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vez á lo menos en Italia , opina un escritor francés, que los españoles usaron aquellos arcabuces que por su largura y pesadez se necesitaba para apuntarlos el apoyo de una horquilla (I);

Para consolar al Papa del abandono de Parma, se encaminó el ejército contra Milan. Apenas llegado á sus puertas Pescara, ó por negligencia de Lautrech ó por cobardía de los venecianos, se dió un asalto y penetró en ella.siguiéndole luego todo el ejército. El placer dela conquista de Milan cuentan baber regocijado tanto á Leon X que murió de sus resultas en 1.° de diciembre de aquel año: inclíname sin embargo los historiadores á que fué envenenado por su mismo camarero, de quien se murmuraba que lo hiciera pagado por el Rey de Francia (2). Creian que con la muerte de Leon decayeran los asuntos del Emperador y de los españoles en Italia; mas la eleccion de su ayo el cardenal Adriano en 9 de enero de 1522, ya debió ser de mal presagio para los franceses en aquel año: sus inútiles tentativas para socorrer el castillo de Milan que aun se mantenía por ellos, y contra el cual, y para impedírselo además, levantaron los imperiales basta trincheras de nieve, debieron tambien prevenirlos prescindiendo de otros sucesos de la mala suerte que les esperaba (3).

(1) Daniel, ib!., pág. 12C, refiriéndose al 1er tomo de las Memorias de Du-Dullai.

(2) Guicciardini, ibi.—Jovio', lib. 20 de las Historias y en la vida de Leon, lib. 4.—Capulla lib. 2.

(3) Guicciardini, lib. 14... perche essendo caduta in tcrra una neve grandissima , Prospero usando il beneficio del Cielo fezc inanzi giorno lauorare di neve due argini alla similitudine dcauali voleva si facessino il ripari.

Tomo XXV. 21

1522.—Pero contra quien se mostró mas fatal fué contra Pedro Navarro, de quien en todo el año anterior ninguna noticia hallamos. En el de 1522 y en medio de la actividad que Lautrech mostraba para reponer el as-* cendiente de los franceses en Italia vinieron á ella con un gran socorro de gente y dinero que por Génova recibió, el mariscal de Foix, Navarro y aquel caballero sin miedo y sin tacha llamado Bayard, á quien la suerte reservaba triste fin tambien con los españoles, que él sabia justamente apreciar en la guerra (1). A vista de tanto refuerzo y de capitanes tan ilustres como le acompañaban, persuadidos Colona y Pescara de que intentarían apoderarse de Milan, estrechándolos entre la ciudad y el castillo que todavía conservaban, se salieron al campo buscando sitio en donde si la ocasion se presentaba, pudieran batallar con ventaja. Conociéndolo los enemigos trabajaban cuanto podian para impedirlo, hasta que al fin en una tarde saliendo de Monza los imperiales plantaron sus tiendas en la fíicoca, casa de recreo y caza de los duques de Milan, situada como á una legua de aquella ciudad (2).

Tomada posicion con grande inteligencia y puesta á cargo de Colona la caballería y la infantería al de Pescara que, sirviéndole de foso un camino, la colocó detrás de él junto con la artillería; ántes de emprender Lautrech nada contra ellos, encargó á Bayard y á Pedro Navarro que fueran á reconocerlos (5). Aseguran unos que Navarro en tan memorable jornada tuvo á su cuidado allanar

(1) Véase en Branlome y en 3u vida como estando para morir empuñó su espada, besó la cruz de ella en señal de la de Jesucristo y comenzó á rezar el Miserere mei Deus.

(2) Guiociardini, ibi.—Capella lib. 2, pág. I2f¡9.

(3) Jovio, De vna Fernandi Davali, lib. 2, p:'ig. 338.

Gon los zapadores las veredas que conducian al campo imperial (1), refiriendo otros haber sido de los que mas se opusieron á que se diera la batalla, opinando porque á los suizos que con sobrado orgullo insistían en que tuviera lugar, se pagase á los unos y se despidiese á los otros. Su dictamen y su experiencia ninguna acogida se dice que encontraron; porque Lautrech y sus capitanes que conocían la obstinacion de los suizos, y se consideraban perdidos si los despedian, prefiriendo el lance de una batalla á la derrota que en aquel caso suponían consiguiente. la emprendieron contra la opinion de Navarro.

Dada la orden de acometer, los suizos que menospreciaban á los franceses, en lugar de ejecutar el ataque simultáneo que sobre el frente y flancos de los imperiales habia Lautrec'h combinado, creyéndose suficientes para vencer, no quisieron detenerse en la arremetida. Fuerónse derechos á caer sobre el frente del campo imperial, en donde estaba, dice el historiador del marqués de Pescara, convenientemente ordenada la artillería delante del foso y la infantería distribuida en cuatro escuadrones con frentes iguales, mezclados unos con otros españoles y tudescos con espacios trocados. A los tudescos, los gobernaba Jorge Franisperg, hombre de gran cuerpo y de grandisimas fuerzas. Los arcabuceros puestos delante de la órden de las picas tenian toda la frente de largo, á los cuales mandó el marqués de Pescara con orden nueva y sotil y que fué despues dichosa, que no diesen fuego á los arcabuces, hasta que viesen "darlo primero al capitan Volagne con » su comision y mandamiento. Despues mandó á los de » primera órden que en habiendo descargado los arcabu

(1) Daniel, Fiar,Qois 1, tom. 9, pág. 1474

Mr. de Lescun su general, conocido por el mariscal Foix, se obligó en 22 de mayo á evacuar la Lombardía, si dentro de cuarenta dias un ejército francés no pasaba el Pó y le socorría: de modo que no habiéndolo verificado, fué la cuarta vez que los franceses abandonaron la Italia (1).

Mientras tanto Colona y Pescara para asegurar mas su empresa, se encaminaron á Génqva con unos veinte mil valientes veteranos alemanes, españoles é italianos, siguiéndolos tambien el duque de Milan. Siendo Génova una ciudad opulenta y un puerto y entrada franca para los franceses mientras, fuera Doge de aquella República Octaviano Fregoso cabeza de sus parciales, era del mayor interés que ocuparan su gobierno los Adornos cabezas del bando imperial. Frustrado el trato que en 1520 traia con aquel objeto y con Pedro Navarro nuestro embajador en Roma D. Juan Manuel, en tanto que al año siguiente el ejército coligado del Papa y del Emperador se dirigian contra Milan, la armada imperial compuesta de siete galeras sutiles, cuatro bergantines y algunas otras naves, se presentó sin efecto delante de Génova. Nadie se movió en ella en favor de los Adornos. El Doge Fregoso se habia prevenido oportunamente; y los dos mil veteranos españoles embarcados en Nápoles en la armada y los desterrados de Milan, que al presentarse aquella en las aguas de Génova , la amenazaban por tierra , todos se retiraron abandonando la empresa (2).

{\) Herrera, Comentarios, pág. 314.—Véase cu Brantorac la curiosa noticia histórica de este Mr. de Lescun, hermano de Mr. de Lautrech y de Mr. de Lesparre ó Lesparros , el que fué derrotado en Esquiros.

(2) Guicciardini, lib. 14.—Capella, De bello M<:tliolanensi,Y\h.%,

Poníase ahora y en ejecucion sin embargo con mas decision y fuerzas. El marqués de Pescara, precedido de Gerónimo Adorno que le iba preparando víveres y transportes, seiba tambien acercando á la ciudad. Contemplándola Fregoso como perdida si los franceses no la socorrían, envió súplicas y mensajeros á Francisco I instándole con fervor á que cuanto ántes lo ejecutase. Encontráronle profundamente afligido con la derrota de Bicoca y disponiéndose á repararla con un numeroso ejército; y en prueba de que conocía el riesgo que tan importante poblacion corria y las ventajas que de dominarla resultarían á sus enemigos, en tanto que él con su infantería y caballería se encaminaba á ella por los Alpes, ordenó á Pedro Navarro recien llegado de Italia que volara á su socorro con dos galeras segun unos y con tres ó cuatro segun otros.

Pero en tanto que Navarro llegaba, Génova estaba interiormente agitada entre Adornos y Fregosos, improperándose mútuamente la penosa situacion en que se veian; porque el marqués de Pescara habia ya derribado con la artillería gran parte de las murallas, é intimado la rendicion tres veces y por escrito. Los de la Dalia ó ayuntamiento conociéndola inevitable, enviaron sus tratadores á los jefes imperiales. Conferenciábase en 50 de mayo, escriben algunos italianos, y ya estaba convenida con Colona la entrega de la ciudad al dia siguiente, cuando Pescara ansioso de acabar pronto tan gloriosa empresa, ordenó un asalto por aquella parte de la muralla que estaba destruida , y penetrando por ella sus soldados, en tanto que polla opuesta entraban Colona, el duque de Milan , los Ador

pag. 1271.—Uberti Folitae, Histoira Genuensis,\ib. 12, ad an. 1522, tomus I Antiquitaium Italia, etc. p;ig. 721 y 22.

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