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ARTICULO IX.

Demostrar los medios que pudieran adoptarse para la correccion de las costumbres del pais, atendiendo á su actual estado.

De la ilustracion y buen sentido de la Sociedad Patriótica era de esperarse que sobre un punto tan íntimamente unido al bienestar de esta Isla fijase sus miras solícitas y eficaces. Conoce muy bien que un pueblo no puede ser feliz sin buenas costumbres; y aunque acaso no es el nuestro el que mas correcciones merezca, no faltan vicios é imperfecciones radicales que nos presentan por lados desventajosos, como los demas pueblos del mundo; y siempre es un deber esforzarnos en su correccion. Y como abundan tambien jóvenes de un talento despejado y de una moral sana, á toda prueba, deseariamos que acudiendo á aquellas plagas de que adolecen todas las sociedades constituidas bajo el pié que la nuestra, propongan los medios de destruirlas con suavidad, y sin trastornar el órden de las cosas con la impracticable idea de una poblacion toda pura y sana en medio de tan encontrados elementos, ni con reglas para reformarla de repente y de un solo golpe.

Al concluir esta breve reseña, solo, nos resta invitar de nuevo á nuestros amigos y compatriotas, para que acudiendo á esta evoca:ion interesante de la patria, esplayen sus conocimientos en tanta variedad de materias útiles al bien comun y á la causa pública.

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MOVIMIENTO EN LA POBLACION BLANCA el año de 1838, En la ciudad de la Habana y Suburbios.

Aunque la Guia de Forasteros y algun otro periódico de esta Capital, han publicado el total de matrimonios, bautisinos y entierros que se han verificado en la Habana y sus inmediaciones en la clase blanca, como asimismo en la de color, durante el año pasado, hemos creido que no debiamos interrumpir la costumbre de presentar, no solo los resultados numéricos de nuestra poblacion, sino tambien entrar en comparaciones con otros años y calcular en lo posible en grado aproximativo, el aumento ó disminucion que haya habido; con otras observaciones que nos sugiera nuestra aficion y gusto por la estadística. Arida materia es la de los números, y hasta insípida para algunos la lectura de los cál

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culos; pero las consecuencias que pueden deducirse de los guarismos, son pruebas incontrovertibles de muchos hechos importantes que no necesitamos enumerar en el presente artículo. No será infructuosa pues esta corta tarea á que darémos principio por presentar en un solo cuadro los matrimonios, bautismos y entierros ejecutados en el año de 1838; no haciéndolo con separacion y por meses, como lo practicamos en el anterior, por no haber recibido las noticias de las parroquias con tales pormenores.

PARROQUIAS. MATRIMoN1os, BAUTIs Mos. EN r1 ERRos. Catedral................. 36 227 124 Espíritu Santo............ 43 268 223 Santo Angel,............ 19 163 101 Santo Cristo............. 52 238 92 ESTRAMUROS. Guadalupe. . .......,..... 107 470 622 Jesus María.............. 46 99 235 Pilar. . . . ... ....... ..... 20 149 1.19 Jesus del Monte........... 13 102 48 oorro. . . . . ..... ......... 6 42 19 Regla... . . . . .... .... ..... 33 135 l 12 sumas.............. 375 1893 1695 IDEM del año de 1837... 365 1834 1759 DIFERENCIA... .. ... 10 59 64

Los resultados que ofrece este cuadro son en favor de la poblacion blanca; pues ha habido 10 matrimonios y 59 bautismos mas que en el año de 1837; y para mas comprobar este aumento, ha disminuido el número de entierros en 64. Hay una razon muy poderosa en favor de este hecho, y es, que siendo casi invariables las circunstancias que concurren á los matrimonios y nacimientos, su número está en proporcion directa con el de los habitantes. Así se vé que en los paises estacionarios dan anualmente un mismo guarismo con corta diferencia, y por consiguiente guardan una misma proporcion.

Sentímos notablemente la falta de un censo exacto de la poblacion en estos últimos años, pues el que se practicó cuenta ya alguna ápoca. Este dato nos serviría para hacer útiles y curiosas observaciones. Podriamos conjeturar el grado de fecundidad de

nuestros matrimonios, calculando sobre los que existen en el censo y los nuevos verificados, y los nacimientos á que dan lugar. Buscariamos en otros climas así opuestos al nuestro, como semejantes, esta proporcion entre nacidos y matrimonios, sobre cuya materia hemos visto curiosísimos trabajos estadísticos, y escluyendo los hijos naturales y los de orígen ménos puro, cuya disticion hallariamos ciertamente en los registros parroquiales, deduciriamos al fin la ventaja ó desventaja que el clima y las estaciones, el temperamento, los lugares, la edad, el ejercicio, la profesion, las instituciones políticas y religiosas, los usos y costumbres ejercen en la fecundidad. Sacariamos entonces bellos frutos de las mociones del sabio Quetelet, que ha elevado la estadística al rango de una verdadera ciencia en provecho del género humano, pero faltándonos aquella base, no podemos ni aun siquiera emprender este trabajo, que en nuestra insuficiencia nunca pasaría de los límites de un ensayo. Contentarémonos pues, con establecer algunas consecuencias numéricas; y contrayéndonos al año de 1838, y solo al catálogo de los blancos nacidos y enterrados, obtendrémos el resultado siguiente: Individuos nacidos en 1838. . . . . .. .... . . . . 1893 ldem fallecidos en idem... .. .... .... . . . . . 1695

Diferencia en aumento de la poblacion... 198

Como no tenemos otros datos que lós registros parroquiales, entendemos por nacidos los que han recibido el bautismo; y por fallecidos, los que constan en dichos registros. Un exámen mas detenido nos haría aumentar probablemente los guarismos de una y otra parte. Por lo demás, la diferencia que nos resulta en la anterior operacion fué mucho menor, aunque en igual sentido, en el año de 1837; pues de esta misma operacion solo obtuvimos 75 individuos á favor de la poblacion. Desde que empezamos á ocuparnos en esta clase de investigaciones sobre movimientos de poblacion anual, hicímos la observacion en 1836, de que los barrios estramuros de Guadalupe y Jesus María, ofrecen una proporcion muy desventajosa entre nacidos y muertos. Lo mismo sucedió en el siguiente año de 1837; y lo mismo se repite con referencia al pasado de 1838. De modo que de nuestros datos puede ya establecerse, como regla de aproximacion muy fundada, que mueren anualmente mas individuos en aquellos barrios, que los que nacen. Así á lo ménos, lo comprueba el cuadro siguiente :

- DuFEREN cIA

AÑOS. PAIRI(O(RUIAS, BAut Is Mos. ENTIERRos. coNTRA LA

POBLACION. 1836. Guadalupe..... 480 836 356 3 - Jesus Mlaría. ... 115 285 170 1837. Guadalupe..... 491 655 64 3 o Jesus María.... 127 253 126 1838. Guadalupe..... 470 622 152 - y 3 Jesos María.... 99 235 1.36 ToTALES... 1782 2886 1104

Se vé claramente que en los 3 años, siempre ha sido mayor el guarismo de los fallecidos que el de los nacidos; dando un total de 1 104 individuos contra la poblacion, aunque tambien vemos con placer que de año en año va disminuyendo la espresada difeTell Cla.

Buscando ahora la causa de esta desventaja visible y comprobada en una serie de años, no puede ser otra que las escaseces. la miseria y desamparo de la poblacion en algunos parages de aquellos puntos. Pretenden muchos que debe atribuirse esta mortandad aumentada á la insalubridad de algunas de aquellas habitaciones, y que no han recibido todavía las mejoras que corresponden en sus calles y avenidas, existiendo manglares, lagunas y pantanos notablemente perjudiciales à la salud; pero para atribuir á esta sola causa el esceso en la mortandad que se nota en estos barrios, sería preciso que las enfermedades de que son víctimas, fuesen precisamente de aquellas que reconocen por causa la emanacion de los pantanos y la habitacion de lugares húmedos; mas la observacion de profesores juiciosos, de buena y larga práctica, está casi conforme en que, si en años muy anteriores al presente hubieran obrado estas causas, la poblacion entera de las lagunas de San Lázaro y derrames de la zanja, de los bajios del manglar y matadero hubiera perecido al rigor de las fiebres impropiamente llamadas pútridas. Por otra parte las enfermedades de que sucumben generalmente distan mucho de provenir de estos agentes destructores. No negarémos, sin embargo, que ejercen un influjo poderoso en la mortandad y en muchos casos; pero debemos confesar que siendo preciso buscar otra causa á que asociar por lo ménos esta influencia dañosa, puesto que ella sola no bastaría nunca á esplicar el fenómeno, no pnede ser otra que la pobreza y necesidad que aquí señalamos y que es notoria en aquellos suburbios, sobre todo en los parages, donde todavía se ven, aunque pocas, miserables ca

bañas que cuentan ménos varas que habitantes, y que anuncian el desamparo y la necesidad.

A pesar de esta sensible pintura, nos consuela la idea de que estas misimas poblaciones se van mejorando y hermoseando de dia en dia, y que al cabo, la civilizacion, los progresos de nuestra industria y riqueza, el mismo aumento de poblacion y la policía acabarán de perfeccionar estos estensos y halagüeños barrios, donde ya existen durables monumentos de nuestra cultura y engrandecimiento. Por lo demas, si nos hemos equivocado en nuestra conjetura, hemos acertado siquiera á demostrar con datos numéricos la exactitud de la observacion, aunque esté reservada á otros la gloria de encontrar la verdadera causa y de presentar los medios de removerla.

Volviendo ahora á nuestro propósito de investigar el movimiento en la poblacion blanca en 1838, y dejando sentada la partida de 198 individuos que resultan de la comparacion entre nacidos y muertos, veamos los que han entrado como pasageros en nuestro puerto durante el mismo año. Tenemos poderosos motivos para considerar como individuos que vienen á engrosar la poblacion de esta Isla la mayor parte de los pasageros, en razon de las circunstancias especiales que nos rodean ya con respecto al sociego, facilidad para hallar trabajo y buena acogida, ya en fin, por nuestra posicion política y económica; y como por otra parte los que han salido de este puerto con pasaporte formarán despues un guarismo á deducir del anterior, nuestra congetura toma un ca-, rácter de realidad: por lo cual procederémos á nuestra operacion.

Pasageros que han entrado en el año de 1838.

De los Estados—Unidos de América........ 1220
De otros puntos de idem. .... ......... ... 558
De España. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2724
De Islas Canarias. .. ... ..... . . . . . . . . . ... 1445
De Francia... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 345
De Inglaterra y otros puntos de Europa... - 227

ToTAL..... .... . . . . . . . . . . ... 6319

De los pasageros comprendidos en los procedentes de España, están inclusos 636 reclutas para los cuerpos de esta guarnicion y 59 en los de Canarias. Si fuese posible anotar los individuos que vienen sin pasaporte, sobre todo, de algunos puntos de la Península, en busca de una paz que desgraciadamente allí no gozan, ascendería á mucho mas el guarismo; pero siempre sería compensa

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