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piar y allanar los caminos, con gran número de mercaderes , aguadores y leñadores, los cuales llevaban mucho ganado, vituallas y cosas para vender, por mandado del Rey los unos y por su voluntad los otros (1): de modo que sin llegar á la exactitud siempre difícil en tales casos y en aquellos tiempos, no parece haber exagerado el contemporáneo que computó el ejército francés en dos mil y quinientas lanzas, veinte y dos mil infantes, diez mil gascones ó vascos con Pedro Navarro, ocho mil franceses y tres mil gastadores con la misma paga que los infantes (2).

SESTA ÉPOCA.
Desde 1515 á 1510.

Cuando el Rey Francisco I ya tenia ordenado y pronto su ejército para salir de Francia, se ofrecieron grandes dudas y no menores dificultades acerca de por donde y de que,modo habia de atravesar los Alpes. Conocida la aspereza de aquellos montes, y sabiendo que los suizos en gran número y con el acreditado valor defendían dos pasos fuertes y estrechos, temían el Rey Francisco y sus ca

(t) Jovio, ibi.

(2) Guicciardini, ibi... dicte mila guaschi (cosi chiamavano i fanti soldati da Pietro NavarraJ, otto mila francesi. El P. Daniel dice que Navarro solo conducia seis rail gascones.

pitanes lanzarse á ellos con tauta máquina y transporte mi. litar. No alcanzaban tampoco, estando ya el ejército en Grenoble y otros puntos cercanos á los Alpes, como se podría mantener tanta gente aunque fuese por pocos dias, en un pais tan estéril y despoblado. Repetíanse con este motivo los consejos de guerra y juntas de capitanes: en las cuales opinaron algunos porque, embarcándose Navarro con sus gascones en uno de los puertos de Francia, fuese á desembarcar en Savona á poca distancia de Génova y en su misma costa. Tenían otros por demasiado largo y muy lento por lo tanto ese rodeo. Juzgábanle además poco de.* coroso á la reputacion del ejército, que con eso aparenta. ba no tener gran voluntad de pelear; cesando al fin los debates por haber manifestado Juan Jacobo Trivulcio antiguo y afamado capitan italiano al servicio de Francia, que habia un camino por el cual, aunque con trabajo podían atravesarse las montañas sin que los esguízaros ó suizos su apercibiesen (1).

Recibió el Rey Francisco esa noticia con el mayor placer; sin embargo no creyéndola del todo, á pesar del gran concepto que en su ejército gozaba Trivulcio, encargó á Pedro Navarro y á Mr. de Lautrech, por otro nombre OdeU to de Foix, que por casualidad dijimos haberse salvado en Ravena, de reconocer el terreno que Trivulcio señalaba. Practicáronlo detenidamente por algunos dias, al cabo de los cuales regresaron asegurando que si bien habia grandes obstáculos que vencer, no eran de modo alguno imposibles. Emprendió pues el ejército la marcha al través de encumbradas y cortadas peñas, empleando para suavizarlas y dar paso á la artillería cuanta industria y traza

(1) Guicciardini y Paulo Jovio, ibi.

pudiera imaginarse. Hay quien dice queá nada de eso dejó de cooperar Navarro con su gente y con su ingenio, siendo por ventura entonces cuando inventó aquellos puentes de maromas é cueros é tablas, que refiere Pedro de Torres , los cueros llenos de viento para pasar la gente por cualquiera rio é brazo de mar (1).

Pasados cinco dias en trabajos continuos y molestos que ofuscaron los de Anibal para pasar á Italia, sin el enorme estorbo de la artillería entónces desconocida, se encontró el ejército francés, sin que los suizos se hubiesen apercibido, al otro lado de 1 .«s Alpes, en las llanuras del marquesado de Saluces. Habiánle servido con celo y guiádole muy bien los paisanos que estaban muy agraviados del mal trato de los suizos. Tampoco estaban contentos con la gente de á caballo que mandada por Prospero Colona se habia situado en Villafranca; lo cual sabido por Francisco I ordenó á Mr. de la Pallice, Bayard, d'Aubigni y otros capitanes afamados que cayeran arrebatadamente sobre ellos y los sorprendiesen. Guiándolos tambien los paisanos lo verificaron en el dia 15 de agosto con tan buena suerte que cogieron á Colona desprevenido y cenando, siendo muy pocos los que se salvaron de aquella gente de armas y demás caballeros que se habian adelantado para observar á los franceses (2).

Atónita quedó Italia al divulgarse en ella que aquellos habian atravesado sin resistencia los Alpes. Leon X que por algun tiempo se habia mostrado indeciso y. sin propender ni al Rey Fernando ni á Francisco, así que se persuadió de los conatos de este sobre Milan, se 'habia

(1) V. Documento núm. 23.

(2) Guicciardini y Jovio, ib¡.

unido ya en julio, aunque con gran reserva, á la liga formada entre el Emperador, el Rey Católico, el duque de Milan y los suizos. Muchos de estos por consecuencia de lo capitulado entónces habian bojado á Milan para su defensa. El Papa con el mismo objeto habia enviado tambien á su sobrino Lorenzo de Médicis con la gente de armas de la Iglesia y de Florencia, pero aparentando á fin de engañar á Francisco I, que su objeto no era otro que proteger á Parma, Plasencia y Reggio con que se proponía aumentar el patrimonio de San Pedro. El virey Cardona por último, ateniéndose á las órdenes del Rey Católico, trataba de unirse con la gente de España a los suizos para dar juntos batalla cuando la ocasion llegase, á los franceses; mas tenia» estos tantos y tan eficaces agentes y partidarios entre los Suízob, que el virey andaba muy desconfiado. Temia que en vez de sinceros aliados no se encontrase algun dia con enemigos abiertos, y cogido entre ellos y los franceses; por lo cual se limitó á oponer al paso de estos á Próspero Colona, que cayó, como queda dicho, prisionero en Villafranca (l).

Desde allí y pasando por Turin se encaminaron los franceses á Milan. Antes con todo de entrar en aquel ducado , no queriendo el Rey Francisco dejar á su retaguardia nada que le fuese hostil, dispuso apoderarse de las plazas de Novara y Pavía. En tanto que él en persona y con gente suficiente se enseñoreaba de la última, Pedro Navarro con sus gascones se presentó delante de Novara. Sin dar la ciudad indicios de quererse defender se apresuraron los vecinos á rendírsela; pero como la guarnicion del castillo no se mostrára tan dócil, Navarro que deseaba

(1) Pedro Múrtin , Epistola 649 y 553.—Guicciardini y Zurita, ibi.

adquirir nuevos laureles, plantó la artillería contra el castillo y le batió con tan arrebatada furia que, á las pocas horas viniendo á tierra y con grande estrépito lo mas alio de las murallas, bastiones y torre del castillo, amedrentado su alcaide se rindió con toda la guarnicion, salvas las vidas y equipajes (1).

Desde Novara hay quien dice que Navarro envió al virey Cardona la renuncia de su condado para que se la remitiera al Rey Católico (2). Tan excusada diligencia cuando estaba ya vengando sus injurias, nos descubre en Navarro un orgullo que contradice abiertamente cuanto refirieron otros de su pesar y lágrimas al saber las diligencias del Rey Católico para lograr su libertad y sacarle de la prision. Lo doloroso y triste en tal caso es ver que Navarro, aquel esforzado capitan que habia sobresalido entre todos en la guerra de Nápoles, que se habia mostrado valentísimo, así con sti ingenio como con su persona, y que habia obrado como un valeroso soldado y fuerte y fidelísimo jefe, como el Rey Católico le llamaba en el título que le despachó del condado de Oliveto (o), pasase ahora por la humillacion y supiera la posterioridad que al conferir el Católico el mismo condado al virey Cardona en diciembre del mismo año de 1515, dijera que se le conferia por sus grandes y notorios servicios, y por la notoria rebelion é infidelidad de Pedro Navarro á quien se le habia ántes concedido (4).

(1) Jovio, lib. t5... Navarro qui nppugnaret nrgolium dedit. ¡lie novi decoris cupidus, subvertís continuó tormentis, constitutisque operibus tanta vi etc.

(á) Ferreras, Sinopsis, etc., tom. 12, año de 1515.

(3) Véase la pág. 95 y el documento núm. 3.

(4) V. Documento núm. 30.

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