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último hicieron mencion, dejando aparte á varios otros italianos y españoles, de Alonso de Carvajal, de quien, no obstante el concepto de valeroso que desde la guerra de Granada merecia, escribieron de Roma á la corte del Rey Católico que, “ desertando el campo, amedrentado » con la artilleria cuando la gente de a pié peleaba toda» via , habia llegado a aquella ciudad volando como liebre » seguida de perros y diciendo al Papa que todos los nues. » tros sin quedar uno habian perecido, y salvádose el » solo á duras penas para poder contar á su Santidad lo » sucedido (1).” De modo que juntando á eso que, “el » Papa al virey de Nápoles le llamaba como por mofa la » señora Cardona, por que tenia mas de elegante y puli» do que de esclarecido general: que todos criticaron la releccion que el Rey Católico hizo de él para tan grave n cargo: que aunque siempre fué bondadoso y de tan » agradables maneras que por ellas se distinguia entre los » mas apuestos cortesanos, no era ni vigoroso ni práctico » en las cosas de la guerra, y que algunos criados del Rey

evasit. Huic namque Navarrus miserabili vitæ exitu clarus facile cedit. Ipse genus ducebat ex Cantabria quæ una omnium Hispaniæ provinciarum optimorum terra marique feracissima opinatur... Interfuit demum Ravennæ Cardonii signa secutus, quo funesto prælio non ignominiæ sed laudi fuit incolumem evasisse. - Brantome sin embargo, y en medio de lo que elogia á Leiva , dice de él qu'il fut fort blasmé de ceux de sa nation, mesmes des Italiens et françois de n'avoir par moins faict en ceste bataille de Ravenne que les autres qui s'en suirent.

(1) Petrus Martir Epistola 484... Ex urbe scribitur, peditum certamine durante, Caravaialum..... vi tormentorum perlerritum, pugnam diseruisse et volitando Romam appulsum tamquam leporem canibus insequentibus..... Pontifici retulit Carvaialus ad unum interüsse nostros, seque vix evasisse ut suæ Bratitudini rem significaret, quo sibi suisque rebus consuleret.

» que no eran de los mas inferiores , le tenian por hijo » suyo y creian que por eso le colmaba de honores (1);” nada mas natural que Leiva, Carvajal y Ruiz de Ceron es. cribieran al Rey Católico contra Navarro (2), y que en medio de aquel terror pánico que aun en el mismo Roma alcanzó al embajador Gerónimo de Vic, que sin vergüen. za temia la muerte como una mujerzuela , y trataba de ponerse en salvo (3); Cardona tambien se declarase enemigo de Navarro y le acusase, y que el Católico al fin creyéndolos a todos ó aparentándolo concibiera gran tedio contra él (4).

Hasta conveniencia y aun razon de estado podia encontrar en lo último. En imputar á otro la desgracia en vez de acusarse á sí mismo de haber conserido mando tan superior a persona tan inexperta como Cardona y los otros caballeros napolitanos y romanos que con tantos pages, lacayos , libreas , oro, plata y azul pensaban espantar la Francia entera, como dice con gracia Brantome (5), na

(1) Ibid. Epistola 483. Dominam Cardonam solet nostrum Proregem Julius Pontifex appellare quod magis elegans et perpolitus quam egregius Imperator sit... Putant aliqui nec de grege quidem familiarium, Regis filium esse, propter ca tantos illi honores tribuere. • (2) Zurita, lib. 10, cap. 2, tomo 6.

(3) Ibid. Epistola 484... auditu pudendum est ; de Hieronimo Vic Regis oratore viro valentino nullam scribitur fæminam enervatius unquam timuisse mortem.

(4) Jovius, Historiarum sui temporis , lib. 15, pág. 167.

(5) En sus Vidas de los Grandes Capitanes extranjeros tratando del mismo D. Ramon de Cardona, dice, que en un libro español titulado Questiones de amor vió la descripcion de todos los adornos, divisas etc., que sacaron á campaña Cardona y los que le acompañaron en aquella ocasion. Las hemos ya indicado mas atrás, y en medio de la crítica que Brantome hace de su fuga que le hizo llevar sobre su frente mas vergüenza que libreas tenian sus pages, caballe

da decaia su prevision. Aun.conociendo el mérito de Na. varro que tanto realzaba la pusilanimidad de sus adversarios, ¿quién sabe si por no humillar demasiado á estos, siendo tantos y tan orgullosos, no lo disimularia? Y si por último á nuestro Conde se le acusó del desastre de los Gerbes, tan solo por ocultar la flaqueza de haber confiado aquella expedicion á un mozo tan inexperlo como Don Garcia de Toledo , solo por ser sobrino del Rey; ¿por qué si desde entonces el duque de Alba su padre fué uno de los mayores enemigos de Navarro, no creer que fuese tam. bien quien á la cabeza de los cortesanos, y despues de lo de Ravena, le persiguiera y desacreditára con mayor teson, para ocultar como diestro palaciego y con mayo, res apariencias la parte que pudo tener en el primero y lastimoso revés que experimentó en los Gerbes (1)?

Asi cuentan los escritores que lo hacia en tanlo que nuestro Conde, sin que le fuera dado replicar ni descubrir las flaquezas de sus cobardes detractores, seguia la condicion de prisionero. Seguíanla tambien con él Juan de Médicis, cardenal y legado del Papa, Fabricio Colona y su yerno el marqués de Pescara, D. Juan de Cardona

ros, mozos de espuela y lacayos, cuenta que venció a los franceses en Calabria y que poco tiempo despues fué muerto de un cañonazo en Gaeta.

(1) Con esto coincide lo que dice Alvaro Gomez, De rebus gesris Francisci Ximeniï, lib. 6, fol. 182. Tratando de como Navarro entró al servicio de Francisco I. Petrus Navarrus quem ad Africanam expeditionem imperatorem Ximenius habuerat , cruenta illa apud Ravennam pugna, cum fortissimi militis et optimi ducis paries præstitisset , à Gallis captus et odio quorundam nostrorum quos infensos habebat in custodia neglectus, à rege Gallorum sollicitalus elc.

marqués de la Padula (1), y Gaspar de Pomar, que murieron de sus heridas; y entre otros capitanes y caballeros que no abandonaron el campo de batalla el señor Hernandez de Alarcon, que tambien fué gravemente herido (2). El cardenal y Navarro enviados desde luego á Bolonia , fueron recibidos en ella afrentosamente. A Navarro sobre todo le ultrajaron con los mas injuriosos dicterios y amenazas la chusma pueril y los artesanos que salian de sus talleres á verle pasar. No faltaron tambien algunos vecinos de perversa reputacion que al cardenal le insultasen con palabras atroces ; pero acogido benevola

(1) Guicciardini le llama Marqués della Palude , lib. 10.

(2) Don Antonio Suarez de Alarcon, que nunca se muestra propicio a Navarro en sus Comentarios de los hechos del señor Alarcon, tratando de la prision de Navarro dice que conoceria entónces no era el mas conveniente su voto en esta batalla por mas que le esforzó su porfía ó su empeño de singularizarse de los demás. Pero este escritor ó no leyó bien la historia contemporánea ó meditó poco sobre ella : porque habiéndose debido la libertad de Italia, como luego verémos, a la gente que salvó Navarro y á los valientes que siguieron su ejemplo, Fabricio Colona y los demás que buyeron y se encontraron prisioneros con él debieran entonces conocer que si le hubiesen imitado, ó no estarian en aquel caso, ó á lo menos habrian salvado su reputacion. En este caso puede ponerse al señor Hernando de Alarcon, de quien cuenta que “habien» do sido herido de muerte y lanzado del caballo entre los cuerpos o muertos con riesgo de ser atropellado de la caballería; „se metió » entre ellos lo mas que pudo..... y allí al fin hubiera muerto de» sangrado si un negro criado suyo llamado Diego, habiendo ob» servado donde cayó no le hubiese buscado y conducido aquella » noche inmediata cubierto de sangre y hecho una llaga de heridas » á Imola donde fué entregado a las tropas del duque de Ferrara, » quedando su prisionero junto con Fabricio Colona y D. Juan de » Cardona etc.," lib, 7, pág. 169 y 171.

mente por los Bentivoglios, antiguos amigos de su familia, de nada llegó á carecer (1).

Celebradas solemnes exequias en Bolonia al desgraciado Gaston de Foix, duque de Nemours, Navarro, el cardenal y otros muchos nobles prisioneros fueron trasladados á Milan (2). Allí se encontraba ya el cadáver de Nemours, á quien los suyos preparaban un pomposo funeral. Querian que tuviera todo el aire de un antiguo y magnífico triunfo romano; y con ese ánimo y el de realzarle cuanto fuera dable, en medio de su abatimiento, ordenaron que le acompañasen el cardenal, Pescara y otros prisioneros; pero que sobre todos Navarro, tanta era la fama de que gozaba , fuese delante de las andas del cuerpo muerto y entre los estandartes cogidos del Rey de España y del Papa (3)

Terminada esa tan magnífica como lúgubre ceremonia , se comenzó a tratar de la suerte de los prisioneros. Desconocíase entonces y aun tardó en introducirse en Eu. ropa el orden y método hoy seguido de que cada nacion guarde y conserve como suyos los prisioneros tomados sin

(1) Jovius, De vita Lconis X, lib. 2, pág. 47. Ipse vero medices legatus, Petrusque Navarrus captivi, Bononiam mittuntur. Navarrum transeunten pueri et multitudo opificum spectandi studio, effusa indignatione contumeliis affecere. Nec legalo defuere improbi noti cives qui atrocibus verbis insultarent etc.

(2) Ibidem.

(3) Jovio, De vita Ferdinandi Davali cognomento Piscarii, lib. 4, pág. 302.. Nec multo post quum Gastonis Imperatoris cadaver... Mediolanum deserretur, eo etiam Piscarius cum multis captivis est perductus. Inter eos fuit Joannes Medices..... et Navarrus tanti nominis dux, qui ad cohonestandas victoris exequias inter capta vexilla Hispaniæ regis atque pontificis, feretri lecticam precedebat etc.—La Historia del marqués de Pescara.- Zurita y Branto. me en la vida de Mr. de la Pallice.

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