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á causa del desembarcar y ver los moros tan cerca, é habia farta lardanza unos en ir trás las infanterias, é otros en desembarcar sus caballos é armas. Esto fecho su reverendisima señoria mandó poner guarda en unos llanos de sierras que atravesaban entre Mazalquivir y la sierra grande de Oran que iban a combatir : y esto proveido ya se facia tarde. E su señoria reverendisima así por importunacion de algunos, como porque estaba cansado que era tarde é habia fecho mucho mas de lo que bastaban sus corporales fuerzas, se tornó á Mazalquevir; é dende alli tenia sus atalayas de todo lo que se facia, y él entretanto con mucho cuidado alzadas sus manos orando á nuestro Señor, peleaba mas que todos. E los moros á la misma hora que comenzaron los nuestros á desembarcar, tomaron la sierra del paso y el agua, y eran fasta 12,000 de á pie é de á caballo, é cada hora se llegaban mas, sin el socorro que de Tremocen esperaban. Los nuestros sacaron el artilleria é no toda ni bien ordenada é con aquela los ojeaban é otras escaramuceaban con ellos por la falda de la sierra. E ansi poco a poco los fueron retrayendo é cobraron tierra fasta un pilar muy fermoso de agua, donde toda la gente bebió y se esforzó mucho: é dende adelante entre unos higuerales é torres al pie de lo mas agro de la sierra asentaron el artilleria, é de alli con ella ficieron gran daño en los moros é les pusieron gran mie. do; y junto con esto el esfuerzo de ciertos caballeros que alli se señalaron de los nuestros que mataron algunos señalados moros. Finalmente con el ayuda de Dios é de Santiago, peleando é matando é algunos muriendo, les tomaron la sierra. Aquella tomada todos los moros se pusieron en fuida entonces descubriendo la sierra sobre Oran: los nuestros les siguieron sin órden y sin capila

Núm. 14.

Carta del cardenal Cisneros al doctor Villalpando, escrita

en Cartagena de regreso de Oran.

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Carta del senor cardenal Despana , arzobispo de Tole. do, al venerable nuestro especial amigo el doctor Villalpando, capellan mayor de nuestra santa iglesia de Toledo, mestro visitador é vicario general.

Pn.

VICIO

Venerable doctor, especial amigo : Aqui no hay mas que decir sino que demos todos muchas gracias á nuestro Señor por la mucha victoria que plugo á su clemen. cia de nos dar en esto de Oran; que cierto ha sido mas por misterio que por fuerza de armas segund la gran fuerza de la cibdad, ques la mas fuerte, é mas fermosa é viciosa del mundo. Yo vine á proveer desta costa para que los lleven provisiones, é porque vengo algo mareado é cansado del camino, mandé al maestro Cazalla que vos escriba particularmente de todo: é tambien lo escribe el secretario á nuestro cabillo con nuestra carta; aquello nos remitimos. Aqui vos enviamos una carta para la madre Marta , encomendadnosla mucho, é visitad de nuestra parte á todos esos monasterios, dándoles gracias por los sacrificios y oraciones que han fecho por este santo ne. gocio que creemos que ha mucho aprovechado; é que les rogamos que lo continúen dando gracias a nuestro Señor por lo fecho, é suplicándole que lo quiera conservar é aumentar como sea su servicio. De Cartagena á 25 de mayo de 1509 años.-F. Cardinalis-Ilierónimo Illan, secretario.

increible á quien no lo vió, y al que lo vió es inefable. Hubo grandes misterios y milagros en este santo viaje. Lo uno que, asi para la ida como para la venida, paresció notoriamente que el cardenal nuestro señor tenia el vien. to en la manga, y así lo decian públicamente los marineros. Lo otro, que la primera cosa que yo vi en la tierra de Africa, fué una cruz, y dije luego a los que estaban conmigo, en esta señal vencerémos; como yo habia predicado el dia de la cruz antes que partiésemos, y habian dicho que ibamos á buscar la cruz á Africa. Item al tiempo de ir a combatir la sierra , estando en lo alto della mas de 15,000 moros , aparesció sobre ellos una niebla negra que los cubrió, y á los nuestros dejó con luz y con una bondad de tiempo fresco. Item que al tiempo de comenzar de salir salió un fiero puerco que ovo quien dijo a él, á él, que Mahoma es, é luego le mataron. E vimos multitud de buitres sobre los moros, é al tiempo que la ciudad se entraba , apareció sobre ella dos arcos, los cuales como los mostrase D. Cárlos al licenciado Frias, dijo, y no sé con que espiritu: Oran es tomado; y así lo era aquella misma hora. E dejando grandes particulares maravillas que alli mostró Dios aquel dia , note Vm. dos. La una es, que seyendo la ciudad tan fuerte como Toledo ó Segovia, no lo puedo mas encarecer; porque el conde Pedro Navarro confiesa que nunca vió otra mas fuerte; las escalas para la tomar y entrar, fueron las picas; y cuando uno no bastaba, los otros compañeros á mano lo alzaban, é para pasar de un tejado a otro, de una torre á otra ó al muro, atravesaban las picas por escaleras. E hay hombres que preguntados quien les llevó tanta tierra tan presto, é quien los subió por los muros que agora veen, están atónitos y dicen que no saben sino que un temor muy terri

ni

ble cayó sobre los enemigos de la cruz, y tanto espiritu descendió del Señor en sus cristianos, que no solo aquella cibdad, mas todo el mundo no bastaba para lo resistir aquella hora. Lo otro ha de notar Vm. es, y esto se predique y tenga por evangelio, que es notorio que Dios alar. gó aquel dia, asi como en el tiempo de Josué, tanto que los moros mismos lo confiesan que lo vieron claramente. E a esta causa algunos pidieron baptismo. Item sepa Vm. que el primero que entró en la ciudad y la primera bandera , fué la del cardenal nuestro Señor; é mas sepa Vm. que cuando allá decia al cardenal nuestro Señor de Oran y sus fuerzas, era burla ; porque si su re. verendisima señoria supiera lo que es, como agora que lo ha visto y follado, acá no viniera ni emprendiera tan gran cosa que parece imposible a todos los Principes cristianos podella expugnar si dentro hubiese 2,000 personas de pelea é hombres de buen recabdo. Tenian los moros dentro mas de 60 piezas de artilleria y dos artilleros cris. tianos que tenian para quemar, porque no habian fecho bien unas piezas. Soltáronse cativos cristianos fasta 300. Alcrebite y municion de artillería que tenian , dicen que vale mas de 3,000 ducados. Hay en la ciudad muy buenas casas y paresce á Toledo: hay puerto y playa; hay 6 paradas de molizas en un arroyo que corre alrededor de la ciudad. Es un paraiso de huertas y tiene campiña y sierra la mejor que tiene ciudad de España. Y sepa Vm. que segun el celo del cardenal nuestro Señor y los milagros manifiestos que Dios aqui ha querido mostrar, es claro que presto quiere que toda Africa sea nuestra : y esta es la causa que tan presto fizo volver al cardenal nuestro Señor á dar órden con S. A. y con los Grandes, encomendándoles para que vayan á cosa tan aparejada. Ya tenia

na

bre el puerto donde estábamos surtos. Yo esperé por es. pacio de dos ó tres horas por ver si las naos pudieran venir á se juntar con nosotros. Visto que el dia se pasaba é las naos no podian ser á tiempo, los moros se rehacian de continuo dentro de su ciudad á los muros, é fuera tomado lo alto de la montaña fasta venir bajo en la marina donde desembarcamos. Delerminé emprender la ciudad con los que éramos llegados, que seria algo mas de la meilad de nuestra gente. Guiados milagrosamente por nuestro Redentor Jesu-Cristo, y por su gloriosa Madre, y por el bienaventurado señor Santiago, tomamos tierra con las primeras barcadas, que seria una hora despues del mediodia, a la parte de poniente de la ciudad, que es una montaña é cabo que se dice Buzacatis. Allí llegar'on los moros muy denodadamente, bajando de lo alto de la montana fasta llegar con nosotros en la marina, á echar las piedras dentro en (1) tomado la montaña en diversas partes de número de 3,000 moros, cuando movimos Jos primeros contra ellos la cuesta arriba que agora sin dificultad á no haber empacho no la podemos subir de aqui adelanle nótese que Dios á Vm., porque solo aquel que lo hace podria darnos a entender el como, que en nosotros no hay mas de le ofrecer nuestra fatiga. Plugo á su infinita clemencia en esta jornada declararnos el ca. mino de su servicio y nuestra salvacion abiertamente en la prosecucion desta santa conquista milagrosamente den. tro de dos horas fuimos dentro de la ciudad por lo mas alto della á vuelta de los moros, que como sea grande é de mucho sitio por la otra parte comenzaba ya á vaciarse de la gente inútil. El Rey deteniéndose algo por salvar

(1) llay un claro.

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