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Di Juan Manuel intercedía por Pedro Nílvarro ántes de ucabársele el aborrecimiento que habia concebido al nombre del Rey Católico, y desengañarse con el tiempo (i) y que habiéndose ya desengañado D. Carlos y su consejo, ningun caso hicieron de la recomendacion de un transfuga en favor de otro, y mandaron que con Octaviano Fregoso fuese llevado á las fortalezas de Castel-novo ó Gaeta en Nápoles (2).

Desagradó esta resolucion á Pescara, pareciétldole que siendo alcaide de la fortaleza de Pavía, en la que tenia con buena guardia á Navarro y á Fregoso, era mostrar poca confianza mandar trasladarlos á otra. Creia además que con la traslacion iba á perder el grueso rescate que se prometía de Octaviano, y contaba con él para acabar de pagar lo mucho que se habia empeñado en servir al Emperador, especialmente en aquella jornada (3). Sus re. clamaciones en nada variaron lo resuelto. Los dos prisioneros, aunque tratados con miramiento y la debida seguridad , fueron confiados al abad de Nájera y llevados á Génova ; en cuyo castillo fueron depositados con simio descontento suyo, luego que entendieron que iban á ser trasladados á Napoles. Contemplábanse allí condenados á cárcel perpetua como prisioneros Reales, y privados por .lo tanto de la esperanza de ser rescatados que mientras estuvieran en poder del marqués conservaban: mas habiendo siJo embarcados en las galeras de D. Luís de Requesens y del algunas Memorias de su arte y ciencia á alguna historia de lo que habia visto en su tiempo, jamás tuvo ocasion mas á propósito (1). La soledad, el ocio y aun el mismo castillo que le servia de cárcel y en el que habia entrado sin la esperanza de volver á salir, todo le incitaba á tarea tan útil como sabrosa. En el caso de que la intentara no nos consta que se divulgara nada especialmente y en lo concerniente á las minas, acerca de los principios que le dirigieron en su ensayo y en la perfeccion á que las elevó en sus dias. Por su desgracia aun vivió muchos mas, y habiendo logrado para su mal volver otra vez á la guerra, no tardaremos en verle acabar trágica y lastimosamente.

(1) Zurita, ibidem.

(2j Pedro Mártir, Epístola 762, desde Victoria á 13 de junio de 1522... Capí i ambo Duces fuerunt Octai'ianus Frrgosus Vrbis input, et Comes ipse Navarrus mililum pro Rege Gallorum Pralur, rittcllque Neapolim ubi suh luta custodia servantur.

(_3) V. Documento núm 36.

En medio de la guerra intestina que el fraccionamiento en tantos estados causaba en la desventurada Italia, continuaba cada vez mas encarnizada la que se habían declarado el Emperador Cárlos V y Francisco I. Dañábanse cuanto podian; y como si el teatro en que hasta ••nlónces se habia hostilizado fuera pequeño, convirtieron en campo de batalla todos los puntos por donde sus dominios se tocaban. En Italia, á donde principalmente dirigía Francisco I sus ambiciosas miras, todo le salía mal. Sin contar las ligas que en ella se formaron contra él entre el Emperador, los venecianos, el duque de Milan y el archiduque Fernando de Austria , y entre el mismo archiduque, el Emperador, el Papa y el Rey de Inglaterra, la rendicion del fuerte castillo de Milan al Emperador por la peste y falta de lo necesario que consumía su guarnicion, le disgustó sobre manera. Ansioso como siempre de

(1) Fies des hommes Musites el eapitaines etrangers cto. Don Pedro de Navarro.

dominar, en aquel estailo, que el Emperador habia cedido á Francisco Sforcia su antiguo duque, á pesar del desconcierto que en sus proyectos quiso introducir el condestable de Borbon desertando sus banderas y pasándose al Emperador, envió á el almirante Bonnivet á Italia con tan poderoso ejército, que Paulo Jovio le computa de cuarenta mil infantes y diez mil caballos (1).

1524.—Entró en esto el año de 1524 en el que la suerte de las armas se mostró tan dispuesta y favorable á los imperiales, como varia se habia mostrado en el anterior, qsí en las fronteras de Jos Paises-bajos como en las de España por el lado de Fuentcrrabia. Muerto Próspero Colona general del ejército imperial, con quien el marqués de Pescara, por disidencias entre ellos, no militaba, le sucedió en el mando del ejército el virey de Nápoles «"arlos de Lannoy. Al ver el estado tan abatido en que los franceses se encontraban, no obstante el numeroso ejército con que habian entrado en la Lombardia, quería el Emperador instado por el condestable de Borbon, á quien hübia nombrado su lugar teniente, pasar los Alpes y penetrar en Francia. Como el marqués de Pescara ya en el ejército, se desdeñára de estar á las órdenes de Borbon, habiéndosele declarado capitan general para aquella guerra , se encaminaron los dos por Niza á la Provenza en la que habiéndose apoderado de Aix, pasaron luego á sitiar á Marsella. Los sitiados tanto por la fortaleza de la ciudad y su desafecto á los españoles como por el recuerdo de haberse un siglo ántes apoderado de su ciudad y sa

(1) Jovio, Epitome del libro 22.—Guicciardioi, lib. 15, dice que Próspero Colona murió en 1523, statogia ammalatio otio mesi non senza sosnetto di velvno ó >/'. medivamento amatorio.

queádola furiosamente Alonso V de Aragon y su gente, pasando de Gaeta á Cataluña; se defendieron con sumo valor. Al cabo de cuarenta dias de estrecho asedio y cuando el marqués por ventura se habia lisonjeado con que tendría Marsella á sus pies como dos años ántes á Genova; por haber acudido el Rey. de Francia á su socorro con numeroso y lucido ejército, emprendió en 29 de setiembre una retirada que por lo trabajosa y bien sostenida que fué, pasó por una de las mas famosas de aquel tiempo (1).

1525.—Francisco I entónces viéndose con tanta y tan florida gente, como menguados, descalzos y casi destruidos por las enfermedades y fatigas de Marsella, se retiraban los imperiales, tuvo por cierto que si anclaba con celeridad , podria llegar ántes que ellos á Milun. Logrado eso creia que , estando aquel ducado á la sazon indefenso y casi abandonado de soldados, se apoderaría fácilmente de él, y no encontrarían tropiezo sus proyectos hasta de dominar en Napoles. Todo era para él agradables y lisonjeras esperanzas; junto á lo cual la ardorosa impaciencia del almirante Bonnivet y aun la suya, segun un escritor francés, de volver á la vista de una dama milanesa de singular belleza (2); caminaron con tal celeridad que en

(1) Guicciardini, lib. 15.—Jovio, rbi.—Sandoval, lib. 11, §.27. —Brantome. D'auciuies retraites de guerre... et comment ellas valent bien autant quelquesfois que les comhats.—Zurita, lib. 13, capitulo 22, tom. 3, año de 4423 á 19 de noviembre la toma de Marsella por Alonso Y.

(2; El señor de Bourdeille, abad secular de Brantome, con la libertad de Un soldado del siglo XVI y con la que le daban las licenciosas costumbres de la corte de Francia, despues de contar una aventura harto galante atribuid» á Mr. de Bonnivet, sigue con que "podia muy bien acometer aquella empresa por amor de la

Iralian en Milan por una puerta cuando Pescara salia polla otra. Fueron luego á sitiar á Pavía en donde se inmortalizó Antonio de Leiva; y al cabo de larga tarea y varias tentativas para apoderarse de ella, dada el 24 de febrero de 1525, la famosa batalla de Pavía, cayó en manos del guipuzcoano Juanes de Urniela aquel rozagante y voluptuoso Rey de Francia, y vino preso á Madrid (1).

Enlazada la vida de Navarro con estos antecedentes de nuestra historia militar tan gloriosos como dignos de no olvidarse, nos liemos detenido algun tanto en ellos;

» persona á que estaba muy sometido: porque era muy hermoso y » y de buena gracia, habiendo sido él solo quien aconsejó al Rey » Francisco pasar los montes y seguir á Mr. de Bourbon, que lía— » bia dejado á Marsella; no tanto por el bien y servicio de su » amo, como por volver á ver una gran dama de las mas hermosas » de Milan, que habia tomado por señora (maistresse) algunos años » ántes, se habia solazado con ella ,.y queria solazarse ampliamen» te otra vez. Se dice que era la Signara Clerice, tenida entónces » por una de las damas mas hermosas de Italia: he ahi lo que le » conducia á ella. Oi referir este cuento á una gran dama de aquel » tiempo, y aunque él habia encarecido aquella dama al Rey, y » escitádole al dAeo de verla y acostarse con ella fcoucher avec » cllej; y he ahi la principal causa que no todos conocen de aquel » paso del Rey: de modo que la mitad del mundo no sabe como la » otra vive, y nosotros nos cuidamos á nuestro modo de las cosas "que suceden de otro, y asi es que Dios que todo lo sabe se burla » de nosotros." La Signora Clerice ó Clarisa á que se refiere Rrantome debe de ser la misma Madonna Chiara famosa per la forma egregia, del corpo nía molto piu per il soturno amore che gli portaba Prospero Colonna general del ejército imperial, á la cual el admirante Bonnivet ántes de abandonará Milan, dice Guicciardini, que procuró che Galeaza Visconte dimandasse faculta di andarse a vedere. (1) Ibi.—Sandoval, lib. 12, §. 3.—Robertson, Historia de Carlos V, lib. 3.—Guicciardini, lib. lo, en donde refiere como Francisco 1 huyendo de encontrarse con su madre que iba desde Aviñon á persuadirle que no pasara los montes y dejase la guerra á sus capitanes, movió arrebatadamente el ejército.

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