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[i;irocióii(lonos además ser de suma importancia su recuerdo lauto para admirar las vicisitudes humanas como pañi penetrar el ánimo de que jamás debemos entregarnos á la desesperacion. Sirva de ejemplo Navarro que habiendo entrado en Castel-nuovo con el presentimiento de que no saldría de él jamás; ni aun dando le á los sueños mas lisonjeros , podia de modo alguno esperar que igualándole ln suerte con su Rey adoptivo, en lo de ser prisionero de un guipuzcoano si él lo fué de un alavés, le igualára tambien en alcanzar su libertad cuando el mismo Rey la alcanzase. Siendo grande y muy grande como de monarca puro y antojadizo el ansia que por ella y volver á sus galanteos tenia Francisco I, duros fueron tambien las condiciones á que hubo de someterse para lograrlo. Creyendo como en nuestros dias y en Bayona mostraron Fernando VII y su padre que la fortaleza y la constancia no son atributo de los Reyes, sin tomar por modelo al sabio é inmortal Alonso V de Aragon, que prisionero de los genoveses y llevado ante la miserable plaza de Ischia, que el general vencedor le pedia para ponerle en ella en buena guarda, ni aun cuando pensase que le arrojaban al mar, dijo que no mondaria entregar una piedra de ningun lugar de su Señorío (1): el liviano Francisco bien que para no cumplirlo, y aun en eso es reprensible, no solo cedió provincias enteras y renunció sus pretcnsiones á Nápoles, Milan, Génova y otros estados, sino que se obligó, y fué lo mas importante , á que Enrique de Labrit que se titulaba Rey de Navarra dejase las armas y título de tal, y á no darle en adelante ningun auxilio para recuperarla (2).

(1) Zurita, lib. 14 de los Anitales, cap 28, año de 1435, tora. 3.

(2) Sandovaljib. ti, §. 13—Robcrtson, ibi. lib. '*.

1526.—Uno Je los artículos del tratado en que osto se estipuló en Madrid en 14 de enero de 1526, se refería muy particularmente á los prisioneros. Disponíase en él que "todos los de guerra que así por mar como por tier« ra de una y otra parte hubieren sido tomados, ansí Don » Philiberto de Chalon Príncipe de Orange como cuales» quier otros subditos del Emperador y Rey cristianísimo » y otros cualesquier que hubieren servido y seguido su » parte; serian dentro de los quince dias primeros del » mes de febrero siguiente, soltados y puestos en libertad » sin pagar rescate alguno con tal que quedasen y torna» sen al servicio del Señor de quien mediaté ó inmedia» se hallare ser súbditos, si no fuere que de comun » consentimiento se conviniese en otra cosa (1)." Navarro por consecuencia de artículo tan expreso y sin que por parte suya ni por la del Emperador ni ningun otro compatriota aparezca gestion alguna para que volviese á sus antiguas banderas, salió de Castel-nuovo libre y sin condicion alguna. Sin embargo el obispo y respetable historiador Sandoval equivocadamente dice en una parte de su Historia de Cárlos V, que Navarro fué soltado en trueco de D. Hugo de Moncada primero que se librase el Rey de Francia (2); y en otra, que por consecuencia del tratado lo fué por el Príncipe de Orange , prisioneros los dos de los franceses (3); mas aun cuando el testimonio de los historiadores no caminase de acuerdo con el sentido claro y explícito del tratado, que no necesita comentario (4) cualquiera duda acerca de que en virtud de él y no por ningun cambio recobró Navarro su libertad, la desvanece Paulo Jovio que pudo oirlo de su boca y asegura en su elogio que por la capitulacion de las paces fué librado de la prision de Castel-nuovo (i).

(4) Articulo 23.—Sandoval, ibi.— Daniel, Histoire de France, tomo 40, pág. 284.

(2) Sandoval, lib. 17, §§. 5 y 20.

(3) Ibid., §. 5.

(4) Paulo Jovio en los elogios de D. Hugo de Moneada y del Principe de Orange, dice en el del primero que habia sido preso en 1525 en un desembarco en Varagine cerca de Génova (lib. 6, pág. 290) Ouum vero Franciscas rex á Casare dimitteretur, Ugo et ipse vrnit in Italiam ut novo bello Dux interessct etc.; y en el del Principe de Orange (ibi., pág. 297), despues de referir como fué prisionero de las galeras de Andrea Doria que servia entónces al Rey de Francia yendo de España embarcado con órdenes para el ejército imperial que sitiaba á Marsella, sigue con que ñeque prius a Gallis custodia ulln conditione cmilti poluit quam beneficio renovati foca'cris quo utrinque captivi et ante al ios Ugo Moncata et Petrus Navarras siue prctio dimitíchantar.

Merece la preferencia este testimonio, por baber sido entonces cuando , habiendo ido Navarro á Roma así que se vió libre, le conoció el mismo Jovio y trabó con él muy grande amistad por la relacion que deseaba haber dél para la verdad y servicio de su, historia. A todo, cuenta que le satisfizo Navarro muy cortesmente, siendo muy descoso de gloria, y que enlazados los dos en aquella familiar amistad, que nunca mas olvidó , despues de referirle Navarro con extension sus victorias y desastres le pidió por ultimo una empresa, ó sea figura enigmática con su leyenda, sobre ciertos sugetos, que á la verdad, sigue Jovio, no me contentaron mucho. Sin indicar cuales fueron, refiere haberle replicado que no debia salir de lo propio por buscar el apelativo; porque habiendos "hecho yo glorioso » inventor del admirable artificio de las minas en mis his» torias que os harán inmortal en el lugar en donde mila» grosamente hecistes vular por el aire el Castel-novo de » Napoles, descaria que tomásedes esla empresa como » cosa que os ha dado mucha y reputacion."

(1) Elogia virorum etc., lib. G, pág. 292.—Bacza, ibi., pág. 1(55.

Habiéndole confesado Navarro que tenian razon " toril nó entonces á decirme, sigue Jovio, mire V. S. si para » eso hallará algun propósito , que yo seré muy contento; » y así yo porque el avestruz no empolla los huevos echan» dose encima como acostumbran las otras aves, sino mi» rándole de hito en hito con los potentes rayos de sus » ojos, le figure dos avestruces, es á saber el macho y la » hembra que miraban fijamente los huevos, lanzando de »los ojos unos rayos que daban encima de ellos con un » mote que decia: DIVERSA AB ALUS VIRTUTE VALE» MUS: exprimiendo su único loor y pericia de la inven» cion de aquellas sus máquinas subterráneas que con la » violencia del fuego se igualan con el efecto de las fu» rias infernales (1)."

Esta empresa, concluye jovio, que agradó mucho á Navarro y que la aceptó. Nada mas cuenta acerca de su residencia en Roma, ni de si fué entónces por ventura cuando mandó hacer su retrato para colocarle junto con el de los hombres mas señalados en la guerra, en la quinta llamada Museo, que tenia á orillas del delicioso lago de Como (2). Nada tampoco refiere de su salida de aquella

(1) Dialogo de las empresas militares y amorosas compuesto en lengua italiana por elillustrejr reverendíssimo señor Paulo Jorio, obispo ríe Nucera: en el cual se tracta de las Devisas, armas, motes o blasones de linages con un razonamiento á ese proposito del magnifico señor Ludovico Domeniqui. Todo nuevamente traducido en castellano por Alonso de Ulloa.En Leon de Francia en casa de Guille! mo Roville, 1562, pág. 87.

(2) Prólogo á los Elogios ete.

capital; pero siendo corta la distancia que la separa de Nápoles, y debiendo ser sueltos los prisioneros, segun el tratado, en los primeros quince días de febrero; como en el verano del mismo año de 1520, ya otra vez estaba el belicoso Píavarro en campaña, podemos suponer que pasó la primavera con su amigo Paulo Jovio, y alentándole quizás contra el Emperador el Papa Clemente V1l.

OCTAVA ÉPOCA.
Desde 1526 á 1538.

Era demasiado opresivo asi al Rey como á la nacion francesa el tratado de Madrid para que fuera durable. Así fué que habiendo pasado Francisco I el Yidasoa en 18 de marzo y llegado de sus resultas libre á Bayona; desde el siguiente dia ya se mostró á los embajadores del Emperador que lo reclamaban, poco dispuesto á cumplir lo pactado. Diariamente y sobre todo en secreto á los Príncipes de Italia daba nuevos testimonios de ser esa su intencion. Todos estaban alarmados con el inmenso poder que para desdicha acaso mas de la España que de nadie, habia alcanzado el Emperador, y para conjurarle en Italia se coligaron en 21 de mayo del mismo año el Papa, los venecianos, el duque de Milan y el Rey de Francia.'

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