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Dueño Francisco I de Pavia y de Novara , se adelan. tó con su ejército á Milan. Como hacia tiempo que trataba con los suizos para apartarlos de la liga, juzgó que acercándose á ellos, se los atraeria mejor. Eran veinte mil ó mas los que mandados por el cardenal Sedunense ó de Sion (1), hombre sumamente belicoso , estaban reunidos en Milan. Si Francisco I lograba separarlos de los demás coligados, daba desde luego por vencidos á estos, y en caso contrario lograba impedir , y eso le conducia al mismo objeto, que se uniese á ellos el virey Cardona con los españoles; siempre receloso, y no sin razon, así de la inconstancia de los suizos como de Lorenzo de Médicis general del Papa (2)

Tan astuta combinacion no tardó en producir su efeclo. Apenas Cardona supo que el ejército francés habia lle. gado á Lodi , y los venecianos pasado el Adda para junlarse con él, que, temiendo ser derrotado en donde se encontraba , proveyó á su seguridad. Retiróse al otro lado del Pó, pasándole al frente de Plasencia por un puente de barcas que dispuso y cuya defensa encomendó al valiente Juan de Urbina (5). Desesperados mientras tanto los suizos de que el virey y los españoles no se les unieran para dar juntos batalla al ejército francés que tan cerca lenian, reputando la inaccion como una afrenta á su valor y buen nombre, se fueron solos y altivos á buscarle (4).

(1) Sedunum, Sion, ciudad del Canton de Valais en Suiza. (2) Guicciardini , ibi.- Jovio, ibi.

(3) Jovio, ibi... Joannem Dorbinum ad iutelam cum cohorte et tormentis prafecerat elc.

(4) Guicciardini y Jovio refieren extensamente todos estos movimientos y como los suizos se amotinaron por falta de pagas, y se apaciguaron luego que recibieron el dinero que les enviaron el Papa y el Rey de España.

Toyo XXV.

no

La batalla de Marignano ó Mariñan llamada tambien de San Donato, que á semejante arrojo se siguió, pasó por la mas encarnizada tal vez que hasta entonces se hubiese visto en Italia. Despues de haber exhortado el cardenal de Sion á los suizos (1), presentándose delante de sus escuadrones con su capelo y ropa de grana, precedido de la cruz y montado en un caballo de guerra, y despues de haberlos absuelto de todos sus pecados por autoridad pontificia, acometieron a los franceses con un impetu que no es fácil describir. En los dias 13 y 14 de setiembre que duró el combate, ni aun por la noche se descansó. Hubo en ella encuentros parciales y la artilleria estuvo sin cesar tirando. Si los esguizaros ó suizos despreciando a los franceses, tudescos y gascones ostentaron un valor que fué calificado de bárbaro; si atravesaron con asombrosa intrepidez las zanjas y fosos que rodeaban el campo enemigo; y si por último se lanzaron contra su artilleria como se arroja el oso atravesado con el venablo contra el cazador que le hirió (2); los capitanes franceses dirigieron con grande acierto su gente y mostraron principalmente una docilidad y paciencia que no se les conocia todavía. Su Rey Francisco I que apenas contaba veinte y dos años , vestido con una sobrevesta Real de color azul sembrada de flor-delises de oro (3), apareció realmente tan animoso como Pir. ro, y no es temeridad decir que á su actividad, á sus valerosas excitaciones y ejemplo, y al mantenerse veinte y

(1) Guicciardini, ibi., refiere su larga arenga.

(2) Pedro Mártir, Epístola 556. Helvetii , tanquam ursi adversa venabuli hasta in vulnerantem venatorem, fossas transiliunt ubi formenta erant gallica. · (3) Jovio, lib. 15, cap. 12 de la traduccion de Baeza, á quienes seguimos

siele horas á caballo, buscando á unos y llamando a otros, se debió en gran parte que se mantuvieran sus gentes unidas cuando comenzaban á dispersarse, y lo hubieran eje. cutado á no contenerlas la oscuridad de la noche y la ig. norancia de los caminos (1). · Pero quien sobre todos campeó en aquella jornada con brillo igual sino superior á las anteriores , fué el afrancesado Pedro Navarro, combatiendo ya contra su Rey, cuyo embajador Diego del Aguila acompañaba al cardenal y á los suizos. Juntando como siempre su valentia á su industria, se mostró a la vez ingeniero y general. Cor. respondió ampliammente á lo que el Rey Francisco se prometiera al atraersele á su servicio; y el estrellarse en aquella ocasion contra su infanteria gascona la tan afama. da de los suizos, ¿cómo se puede dudar de que se debió á la serenidad y conocimiento de su fuerza, que como en Ravena á la española, habia sabido inspirarle ? Asi es que Paulo Jovio, su amigo, que conoció y trató á muchos de los que pelearon en Mariñan, y habló sobre ello con el mismo Rey Francisco, en la elegante y minuciosa descripcion de tan sangrienta batalla , no puede menos de referir la parte tan importante que a Navarro correspondió en aquel triunfo notable.

* Iban entre los suizos, dirémos siguiendo á su tra>ductor, algunos hombres de extraordinario esfuerzo, . » aunque bárbaro y desalinado , conviene á saber; Pele. » grino Landemberg, Cencio Amerer y Rodolfo el Largo. » Tenian estos puestas en la delantera tres compañías de » aventureros, hombres valentisimos. Y en llegando á

(1) Pedro Mártir, ibi. Gallorum exercitus jam discindeburur, et ni rex ipse Pyrrho animosior acics circumcuriisset actum erat elc.

» vista de los franceses encendiéronse al momento con lan » gran deseo de pelear que aunque los demás capitanes » con consejo mas sano mandaban que parasen las ban. » deras y que tomasen primero lugar para sus alojamien» tos y descansasen los soldados del trabajo del camino, » no pudieron ser detenidos que al momento no fuesen á » cerrar con los enemigos... Los tres escuadrones del » ejército francés que parecian tres enteros ejércitos , es-, » taban alojados en tres cuarteles para que cuando fue» se necesario, socorriesen más sueltamente los unos á » los otros, y para este efecto todos tres cuarteles estaban » en un lugar alto y fortisimo, cercado alderredor de » muchos fosos hechos por los labradores para regar los » campos. Demás de los cuales, Pedro Navarro habia, » segun convenia , hecho nuevos reparos y puesto contra » los enemigos escudos grandes hincados en el suelo y » atados con gruesas sogas, para que los gascones cubier» tos con ellos tirasen contra los enemigos mas cierta y » seguramente saetas. Esta forma de los alojamientos y » sitio del lugar entendieron luego (y reconocieron) Mu» cio Colona (1) y algunos capitanes esguizaros, que ha. » biendo tambien notado un lugar acomodado en que su » gente se podia alojar, el cual era un hondo llano cerca» do por ambos lados de un canal de un rio que iba á » unos molinos, trabajaban por persuadir a los esguízaros » que se alojasen alli y que antes de haber refrescado sus » cuerpos con sosegar y comer no quisiesen dar temera. » riamente la batalla... Entre otras razones, les reque» rian que mirasen que acometian á los franceses con mal » agüero. Porque por antigua experiencia que dello tenia

nes

(1) Condotiere de la Chiesa le llama Guicciardini, ibi.

.» su nacion el dia de la semana en que al principio de » cada año se celebra la memoria de los inocentes que » Herodes mató que venia a ser el 13 de setiembre, era » dia infelice y desdichado. Pero como un furor y fatal » locura hubiese quitado la obediencia á los soldados y el » autoridad a los capitanes (cosa que jamás se habia visto .» en campo de esguizaros) arremetieron los mas valien» tes y trabaron una batalla terrible con los gascones y » alemanes.., Estaba delante del artilleria de los france» ses un muy gran foso que sin osadia y peligro grandísimo » no se podia pasar, y en su defensa estaba Pedro Navar. » ro con algunas compañías de infanteria y con alema» nes valerosisimos muy cerrados en ordenanza. Alli sin » dudar punto arremetió un escuadron de animosos s mancebos esguizaros, teniendo mas cierta la muerte » que la victoria. Eran todos estos de edad floreciente y » de valor mas estremado que los demás soldados de to» dos los cantones , los cuales conforme á la antiquísima » costumbre de su nacion, suelen pedir las mas trabajo. » sas empresas de las batallas é ir muchas veces con una » pestilencial honra á tomar claramente la muerte con » sus manos para alcanzar en edad nueva principales ofi»cios en la guerra con hacer alguna hazaña de notable » valor. Llaman á estos por su desatinada fortaleza los » Perdidos, y honranlos mucho como á hombres á quien » tienen admiracion; y permiteseles por privilegio de » su valor que traigan bandera y sean capitanes de infan. » tería, y en todo el tiempo de su vida llevan paga dobla» da. Estos perdidos no se diferencian entre los demás » con otra insignia de su felice osadía, sino con unos .» muy blancos manojos de plumas que á su uso de capi» tanes traen bravosamente puestos en los capeletes. Ja

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