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MONTES DE PIEDAD.

Informe que dió á la Sociedad económica de Cádiz una comision de su seno al tratar de establecer allí este benéfico instituto, el cual se nos ha remitido por un individuo de aquel Cuerpo, instruido, como nos dice, de haber sido materia en que ya mos hemos ocupado nosotros, siempre interesados en el bien y prosperidad del pais. La comision encargada por esta Sociedad de dar su dictámen sobre este objeto lo ha tonado en consideracion, y pasa á esponer sus opiniones sometiéndolas al superior criterio de la Corporacion. Hace sobre 400 años que en Italia se crearon bajo el título

de Monte di pietá, con el objeto de proporcionar á los menestero

sos auxilio temporal de dinero sobre depósito de prendas. Corrieron mas de 300 años ántes de que se estableciese en Francia. En ámbas naciones han florecido con éxito feliz, y aun cuando en la última participó de la destruccion general que produjo la revolucion en su principio, fué despues restablecido bajo el Gobierno del hombre que asombró al mundo con su talento y con su ambicion. En España lo tenemos hace mas de un siglo fundado en Madrid del modo que es bien conocido. En Inglaterra, pais donde tanto abundan los establecimientos de beneficencia y de cálculo, no han tenido entrada; y aun cuando años pasados hombres benéficos se empeñaron en fundar uno, en la grande escala en que todo se hace en aquella opulenta nacion, sus esfuerzos se estrellaron en el choque contra el interes particular de la clase de tenderos que allí llaman Pacombrokers, que son prestadores sobre prendas; gremio tan considerable que en el estado publicado en 1830 ascendia á 1086 el número que existía con las licencias que necesitan, conforme á un acta del Parlamento. Objeto ha sido de considerable diferencia de opiniones las ventajas ó perjuicios que producen al pais, pues si bien todos están de acuerdo en la utilidad que prestan á las personas industriosas que han menester por algun tiempo pequeñas sumas de dinero, ya para necesidades estraordinarias, ó ya para aumento ocasional de los medios de trabajo, hay muchos que los miran como perjudiciales por la facilidad que dan á la ociosidad y á los vicios, especialmente al robo. No ménos ha sido objeto cuestionable entre personas inteligentes, si esta clase de establecimientos deben ser absolutamente entregados, como en Inglaterra, al interes individual, bajo ciertas reglas legislativas, ó bien han de ser, como en Francia, por la autoridad pública, ó, como en Madrid, por la beneficencia bajo los auspicios del Gobierno. Los mantenedores de la opinion de que sea obra del interes individual, se fundan esencialmente en la opinion, de que no es de esperar, que los dependientes asalariados del Gobierno ó de grandes corporaciones, por buenos y honrados que sean, se hallen tan dispuestos y ansiosos de servir al público, y en particular á la parte mas pobre de él, como aquellos cuyo interes dependa del mayor y mejor servicio. Por esta consideracion un economista moderno de gran fama (Mr. Cullok) ha declarado muy decididamente que el sistema de lnglaterra es el mejor de todos, aunque él mismo reclama todavía algunas mas reformas que las que se han hecho por providencias legislativas. Sin detenernos á examinar lo mas ó ménos fundada de esta opinion con respecto á aquel pais, debemos manifestar que en el nuestro lo consideramos, no solo de indisputable utilidad, sino de absoluta necesidad si ha de darse á las clases industriosas la ayuda que tanto conviene al bien y á la prosperidad nacional. Contrayéndonos á nuestro propio círculo, creemos que la Sociedad debe mirarlo como un paso muy señalado hácia el establecimiento de las Cajas de ahorro que tanto han llamado su consideracion.— La falta de estas priva á la clase trabajadora del medio único de hacer útil su sobriedad y de adquirir hábitos de economía, y esto es mas sensible cuando la general falta de capitales para los pequeños talleres, reduce á veces aun á los mas laboriosos á una involuntaria ociosidad, ó á sufrir un enorme gravámen para cualquier préstamo de dinero ó materiales. Y cuando por esta misma causa ó por otra se suspende el trabajo y tienen que acudir al recurso de empeñar sus mas preciosos utensiiios ó prendas, son por lo comun víctimas de la codicia de la gente oscura y desapiadada que suele emplearse en este tráfico. Guiados nosotros por las opiniones mas acreditadas y por nuestras propias y cuidadosas observaciones de muchos años, en las dos naciones que con razon gozan el primer lugar en la civilizacion europea, no ménos que las que hemos hecho en la capi. tal de la nuestra, somos de dictámen que el establecimiento debe ser de suma utilidad en nuestro pais, si se funda con los correctivos necesarios para evitar abusos, y que conviene sea manejado y sostenido por la beneficencia y el interes particular reunidos; es decir, por capitalistas que empleando su dinero y su vigilancia con utilidad pública, hallen en el servicio mismo el justo producto de su dinero y de su trabajo. Es cierto desgraciadamente que las circunstancias actuales son muy poco apropósito para levantar fondos para ninguna empresa, sobre todo de aquellas que hasta cierto punto van acompañadas de riesgos de varias clases. Por lo tanto dudamos si ahora podrállevarse á cabo; mas siempre será bueno fijar las ideas y preparar los trabajos para el momento en que pueda emprenderse la obra. Al efecto pasamos á indicar los medios que creemos pueden adoptarse para cuando las circunstancias lo permitan, y tambien las reglas de ejecucion que nos parecen mas oportunas, y que en nuestro juicio proporcionarán beneficio público, sin los riesgos indicados y utilidad razonable á los que faciliten sus fondos para la empresa. Pero lo hacemos meramente como sugestion ó recomendacion; porque en caso de llevarse á efecto ha de dejarse á los mismos interesados el reglamentar sus operaciones.

CAPITAL.

Nos parece que seria conveniente contar con la cantidad de 50,000 pesos fuertes para no esponerse á empezar las operaciones y haber de suspenderlas.

Esta suma pudiera levantarse en cédulas al portador de á 100 pesos fuertes, con interes anual de 6 por ciento cobrable por semestres en dias fijos. Menor interes que este no parece pueda hallar acogida en el actual estado de cosas.

Direccion. Todos los suscritores por 10 acciones lo ménos, tendrán voto en la instalacion para el nombramiento de la Direccion compuesta de trece individuos en esta forma: un presidente, ocho vocales y cuatro sustitutos, todos de anual servicio y reelegibles. Los nueve primeros en propiedad, y los otros cuatro para llenar por órden de antigüedad cualquier falta por ausencia ó fallecimiento. La presidencia sustituible por antigüedad entre los vocales. Despues de la primera instalacion tendrán voto en las Juntas de interesados todos los dueños de diez cédulas ó mas que estén registrados á su nombre en la Direccion, con seis meses al ménos de anticipacion á la Junta en que se presentaren.

Manejo. * El régimen interior de él debe quedar libremente á la decision de los interesados, nombrando ellos mismos del modo que les parezca las personas y señalando sus atribuciones, así como el método de seguridad de los fondos, y la distribucion de ganancias ó pérdidas que resulten despues de pagado el 6 por ciento de interes del capital. Reglas respecto al público. Se prestará al público sobre prendas que se depositen en el establecimiento hasta las tres cuartas partes del valor intrínseco de oro y plata, y hasta la mitad del valor existimativo de cualquier otro objeto. - - , , No se hará préstamo ménos de 40 reales de vellon.

El plazo para la devolucion será un año, que podrá ampliarse por otro período no escedente de doce meses, mas pagando al fin del primer año el interes vencido hasta entónces. Pasado el plazo y la ampliacion, si la hubiese, quedará la prenda sujeta á venta pública. Miéntras esta no llegue á verificarse se devolverán aun despues de pasado el plazo las prendas que se reclamen, pagando el interes hasta el dia de la devolucion. Cada seis meses se hará venta pública de todos los efectos no redimidos en que havan pasado dos meses al ménos despues del plazo. En los anuncios se espresará el número de depósito para que cada interesado pueda tener cuidado de lo suyo. Estas ventas se harán por la oficina del martillo público, si lo hubiese, y si no en la forma usual de estos por medio de un corredor jurado. El interes que se llevará por los depósitos será á razon de uno y medio maravedis semanales por cada 20 rs. vn., durante las seis primeras semanas, y un maravedí por cada una de las siguientes, sea que se renueve ó mó el plazo. Se cobrará solo por el tiempo en que el dinero no sea reintegrado, contándose por semana entera cualquiera fraccion que haya. El interes se cobrará al tiempo del reembolso del capital. No se admitirá á depósito efecto alguno perecedero por sí mismo, ó que por alguna circunstancia no puede conservar su valor hasta despues del plazo de depósito. No se recibirá prenda alguna de persona no conocida ó sospechosa, ó que no dé suficiente esplicacion que acredite la legititimidad, ni de menores de edad, ni de criados, ni de mugeres casadas sin la concurrencia de sus maridos. Tampoco se admitirá obra nueva de ninguna clase, entera ó en piezas procedente de talleres, ó fábricas que no sea presentada por maestro conocido, mi artículos propios de tiendas ó almacenes, sino por dueños de estos. Todo préstamo se inscribirá en un libro de registro preparado al intento, de manera que tenga una parte que se corte y se dé al depositante, como signo de propiedad y título para la devolucion. Tanto en la parte que ha de darse, como en la que ha de quedar en el libro constará lo siguiente:—El número correlativo por años, nombre, domicilio y clase del depositante.—Descripcion del objeto depositado.—Cantidad prestada.—Fecha del préstamo.—Ademas en la parte que lleva el interesado estará impresa del tiempo y regla del rescate. No se devolverá prenda sino á la misma persona señalada en la nota, ó á otra que sea conocida y que dé suficiente y satisfactoria razón del modo con que ha venido á sus manos el documento. En toda ocasion de duda sobre las personas depositantes ó rescatantes se solicitará, segun los casos, el auxilio de las autorida

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des ó personas que puedan informar y asistir á un objeto do tanto interes para las clases mas menesterosas de la poblacion.

Habrá un registro para todos los objetos depositados que lieguen á venderse por cuenta del establecimiento, y en él se hará notar en cada depósito el valor en venta, gastos de ella, la cantidad prestada, sus intereses devengados y sobrante á favor del depositante, al cual, ó á sus legítimos representantes, se entregará en todo tiempo que ocurra por él dándole copia de la cuenta.

Observaciones.

El interes de uno y medio maravedis semanales es igual á casi 12 p; anual, y el de uno á ocho. Quinas parecerán á algunos escesivas estas cuotas; pero hay que considerar cuanto y b jo qué riesgos cuesta ahora á los necesitados el préstamo sobre prendas entre los que se dedican á este oficio, con toda la odiosidad que le acompaña, y tambien cuales son los gastos que exige el establecimiento. Calculando la cantidad que ordinariamente ha de estar improductiva y el 6 por ciento que ha de pagarse á los capitalistas, y ademas los gastos del establecimiento, se verà que no es ningun esceso, y solo una compensacion razonable. Y es justo cargar mas á los préstamos de corta duracion que á los mas dilatados, en razon del mayor trabajo, riesgo y gastos que erogan.

La seguridad que debe exigirse para que los depósitos no sean fraudulentos, tanto en interes público, como en el particular de la empresa, puede hacer muy conveniente que la persona que esté al frente del manejo, tenga ademas de su sueldo, un interes en el resultado. Para ello pudiera asignársele 10 por ciento sobre las utilidades del establecimiento, á deducir de este las pérdidas que se originasen por engaño en los depósitos, ya por ménos valor del artículo depositado, ya por ser robado y haber de restituirse. Esto, como te do lo que hemos indicado es, segun queda dicho, mera sngestion, sometida á la decision de los interesados mismos, que es á quienes incumbe el establecimiento de las reglas para el mauejo de sus intereses.

Tales son las ideas de la comision que sonmete á la superior ilustracion de la Sociedad económica. Su esta las aprueba, pudiera dirigir su proyecto al Señor Gefe politico para que pasase á la Escma. Diputacion provincial, y si esta las hallare dignas de apoyo, elevarlas al Gobierno para obtener por su medio la autorizacion de las Córtes en cuanto á la parte legislativa que requiera alteracion con respecto á la facultad de cobrar mayor interes sobre prendas que el establecido por la ley. Sobre todo la Sociedad resolverá lo mas conveniente. Cádiz 14 de febrero de 1839.-Siguen las firmas.

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