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Pedro de Torres, etc.; mas el Señor Vargas, que segun parece escribió en 1810, tuvo á su disposicion la célebre Biblioteca de Don Luis de Salazar que, habiendo pasado intacta á la Nacional, no había sufrido todavía los estravíos, y aun podemos añadir sustracciones posteriores, con su vuelta al monasterio de Monserrat en 1814, con su regreso á la Nacional en 1821, su traslacion al Monasterio otra vez en 1824., y su entrega á la de Cortes y vuelta á la de la Academia despues de 1836. De aquí es que encontrando entre los documentos copiados por el Señor Vargas algunos, que no existen en el dia, aunque anotados en el índice de MM. SS. de la Biblioteca Nacional, se han indicado en sus respectivos lugares por lo que aclaran y aun confirman los hechos de que se trata. Por lo demás y sintiendo, como se debe sentir, que el Señor Vargas Ponce, pues que sobrevivió bastantes años todavía, no hubiese en sus dias llevado á cabo, á causa de sus persecuciones políticas tal vez, la orden de la Regencia de 13 de enero de 1814, para que se imprimiera así su Vida de Pedro Navarro como la de Don Hugo de Moneada (1); si se comparase su tarea con la que hoy se publica, se veria sin duda su

(1) Tomo 23, número 1.° de esta Coleccion.

superioridad en el estilo y la mayor importancia que como marino dio á las campañas marítimas de Navarro. Tal cual es sin embargo nuestro trabajo, y no obstante que en el retiro de tantos años no ha sido fácil enriquecerle con noticias relativas á los adelantamiento de nuestra infantería principalmente en la época de Pedro Navarro, sale á la luz pública á instancia de algun amigo; siquiera porque s« sepa, quien fué aquel hombre extraordinario, y para que en tiempos en que fueron desgraciadamente frecuentes las deserciones militares y políticas, se conozca cual era sobre los tornadizos, la opinion de nuestros antepasados. Valmaseda 1.° de julio de 1854.

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Reprimidos por los muy esclarecidos Fernando é Isabel aquellos bandos y nobles ambiciosos que, desconociendo el amor á la patria, perturbaron á Castilla y á las tres provincias Vascongadas en los reinados, especialmente de Juan II y de Enrique IV, entre la muchedumbre de capitanes insignes y funcionarios ilustres, que del vulgo ó de la mas modesta hidalguía salieron á dar gloria y poder á la renaciente España, aparece como en primer término un aventurero llamado Pedro Navarro. Su historia que nos proponemos ordenar con lo que los nacionales y mas los extranjeros admirados escribieron, no llamará tanto la atencion por su valor y proezas en la mar y encima y debajo de tierra, como porque su trágico fin, á pesar del alto lugar y reputacion de que gozaba, nos • confirma en que el patriotismo, aunque de reciente data, imponía ya deberes, cuyo desvio, aun mediando excusas tolerables.se castigaba con inflexible rigor.

A pesar de que en su epitafio le llamaron cántabro; de que el obispo é historiador Paulo Jovio que le conoció y trató familiarmente dijo en su elogio, refiriéndose á lo que él mismo le contó, que segun costumbre de la Cantabria, anduvo algun tiempo embarcado (1): que Gaspar de Baeza, traduciendo ese elogio no muchos años despues de escrito, puso Vizcaya por Cantabria (2): que el caballero Brantome, á quien debemos la publicacion de su epitafio y su traduccion en francés, empleó la palabra vizcaíno por cántabro, habiendo conocido en Nápoles algunos militares que alcanzaron á Navarro (3): que éste en la correspondencia con el Rey Católico se titulaba su fiel vasallo (4); y que prescindiendo de lo que mas adelante apuntarémos, no estando el reino de Na

(1) Pauli Jovii, etc. Elogia virorum bellica virtute illustrium,

lib. 6. Petrus Navarrus familiariter autem nobis cognitus fut

ipse dicebatj navali disciplina, ut in Cantabria moris est, sese aliquamdiu dedit.

(2) Elogios ó vidas breves de los caballeros antiguos y modernos etc. Traducidos por el licenciado Gaspar de Baeza. Granada 1568, pág. 164. A Pedro Navarro conocilo familiarmente y deciame que como es uso en Vizcaya se dio algunos dias á andar por la mar. Segun D. Nicolás Antonio, Baeza, que en 1562 habia ya traducido y publicado en Salamanca la 1.* y 2.4 parte de las Historias de Jovio, murió de 30 años.

(3) Brantome, Vies des Grands Capitaines etrangers et francois. U. Pedro de Navarre. Ossibus et memorias Petri Navarri Cantabri Aux os et á la memoire de D. Pedro de Navarre Biscain.

(4) Véase el Documento núm. I.

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