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Este cuadro merece ser examinado con cuidado: se nota allí que la mortandad de los niños es algo menor á medida que disminuye el grado de precocidad en los matrimonios; en consecuencia, los números de la séptima columna, que Mr. Sadler dá, como habiendo sido calculados por Mr. Finlayson, segun notas sobre la edad de las mugeres de parto, que no espresa, tienden á demostrar que la fecundidad aumenta á medida que la muger es ménos jóven, y pasa del límite de los 32 años. Sin embargo, segun la última columna que he agregado y deducido de los guarismos del estado, es fácil ver que si la fecundidad anual es menor, las mugeres fecundas que se han casado en buena edad, han producido, en igualdad de circunstancias, mas número de hijos; lo que se refiere á la observacion que hemos hecho con relacion á las esposas de los pares. Sensible es que Mr. Sadler no haya examinado la fecundidad de estos dos casos; me parece que hubiera encontrado argumentos ménos sólidos en favor de la ley de poblacion que trata de establecer.

Se ve ciertamente, segun los guarismos de Mr. Finlayson una fecundidad anual un poco mayor con respecto á las mugeres casadas en edad mas madura; pero esta fecundidad no compensa el exceso de la absoluta en aquellas que se han unido en matrimonio en buena edad. Generalmente, cuando un hombre se casa con una muger muy jóven, procura economizarla, y su familia puede llegar á ser numerosa, sin que esta sea su intencion; por el contrario, si se casa con una ya constituida, no cree que sea tan necesario economizarla; y por otra parte, si quiere tener familia, el tiempo viene á serle tan precioso cuanto mayor sea la edad de su muger.

Me parece que de todo lo que acabo de decir pueden deducirse las consecuencias siguientes.

* Hay positivamente errores en esta linea que hemos creido deber reproducir textualmente

19. Los matrimonios muy precoces dan orígen á la esterilidad y procrean hijos que tienen ménos probabilidad de vivir.

2? Un matrimonio, si no es del todo estéril produce el mismo número de nacimientos, cualquiera que sea la edad en que se ha contraido, con tal que esta edad no escede de los 33 años en los hombres y 26 las mugeres; despues de estas edades disminuye el numero de hijos que puede producir.

39 Por los resultados precedentes y por las consideraciones de la vida se puede deducir que ántes de los 33 años en los hombres y ántes de 26 en las mugeres es cuando se observa la mayor fecundidad.

4? Si se tienen en cuenta las edades respectivas, se encuentra que, en igualdad de circunstancias, los matrimonios mas reproductivos, son aquellos en que el hombre tiene, cuando mémos la misma edad que la muger, ó algo mas, sin excederla sin embargo en mucho.

Segun estas observaciones viene á ser interesante investigar, si el hombre en nuestros climas, se conforma á las leyes que la naturaleza parece haber fijado á la fecundidad, y si él se reproduce en la época de la vida mas conveniente. Para establecer esta época seria preciso conocer la edad de los padres al tiempo de nacer sus hijos. A falta de estos documentos, se puede recurrir á las edades en que se verifican los matrimonios, y admitir con alguna verosimilitud, como término medio, que el nacimiento del primogénito tiene lugar al año de consumado el matrimonio. En esta hipótesis, sería preciso recurrir á los cuadros de la

poblacion, y algunos cálculos fundados en las probabilidades de la vida ayudarían á determinar las edades en que se verifican los matrimonios. El cuadro siguiente hará comprender el órden que hemos seguido. La segunda y cuarta columna hacen conocer, segun el cuadro de la poblacion de Bélgica, el número de hombres y mugeres que se han casado y que tienen la edad indicada en la primera columna, persistan aun casados ó en estado de viudez. La tercera y quinta columna indican á lo que vienen á reducirse los individuos en el período que sigue, teniendo cuenta con la mortandad. Los cálculos no se han estendido mas allá de la edad de 56 años, porque necesariamente los resultados no podrian ser sino muy dudosos.

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Para conocer ahora el número de los matrimonios verificados en la edad de 20á 25 años entre los hombres, bastará deducir del número de los individuos de esta edad que son casados el de aquellos que ya lo eran ántes de haber llegado á los 20 años; es preciso ademas tener en cuenta la mortandad de estos últimos; de suerte que de 3,278 se deducirán 91; el guarismo 3,187 que resta indica el número de matrimonios verificados. Del mismo modo el total de matrimonios efectuados entre los 25 y 30 años se estimará sacando la diferencia entre los guarismos 14,025 y 3,039. Se practicará lo mismo con las clases siguientes. Con respecto á los que pasan de 50 años es preciso observar que no comprenden mas que tres años. Para evitar los inconvenientes del cálculo hemos empleado en los resultados siguientes los números de un año medio de cada período.

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Entre estos guarismos se presentan cantidades negativas, lo que puede provenir de una mortandad mayor de la que hemos supuesto, ó de que ciertos períodos de la edad dejan vacíos en la poblacion, ó bien que el censo de los casados se ha hecho con malicia para ocultar la edad ó por otros motivos. Se nota en efecto en los cuatro números negativos, que tres de ellos se inclinan al período de 50 años, que se encuentra sobrecargado. Muchas personas para ofrecer un número cabal, como se observa en los censos se habrán hecho inscribir con 50 años, aun cuando les falten algunos meses para cumplirlos o aun cuando les sobren algunos años. En cuanto al número negativo entre los 35 y 40 años con respecto á los hombres, es referente á la época desastroza de las guerras de Francia, en que los Bélgas tomaron parte: los hombres de esta edad entraban en sus diez y nueve años durante el período de 1808 á 1813. Teniendo presente lo que acaba de decirse, se ve que los hombres en Bélgica no se casan ántes de los 16 años y probablemente ántes de los 18; y las mugeres despues de los 14 y 16. El mayor número de los matrimonios, tanto en los hombres como en las mugeres, se verifica entre los 26 y 30 años: las mugeres son sin embargo mas precoces que los hombres: el maximum parece inclinarse hácia los 29 años en los varones y cerca de los 27 en las hembras. El número de los matrimonios disminuye visiblemente hácia los 35 años, y puede considerarse como casi nulo, á lo ménos para las mugeres cerca de los 40. La suma en efecto, si se tiene en cuenta las notas, es de 53 solamente entre los 40 y 56 años. El núm. 53 es relativo, pero solo ciñéndonos á los guarismos del cuedro y no á lo que sucede efectivamente. Entre los hombres hay cierto número que se casa en edad, todavia mas avanzada. Así, el cuadro precedente indica 162 de 40 á 45 años; 169 de 45á 50, y 273 de 50 á56. Resultaría de esta observacion que los hombres tendrian su primogénito á la edad de 30 años, y las mugeres á los 28. Esto es lo que daria la duracion de una generacion en Bélgica: es tambien casi la duracion de la vida media. Insistirémos particularmente sobre esta coincidencia. Es digno de notarse que los matrimonios no llegan á ser frecuentes sino cuando el hombre ha pasado la edad borrascosa de las pasiones y de la mas fuerte inclinacion al crímen, que decae á los 24 años: es tambien la edad en que ha terminado el desarrollo de sus cualidades físicas, y en que las intelectuales tienden á adquirir mayor energma. Segun Mr. Freidlander, á quien se debe el artículo Mortandad del Diccionario de Ciencias Médicas, á los 30 años se veri

fica el número mayor de partos en Suecia y en Finlandia. He aquí los resultados que el ha presentado de 16 años de observacion.

Número medio Proporcion

Edad de muger de la poblacion Partos anua. Mugeres por por parida. de mugeres. les. 10 partos. 100 partos. De 15 á 20 años. 134548 3298 408 33 20 á 25 129748 16.507 78 165 25 á 30 121707 26329 • 46 263 30 á 35 11 1373 25618 43 256 35 á40 97543 18093 54 181 40 á45 90852 8518 106 85 45 á 50 78897 1694 465 17 De mas de 50 69268 39 17, 760 0, 4

Quisiéramos que este género de observaciones, que pueden obtenerse con bastante precision por los registros del estado civil, fuesen mas multiplicadas, y que en adelante pudiera probarse con mas cuidado todo lo relativo á la edad de los padres en la época de la concepcion ó del nacimiento de sus hijos.

III,
Influencia de los lugares.

Uno de los primeros puntos de investigacion que se presentan al espíritu al ocuparse de aquello que tiene relacion con los nacimientos, es determinar la influencia de los climas sobre la fecundidad. Desgraciadamente los datos que se poseen sobre este importante objeto son tan incompletos, y modificados por tantas causas influentes, que es casi imposible aislarlos de todos los elementos accesorios y estraños á la cuestion, y tomar los resultados que merecen alguna confianza. Por esto las opiniones están aun muy divididas, y se ignora, si en igualdad de circunstancias, es el Norte ó el Mediodia lo mas favorable á la fecundidad.

Si es la fecundidad de la poblacion la que se compara, se encuentra, aun en los paises vecinos las discordancias mas sorprendentes; porque, sin contar con los errores en los números, las causas accesorias son casi siempre mas activas que las inflencias de los climas. Para dar un egemplo citaré la relacion de los nacimientos con la poblacion de diferentes paises, segun la estadística médica de Mr. Hawkins.

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