Imágenes de página
PDF
ePub

SÉPTIMA ÉPOCA.
Desde 1516 á 1526.

Ninguno de cuantos se mostraban despechados por la salida como triunfal de Icart y la guarnicion de Brescia, tenia mayor motivo para estarlo que el tornadizo Navarro. Nada le habia salido bien en aquella empresa. Desdeñando el ejemplo de los alemanes que, sirviendo ai Rey de Francia se resistieron á ir contra los compatriotas y parientes que en Brescia estaban por el Emperador, estuvo en poco que cuando él menos escrupuloso caminaba contra los suyos, no cayera en manos, como ya referimos, de los que de Ja plaza habian salido á merodear. Sus minas, aquella su invencion tan terrible y tan cacareada, habian sido totalmente inutilizadas por las contraminas de los sitiadores, faltando tambien muy poco para que no pereciera en ellas. Sus escogidos gascones y navar ros bajos á pesar de sus mandatos y de haberlos adiestrado hasta en formar con paveses el testudo ó galápago, usado por los romanos para combatir las murallas (1), acaso, por no sentir en él aquel ardor patriótico que con los suyos le animaban, se habian mostrado flacos y débiles en

(1) Vcgctius, De re militan, lib. i, cap. \'*.

los asaltos; Y la Providencia por último, habiendo sido Icart el primer español contra quien Navarro guiado de su mala estrella combatió, puede decirse que fué el predestinado, como en su lugar veremos, para presenciar cuando el dia de la expiacion llegó, su triste y desdichado fin.

1517.—No está claro si Navarro acompañó á los franceses y venecianos cuando ¿ despues de apoderados de Brescia, se encaminaron contra Verona. Era su alcaide todavía y gobernaba la gente española y alemana, no como general pontificio sino como comisario imperial, el mismo Marco Antonio Colona, que con tan acertada oportunidad socorrió á Brescia al principiar su asedio. La guarnicion reforzada, á pesar de las precauciones de los venecianos, con gran parte de la que allí acababa de capitular, dió tambien como su gobernador las mismas pruebas de valor admiradas por los enemigos en Brescia. Ni con (ener por el suelo ciento y cincuenta pasos de muralla derribados potlos venecianos hacia la puerta de Vicenza, ni con haber los franceses abierto cinco grandes portillos por cinco partes diferentes de la misma muralla, ni con amotinarso por las pagas é irse de sus resultas á los venecianos, con grandísimo encono de los demás españoles, los capitanes Rojas, Plasolla, Cristoval Manjon, Juan Perez, Juan Ladron , y el coronel Maldonado y Juarez, pasados despues por las picas, sirviendo al duque de Urbino (1) (lo cual

(1) Guicciardini, lib. 12.—Jovio, lib. 18, describe largamente este sitio en que tambien hubo retos y duelos por las Damas entro españoles, italianos y franceses, y alborotos por las rameras; y tratando de aquella desercion , refiere que muchos españoles sin vergüenza ninguna diciendo que sin paga no querian pelear por el Emperador ni esperar á pasar la última hambre , fingian que salían

drbió servir de aviso á Navarro) lograron los sitiadores que se rindiera Verona. Sus defensores la mantuvieron resueltos hasta que concertada la paz de Noyon en agosto de aquel año entre nuestro Carlos llamado despues el Quinto, y el Rey Francisco I, y luego entre este, el Emperador y los venecianos, volvieron estos á su posesion en enero de 1517; y puesto fin á la sangrienta guerra derivada de la liga de Cambray, que habia durado ocho años, se despidió toda la gente de los ejércitos coligados y hubo paz por algun tiempo (1).

n correr la tierra y pasábanse á I09 venencianos. Pero oíros muchos , teniendo respeto á la honra de su nacion , recibian enojo, pareciéndoles que aquella maldad era afrenta á toda ella. Y asi maldecian el hecho y juraban que en habiendo lugar habian de castigar su maldad matándolos por sus manos ó por justicia. Entre otros que se pasaron fueron Juarez,'Rojas, Plasolla, Cristóbal Manjon, Juan Perez y Juan llamado el Ladron y algunos otros leones mas que soldados usados á ganar y aprovecharse. Estos poco ántes siendo muertos los mejores de su gente habian entrado en lugar de los alfereces y capitanes mas por su atrevimiento y por favor de los soldados que por su valor. A estos siguió poco despues el rapitan Maldonado no teniendo respeto á la honra que habia ganado en las guerras pasadas. Era verdaderamente^digno de ser alabado de valeroso guerrero, si siendo ya viejo, no, lo engañáran soberbia y avaricia de manera que maculára con esta maldad y con el horrible fin de su vida la honra ganada con tantos trabajos. "Fué este fin, » segun Herrera en sus Comentarios de los heelias de los espaíwlcs » cu Italia, pág. 301, que el Coronel Maldonado y el Capitan Jua» rez y otros dos capitanes mas que servian al Duque de Urbino, » oido lo que trataban contra él y leidas las escrituras y caitas, y » relatados los indicios, estando todos los españoles con grande » atencion , por comun juicio condenaron á muerte á Maldonado y » á los tres capitanes y haciéndolos pasar por las hileras de las picas » fué ejecutada la pena y segun decian purgada con este castigo loda » la malicia que habia en aquel ejército. Y esto se llama entre la » nacion española pasar por las picas: castigo usado en ella. Yéan» se Jovio, lib. 49, y Guicciardini, lib. 13 al principio y mas ade» lante."

Cuando esto sucedia ya no seguia Pedro Navarro el ejército francés ni se hallaba en Italia. No se descubre si fué por no haber sido muy afortunado en Brescia, ó por consecuencia del tratado de Noyon que, encontrándose ocioso en el mismo año de 151G y volviendo á su antigua profesion de marino, comenzó á juntar en Marsella una armada de diez y seis galeras con muy escogidos soldados. Tampoco puede afirmarse si aquel armamento lo costeaba secretamente el Rey de Francia, ó si tal vez Navarro tan mal hallado con la paz como en 1507 lo estuvieron con la de Italia Diego García de Paredes, el capitan Melgarejo y Diego de Aguayo, quiso como ellos, y ayudado de los habituados al saco y al pillaje de la desventurada Italia, lanzarse en grande y de su cuenta al corso que él conocia muy bien, y entónces no dejaba de ser lucroso y aun de grandes esperanzas (2).

O poi* el temor que infundían el arrojo y pericia de Navarro á pesar de sus reveses en Brescia, ó por que se le creyó capaz de cualquiera alevosía desde que cambió de banderas, hubo recelos en España de que con tan grueso armamento acaso se dirigiese contra las costas entónces nuestras de Nápoles y Sicilia. Ayudaba á ese recelo en lo tocante á Sicilia, que con la muerte del Rey Gatólico y bajo pretexto de que de sus resultas habia caducado* la autoridad del virey D. Hugo de Moneada hasta que el su

(4) Guicctardini, Aldini, Jovio, Argensola y Herrera,etc. Cinco millones de ducados, dice 'Guicciardini, que costó á los vene.1 cianos aquella guerra.

(•2) Zurita, tora. 6, lib. 8, del Rey D. Fernando.-Mariana, lib. 29, cap. 9.

ccsor en la corona no la confirmase de nuevo, la plebe siciliana se habia amotinado contra él y negádole la obediencia. Protegíanla tambien abiertamente entre otros personajes los condes de Golisano y Camerata, llegando los excesos al termino de que el virey de noche y furtivamente no solo tuvo que abandonar su palacio y luego la capital y la isla, sino que continuando el desórden se desacatase la autoridad del Príncipe D. Cárlos y al nuevo virey que nombró (i).

El cardenal Jimenez de Cisneros que, muerto el Rey Católico gobernaba entónces á Castilla, fué quien segun su elocuente historiador mas se receló de que Navarro tan práctico en las costas de Nápoles y Sicilia, no fuese con su armada á favorecer aquella sedicion. Creyó que su objeto podria ser arrancar la isla á la dominacion española, y aun el mismo Alvar Gomez así lo indica. Manifiestamente viene á decir que lo puso por obra despues de haberse juntado con los genoveses, á quienes el cardenal expulsó luego de España, y cuya armada unida á la francesa ayudaba hasta entónces secretamente á los condes de Camerata y Golisano principales promovedores de la rebelion siciliana (2). No falta quien escriba que Navarro con el

(1) Argensola, etc.—Thomae Facelli, De rebus Siculis posterioris Decadis, lib. 10, caput unicum, inter Antiquitatum Sicilia Scripiores, tom. 4, p;íg. 089 y siguientes... Quod ubi Hugo vidií, desperota plebis recipiscentia, famulum mentitus, clam per particum hora noctis sexta et septimo dic Martii anni salutis 1516. Regia egressus domum Joannis ingreditur etc.

(2) De rebus gestis Francisci Ximenii, lib. 6, fol. 182. Petrus Navarrus... Is eo tempore sedecim navium classe Massiliam veniens delectus militum studiosé faciebat uec dubium esse quin Ule toius apparatus adversum Calabriam et Siciliam instrueretur. Aam Ccuuensium classis qua paulo ante Gallica adjunctafuerat Panormum

Tomo XXV. 20

« AnteriorContinuar »