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Del hombre medio con relacion á sus cualidades físicas.

Entre los elementos relativos al hombre, los unos son susceptibles de una apreciacion directa y los números que las representan son verdaderas cantidades matemáticas; tales son en general las cualidades físicas; así el peso y la talla de un hombre pueden medirse directamente, y compararse en seguidas á las de otro hombre. Comparando bajo este punto de vista los diferentes hombres de una nacion, se llega á los valores medios que son el peso y la talla, que conviene asignar al lombre medio de esta nacion: por consecuencia, se podría decir que el inglés, por ejemplo es mayor que el francés y el italiano. Esta manera de proceder es análoga á la que se sigue en fisica para determinar las temperaturas de diferentes paises y compararlas entre sí. De este modo, se dice muy bien que en Paris la temperatura media del estío es de 18o centígrados, aunque el termómetro haya estado mas alto ó mas bajo casi constantemente. Se concibe ademas que la relacion que existe entre el peso ó la talla del hombre medio, indígena de uno de estos tres paises, puede alterarse á virtud del tiempo. En ciertos casos, se emplean medidas no materiales, como cuando se trata de apreciar la vida media en una nacion, ó de estin ar la edad en que se estingue al hombre medio. La vida tiene por medida el tiempo, y esta medida admite tanta precision como la que empleamos con respecto á lo físico. En fin, se pueden emplear medidas de convencion, como cuando se trata de estimar la riqueza, las producciones, los consumos de un pais y compararlos á los de otro. Todas estas valuaciones se han hecho ya por los economistas con mas ó ménos exactitud; nada pueden ofrecernos que nos sea estraño. Hay elementos relativos al hombre que no pueden ser medidos directamente y que no son apreciables sino por sus efectos : de este número son las fuerzas del hombre. Se concibe muy bien que no será un absurdo decir que tal hombre es dos veces mas fierte que otro, por la presion de las manos, si esta presion, aplicada contra un obstáculo produce efectos que sean como 2 á 1. Solo que entónces es preciso admitir que las causas son proporcionadas á los efectos, es preciso ver con cuidado, y midiendo los efectos, colocar los individuos en circunstancias semejantes. Por ejempio, podrian cometerse graves errores empleando el dinamómetro de Régnier indistintamente en todos los individuos; porque el grandor de la mano ó la altura de la talla pueden tener influencia y hacer que se maneje el instrumento con mas ó ménos facilidad. Resulta de todo lo dicho, que en la determinacion del hombre medio considerado, bajo la relacion de sus cualidades físicas, la mayor dificultad consiste en reunir observaciones exactas en número suficiente, para llegar á resultados que merezcan alguna confianza. En el libro 19 examinarémos todo lo que concierne á la vida del hombre, á su reproduccion y mortandad; en el 29, mos ocuparémos de lo que concurre al desarrollo de su talla, de su peso, de su fuerza y en general de sus cualidades físicas.

CAPITULO PRIMIEROe

De los nacimientos en general y de la fecundidad.

I.
Del nacimiento.

El acto del nacimiento está ligado al de la concepcion como el efecto á la causa que lo produce. El primero está ligado á la idea de la necesidad: el segundo á la de una voluntad libre. Como por otra parte nos inclinamos generalmente á perder de vista las causas que han obrado con mucha anterioridad sobre los efectos que se observan, nos hace poca impresion la regularidad con que se reproducen los nacimientos: nos acostumbramos á mirarlos como fenómenos naturales en que la voluntad del hombre no tiene mas que una pequeña parte. Si se nota la influencia de las estaciones, de los lugares, de los años de abundancia ó escasez etc., es mas bien como circunstancias que influyen sobre nuestras cualidades físicas, que sobre las morales; como modificando la facilidad, y no la voluntad que tenemos de reproducirnos. Existe ademas otra repugnancia muy natural á considerar esta voluntad como sujeta á la influencia de causas físicas.

Por lo demas, cualquiera que sea la naturaleza de las causas que producen los nacimientos en mayor ó menor número con mas ó ménos regularidad, lo que mas importa conocer acerca de esto son los resultados; podrémos buscar despues lo que concierne al hecho de la naturaleza, lo que pertenece á la accion perturbadora

del hombre. A fin de facilitar esta investigacion examinarémos sucesivamente como se producen los nacimientos, teniendo presente los tiempos, los lugares, los sexos, las estaciohes, las horas del dia. y otras causas que no están contenidas dentro del hombre; por este medio podrémos comparar mejor la influencia de estas causas con la que ejerce el hombre mismo en virtud de su modo de existir y de sus instituciones políticas y religiosas.

II.
De la fecundidad.

El número anual de los nacimientos en un pais, tomado de una manera absoluta solo tiene una mediocre importancia; pero adquiere un valor muy grande cuando se compara á los elementos de la poblacion. En este caso puede emplearse para medir la fecundidad, comparándola, ya al guarismo de la poblacion, ya al número anual de los matrimonios. Los que se emplean en la estadística se sirven de uno y otro de estos medios, que sin embargo, al servirse de ellos deben ponerse grandes precauciones.

Cuando se ponen en paralelo dos paises con relacion á la fecundidad de los matrimonios, es preciso tener cuidado de no comparar sino el número de los matrimonios con el de los nacimientos legítimos. En efecto, se concibe que en un pais donde se estableciese la proporcion entre todos los que nacen indistintamente y el número de matrimonios, debería parecer muy aumentada la fecundidad, y sería tanto mas grande el error cuanto que habria mas nacimientos ilegítimos y ménos matrimonios. Lo contrario sucedería en un pais donde se diese mas importancia al número anual de matrimonios que al de los nacimientos. En general es preciso desconfiar del número que espresa la fecundidad en los matrimonios de un pais, cuando no se llevan bien los libros del estado civil, ó cuando se hacen las inscripciones de un modo uniforme. Creo que puedo designar particularmente á la Inglaterra en su estadística como una nacion que ofrece números, que han inducido en error á los sábios que se han valido de sus datos. (1)

Mr. Malthus observa que la proporcion de los nacimientos á los matrimonios, cuando se toma por medida la fecundidad supone una poblacion estacionaria; si la poblacion es aumentada, por ejemplo, mas rápido sería su acrecentamiento, y mas escedería la fecundidad real de los matrimonios á la proporcion de estos con

(1) Malthus, Essai sur le principe de population, tom, II, pág. 212. Edicion de Ginebra, 1880.

los nacimientos. Este hábil economista señala aun otras muchas circunstancias que conviene tener presente para estimar la fecundidad, tales como los matrimonios en segundas y terceras nupcias, los matrimonios tardíos, y las emigraciones ó inmigraciones frecuentes (1). Con relacion á la economía política, el guarismo que espresa la fecundidad de una poblacion tiene tal vez mas importancia que el que espresa la fecundidad en los matrimonios. El economista en efecto se ocupa generalmente mas del acrecentamiento que recibe la poblacion, que del modo con que se verifica este aumento. La fecundidad en los matrimonios podría ser exactamente la misma en dos paises diferentes, sin que hubiese igual semejanza en la poblacion: en los paises, por ejemplo, en que la prevencion hace los matrimonios ménos numerosos, habrá tambien ménos matrimonios. Por el contrario, en los que no existe esta presion, y en las nuevas poblaciones, donde las personas emigradas son numerosas, y en donde los establecimientos están formados por individuos generalmente en edad de reproducirse, deberá notarse una fecundidad muy grande con respecto á la poblacion. Es muy importante hacer estas distinciones para evitar toda especie de error, ya en las valuaciones, ya en las proporciones numéricas. Otro error muy comun en las obras de estadística es el que proviene de una valuacion defectuosa de la poblacion: sobre esto, tal vez, no se ha fijado mucho la atencion hasta el presente. Cuando los censos no se hacen con exactitud se obtiene, por lo general, por suma de la poblacion un guarismo muy ínfimo, y entónces el de la fecundidad que se deduce de tales datos debe aparecer múy elevada. Señalo aquí este error porque yo mismo lo he cometido en mis primeros ensayos sobre la estadística, hablando de la fecundidad de los Paises-Bajos; y resultó que ciertas provincias se encontraban en un estado muy desfavorable en comparacion con otras; pero un exámen mas detenido me ha hecho solicitar del gobierno con vivas instancias, un censo, que ha venido despues á ser necesario, y que efectivamente tuvo lugar en 1829. Hay un caso particular por el cual la proporcion entre la fecundidad de un pais y la de otro es exactamente la misma, ya sea que se estime en razon de la poblacion, ó bien que sirva de base el número anual de un pais, y es, cuando son homogéneas las poblaciones de los paises que se comparan, ó están compuestos de los mismos elementos; cuando en ámbas partes, se verifica anualmente un mismo número de matrimonios sobre un mismo número de habitantes. He creido conveniente presentar estas observaciones

(1) Malthus, Essai sur le principe de population, tom, II, pàg 21 o Edicion de Ginebra, 1830,

sobre la valuacion de la fecundidad, ántes de examinar todo lo que se refiere á los nacimientos. Podrémos proceder ahora de una manera mas segura, tratando de apreciar sucesivamente la influencia que ejercen sobre los nacimientos, las causas naturales y las causas perturbadoras.

CAPTa. Lo sEGUNDo.

Influena cia de las causas naturales sobre el Inúmanero de los inaciIanientos.

I.
Influencia de los secos.

Es un hecho muy notable, y que se ha observado hace mucho tiempo, aunque no se conozcan todavía sus verdaderas causas, que nacen anualmente mas varones que hembras. Como por lo demas la relacion de los nacimientos masculinos con los femeninos se separa poco de la unidad en los paises diversos en que ha sido calculada, ha sido preciso recurrir á observaciones numerosas para determinarla con alguna precision. Segun mas de catorce millones y medio de observaciones hechas en Francia, desde 1817 á 1831, esta relacion ha sido de 106,38 á 100, y su valor medio ha variado muy poco al pasar de un año á otro.

Para saber si el clima influye en la relacion de que tratamos, se han considerado separadamente treinta departamentos meridionales de Francia. Los nacimientos allí, desde 1817 á 1831, han sido en número de 2.1 19,162 varones y de 1.990,720 hembras la proporcion del primer guarismo al segundo es de 105,95 á 100, lo mismo poco mas ó ménos que en la Francia entera. Este resultado nos conducirá á cuncluir en que la superioridad en los nacimientos de varones sobre los de las hembras no depende del clima de una manera visible.

Sin embargo, para apreciar mejor la influencia que podría ejercer el clima, conviene estender nuestras investigaciones fuera de los límites de Francia. Tomando nuestros datos en los principales estados de Europa, encontramos los resultados siguientes, segun el capitan Bickes que ha recogido mas de setenta millones de observaciones (1).

(1) Memorial Enciclopèdico—Mayo de 1832,

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