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Dijeron otros que de los diez mil hombres que desaparecieron, un tercio fué de franceses, y los otros dos de españoles ó de la liga (1). Tambien hubo quien aumentara ese número, en tanto que Zurita, refiriéndose asi á los informes que el Rey Católico mandó tomar como á los alardes y revistas que se pasaron despues, refiere que no llegaron á mil y quinientos de á pié y á caballo los que murieron en aquella jornada, comprendiendo entre ellos a D. Juan de Acuña, prior de Mecina en la órden de San Juan, D. Gerónimo Loriz caballero valenciano , Diego de Quiñones Alvarado, Gerónimo de Pomar teniente de la compañía de hombres de armas de su tio Gaspar de Pomar, y los coroneles Zamudio, Juan Diez de Aülx, Armendariz y casi todos los capitanes de la infantería española (2), agregando Paulo Jovio á ese catálogo de valientísimos españoles tan gloriosamente muertos en aquella

ocasion á D. Juan de Cardona al giboso Pedro de Paz

que tan gloriosas hazañas acometió en tiempo del Gran Capitan y de los que habian andado con Pedro Navarro en las costas de África á Samaniego, Juan Navarro, Diego Paniagua, Cluver, y Árteta aguerridísimos vizcaínos (5).

(1) Guicciardmi, lib. 10.

(2) Pedro Martir ibi.—Zurita, lib. 9, cap. 6t.

(3) Jovio, De vita Alfonsi Ducis Ferraría, pág. 1?7... Ex Hispanico quoque exercitu occubuere Joannes Cardonius... Per rus etiani Pacaus Gibber qui sub magno Consalvo praclara olim cum laude mihtarat. Ex Africanis vero legionibus... numerabantur Zamudius el Samanecus et secundum hos facili primores Jaymus Diccius, Joannes Navarras et Didacus cognomento Paniaqua, eum eoque Claverius el Arcteta Cantabrorum pugnacissimi. Don Juan de Cardona murió ríe sus heridas estando prisionero, y de Sumaniego como no fuese

Pero lo notable de esta batalla y lo que la hizo una de las mas famosas que basta entonces se hubiesen visto fué su duracion. Contra la comun costumbre de decidirse otras en un momento y con una sola arremetida, se combatió y disputó en ella cerca de ocho horas segun unos (I) y cinco segun otros (2). Los capitanes á su vez mostraron gran valor y pericia. Pedro Navarro sobre todo descubrió lo que no era bien conocido todavía, que el alma y la fuerza de los ejércitos estaba en la infantería, y que la española con la seguridad que él tan poderosamente habia contribuido á infundirla, no solo sobrepasaba á cuanto hasta entonces se habia encomiado en la de los suizos y alemanes, sino que realmente no tenia rival. Así es que un historiador francés, que no descuida las glorias de su nacion, apoyándose aun en el testimonio de los que asistieron á tan sangrienta jornada, y pelearon contra Navarro en ella, no titubeó en afirmar que "aquel á pesar »de su derrota y prision adquirió entónces grande hon> ra , y que hay muchas apariencias de que si la caballe» ría se hubiese conducido tan bien como la infantería » española, habria perecido la mayor parte de los fran» ceses que con tantas desventajas atacaron (5)."

Aun el mismo abreviador de Zurita que, tratando de las disidencias de Navarro con Fabricio Colona en Bolonia y Ravena, le apellidó con demasiada licencia oso y tigre, despues de referir como el virey Cardona, Carvajal, Léiva y otros hombres de probadisima industria en la guerra, se dejaron arrebatar de la sangre, fuga y turbacion de los soldados , llevándose la tercera parte del ejército, sin hacer la última prueba de su virtud (1), no puede menos de elogiar, como Navarro con su gente destrozó á la infantería alemana y gascona, pisó y trató del mismo modo á la italiana y ahuyentó y rompió á la francesa, y ganaron aquella artillería, que si la ganáran ántes se lleváran con ella toda la gloria de una gran victoria, á la que nada faltó para ser muy entera sino la asistencia de nuestra caballeria (2). Otros escritores españoles y extranjeros del mismo siglo de Navarro, admiraron tambien, y como no podian menos, su inteligencia y valor en aquella batalla (3); ante los italianos sus contemporáneos, y aun en algun nacional que los sigue , encontró muy poca gracia. El historiador del marqués de Pescara, que con referirnos menudamente los terciopelos, rasos, brocados, pajes, vajillas y demás adornos con que el virey Cardona, Fabricio Colona, el marqués de Pescara y otros caballeros napolitanos salieron á campaña, nos dió á conocer cuan poca idea tenian de la guerra (4); comparados con

otro, hemos dicho que se retiró con la infantería. Véase en el Documento núm. 24 la descripcion que del valiente Pedro de Paz hizo el poeta Cantalycio.

(1) El P. Daniel, ibi., pág. 535.

[i\ Zurita, ibi., cap. 61.

(3) Daniel, Histoirc de Frauce, ibi.

(1) Guicciardini, lib. 10, il viccre et Carvagiale simessonoinfuga conduzendone quasi intiro il terzo squadrone.

(2) Abarca, Anales de Aragon, tomo 2, cap. 20, pág. 392.

(3) Bernardino Escalante en el 3.° de sus Diálogos militares, impresos por primera vez en Bruselas en 1583, elogiando á Na van o y su gente dice que " los españoles que se hallaron en la batalla de » Ravena viendo inclinada la victoria á la parte enemiga se arroja» ron con sus espadas y broqueles contra las picas de un grueso es» cuadron de tudescos de la banda negra y los rompieron, hacien» do una cruel matanza en ellos y á no ser socorridos por la cah.i» Hería francesa que andaba victoriosa no quedara uno solo á vida."

(4) Véase como Brantoinc se burla con razon de todo ese tren,

Tomo XXV. 14

el valiente y modesto Navarro, á quien ya en el sitio de Bolonia echó en cara no tener ningun resplandor de linaje, recapitulando cuantos cargos se le hicieron y siguiendo literalmente á Paulo Jovio, no sale "de haber sido » causa del acontecimiento de Ravena porque persuadido » de una cierta obstinacion desatinada de ánimo soberbio » habia dejado pasar el rio no solamente á toda la caballe» ría francesa mas aun á la infantería tudesca sin ningun » impedimento. Porque habia concebido en su ánimo que » habia de haber aquel dia la victoria muy cierta y abun» dante del enemigo confiándose en el valor de la infan»tería; la cual andaba siempre detenida en un lugar algo

* bajo y sumido; haciéndola estar con los cuerpos tendi

* dos en tierra por huir los tiros que pasaban volando por

* encima de la cabeza, gritándole Fabricio en vano y casi

* pronosticando el cruel y desatinado fin de la batalla. De » manera que en tanto que el conde Pedro Navarro con » pestilencial consejo trataba la cosa con tardanza, aque» líos hermosos y lucidos escuadrones de los caballos del » Papa y españoles fueron rompidos con el artillería fran» cesa y recibiendo un daño fortisimo fueron desarmados » por toda la campaña (i)."

tratando de D. Ramon de Cardona, Vies des Gramls Capitaines cirangers.

(1) Historia del marqués de Pescara por el Mtro. Valles, lib. t, cap. 3.—Jovio en la Vida del mismo marqués comenzando por Navarrus enim insana quadam elati animi obstinatione indutus non modo totum pene Gallicum equitatum, sed ipsius quoque Germanorum cohortes absque ullo impedimento anuian transire permisserat... y concluyendo con Itaque Navarrus dum funesto concilio cunctatius rem gerit, decora illa Hispanorum et pontijicorum equitum agmina tormentis Gallkis consternuntur et miscrubili accepta clade toto campo dissipantur.

Ningun valor dan ni estos ni otros escritores, aunque la refieren, á la vergonzosa fuga de toda la gente de armas que, no obstante blasonar de mas alto origen y riqueza que Navarro y su vilipendiada infantería, la dejó tal vez por eso abandonada en el campo, cuando su general creia, y el suceso lo acreditó, que con ella podía aventurarse contra todo el ejército enemigo junto (l). En nada tampoco ó en muy poco acusaron al virey de Napoles y general en jefe del ejercito D. Ramón de Cardona , que fué de los primeros que huyeron y con el ánimo tan preocupado que, al salir de Roma el correo para el Rey Católico con la noticia de la batalla, aun no se sabia á donde habia ido á parar, hasta que al fin se entendió que atónito y espantado con el ruido de la artillería y arcabuces, y sin volver atrás la vista en todo el camino, habia llegado á Ancona (2). Ni se acordaron tampoco do lo tibio que anduvo entónces Antonio de Leiva, originario de aquella misma Vizcaya, provincia la mas feraz de España en hombres famosos por mar y tierra, y á quien Navarro nacido en ella, por causa del desgraciado fin que tuvo, le debe ceder la palma de ser el español mas insigne que despues del Gran Capitan pasó á Italia (3); ni por

(1) llncl., Zurita.

(2) Pedro Mártir, Epístola 483... Aufugit intcrea Ramonus Prorex. Fagiunt eo discedente qui supere raid, paucis exceptis, equites... Ramonus a Cardona Prorex nuspiam ad eam usque horam qua tabellarius hic iter ad nos cepit, reperitur. Ibld. Epístola 481. Ramonus Prorex é fuga numquam retrospexisse dicitur; doñee Anclionem venit.

(3) Paulo Jovio en el Elogio de Antonio de Leiva. Nemo ex his qui saculo nos tro ab Hispania in Italiam venere et post niagnum Consulvum aliquid praclari nominis militia sunt lonseeuti, ipso Antonio Leva vel ingenio acutior vel illustribus bello /actis prcestuntior

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