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fué restablecida la autoridad de los Fregosos bajo el señorio y dominacion francesa, y entregado el castillo á Navarro, que entró en él tan orgulloso como años antes habia sali. do abatido para su encierro de Nápoles (1).

Corta fué su residencia en él, pues que á los pocos dias partió con Lautrech tambien para apoderarse de Alejandria. Aunque los mil y quinientos infantes que la guarnecian se habian desanimado al saber la rendicion de los españoles y alemanes que guarnecian el Bosco, cobraron algun valor con el refuerzo de otros quinientos que por las colinas inmediatas pudo entrar en la plaza Alberto Belgioyoso. La defensa desde entonces ya fue mas brava y gallarda, hasta que reforzados los sitiadores con la artilleria de los venecianos, y aplicando Navarro sus terribles minas , se rindieron al fin los sitiados sin otra condicion que la de salvar sus personas y efectos (2).

Tan continua prosperidad en el ejército coligado indujo al fin á Lautrech á dirigirse con él hácia Milan. Su movimiento sin embargo solo fué simulado para persuadir á Antonio de Leiva de que le queria cercar en aquella gran plaza , cuya guarnicion era á la sazon escasa. Asi sué que, cuando mas derecho parecia que caminaba contra ella , volvió súbitamente contra Pavia en 28 de setiembre, la combatió y estrechó de modo que, no pudiendo ser socorrida , se rindió á los cuatro dias. Como si la desvenlurada poblacion hubiese sido causa de la derrota y prision de Francisco I dos años antes, la saquearon los franceses ansiosos de vengauza con un horror que notan los hislo

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(1) Guicciardini , Ubertus Folicia , Galcarius Capella et Sepulveda, lib. 8, núm. 6, pág. 247.

(2) Guicciardini , Belcarius, ibi.

riadores: hecho lo cual se trató entre los capitanes coligados de si el ejércilo se dirigiria inmediatamente contra Milan ó contra Roma á sacar al Papa de su prision (1).

Variaban en eso asi la opinion como los intereses de unos y otros. Los venecianos y el duque de Milan insis. tian en que estando aquella ciudad con pocas fuerzas im. periales y muy falta de otros recursos, se la combatiera. y tomára ante todo. Lautrech por lo contrario , recelándose de que si la rendicion de Milan se lograba, el duque y los venecianos le ayudarian con menos fervor , sostenia que lo primero debia ser ir á Roma á dar libertad al Papa. Ese decia que era el mayor deseo de los Reyes de Francia é Inglaterra y lo que principalmente le habia encargado Francisco I; por lo cual, dejando a los venecianos y al duque la conquista de Milan y su ducado, pasó en 18 de octubre el Pó por enfrente de Castel-San-Giovanni con mil y quinientos suizos y otros tantos alemanes y seis mil franceses y gascones (2).

El perspicaz Antonio de Leiva que vió partido el ejér. cito francés, tuvo por fácil recuperar lo que por falta de fuerzas no habia podido defender. Teniendo en poco á la gente del duque y veneciana , y sabiendo que la imporlante fortaleza de Biagrassa que guardaban, no estaba bien abastecida, salió de Milan contra ella en 28 de octubre. Acompañábanle cuatro mil hombres y siele piezas de artilleria , y al segundo dia de combate y cerco ya habia caido en su poder. Preparábase para pasar el Tesino y reconquistar á Vigevano, Novara y otros puntos; mas entendiendo que Navarro se le acercaba con fuerzas

(1) Guicciardini, Herrera , Daniel, pág. 320.--Jovio, lib. 23. (2) Guicciardini , Herrera y Daniel, ibi., pág. 322.

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muy superiores abandonó su conquista. Lautrech asi que supo la salida de Leiva contra Biagrassa habia ordenado á Navarro que con sus gascones y los italianos retrocediera á socorrerla , y entrando en ella sin dificultad, la entregó al duque Francisco Sforcia encargándole que pusiera, como lo hizo, mayor cuidado en fortificarla y proveerla (1).

Lautrech que, continuando con el designio de libertar al Papa, habia ya entonces llegado á Plasencia, en vez de seguir apresurado a Roma , se mantenia quieto con su ejército en aquella ciudad y la de Parma. Dedujóse de su inaccion que tenia encargo de esperar el resultado de lo que se negociaba entre el Emperador y el Papa, mas bien que de obrar directamente en favor de este. Sin embargo ó lo creyó ó aparentó creerlo Clemente vil, puesto que cuando despues de convenido con los ministros del Emperador en que saldria de su prision en 9 de diciembre, se burló de ellos escapándose la noche antes; su primer cuidado fué al llegar á Orbielo dirigir un breve á Lautrech, mostrándosele tan agradecido como si hubiese sido su libertador. Aceptóle Lautrech dándose aires de lal, y entregando primero Parma y Plasencia á los oficiales del Papa , se fué con el ejército á Bolonia (2).

Veinte dias se mantuvieron Lautrech, Navarro y los suyos en aquella ciudad y sus cercanias, esperando que el invierno se templase, para invadir el reino de Nápoles, segun estaba convenido entre los coligados. Si á Navarro en medio de lo que le dominaba su vigorosa voluntad aun le quedaban alguna memoria y entendimiento, i que re

(1) Guicciardini, Herrera , ibi.
(2) Guicciardini, Herrera , Daniel elc.

flexiones no deberia sugerirle la vista de las murallas de Bolonia y aun la misma ciudad, contra la cual diez y seis años antes se frustraron sus minas, sus proyeclos y consejos, y en la que la plebe y chusna pueril le ultrajó cuando le vió prisionero y abatido, despues de la jornada de Ravena (1)! Entonces, y justamenle en la misma eslacion del año, se le comenzó á torcer la suerte, que en abril siguiente le abandonó en Ravena para no levantarse ya mas. Subordinado ahora al mismo Odetto de Foix, señor de Lautrech, que por casualidad se libertó entónces del soldado español que le habia cogido, en lanto que él nopudo librarse de los franceses en cuyo poder cayó; peleando entonces por el impetuoso Julio II y la liga santisima contra Luis XII y los cismáticos de Pisa, y ahora por Cleinente VII, Francisco I, la liga sagrada ó santa y Enrique VIII de Inglaterra, declarado por Clemente defensor de la fé, para ser luego el mas resuelto apoyo de Lutero; aparece Navarro como un materialista práctico sin se politica ni religiosa y viviendo sin esperanzas y al dia el dia. ¿Cómo si al cabo de tantas mudanzas derivadas de las que acompañan a las armas, paró mientes, mientras estuvo en Bolonia, en lo que en aquella ciudad le pasó, dejaria alguna vez de pensar que si en 1512 se retiró de sus puertas humillado y ahora habia entrado orgulloso por ellas, mas cerca estaba de la adversidad, como sucedió, que no de la ventura de volver á verlas?

Suavizada algun tanto la estacion y descansado el ejército, Lautrech, llevando Navarro la vanguardia, se encaminó en 9 de enero de 1528 á Nápoles por la Roma. ña y la Marca. Clemente VII y los florentines que aun

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(1) Véase la pág. 214.

veian el ejército imperial en Roma y le temian , se empe. ñaban el primero en que los franceses pasaran por Sena; y los segundos en que de todos modos se impidiera á los imperiales penetrar en Toscana. Como Lautrech, que lenia bien meditado su plan, no quiso desistir de su propó. sito, siguiendo derechamente y por el camino mas corto á Nápoles, llegó en 10 de febrero al rio Tranto en el con. fin de los estados napolitano y pontificio. Apenas continuando su movimiento llegó á Ascoli que ordenó á Pedro Navarro que con su infanteria fuese la vuelta de Aquila; bastando solo el anuncio de su ida para que Teramo , JuJionova y otros pueblos mas lejanos reconocieran su auto-, ridad. Sometiósele luego Aquila , siguiendo su ejemplo el Abruzzo; y acaso todo el reino hiciera lo mismo, si el ejército imperial no acudiera á su defensa evacuando á Roma en 17 del mismo febrero (1).

Forzó este movimiento á Lautrech á variar de direccion y á tomar la de la Puglia por la marina. Aunque era muy largo aquel camino, era el único tambien para poder transportar la artilleria y no carecer de mantenimientos, que los pueblos sometidos aun antes de llegar á ellos, fa. cilitaban dócilmente. En tanto que Lautrech teniendo ya cerca á los imperiales se movió con lentitud , Navarro sin dejar por eso de observarlos, corria con su infanteria todo el pais. Segundando con ella á Lautrech que en el último dia de febrero llegó á la Serra y en 4 de marzo á San Severo, entró Navarro en el primero de aquellos dias en Nocera , y en el segundo en Foggia tan á tiempo, que los españoles que en vista de estos combinados movimientos se retiraban á Troya , Barleta y Manfredonia,

(1) Guicciardini , lib. 18. – llerrera , Comentarios, pig. '139.

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