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le ve autorizado con el del contemporáneo Juan Ginés de Sepúlveda, colegial tal vez entonces en Bolonia, que tanto el marqués de Saluzes como Pedro Navarro, despues de entregado aquel y preso este, acabaran los dos ó,u» tiempo de enfermedad y de abatimiento de ánimo, el Marqués libre y Navarro en la cárcel; con lo cual coincide tambien un crítico extranjero y moderno opinando por"que el odio de Cárlos V á un tránsfuga tan importante » para la Francia fué lo que pudo dar crédito á todos esos » rumores, siendo al parecer la enfermedad de que Pe» dro Navarro estaba acometido y sus grandes penas y »tristeza las que pusieron fin á sus dias (4).

(1) Joan Ginés de Sepúlreda, lib. 8, pág. 279. Salustiarum vero Marrlnú et Petrus Navarruscapti, et Neapolim ut ibi in carcr.rem custodirentur missi. Seft hi omnes paulo poit morbo impliian, natura conceiierunt.Biographie universelle ancienne ct moderar chez Michaud, vol. 30. Navarre (PierreJ—Jovius, De vita Pompli Columna, pág. 172 bello finem imposuere capto Petro Navarro et Michaele Salasso indeditionem accepto ,qui pancos post dies eodem morbo timul et dolare animi hic in libertate Ule in careere perierunt.

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CONCLUSIÓN T REFLEXIONES.

No sabrémos fijar el tiempo en que dejó de existir aquel hombre extraordinario, sino que probablemente sucedió en los últimos meses del año de 1528, y á los sesenta y ocho de su edad, si como al principio supusimos nació en 1460. Mas ya fuera natural ó adrede aquella muerte sin honra ¿qué español propenso á la gloria de su patria no se afligirá de que tan tristemente acabase el valeroso compatriota que por. lo multiplicado y vario tle sus empresas, fué tal vez el guerrero mas admirado que la Europa contó en su tiempo? No le faltó mas que pelear en el aire para decirse que combatió en los cuatro elementos, como entonces se le denominaba, lo mismo que á la tierra, el agua y el fuego. En Africa y Europa, en la mar y la tierra, encima y debajo de esta, ora con las minas y cañones, ora con las galeras y escuadrones, ya general y conde, ya corsario y pirata, hoy leal y mañana infiel, no se alcanza en esta época de espíritus apocados como un solo hombre pudo tener ánimo para tanto. Maestro insigne en el arte de la guerra especialmente en lo tocante á rendir plazas, fortificarlas y campar: valeroso al frente de la infantería cuya importancia y verdadera fuerza en las batallas conoció , aun despues de introducida la artillería , mucho mpjor sin duda que los antiguos germanos (1); á todos admiró con ese descubrimiento y el de las minas, dando á los españoles una fama que todos envidiaban en Europa (2).

El Gran Capitan, que mejor que nadie podia apreciar el mérito de Navarro, ya referimos haber sido quien insinuó al cardenal Jimenez de Cisneros que le tomase por general para la guerra de Oran (3). *' Con este conde, » dice el contemporáneo Pedro de Torres, era el Rey te» mido é Señor del mar y de las Italias, é temido por » todo el mundo é afamado é honrado é servido... mien» tras estuvo preso ninguna cosa buena hizo la gente es

* pañola en las Italias... é cuando el Gran Capitan murió, » esclamó el Rey, ya no nos queda con quien amenace.

* mos á nuestros enemigos, aludiendo á que habia per» dido por seguir el consejo del duque de Alba á los ca» pitanes muertos en Ravena, al conde Pedro Navarro y » al Gran Capitan (4)."

Hernan Perez del Pulgar en la carta que escribió á Navarro antes de embarcarse para ir á Oran no temió comenzarla con que asi como á Roma iban muchos mas por ver á Tito Livio que por mirar la ciudad, asi todos debiamos de facer ir solo á mirar á vuestra señoria (5); elogio del mayor mérito por salir del gran cotonista de los Reyes Católicos; que es lastima no aclarase en aque

(1) Tácito, Dimoribus Gcrmaiiorum.... Inunwersum astimanl plus penes peditem roboris.

(2) Jovio, De vita Ferdindndi Davali etc. pág. 623.... nam hispani ex Navarri Ducis disciplina in magna erat opinione singülaris scientia et mirabihs wtificii arcibus expugnan/lis.

(3) Véase la pág. 413 y el documento núm. 23.

(4) Crónica de Pedro de Torres.—V. Documento núm. 53. (5> lb¡<!.

lla ocasion, si fué ó no nuestro Pedro Navarro el tlue asistió á la toma de Bentomiz (1). En el mismo año y pocos dias despues de expresarse. Pulgar en los términos que dejamos referidos, tratando Pedro Mártir en una carta al conde de Tendilla de la misma expedicion de Oran, calificaba á Navarro de hombre ilustre por sus acciones asi por mar como por tierra (2); calificacion que con estas ó semejantes palabras repitió en otras ocasiones Marineo Siculo que vivió en su tiempo y que escribiendo en nuestra patria, con sumo conocimiento de sus hombres y de sus cosas, apellidó á Navarro y á D. Hugo de Moneada duo fulmina bclli, los dos rayos de la guerra (o), y podia haber añadido que los dos fueron corsarios, aunque con suerte en todo mas dichosa D. Hugo que Pedro Navarro (4). Paulo Jovio que tanto conato puso en darle fama así con la empresa ó divisa que le arregló, como con la relacion histórica de sus proezas, no contento con referir que fué artífice de obras maravillosas, y que por el modo con que derribaba con sus minas los cimientos de las fortalezas, fué afamado en toda la redondez de la tierra (5), añadió en otro lugar que " de cuantos españo

(A ) Véase la pag. 22 y sig.

(2) Epístola M3, lib. 22. En Vallaoolid á 29 de abril de 1509... Primarius est ei Ductor Petrus Ule Navarrus Comes, mari et terris bcllicce gloria fama itlustris.

(3) L. Marineáis Siculus.

(4) Jovio en el elogio de D. Hugo: Y acabada la guerra de Italia, D. Hugo se dio á andar por la mar y viniendo á ser nombrado y famoso por algunas jornadas que contra moros hizo, llegó á tanto la fama de su nombre que mereció una rica encomienda de la órden de San Juan en Calabria. Traduccion de Baeza.—Zurita lib. o, cap. kS, del Rey D. Fernando.

(5) En su elogio

Tomo XXV. 25

» les pasaron en su tiempo á Italia y despues del Gran «Capitan consiguieron ilustrar su nombre, ninguno ex» cedió á Antonio de Leiva; porque fácilmente le daria »la preferencia Navarro tan famoso por su desdichado » fin (1);" lo que equivale á decir que Navarro sin esa circunstancia hubiera sobrepasado á Leiva.

El mismo Jovio en otra parte decia que por la grandeza de su rarísimo valor, ántes de pasarse á los franceses, era espanto de estos y muy querido del Gran Capitan (2). Por ser acaso muy comun y bien recibida de las gentes la opinion de lo mucho que aquel insigne caudillo le estimaba , se creia que dos estatuas que adornaban su sepulcro representaban á los dos mas famosos capitanes de su tiempo, Diego García de Paredes y Pedro Navarro (3); y si fuéramos á referir todos los elogios que así los nacionales como los extranjeros sus coetáneos le prodigaron

(4) En el elogio de Antonio de Leiva

(2) En el de Navarro. Et Consalvo imperatori apprime carus ab rjjicatia inusitata virtutis

(3) Tratado de las Estatuas dirigido al Gran Príncipe de las Españas D. Philippe Nuestro Señor, por Diego de V¡llalta. Biblioteca nacional MS. 184, G. pág. 29 vuelto, cuenta que en el sepulcro del Gran Capitan en la capilla mayor del monasterio de San Gerónimo de Granada habia "pendientes mucho número de ban» deras y estandartes ganados on batallas de franceses, de turcos, » de moros y de otras naciones como testigos verdaderos de sus » triunfos y victorias, y por ornamento á los lados del crucero de » la capilla están dos grandes escudos con las armas del Gran Ga.> pitan y en cada escudo dos hermosas estatuas asidas dellos que » los tienen en medio, esculpidos en piedra de varones armados de » todas armas de aquellos nías famosos y valientes capitanes de su » tiempo que le siguieron y acompañaron en todas sus conquistas, » que el uno es aquel fortisirao Diego Garcia de Paredes, y ei olio » el capitan Navarro."

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