Imágenes de página
PDF
ePub

cibido para una larga defensa, pidió auxilio á todas partes, y el primero que, acudiendo á su llamamiento, entró con él en Arcila, fué Ramiro Nuñez de Guzman, corregidor de Jerez, con trescientos ballesteros y espingara]eros y algunos caballeros de aquella ciudad; mas como los moros no desistieran de su intento á pesar de ese y otros refuerzos que llegaron de Portugal; el Rey Católico que aun estaba en Andalucia, ordenó á Pedro Navarro que saliendo de Gibraltar con las galeras que mandaba, se dirigiese inmediatamente á Arcila, prefiriendo aquella empresa al ardid de quemar unas fustas de moros que proyectaba (1).

Obedeció con puntualidad Navarro y antes de anochecer el dia 30 de octubre en que zarpó de Gibraltar, ya estuvo delante de Arcila con sus galeras y tres mil y quinientos soldados en ellas. Fondearon aquellas al dia siguiente, de modo que lombardeaban de través á los moros; pero como á pesar del daño que recibian , no se movieran los sitiadores, acostó Navarro por aquel lado, y á cosa de medio dia una nao con mucha y buena artillería que á los pocos disparos les obligó á mudar el campo á otra parte. Desembarcando entónces Navarro con cien espingarderos y metiéndose en el castillo tan vigorosamente combatió á los moros desde él y desde la armada que á la noche y sin ser sentidos levantaron el sitio y se retiraron hacia Alcazarquivir, no habiéndose conocido su partida hasta que amaneció. A pesar de ser tarde para perseguirlos, Navarro sin embargo salió contra ellos acompañándole la gente que con él entró en el castillo y algunos soldados viejos de la guarnicion; mas regresando sin

(\) V. Documento núm. 9.

efecto alguno, prestó á la plaza el cuidado y atencion que merecia. Reparó sus muros, la proveyó de víveres, ordenó otras cosas para su defensa, y dió de todo cuenta al Rey Católico que aun remitió otros auxilios, con los que quedó bien asegurada (1).

Aunque el Rey de Portugal estimó este socorro cuanto era de razon, todavía pretendió con empeño que se le restituyera el Peñon (2), siendo así que para conservar las otras plazas africanas le escaseaban, como se ha visto, los medios. Esa ambicion con todo no le apartó de mostrarse agradecido y generoso con nuestro conde. Seis mil ducados de oro cuenta el elegante historiador y obispo portugués Gerónimo Osorio que le quiso regalar por el servicio prestado; pero que Navarro no solo los rehusó obstinadamente, sino que añadió haber hecho lo hecho por causa y servicio del Rey D. Fernando, cuyo sueldo recibia y cuyo subdito era y que de solo él como tal y no de otro ninguno esperaba el premio y la recompensa de sus tareas y fatigas: respuesta honrosa y delicada que dió tambien el corregidor de Jerez, y que muestra la dis. tancia que mediaba entre Mosen Pedro Navarro, conde de Oliveto, y el mismo Pedro que pocos años ántes pirateaba para vivir (3).

(1) Petri Martyris. Epistol. 407, lib. 21 —Zurita , ibi.—Mariana, ibi. cap. 14.—Mármol, tomo 2, lib. 4, del Reino de Fez. En este mismo año dice que se partió la conquista de África entre el Rey de Castilla y el de Portugal, y cayó á Castilla desde Tetuan hácia levante y á Portugal desde Ceuta hasta poniente.

(2) V. Documento num. 10.

(3) Osorius, ibi. Petro autem Navarro sex millia nummorum aureorum dono misit; quod mu mis Ule accipere millo modo voluit. Se man dixit Rrgis Ferdinandi causa, cujas stipendiis alebatur aessisse

Siendo tales sus acciones y tantas las pruebas de adhesion dadas al Rey Católico, nada mas natural que contar éste seguro con semejante caudillo el éxito de sus proyectos contra los africanos. A pesar de ser ya antiguo que de ellos se ocupaba con empeño, los tuvo que interrumpir por causa de la liga que en 10 de diciembre de aquel año de 1508 contrató á Cambray con el Emperador, el Rey de Francia y el Papa, para obligar á los venecianos á la restitucion de lo que cada uno de los coligados pretendía que le habian usurpado. Aunque el Rey Católico no tehia eh eso el mismo interés, ni puso en la liga tanto calor como los demás asociados; habiéndose convenido en uno de sus artículos que para 1 .* de abril de 1509, cada confederado tendría pronto en Italia su contingente para romper las hostilidades contra Venecia, hubo de aprestar una armada al intento y dar á los asuntos de Italia la atencion consiguiente á lo tratado (1). No faltó sin embargo un hombre extraordinario y de un desprendimiento inconcebible eñ nuestros dias, que valiéndose de Navarro igualmente, siguiera con mas fervor tal vez que el mismo Rey Católico sus proyectos contra los africanos.

Desde que aquel gran Rey volvió de Nápoles y ordenó el gobierno de Castilla le instaba el cardenal y arzobispo de Toledo fray Francisco Jimenez de Cisneros á la guerra contra los moros. Frustrada con la derrota del Alcaide de los Donceles en 1507 la conquista de Mazarquivir, para la que adelantó generosamente once cuentos de maravedís (1); quería que el Rey acabase y afianzase aquella conquista con la de Oran, ó que le permitiera ejecutarla á sus expensas. Vencidas algunas repugnancias, si bien el Rey D. Fernando le agradeció su celo, y poniendo á sus órdenes las naves y galeras del reino le despachó en 20 de agosto de 1508 la patente de capitan general de toda el Africa, no convino, aunque se lo pidió, en que el Gran Capitan fuese su lugarteniente general (2). Suponíale en connivencia con los que en Castilla aun andaban descontentos con su gobierno y en tratos con el Emperador (5); mas en su lugar ya le pidiera el cardenal, por consejo del mismo Gran Capitan que tan conocidos tenia su valor y pericia, ó ya se la diera el Rey por la suma confianza que en él tenia, fué Moscn Pedro Navarro nombrado maese de campo general ó capitan general de la expedicion que el cardenal costeaba, asociándole para mandar la artillería á Diego de Vera, y por cuartel-maestre á Gerónimo Vianello, veneciano á nuestro servicio, muy práctico en las costas de Berbería, y sobre todo en proveer armadas (4).

qua gesseratj ab Moque tantum laboris et industria pramium polliccri, cujus eral alumnus. Idemfecit Protlor Xarisiensis. (1) Zurita, ibi., cap. 27. —Mariana, ibi., cap. 15.

Es sobremanera curiosa la relacion que un escritor nos da de lo que Navarro pidió al cardenal para aprestar la suya. Diez mil soldados de picas y coseletes, ocho mil

(1) Zurita, lib. 6, cap. 15, y lib. 8, cap. 11.

(2) Alvaro Gomez: De rebus gestis Francisci Ximenii, lib. 4, fol. 101.—Arcketipo de virtudes: espejo de Prelados el venerable Fr. Francisco Jimenez de Cisneros, por el Colegio mayor de San Ildefonso de Alcalá, lib, 3, cap. 19.—Sandoval, Historia de Carlos f, lib. 1, §.27.

(:i) Mariana, ibi., cap. 15.

(4) Jovio: De vita magni Consalvi, lib. 3.—Alvaro Gomez y Arquetipo, ibi.

Tomo XXV. 8

escopeteros y ballesteros; doscientos azadoneros con picos, palas y azadones; dos mil hombres de á caballo, los quinientos de armas y los demás ginetes, y doscientos escopeteros y ballesteros á caballo. Para su mantenimiento y transporte pidió veinte mil toneladas de navios, diez galeras y en ellas quince mil quintales de bizcocho, dos mil fanegas de cebada para los caballos, mil y seiscientas botas valencianas de agua para beber, mil y doscientos quintales de carne salada, quinientos de queso, seiscientos de pescado cecial, ochocientos barriles de sardina y anchoa, treinta botas de aceite, setenta de vinagre, trescientas fanegas de sal y quinientas botas de vino, con toda la artillería ordinaria que conviniese para ciento y cincuenta velas y diez galeras; y con especialidad cuatro cañones gruesos, dos pedreros, seis gerifaltes y cuatro culebrinas para desembarcar, con el repuesto necesario de plomo para balas, pólvora sin cuento, hierro, herramientas, picas, coseletes y escopetas proporcionadas al número de gentes de guerra, y setenta acémilas para las municiones y servicio del Real (1).

A todo se dice que accedió el cardenal, facultando además á Navarro para tomar á sueldo cuantas compañías pudiera de las que en Italia quedaron y habian obedecido al Gran Capitan. Tambien le ordenó trasladarse á Málaga á reconocer la armada y aprestar lo que faltase, mostrando en todo la mas celosa actividad, á pesar de su edad septuagenaria, y sin advertir por ventura que ese mismo celo falto de inteligencia en aquello de que se trataba podia ser causa de disgustos. Por cartas del Rey Católico á Pedro Navarro y al cardenal sabemos que á

(1) Arquetipo, ibi.

[ocr errors]
« AnteriorContinuar »