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grande ánimo era generoso con los vencidos, y debia naturalmente respetar una desgracia á que se encontraba muy expuesto en su azarosa carrera. En lugar de insultar á Navarro, como los soldados españoles dice Jovio que lo hacian, dándole en cara con que dos veces habia sido trai. dor pasándose á los franceses, y dos veces preso entre ellos, le acogió benignamente usando de la mayor urba. nidad y cortesia con él. Acomodóle desde luego un buen alojamiento, y atendiendo con generosa prevision á que el invierno se acercaba le mandó preparar una chimenea á la que pudiera calentarse. No hubo miramiento que no tuviera con aquel infeliz anciano y enfermo, llevando su compasion hasta el extremo de que habiendo llegado a Nápoles la orden de Cárlos V para premiar a los que le habian servido bien en aquella guerra y cortar la cabeza á los del bando anjoino ó francés que le hubieren deser. vido; como la misma pena se hubiese de aplicar á Navar. ro por haber sido dos veces rebelde y dos veces cogido: Icart ó porque no muriera á manos del verdugo en aquel castillo, quien con tanta gloria le habia en otro tiempo ganado, ó por respelo á sus famosas hazañas en Africa, se cuenta que haciendo detener al verdugo algun tanto y que la ejecucion se dilatase, dió con eso lugar á que Navarro que ya estaba muriéndose de enfermedad, muriese natu. ralmente de alli á poco y de sus resultas (1).

No faltaron sin embargo algunos que, segun el mismo Jovio que asi siente de la muerte de Navarro, creyeran que Icart, al ver que por viejo y enfermo no podia vivir, toleró para evitarle la mengua de ser ajusticiado, que le sofocasen oprimiéndole á fuerza de mantas y co.

(1) Jovio en el elogio de Navarro en el lib. 6 de los Elogios.

Tapin que era lorenés, y un tal Manzano, capitan de infanteria, natural de las cercanías de Ocaña, que hacia cinco años que servia á los holandeses. Rendida la plaza, como Alonso de Solis, paisano ó del mismo pueblo que Manzano, hubiese encontrado á ese afrentoso baldon de la nacion española escondido en un desvan , fué condenado á ser pasado por las picas (1); castigo ó pena, dice un contemporáneo , que la infanteria española acostumbraba dar cuando el delito del soldado era de calidad que mere. cia que toda la nacion se resintiera de él (2)

Habiendo muerto Navarro en dias en que tan inexorable se mostraba con los tránsfugas la opinion de sus compatriotas, no es dificil inferir cuan humildes serian su funeral y sepultura. Veinte años hacia que así sus restos mortales como los de Mr. de Lautrech yacian en lugares oscuros é indignos del crédito militar de uno y otro, hasta que el virey de Nápoles, duque de Sesa, nielo del Gran Capitan, movido de compasion y acordándose de las mi: serias humanas les preparó unos soberbios túmulos de mármol, uno en frente de otro, en una capilla propia de su familia en la iglesia de Santa Maria la Nuova de aquella ciudad. A los dos les dedicó epitafios muy expresivos en lo relativo á su valor, que aunque de enemigos no habia podido menos de admirar (3); mas en el de Navarro des. pues de encarecer su muy esclarecido ingenio en el arte de combatir las plazas de guerra, añadió haber sido un capitan que siguió el partido francés: recuerdo que lambien convendrá poner en las estatuas , si es que llegan á

(1) Antonio Carnero, Guerras de Flandes etc. (2) Don Bernardino de Mendoza, Comentarios etc. lib. 2, cap. I. (3) V. Documento núm. 43.

levantarse, de los que en nuestros dias le siguieron , sin haber dado á su patria la gloria que Navarro, aun acabando desgraciadamente, ni tener otro mérilo para ellas que algunos versos en los que en vano se buscarán indicios de que los animase el amor á la libertad é independencia nacional (i).

He aqui el epitafio puesto á Navarro:

OSSIBUS ÉT MEMORIÆ

PETRI NAVARRI CANTABRI

SOLERTI IN EXPUGNANDIS URBIBUS ARTE CLARISSIMI

GONSALVUS FERDINANDUS LUDOVICI FILIUS

MAGNI GONSALVÍ NEPOS SUESSÆ PRINCEPS

DUCEM GALLORUM PARTES SECUTUM

PIO SEPULCRI MUNBRB HONESTAVIT QUUM HOC IN SE AABEAT PRÆCLARA VIRTUS or VEL IN HOSTE SIT ADMIRABILIS (2)

OBIIT an. 1528 aug. 28 (3). .

Ya solo me queda por tratar del retrato de Pedro Na. varro. Paulo Jovio que, como con repeticion hemos indi

(1) Véanse las obras de Moratin, edicion de la Real Academia, en las que mas de una vez se corrige su despecho en las notas.

(2) Brantome, ibi. A los huesos y á la memoria del vizcaino Pcdro Navarro, esclarecidísimo en el ingenioso arle de combatir las plazas de guerra, erigió este honroso sepulcro Gonzalo Fernandez de Córdova , Príncipe de Sesa , hijo de Luis y nieto del Gran Gone zalo ; por que aunque sean de un capitan que siguió el partido francés, es digno y bueno admirar el valor aun en los mismos enemigos.

(3) Ya hemos demostrado antes que Pedro Navarro murió des. pues , y lo confirma el documento núm. 41.

CONCLUSION Y REFLEXIONES.

No sabrémos fijar el tiempo en que dejó de existir aquel hombre extraordinario, sino que probablemente sucedió en los últimos meses del año de 1528, ya los sesenta y ocho de su edad, si como al principio supusimos nació en 1460. Mas ya fuera natural ó adrede aquella muerte sin honra ¿qué español propenso à la gloria de su patria no se afligirá de que tan tristemente acabase el valeroso compatriota que por lo multiplicado y vario de sus empresas, fué tal vez el guerrero mas admirado que la Europa contó en su tiempo? No le faltó mas que pelear en el aire para decirse que combatió en los cuatro elementos, como entonces se le denominaba, lo mismo que á la tierra, el agua y el fuego. En Africa y Europa, en la mar y la tierra, encima y debajo de esta ; ora con las minas y cañones, ora con las galeras y escuadrones, ya general y conde, ya corsario y pirata , hoy leal y mawana infiel, no se alcanza en esta época de espiritus apocados como un solo hombre pudo tener ánimo para tanto. Maestro insigne en el arte de la guerra especialmente en lo tocante á rendir plazas , fortificarlas y campar: valeroso al frente de la infanteria cuya importancia y verdadera fuerza en las batallas conoció, aun despues de in. troducida la artilleria , mucho mejor sin duda que los

» les pasaron en su tiempo á Italia y despues del Gran

Capitan consiguieron ilustrar su nombre, ninguno ex. » cedió á Antonio de Leiva; porque fácilmente le daria o la preferencia Navarro tan famoso por su desdichado » fin (1);” lo que equivale a decir que Navarro sin esa circunstancia hubiera sobrepasado á Leiva.

El mismo Jovio en otra parte decia que por la grande. za de su rarisimo valor , antes de pasarse á los franceses, era espanto de estos y muy querido del Gran Capitan (2). Por ser acaso muy comun y bien recibida de las gentes la opinion de lo mucho que aquel insigne caudillo le estimaba , se creia que dos estatuas que adornaban su sepulcro representaban a los dos mas famosos capitanes de su tiempo, Diego Garcia de Paredes y Pedro Navarro (3); y si fuéramos á referir todos los elogios que así los nacionales como los extranjeros sus coetáneos le prodigaron

era

IS

(1) En el elogio de Antonio de Leiva

(2) En el de Navarro. Et Consalvo imperatori apprimè carus ab efficaria inusitatæ virtutis

(3) Tratado de las Estatuas dirigido al Gran Príncipe de las Espanas D. Philippe Nuestro Señor, por Diego de Villalta. Biblioleca nacional MS. 184, G. pág. 29 vuelto, cuenta que en el sepulcro del Gran Capitan en la capilla mayor del monasterio de San Gerónimo de Granada habia “pendientes mucho número de ban» deras y estandartes ganados en batallas de franceses, de turcos, » de moros y de otras naciones como testigos verdaderos de sus w triunfos y victorias, y por ornamento á los lados del crucero de » la capilla están dos grandes escudos con las armas del Gran Cao pitan y en cada escudo dos bermosas estatuas asidas dellos que » los tienen en medio, esculpidas en piedra de varones armados de » todas armas de aquellos mas famosos y valientes capitanes de su » tiempo que le siguieron y acompañaron en todas sus conquistas, » que el uno es aquel fortisimo Diego Garcia de Paredes, y el otro w el capitan Navarro."

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