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señoreó á España ; si Cipion pasó á Africa y cercó á Cartago primero teniendo á España; si Pompcyo determinó de ser dictador de Roma, antes se apoderó de España, conosciendo la gente que en ella inora, son tales é de tantas fuerzas y esfuerzo, que otra ninguna nacion les semeja en esto, y nunca tales como hoy. Porque entónces solos los oficiales de la guerra la usaban; agora todo género de gentes las sabe, y muy obedientes á su Rey, diligentes á los mandamientos de su capitan, trabajadores y valientes varones en ella, segun paresce en las prósperas guerras de Granada y Nápoles. ¿Qué falta sino ponella en obra, que Dios es el que guía todas las cosas , en especial las suyas propias como esta? que el tiempo, ministro y maestro deltas, muestra como se deben seguir. Cipion un hombre fué y sin corona, y cuanto menos quisierdes de estado, y con asaz quiebra emprendió do conquistar lo que ganó, que fué mas do lo que pensó, que con solo echar á Aníbal de Italia y aun con harto menos se contentára; y en breve tiempo señoreó á Tartago, no teniendo los aparejos que dicen tener el cardenal para esta honrada y próspera pasada que face; é la ocupacion é diligencia que pone todas horas é todo tiempo en ella. E como sé es su servidor é amigo que le ayuda en esta conquista, no sin causa quiso Dios fuese nacido este arzobispo, á fm que su virtud se mostrase á los hombres en todas las cosas, así espirituales como temporales, que juzgadas sin odio, ira ni aficion, las ternémos mas por divinas que humanas. E porque si de la bondad de su señoría fablamos, antes faltaría tiempo que della decir; y aunque por ventura aquella contar faiiamos menos de lo que es, no me detengo; y paso á suplicar á vuestra señoría al tiempo que se íiciere nómina de la gente que en buena hora han dc pasar en Africa, no se olvide de mandar buscar y poner en ella los mas adalides y hombres del campo que se pudieren haber, en especial aquellos que siguieron la guerra pasada deste reino de Granada: porque estos como quier que los moros son astutos en la guerra y diligentes en ella los que han 8ido en los guerrear los conoscen bien y saben armalles, conoscen á que tiempo y en que lugar se ha de poner la guarda, do conviene la escucha, adonde es necesario el atalaya, á que parte el excusaña, por do se fará el atajo mas seguro y que mas descubra , conosce el espía, sabrála ser, tiene conocimiento de los polvos si son gente de á pie, y cual de á caballo ó de ganado, y cual es torbellino, y cual humo de carboneros y cual ahumada, y la diferencia que hay de almenara á la candela de los ganaderos: tiene conocimiento de los padrones en la tierra, y á que parte los toma y á que mano los deja: sabe poner la celada y do irán los corredores y ceballos si les es menester: tiene conocimiento del rebato fechizo y cual es el verdadero: dan avisos: su pensar continuo es ardides y engaños y guardarse de aquellos: saben tomar rastro y conocer de que gente y á cual seguir: sentarán pasos é vados, é dañallos ó adobalios segun fuere menester: y guian la hueste, buscan pastos y aguas para ella, y montañas ó llanos para aposentallas: conoscen la dispusicion para asentar mas seguro el real, tentarán el de los enemigos, irán á buscar y traer lengua dellos que es muy necesaria: tienen continuo cuidado de mirar el campo, de noche los oidos descolvados, de dia los ojos no cerrados, porque asi es debajo de la pestaña del atalaya, está la guarda del pueblo, gente y hueste. Enxemplo en Alcalá la Real despues de atajado y dado seguro la gente ele la ciudad salió á sus faciendas al campo: Diego de Linares, guarda excusaña, natural de allí, como se mostró viese entrar caballeros, y él sin ser sentido dellos, en una mata espesa se metiese, y de la pérdida de su pueblo se doliese, de improviso allí fizo ahumada y respondida por la torre del arcediano que allí está, salió el conde de Cabra, que era venido por guarda para coger los frutos del campo, faciendo rostro á los enemigos, cojó los amigos con sus ganados á la ciudad sin cosa perder, y los moros en tala de panes y heredades, quebraron la saña de la guarda. Los cu;;les como lo quisiesen matar, no lo mateis, dijo el Rey. Por el cual preguntado porque habia fecho tan loco atrevimiento, pues salvar no se podia de ser cativo ó muerto, respondió: yo por bueno lo tengo, y mas bien quiero pndescer, dijo, Señor, que no digan á mis fijos los de mis vecinos, la flaqueza de tu padre hizo viuda á mi madre. Oido por el Rey loóle su respuesta y mandó fuese bien tratado y llevado para enxemplo de los guardas de su reino, donde estando pocos dias á ruegos y dineros del conde le dió el Rey de Granada libertad. E no menos bien vino á Archidona de los hombres del campo; que como el maestre D. Pedro Giron la tuviese cercada y necesidad tuviese de saber donde y en que estaban los moros do Loxa, Ronda y Málaga y aquella tierra. Pedro de Godoy, caballero de su cusa, tomó un adalid con otros ó fué á entrar do trujeron lengua con el Rey de Granada, Guadix; Raza recogia gente en laxara para socorrer la villa. Sabido por el maestre, en breve juntó mas las estancias á la muralla, y dió el combate que fué causa la ganó antes que el socorro llegase; pues de la puerta dentro en lugar de frontera toda su plática es guardalla, y lo Tomo XXV. '20

que conviene al oficio de guerra, y á que hora se cerrarán las puertas, y cuanto antes la <le la fortaleza; y las velas y rondas á que hora irán, y no á estanza sabida porque la suerte se le ha de dar echada despues de las puertas cerradas, y en ella estar para la entregar al atalaya ó atalayas que han de esperar á las velas que vernán al sol puesto, y cuando se abrieren de noche quien y á quien y con que recaudo y porque necesidad; y no recibir con mala cara al requeridor, aunque vengan á horas espesas, porque viene á decir el recaudo que en la cerca hay, la lonja del trato de la gente en las torres y barreras, adarves y puertas con sus lanzas, espingardas y ballestas tirando á terreros, el apuntamiento de los artilleros de noche con sus tiros, y de dia mirallcs por guardallas de los daños, requiriendo á menudo las casas de la artillería de dia, y aquellas casas apartadas unas de otras y visitarlas de los bastimentos: y las noches fortunosas de obscuridad, á que parte se pornán las escuchas, y en que lugar los farones, do acudirá el sobresaliente cuando el atajador saliere de pesquisa á recibillo, y cuando á pacer el ganado, quien á guardallo, y que guarda irá á cobrallo. A los rebatos, antes, decia Luis de Pernia, ir á buscar cien veces al enemigo á su casa, que no una cuando viene desviarme de la mia. E por do se espera correr los contrarios, armallos tires á lugares y pasos. Que como el año primero de la toma de Alhama á aquella corriesen Mahomal Alatar y Jebiz con la gente de Loxa y Velez, Antonio de Fonseca y Fernando de Vega, que la guarda del campo con caballos é peones aquel dia lenian; y como acostumbraban los moros correr tan ligero que con poco llegaban al barranco que es allí cerca de la puerta; estos caballeros conosciendo las cosas del campo licieron

carcavas en veredas seguidas, y como soltasen á su costumbre correr los moros, cayó un caballo que por salvarle recibieron allí daño los suyos, é donde adelante tan sueltos ni juntos se llegaban á la ciudad, el caballo del cual los peones á pedazos a la ciudad para comer truje ron. E como las cosas de guerra por escrito, son como los derechos que hay mas casos que vienen que no leyes usadas; porque son tantos y tantas, como vuestra señoría sabe, mejor las facen hombres de frontera, seyendo su uso que no aquel que las ha de aprender; que estas no oyendo, mas viendo y faciendo se saben bien. Es verdad quede contar estas cosos mas ligeras que de facer son; pero los que teneis cargo de gente, á todo habeis de hacer rostro en pillo, que puede ser y muchas veces se ve el simple decir una cosa y buenas cosas, que de los que han visto aprovecha el consejo, porque en la guerra hay grandes cosas y muy varias á muchos casos peligrosos obligadas: disposicion del lugar, fortuna del tiempo, I» hora del sol contrario, muerte de un hombre, flaqueza de otro caso semejante se atraviesa, que es causa ser vencidos los muchos que esperan ser vencedores. En prueba de mi suplicacion, presento el consejo que dió el viejo Poncio Serenio en lo de las forcas caudinas y el de Pcriocles cuando dijo que destruccion cobraba venganza cuando dormia el enemigo. Y no menos decia otro vecino Aliataf el viejo, quien sabe la guerra enriquece y vive en ella. E aun costumbre era en Roma cuando un consul iba á facer guerra , que le daban hombres sabidores de ella para la platicar y guiar bien. Creo que su señoría reverendisima lo terná proveido, pues es para mostrar y proveer a todos , y no todos proveer á él, seyendo la ocupacion de su ilustre persona to:!a hora en

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