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era para hacer otros hartos enojos á los franceses y servicios á S. A. (1).

Ya fuese veleidad de Navarro ó desacierto de un Don Francisco de Urrea, bastardo de la casa de Aranda que andaba en su compañía é intervenía en estos tratos, ó ya fuese que por los tiempos y acaso falta de provisiones no pudiera mantenerse en aquellos mares la armada en que andaba Navarro; nada se concluyó con él. Retirado á Marsella con Gurrea á preparar nuevos buques contra los infieles, es muy de sentir por cierto que los medios indirectos, que el embajador empleó para participarle la favorable determinacion del Emperador, ó no llegáran á su noticia, ó que llegándole en medio de la agitacion que entónces reinaba en España, le apartasen de un proyecto que restituyéndole á su patria, le hubiese salvado la honra y la vida. La sórdida avaricia y la escandalosa venalidad de aquellas esponjas chupadoras como con gracia y verdad apellidó Pedro Mártir á los flamencos que con Cárlos V vinieron á nuestra patria (2); sabido es que despues de embarcados con él en mayo de 1520 para ir á tomar la corona imperial, dieron lugar al alzamiento popular de los comuneros. Como en todos los tiempos de revueltas, y en la antipatía consiguiente entre los liberales y partidarios de las reformas y libertad nacional y los serviles y cortesanos, hubo exa

(1) Véanse las cartas del embajador en el documento número 33.—Guicciardini en el lib. 14 refiere en el año de 1521 el proyecto de presentarse en el puerto de Génova dos mil infantes españoles con Gerónimo Adorno.

(2) Epistola 619, en Zaragoza á 29 de mayo de 1518. Dcus licue vertat: jam sunt omnia venalia: misera Castella mille modis depauperatur... Spongia sunt multa parata ad Castella suecum exhauriendum etc.

gemelos imputaciones de proyectos y planes odiosos de los unos para con los otros y contra la misma patria. Los realistas no contentos con acusar de republicanos á los populares, al ver que los franceses querían aprovechar aquel trastorno para devolver á Enrique de Labrit el reino de Navarra, dieron por sentado que los comuneros habian buscado su apoyo, y aun les ofrecían su ayuda para salirse con su intento (1). Corriendo estas voces en la corte del Emperador en los Paises-bajos, á donde los que el odio del pueblo lanzaba de España llegaban contando las mayores atrocidades, ¿qué extraño tendría que tambien hubiesen contado que Pedro Navarro habia venido de secreto y por órden del Rey de Francia á reconocer si se podía minar la fortaleza donde estaba el mariscal de Navarra, que no sabemos cual fuese, y que hasta con el Papa y el Condestable de Castilla intrigaba para haberla en su poder (2)?

1521.—Aun despues de vencidos Padilla y los comuneros en abril de 1521, siguió la misma acusacion contra ellos, por causa de la invasion francesa en Navarra (3). Si Navarro era roncales, y como tal nacido en

(1) Ibitlem, Epístola G65, respondiendo en 6 de noviembre de 1520 á GatÍDara , Canciller del Emperador. Scribis Toldanos cuín Gallis agere ut in Navarram traducant exercitum: quos plenius queant seditioncm saturare etc.

(2) Carta de Cárlos V al cardenal de Tortosa en 27 de setiembre de 1520.— Véase documento uúm. 34.

(3) Pedro Mártir, Epistola 721 , en 5 de mayo de 1521 al mismo Canciller Gatinara. Galli á juncteris plerisque impulsi tolctanis precipué ac particulatiin ab uxorc Padilla procvssurum hunc ignem ni hit mi i Py ronaa transicrunt. Véase en la Historia de Carlos V, por Sandoval, lib. 8. §. 20, que ni Juan de Padilla, ni la Junta ni otras de las cabezas de la comunidad jamás tal cosa inventaron.

aquel reino, llama la atencion que el Rey de Francia no le ocupase en una expedicion, en que nadie ni con mas acierto ni tal vez con mas prestigio podia dirigir su numerosa infantería, siempre escasa de buenos caudillos. Los historiadores sin embargo nada nos cuentan, sino que, retirados los franceses de Logroño hasta donde habian llegado fácilmente, y repasado el Pirineo, despues de vencidos en Esquiros (1); el Emperador que tenia en su ánimo la empresa del ducado de Milan, trató de buscar pendencia á Francisco I, vengándose por aquella parte de lo que. él con tanto arrrebato habia intentado en España. La ocasion no podia ser mas propicia. Aborrecia en Milan á los franceses por sus abominables escesos Francisco Sforcia, hijo del antiguo duque Luis que nunca habia querido transferirles sus derechos á aquel estado; desde Trento en donde residia, habia por medio de sus parientes y parciales conspirado permanentemente contra ellos. El Emperador, aunque disimulaba otras quejas, se manifestaba sentido de que el Rey Francisco, olvidándose de que el ducado de Milan era en otro tiempo feudo y propiedad del Imperio, ninguna gestion hiciera, despues de haberse ceñido la corona imperial, para recibir la investidura y continuar en su señorio. Leon X en fin que en medio de estar entregado á la música y á los placeres de todo género debia de ser poco aficionado á la guerra (2), no queriendo el predominio ni la vecindad de los france

(1) Pedro Mártir, Sandoval, ete.

(2) Guicciardini, lib. \k, dice de Leon cJUe era per natura dedito idiocia, ct á piaceri et hora per la troppa licenza et grandezza alieno sopra modo dalle faccende, immcrso ad udire tutto'l giomo mttsiche,/acetie ct buffoni, inclinato anchara troppo piu che ¡honesto a piaceri, parata dovesse essere totalmente alieno dalle guare.

sos, contrajo con el Emperador en 9 de mayo de aquel año y con el mayor secreto una alianza, cuya base y objeto principal se reducia á echar los franceses de Italia, restituir el ducado de Milan á Francisco Sforcia , recuperar para la Iglesia las ciudades de Parma y Plasencia, engrandecer al Emperador y sostener á la familia de los Médicis (1).

Para mandar las fuerzas que cada coligado habia de poner en campaña, nombró el Papa al marqués de Mantua y el Emperador á Próspero Colona que habia do ser el general en jefe. La infantería española é italiana se puso á cargo del marqués de Pescara que tan mozo fué herido y prisionero en Ravena mandando la caballería iijera; y que aunque de origen español, todavía sentia no haber nacido en España, fastidiando á los italianos habiendo nacido en Napoles, con no hablarles nunca sino en español (2). Además de Antonio de Leiva y de Hernando de Alarcon que llevaban cargos muy principales, iban tambien en aquel ejército los dos valientes, de quienes entonces se dijo en Italia, un capitan Juan de Urbina, un alferez Santillana (3). Acompañábale igualmente como comisario apostólico el célebre historiador Francisco Guicciardini, gobernador por el Papa de Módena y Reggio, y

(t) Galcatius Capclla, De bello mediolancnsi pro restitutione Francisci Sfortice II ete. ab anno 1521 usque ad annum 1530, lib. i.—Josephi Ripamonti, Historia Urbis Mediolani, lib. 8, inter Antiquitatum Italia scriptores. Pars. 1.* et 2.', tomi 2. — Guicciarilini, lib. i'±.

(2) Jovius, De vita Ferdinandi Davali cognomento Piscarii libro t, pág. 312... Nec Piscarius secas ac Alplionsus pater qui Hispnnorum ingenia peni tus oderat, despedís Italis cum quibus uuiuquain nisi Hispanice fastidito sermone loquebatur ete.

(3) Sandoval, Historia de Carlos V, §. 20.

que habiendo intervenido en las juntas y consejos de guerra y en todos los sucesos de aquella campaña, la describe minuciosamente (1).

Componíase el ejército segun unos de cinco mil caballos y veinte y ün mil infantes, y segun otros de diez y ocho mil de estos entre españoles, italianos, tudescos y suizos, y mil y doscientos hombres de armas, además de los desterrados de Milan que eran bastante (2). Siendo diferentes los fines con que se emprendia la guerra, fué consiguiente que se disputára como y por donde se la debia comenzar. Querían algunos encaminarse ante todo contra Milan, al paso que tratándose despues de si se habia de ir primero á Plasencia que á Parma, en medio de la divergencia que al parecer existia entre Colona y Pescara , se prefirió ir contra la última que contaba con una buena guarnicion francesa. Asestada la artillería contra sus muros en 29 de agosto, vino abajo una gran parte de ellos, por la que á su tiempo arremetió la infantería española con su habitual intrepidez. Ya en 8 de setiembre estaban los coligados apoderados al parecer de un tercio de la ciudad, cuando se determinó abandonarla, no tanto por las disidencias entre Pescara y Colona, como por el socorro francés y veneciano que á toda priesa y con Mr. de Lautrech venia (5); siendo en aquella faccion cuando por primeru

(1) Tratando Guicciardini de como se pensó mas adelante en abandonar a Parma, dice que el Marqués le respondió en español á las observaciones que le hacia acerca de como no se podia ganar en aquel dia la ciudad si en el dia de ántes era fácil, que ne hoggi ne domani ne doppo domani.

(2) Guicciardini, Capella, Bipamonte, ibi., y el P. Daniel página 122.

(3) Ibid.—Guicciardini añade que por haberse puesto en campaña en contra el Duque de Ferrara.

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