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fin de sublevar tambien á Ñápoles en favor de los franceses desembarcó en los estados pontificios limítrofes de aquel reino, y aun fué causa de que la armada de España no pasase á Berbería (1): sin embargo, los escritores sicilianos que presenciaron los alborotos de su patria , nada cuentan acerca de que Navarro y los genoveses, ya juntos ó separados, tomáran alguna parte en ellos, sosteniéndolos de cerca ó de lejos en su origen ó sea en el año de 1516. Solo en el de 1517, y ya bien entrado, se lée que, aplacada la sedicion con el castigo de unos y la salida de otros de Sicilia, se comenzó á tratar en Roma la entrega de la isla á los franceses, entrando en ello aun el mismo Papa Leon X (2). Este proyecto se añade que continuó con mas ó menos calor en los años sucesivos y principalmente al tiempo en que los dos Reyes de España y Francia aspiraban á la corona imperial, y acabaron por enemistarse; pero como quiera que ántes de eso en 1516 al Papa , y á principios del mismo año de 1517 al cardenal Cisneros, hubiese Navarro descubierto el fin de sus armamentos; ó se le ha de reputar por un hombre falaz y trapacero, ó no hay fundamento suficiente para imputar» le contra su patria otros proyectos, y ya bastan, que los que puso por obra.

adoriendi suspicionem dederat, Camarino et Golisano eius urbis primariis hominibus diun auxilium ferentibus: post Navarri vero adven htm apené rem gerentibus. Ñeque enim alia de causa vir ejus oree peritissimus supervenerat, nisi ut ejus ductu et consilio qui Campana et Sicula littora tam probé noverat, totam Mam regionem iufestaret. Acerca delos movimentos de Sicilia en 1546 contra el virey D. Hugo de Moneada, véanse en esta Coleccion de Documentos, los cuadernos del lomo 24 correspondientes á los meses de junio y julio. Apéndice á la vida de D. Hugo.

(t) Sandoval, lib. 2, §. 20.—Argeusola, Annales y Comentarios del señor Alarcon, lib. 8.

(2) Pueden verse acerca de esto el Sicanica Historia seu Sicanorum antiquitatum compendium de Francisco Maurolyco, nacido en 1494 y muerto en 1576, y la Historia Sicula de Tomás Facelli, que declara tenia veinte y un años cuando presenció aquellos alborotos: uno y otro en los tomos 2 y 4 Antiquitatum Sicilia scriptores inter Italianorum rerum seriptores. Trata tambien de ellos Pedro Mártir en las Epistolas 593 y 594 , escritas en setiembre de 1517.

No cuenta Alvaro Gomez si la satisfaccion que Navarro dió á Cisneros provino de pedirsela este, ó bien de que agraviado de los proyectos que le imputaban quiso de su buena voluntad enmudecer á sus detractores. Únicamente refiere que "recordando al Cardenal su antigua y mútua » amistad le comunicó por medio del presbitero Taramo» na su familiar, que todas aquellas fuerzas navales de » que disponia, y todos sus empeños y conatos, lejos de » dirigirse contra los reinos de Nápoles y Sicilia, no te» nian otro objeto, segun ya él de muy atrás usaba, que » combatir á los enemigos de la religion y asolar las cos» tas africanas (1)." Acaso con ese motivo pedia algun auxilio al generoso y fervoroso cardenal, al modo que en el año anterior y con el mismo fin se le pidió al pontífice LeonX, su compañero de prision, por medio del franciscano fray Ferrando que aun conservaba Navarro en su com

(1) De rebus gesiis etc., lib. 7, 'fol. 183... Navarras quoquc prometere amicitia per Taramonam presbitcrum familiarcm suum, marítimas illas copias , totumque illum apparaium, pro antiguo sno instituto adversum hustes religionis parare ajffirmatur, viiesque suas et solidos conatus , se potius adversus Affricana littora quam cuniia regnum Neapolitanum aut contra Siculam oram iniendere. Taramona hemos dicho en otra parte, y para manifestar el pais en donde creemos haber nacido Pedro Navarro, que era nombre de lugar y apellido en el concejo de Galdames, confuiante con el de Somorrostro en las Eucurtaciones de Vizcaya.

pañía y familia; mas de la respuesta que aquel Papa le di. rigió en 5 de octubre, no solo se deduce que de su cuen. ta y no de la del Rey de Francia procedía en sus armamentos, sino que estaba muy apartado de los proyectos que le imputaban contra Napoles y Sicilia. Por que Leon X despues de elogiar altamente su piedad y religion y de encarecer lo mucho que por ella se le debia, pasando á los auxilios que Navarro le demandaba, se los negó, fundándo. se "en que habia gastado mucho en aprestar dos arma» das en aquel año, una en Nápoles y otra en Génova; » concluyendo con que si algun dia se decidiese á em» prender lo que le habia anunciado, se lo avisase anti» cipadamentc para cuidar de contentarle en cuanto le » fuese posible (1)."

Así lo hubo de cumplir Navarro, pues que así se deduce de otra carta que en 27 de mayo del siguiente año de 1517 le escribió el mismo Leon X. En ella y ensalzando como en la anterior los ardientes deseos que ya conocía en Navarro, y que el florentin Oddi su criado le habia referido , de acometer cuanto ántes alguna empresa insigne y señalada en provecho de la república cristiana, y que al intento se afanaba por salir cuanto ántes contra los turcos y los moros con la armada mas fuerte que pudiera: los califica de piadosos y santísimos, y le anima á llevarlos adelante. El pulido y elegante Pedro Bembo no omitió nada de cuanto con ese motivo pudiera alhagar al intrépido y adusto marino: repárase sin embargo en tan expresiva carta, que diciendo en ella el Papa á Navarro que corrían voces de haberse dado á la vela la armada turca bien arreglada y adiestrada, ningun

(t) V. Documento núm. 31.

socorro ni ayuda le ofrecía de pronto, sino que eludiéndolos como en octubre anterior, dejaba á su discrecion determinar si seria mejor que su armada y la papal, uniéndose primero, salieran juntas contra los moros; esperando que] con tiempo se lo avisase, para que en tal caso pudiera oportuna y gustosamente ordenar que le dieran cuantos auxilios necesitase (1).

1518.—No se comprende en verdad como una persona privada, cual en esta correspondencia aparece Navarro, y cual tambien le representa Alvaro Gomez, podia juntar en Marsella ó en cualquiera otro puerto las fuerzas tan respetables que nos dan á entender. Callan los historiadores; y Paulo Jovio que abunda en curiosos pormenores y que en lo concerniente á su amigo Navarro y á los sucesos en que tuvo parte, no deja de mencionarle, enmudece en sus Historias, al llegar á la época en que nos encontramos con la nuestra. Acaso pereciera en el saco de Roma como sucedió con algunos de sus libros (2);

(1) V. Documento núm. 31.

(2) Dice Paulo Jovio al fia del lib. 4 de Rus Historias: "los postreros seis libros de esta primera Década se perdieron en el saco de Roma: pero el autor tiene confianza en su memoria que lo podrá tornar á sacar de sus memoriales y borradores si tuviese vida para ello. Por que pasó asi que al tiempo del saco Herrera Cordoves y Antonio de Gamboa vizcaino, capitanes de infanteria, atormentando á los sacristanes de Santa Maria de la Minerva, buscaron todos los escondrijos y hallaron una arca herrada en que el autor habia escondido cien libras de plata labrada y los libros de su Historia. El capitan Gamboa contentándose con la plata arrojó los libros como presa inútil; pero el Capitan Herrera que no era punto necio, tomó parte de los libros conviene á saber los que estaban escritos en pergamino y cubiertos de cuero colorado y no curó de los que estaban escritos en papel y asi se perdieron siendo hechos pedazos. El capitan Herrera trujo al autor al castillo de Santangel

mas es sin embargo cierto que á últimos de aquel año corría Pedro Navarro los mares con su armada, puesto que nuestro Rey Cárlos I respondiendo en 6 de enero de 1518 á una consulta del virey de Cerdeña, relativa á la manera que habia de tener con el mismo Navarro y su armada le decia que " mientras no hiciese daño, le hi» ciese dar las vituallas que hubiese menester por su di» ñero y hacer todo buen acogimiento (1)."

Pudo contribuir á su salida no solo el lucro que del corso podia provenirle, sino el alarma que por aquel tiempo dominaba en toda Italia, con motivo del poder que el Gran Turco Selim habia logrado con sus victorias sobre los Príncipes comarcanos. Divulgándose en Roma principalmente lo inmenso de sus aprestos navales contra los pueblos cristianos, y recordando Leon X y los cardenales el desembarco que en otro tiempo hicieron los turcos en Otranto, se figuraban verlos ya desembarcados en las indefensas costas de la Pulla, y que con toda seguridad se encaminaban contra ellos (2). Su miedo en fin era tan grande, que el papa Leon no contento con haber ordenado para conjurarle rogativas en que anduvo con los

los libros que tomó parn que se los pagase; y el Papa movido de las lágrimas del autor dió á Herrera por ellos un beneficio que procuraba mucho haber por muerte de un sacerdote de su tierra." Como el mismo Jovio en los libros 19, 20, 21, 22, 23 y 24 en que concluye la primera parte de sus Historias, ao da mas que un ligerisimo resumen de lo sucedido desde la rendicion de Brescia en 1516 hasta que en 1527 fué el saco de Roma, acaso perecieran entónces tambien aquellos libros.

(1) V. Documento núm. 32.

(2) Pedro Mártir, Epístola 606 en Valladolid á 5 de febrero de 1518. Ab urbe scribitur Pontificem cum suispurpuratis tremere, distant at Apulia liltoribus , parvo freto intersecante.

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