Imágenes de página
PDF
ePub

Apenas presentado el Emperador é intimada la rendicion con el orgullo y amenazas qne pueden figurarse, cambiaron las cosas de modo que retirándose arrebatadamente de delante de Milan se fué al otro lado del Adda. Siguió de allí á Trento, y por último á Alemania, disuelto su ejército, y atribuyéndolo los historiadores, primero á la venida de otros suizos en auxilio de los venecianos y franceses, luego á las graves y reñidas contiendas que por causa de sus pagas tuvo el Emperador con los capitanes suizos y la gente que los seguía, y por último á que los españoles de la guarnicion de Brescia, aparentando ser de enemigos el dinero que de Alemania venia para pagar a los imperiales, se apoderaron de él, y cobrándose de sus atrasos privaron al Emperador de dar á los suyos lo que les debia (1).

Disuelto el ejército imperial, Teodoro Trivulcio, á quien los venecianos habian confiado el suyo, y Odcto de Foix, señor de Lautrech, que por entonces sucedió al duque de Borbon en el gobierno del francés, en lugar de perseguir á los que con tan inesperada precipitacion abandonaban la Lombardía, determinaron combatir de nuevo y con mayor vigor á Brescia. Manteníase todavía en ella y con el mismo aliento que ántes, el valeroso D. Luis de Icart: la guarnicion con todo estaba ya muy reducida. Apenas pasaba de dos compañías de alemanes y españoles, tan numerosas como solian serlo en un tiempo en que, no contaban como en el dia con fuerza determinada, y de unns cien caballos. Con la vuelta del Emperador á Alemania y el mal suceso de su espedicion habian de (al modo reba

[ocr errors]

jado las esperanzas de muchos de los defensores y decaldo el ánimo de otros , que gran parte de ellos se fué á sus casas ó á juntarse con los que guardaban á Verona. Hubo no pocos que, considerándose como los que mas, instigaron á robar el dinero del Emperador, aparentando temer el castigo, se huyeron á los enemigos (i). En tres mil infantes , alemanes y españoles, computan los contemporáneos Guicciardini y Mocenigo, los que de Brescia se pasaron á los franceses y venecianos, dando tal vez ese consuelo á Navarro, y ese fatal ejemplo á los que guarnecían á Verona (2).

Mas no eran solo defensores los que faltaban en la plaza. Carecia de vitualla, y mayormente de pólvora, en términos de que al parecer no habla la suficiente para cargar diez veces la artilleria (3). Icart con todo no desmayaba. Modelo de alcaides y gobernadores de plazas sitiadas , y por tal ya reputado en su siglo (4), en medio

(1) Jovio, lib. 18, pág. 223. Multi quoque qui diripienda Caesariana pecunia authores fuere dicebantur, judicium veriti ad hostes perfugerunt.

(2) Mocenicus, ibi.,pág. 143,. Gcrmanict Hispani milites Brixia, ad tria millia desciverunt ad Gallos ct Venetos.—Guicciardini, lib. 12... et per la uinlesima cagione tre milafanti, parte Spagnuoli, parte tedeschi pasarono nel campo Francese et venetiano El mismo Guicciardini tratando mas adelante de como Odeto de Foix se retiró de delante de Verona, temeroso del socorro que se decia venirle, refiere que fué á pesar de "che di Verona fussimo passati a gli stipendii veneti pin di duo mila fanti Spagnuoli et tedeschi.—Jovio mas moderado cuenta que solo fué el capitan Maldonado con algunos.

(3) Jovio y Baeza, ibi.

(4) Diálogos de arte militar por Bernardino Escalante. Sevilla 1583. Diálogo 2.8 que trata de las calidades que han de tenerlos Alcaides y orden que han de guardar en la defensa de susfortalc~

de no ser fácil encubrir su peligrosa situacion, la disimulaba como español y prudente , y con tal maña, dice Paulo Jovio, que los enemigos pensaban ser menores los trabajos y mayor la guarnicion de la ciudad (1); mas si hemos de creer á Guicciardini, los venecianos que solo la computaban en unos seiscientos infantes españoles y cuatrocientos caballos , juzgando fácil tomarla de noche por sorpresa y ántes de que llegasen los franceses; por no ser bastante largas las escalas, y haber mostrado gran valor los defensores, fueron rechazados con pérdida (2).

A vista de tal suceso, y habiéndoseles juntado Odeto de Foix con su gente, determinaron Trivulcio y él atacar la plaza por cinco partes á la vez, confíando en que repartidos por ellas los sitiados, habia de ser muy flaca en cada una la defensa. Cuando al cabo de cinco dias de incesante cañoneo, vieron ya casi arrasadas las murallas, asaltaron los sitiadores con repeticion, pero en vano, porque fueron denodadamente rebatidos. Avergonzados y queriendo con un golpe magistral poner término á su empresa , confiaron la ejecucion á las compañías mas escogidas y mejor armadas del ejército. Arremetieron con el mayor arrojo y pelearon muchas horas , aunque siempre sin efecto, "andando la pelea mas travada y peligrosa » por la parte que Pedro Navarro daba el asalto. De nada » valió que sus navarros y gascones entrasen animosamen» te dentro de las murallas de la plaza, ni que entraran » unos tras otros con los escudos sobre las cabezas que » parecían una pavesada;" por que los de la guarnicion además de pelear esforzadamente con saetas, arcabuces, lanzas y espadas, '* les arrojaban ollas llenas de resina y » pólvora y unos botafuegos que echaban de sí fuego ter» rible y mortal: con lo cual los soldados de Navarro se » turbaron y dando luego sobre ellos en aquella turba» cion los enemigos fueron derribados por la batería (brei> cha) y retiráronse habiendo perdido algunos de los su» yos y quedando muchos heridos y abrasados del fue'go (1)."

zas etc., en donde encarece y nota como se hicieron famosos eo Brescia D. Luis de Icart y los españoles que le ayudaron á defender á Brescia con tanta órden y determinaciou.

(1) Ibid., cap. 21.

(2) Ibid., lib. 2.

Reflexionando entonces kart, así en los cinco asaltos que en un mismo día y tiempo habia sostenido, como en que de los suyos el que no estaba herido estaba traspasado de sueño, llamó á los capitanes y principales vecinos de la ciudad, y con su acuerdo y autorizacion trató y logró una capitulacion en la que no sola quedó salva la reputacion de la guarnicion sino las personas y propiedades de los habitantes que se hubiesen declarado por el Emperador. Cumplió Icart lo que les dijo de que no recibirían condiciones, sino que parecería que las imponían; y así fué que al salir por las puertas de Brescia con su gente " ¡ba » esta tan animosa y pasó tan ufana por medio de los es» cuadrones enemigos, que los franceses viendo cuan po» eos eran, porque apenas llegaban á setecientos solda» dos armados, comenzaron á confundirse de vergüenza » y á bramar porque tan poca gente haciendo muestra de » que era mas, se habia defendido de la furia de dos

(V) El testo latino de Jovio dice... Sed ab ca parte quam Novar rus opugnandam acceperat, longc periculosum certamen fuit: nam Cantabri et Gascones intrepido murum subiere: actumque est utrinque audacter non missilibus tantum sed lanceis et gladiis quilín scutis super capita positis veluti testudine facta succederetur etc.

» ejércitos. Quisieron mofarse Je ellos y aun maltratarlos » de despecho, pero ellos que todo lo entendían pasaban » sin perder su orden y sin responder sino con risa y li» bertad en los semblantes," llevando en multitud de carros su equipaje y dirigiéndose á Alemania por las monta» ñas de Trento (1).

(1) Jovio y Baeza, lib 18, cap. 23.—Mocenicus, ibi., página 144, y Bernadinus Aklmus De bello veneto, lib. 6, pág. 292. Dum que possessa violenter acriterque defensa mania relaxant. Ipsi interca jumentis carpentisque omnibus pretiosa supellectile sua oneratis... urbem egressi magno examine longisque carrorum ligueis per Tridentinos saltas in Germaniam abiere.

Brescia se rindió en 24 de mayo de 1516., y no fué la única plaza defendida en aquel siglo por los españoles, que al rendirla admiraron á sus enemigos. Tratando D. Cárlos Coloma que lo presenciaba de la rendicion de Amiens, dice en el libro 10 de sus Guerras de Flandes, pág. 477, año de 1597, "cumplido el plazo de los ocho dias salió la guarnicion á los 15 de septiembre en número de 600 soldados sanos y al pié de 800 heridos : cosa que admiró al Bey de Francia y mucho mas al ver despues cuales estaban las baterias y en particular la del rebellin, pues sin ayuda alguna subió por ella Madama Gabriela Duquesa de Beaufort dama del Bey y otras muchas señoras que habian acudido á ver á sus maridos en sabiendo que la guarnicion parlamenteaba. La salida fué con muy gran ostentacion, banderas tendidas y los demás requisitos de este género, y llevándose á los ojos del Bey hasta los mas. viles despojos de aquella su nobilisima ciudad, tras seis meses y medio de sitio , en medio podemos decir de su reino."

« AnteriorContinuar »