto é hiuy poderoso Católico Rey y Señor: Porque creo que cuando esta llegáre ya Y. A. habrá visto las que he escrito á1l del pasado , y tambien será llegado el secretario Diego del Rio que á los 18 del mismo partió de aquí para facer relacion á V. A. de muchas cosas segun llevó en memorial; y tambien escrilií á los 28 siguientes por via de Nápoles, en esta no temé que decir salvo facer saber á V. A. como el conde D. Pedro Navarro por la postrera carta que tengo suya me ha escrito queya está presto para partir con el armada en seguimiento desta santa empresa: y que pues la gente de Bugía no era venida , ni las galeras de Nápoles, que no las esperaría; mas que como viniesen le podrian seguir, y con el ayuda de nuestro Señor se partiria con el armada y gente que se fallaba. De aquí, Señor, se le ha dado muy buen recado de todo lo que ha demandado y con todo cumplimiento, y así le he escrito que se fará de todo lo que demandáre de donde quiera que fuere. Habrá, Señor, ocho dias que son arribadas al armada 9 naos con gente del reino de Murcia , y otras dos con artillería de Málaga y con armas de Genova; y ofreciéndose agora pasaje para Nápoles me pareció ser servicio de V. A. el darle desto aviso, y así lo laré jornada por jornada de todo lo que se ofreciere: y cuando el armada sea partida con el ayuda y favor de nuestro Señor daré luego noticia á V. A. y le enviaré memorial de todo lo que de aquí se ha proveido. Y nuestro Señor guarde la muy Real persona de V. A. y su estado acreciente con muchos mas reinos y señorios á su santo servicio. De Palermo á 5 de julio 1510—De vuestra Real Majestad servidor y esclavo que sus Reales pies y manos besa—Don Hugo de Moncada.

(Salazar, Y 53).

Lista de lo que se ha enviado al conde D. Pedro Navarro, capitan

general del Rey nuestro señor por• las naves de Diego de falencia,

coronel, y otros galeones.

Carne salada 174 quintales por 579 ds. ti 7

Vino greco dado por Colanello 664 ds.

Mas greco comprado en Castellamar, 129 botas. 465 ds. 1 11 Vino latino 189 botas, á saber) 109 en Castc

11..mar y 80 en Ñápoles. ...... 650 ds. 1 11

Piquas de fraxno con fierros.

Valor tres partidas de 200 quintales de pólvo-
ra á X ds. quintal 1.000 ds.

20 barriles de sardinas 22 ds.

k botas de viuagre 8 ds, 4 U

Aceite media bota 8 ds.

Bizcocho 200 quintales 177 ds. 2 tt x

209 botas vacias 80 ds. 3 .tt 5

Por el nolito de levar 519 botas adonde

está la armada del Rey nuestro Señor, y
consignar aquellas en poder del conde Pe-
dro Navarro, á mas de las que lleva el co-
ronel en sus dos naves 260 ds.

4.382 ds. 4 tt 7

Lista de las armas que han habido las dos galeras de.mosen Soler.

Corazas encubiertas de cuero y fustan, 190 por. . 08 <ls.

Picas de fraxno con sus fierros, 1 24 por. ... 11 ds.

Romanolas euastadas, 24 por • 2 ds.

Lamas manesthas, 440 por 44 ds.

Spontoni 4 ds.

Ballestas con gafas ,16 25 ds.

Pasadores, cajas grandes 19 ds.

Celadas 100, por 107 ds.

Pavesi 4o

Rodelas 200 25

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Se refrescó la gente del galeon ó fusta de Diego de Medina y las dos naves del coronel Diego de Valencia; é importó lodo con lo de arriba, menos la pólvora, 4.928 ds. 4 tt. 18.

Núm. 19.

Las dos cartas siguientes están copiadas del mismo códice, citado en la pág. 439.

Carta del Rey Católico al cardenal Jimenez de Cisneros, refiriéndole la conquista de Tripol.

Fol. 260 vto.

Monzon 13 de agosto de 1510.

Carta que envió el Rey D. Fernando, nuestro señor, al cardenal Despaña, de como se ganó Trípoli.

Reverendisimo en Cristo Padre, cardenal Despaña, arzobispo de Toledo, primado de las Españas, chanciller mayor de Castilla, c inquisidor general de la herética pravedad, nuestro muy caro y amado amigo.

Señor: Ya sabeis como despues de haber proveido nuestro ejército en aquellos nuestros reinos de las Dos Sicilias de todo lo necesario, á los 15 de julio cerca pasado partió el conde D. Pedro Navarro, nuestro capitan general, con el dicho nuestro ejército y con buena armado de la isla de la Faguñana, que es junto á Sicilia la vía de África , á continuar aquella santa empresa. Y á la hora que aquesta se escribe, habemos recibido letras del dicho nuestro capitan general, por las cuales nos hace saber como el dia de señor Santiago llegó con el dicho nuestro ejército á la ciudad de Trípoli, y que el mismo dia, mediante la ayuda de Dios nuestro Señor, la tomaron á escala vista por fuerza de armas; y escribenos que el fecho pasó de la manera siguiente:

Que el dicho dia á 25 de julio por la mañana en esclareciendo , el dicho nuestro capitan general asomó con la dicha nuestra armada á clara vista de la dicha ciudad de Tripol, viniendo ya todo el ejército puesto dos dias ántes fuera de las naos en galeras y fustas de remos y en bergantines, y barcas, y chalupas y gróndolas, para que en llegando todos juntamente, pudiesen defender su tierra sin tardanza: y que sabian que habia asaz dias que los moros estaban avisados y apercebidos, y que ya el dia antes los habian visto y descubierto. E aunque la dicha ciudad de Tripol de sí es muy fuerte, los moros la tenían mucho mas fortalecida; ca tiene muy buena cerca, é muy alta, é muy torreada é grande barbacana fuerte y alia, y un fonsado muy ancho con agua, que cerca todo lo que la mar no cerca; y en las torres tenia muchos tiros de artillería gruesos y medianos. Y ántes de saltar los cristianos en tierra, los moros les comenzaron á tirar con el artillería ; y como quiera que por ser la ciudad tan fuerte Tomo XXV. 30

y estar tan apercibida y proveída de todo lo necesario para la defension, y aunque supieron los cristianos que los moros que estaban dentro eran mucha gente y bien armados, é muy ganosos de morir por defenderla, y mas que toda la gente de guerra de los moros de la comarca se habia puesto dentro para la defension de la dicha ciudad , y por todas estas causas parescia ser la empresa difícil y muy peligrosa ; pero el dicho nuestro capitan general viendo ser la causa tan justa y santa, y confiando en el ayuda de Dios nuestro Señor, á cuya voluntad no hay fortaleza que resista, y confiando asimismo en el esfuerzode nuestro ejército que con tanto celo y fervor de fe pelea contra los infieles, deliberó de combatir la dicha cíbdad á escala vista, no embargante toda su fortaleza. Estaba mucha parte de los moros puestos en sus estancias por la cerca y torres de la ciudad, y estaban en el campo junto á la ciudad y á la marina tantos moros caballeros y peones, cuantos pensaron defender con su poder el desembarcar de los cristianos, y no dar lugar á que pudiesen combatir. Conoscido eso por el dicho nuestro capitan general, partió en dos partes nuestro ejército; é la una parte fecha cinco escuadrones, puso para que quedase y pelease contra los enemigos por la parte del campo; v al mismo tiempo toda la otra gente fecha otros cinco escuadrones, se puso muy animosamente al combate de la ciudad á escala vista. Y las galeas bien fornidas de gente, combatían por la mar; de manera que juntamente peleaban en el campo y en los muros de la ciudad. Los menos defendían bien, pero la animosidad, y esfuerzo y prisa que los cristianos les dieron, les quebró las fuerzas. Duró el combate fasta entrar los cristianos dentro de los muros de la ciudad , poco mas de dos horas, y duró oiras

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